Expertos estadounidenses están alarmados por la creciente capacidad de los ingenieros chinos de IA para producir “deepfakes”, es decir, suplantaciones de personas reales o muertas. Foto: AFP/Archivo
Preocupación: China y EE. UU. hablan por primera vez sobre riesgos de la inteligencia artificial
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China y Estados Unidos mantendrán este martes su primer debate sobre los “riesgos” de la inteligencia artificial en el que Washington aprovechará para expresar su preocupación por los avances chinos en este campo, anunciaron funcionarios estadounidenses.
Representantes de ambos países viajarán a Ginebra para este diálogo, prometido por el presidente estadounidense, Joe Biden, y su homólogo chino, Xi Jinping, durante la cumbre que celebraron el año pasado en California, dijeron los funcionarios estadounidenses, que pidieron el anonimato.
Será un “intercambio de puntos de vista”, sin la publicación de un comunicado conjunto ni anuncios concretos, afirmó uno de ellos en rueda de prensa.
China “ha convertido el desarrollo de la IA en una prioridad nacional de primer orden y, por supuesto, está desplegando rápidamente sus capacidades tanto en el sector civil como en el militar y de seguridad nacional”, declaró un funcionario estadounidense que ha pedido el anonimato.
A menudo lo hace de una manera “que creemos que socava tanto la seguridad nacional de Estados Unidos como la de sus aliados”, dijo. “Reiteraremos nuestra preocupación por el uso que hace Pekín de la IA en ese sentido”.
Otro funcionario estadounidense señaló que Washington ha expresado anteriormente su preocupación por la posible interferencia electoral a través de la IA, pero este tema no figurará en la agenda de Ginebra.
China y Estados Unidos, que intentan dejar atrás el pico de tensión en sus relaciones de los últimos años, están desarrollando rápidamente sus sectores de IA.
Washington y sus aliados están cada vez más preocupados por las capacidades de que disponen las autoridades comunistas de Pekín.
Expertos estadounidenses están alarmados por la creciente capacidad de los ingenieros chinos de IA para producir “deepfakes”, es decir, suplantaciones de personas reales o muertas.
Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido han trabajado para establecer normativas sobre inteligencia artificial con el fin de proteger la privacidad y la seguridad de las personas.
China sigue su propio camino en materia de inteligencia artificial, pero el año pasado asistió a una reunión sobre el tema convocada por el Reino Unido.
En las conversaciones, China y Estados Unidos se unieron a otras naciones para acordar la necesidad de “gestionar colectivamente los riesgos potenciales” de la IA a nivel mundial.
Desde Madrid y actualmente en una estancia doctoral en Colombia, la docente paraguaya Marina Raquel Báez Domínguez investiga el desarrollo de competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en la educación inicial y primaria. Foto: Gentileza
Marina Báez, la investigadora paraguaya que estudia cómo enseñar a convivir con la inteligencia artificial
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Desde Madrid y actualmente en una estancia doctoral en Colombia, la docente paraguaya Marina Raquel Báez Domínguez investiga el desarrollo de competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en la educación inicial y primaria. Su trabajo busca poner a los niños y docentes en el centro de la transformación tecnológica.
La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología asociada exclusivamente al futuro. Hoy forma parte de la vida cotidiana y también de la infancia: aparece en plataformas educativas, videojuegos, aplicaciones, asistentes virtuales y sistemas que recomiendan contenidos. Frente a este escenario, Marina centra su trabajo en una pregunta cada vez más relevante: ¿cómo preparar a docentes y niños para convivir de manera responsable con la IA?
Marina se encuentra cursando un Doctorado en Educación en la Universidad Autónoma de Madrid, donde integra el grupo de investigación EDI. Además, actualmente realiza una estancia doctoral en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Colombia, donde permanecerá durante dos meses antes de regresar a Madrid.
Su investigación se enfoca en las competencias digitales y el uso responsable de la inteligencia artificial en docentes de nivel inicial y primaria, un campo que considera fundamental ante la velocidad con la que estas herramientas están ingresando en los espacios educativos y familiares.
La paraguaya lleva tres años en Madrid y su trayectoria académica incluye el Profesorado y la Licenciatura en Educación Inicial, dos maestrías en Gestión y Dirección Educacional —una de ellas cursada en Chile— y un Máster en Tecnologías Educativas realizado en España. Su formación doctoral cuenta además con el respaldo de BECAL, programa mediante el cual desarrolla sus estudios en el exterior.
La IA ya forma parte de la infancia
Como becaria de BECAL, presentó avances de su investigación en un congreso en España y posteriormente participó en un congreso en Taiwán. Foto: Gentileza
Uno de los trabajos desarrollados por Marina aborda precisamente la relación entre inteligencia artificial y niños. Junto con la periodista española Macarena Cruz Navarro, reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las familias ante una tecnología que ya está presente en los hogares.
Para la investigadora, el debate no debería reducirse a prohibir o alejar a los niños de la tecnología, sino a enseñarles a utilizarla con criterio. “La inteligencia artificial llegó para quedarse. La discusión ya no debería centrarse en si nuestros hijos deben usarla o no, sino en cómo podemos acompañarlos para que crezcan siendo ciudadanos críticos, creativos y éticos en un mundo cada vez más digital”, sostiene a La Nación/Nación Media.
La especialista plantea que los niños ya interactúan con sistemas de IA incluso cuando los adultos no los identifican como tales. Desde las recomendaciones automáticas de plataformas digitales hasta los videojuegos que adaptan su funcionamiento al comportamiento del usuario, la tecnología forma parte de sus experiencias cotidianas.
El desafío, entonces, pasa por acompañar ese proceso y preservar aquellas capacidades que no deberían quedar desplazadas por las respuestas inmediatas de una máquina: la creatividad, la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de cuestionar la información recibida.
Actualmente, Marina realiza una estancia doctoral en la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Colombia. Foto: Gentileza
En su análisis, Báez Domínguez advierte sobre la necesidad de que la IA sea utilizada para potenciar el aprendizaje y no para reemplazar el pensamiento propio.
La investigadora sostiene que una herramienta puede responder rápidamente una pregunta o generar un contenido, pero que la educación implica mucho más que obtener información. El acompañamiento de padres y docentes permite contextualizar, generar vínculos, transmitir valores y desarrollar criterios propios.
Esta mirada también forma parte de su trabajo académico. Sus investigaciones y presentaciones se enfocan en el desarrollo de competencias digitales y en la incorporación responsable de la IA en la educación.
De Paraguay al escenario internacional
El trabajo de la investigadora paraguaya ya trascendió el ámbito académico español. Como becaria de BECAL, presentó avances de su investigación en un congreso en España y posteriormente participó en un congreso en Taiwán, donde expuso parte de los resultados y avances de su investigación.
Su recorrido refleja una línea de trabajo que combina educación, tecnología e investigación, con la mirada puesta en uno de los principales desafíos de los sistemas educativos actuales: preparar a docentes y estudiantes para un mundo en el que la inteligencia artificial será cada vez más habitual.
Para Báez Domínguez, el objetivo no es elegir entre personas y tecnología, sino lograr que la segunda esté al servicio del desarrollo humano. En esa tarea, la educación aparece como una de las herramientas fundamentales para formar generaciones capaces de aprovechar las posibilidades de la IA sin renunciar al pensamiento crítico, la creatividad y los vínculos humanos.
Para Marina, el objetivo no es elegir entre personas y tecnología, sino lograr que la segunda esté al servicio del desarrollo humano. Foto: Gentileza
Personal realizó la tercera edición de Encuentros 4.0 con foco en talento e IA
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Personal realizó la tercera edición de Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay, un espacio que reunió a referentes del sector público, privado y académico para analizar el impacto de la IA en el trabajo, la educación y la generación de nuevas oportunidades.
Talento humano y nuevas tecnologías. La inteligencia artificial está modificando la manera de trabajar, aprender y generar valor, planteando nuevos desafíos para las empresas, las instituciones educativas y el Estado.
En este contexto, Personal realizó la tercera edición de Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay, bajo el lema “Talento en la era de la IA”, en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El encuentro puso el foco en el desafío del país para desarrollar el talento capaz de aprovechar las nuevas tecnologías y convertirlas en oportunidades de crecimiento económico y social.
Juan Carlos Pepe, CEO de Personal. Foto: Jorge Jara
Articulación público-privado. Juan Carlos Pepe, CEO de Personal Paraguay, destacó que el objetivo del evento es generar un espacio de articulación entre el sector privado, público y estudiantil, teniendo como ejes la tecnología y el talento humano.
“Este es un espacio que busca juntar al ámbito privado, al ámbito público y al ámbito estudiantil para acercar las dos cosas más importantes que tiene el desarrollo de un país, que son la tecnología y el talento humano”, señaló.
El criterio humano no tiene reemplazo. La jornada comenzó con la exposición de Guillermo Páez, director de Plataformas y Servicios de Personal, quien abordó la evolución hacia una etapa de inteligencia aumentada, donde las personas y la IA trabajan de manera complementaria.
En este escenario, el diferencial ya no está solamente en acceder a la tecnología, sino en desarrollar el criterio necesario para utilizarla y potenciar las capacidades humanas.
También uno de los debates estuvo centrado en la construcción de una IA confiable, con la participación de Alexander Ditzend, presidente de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial, y Rafael Palau, presidente de la Sociedad Paraguaya de Inteligencia Artificial.
Expertos analizaron la aceleración de la IA y los desafíos de gobernanza que plantea para América Latina. Foto: Jorge Jara
Formación de talento. Luis Ramírez, ministro de Educación y Ciencias; Fernando Jasi, director de Servicios Corporativos de Personal Paraguay; y Diego Pinto, presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNA, analizaron el desafío desde las perspectivas del Estado, las empresas y la academia.
Bajo la premisa de que “el talento no aparece por casualidad, se construye”, se destacó la necesidad de fortalecer la formación continua y preparar profesionales capaces de adaptarse a conocimientos y herramientas que evolucionan cada vez más rápido.
Desde el sector empresarial se abordó el papel de las organizaciones en la capacitación de sus colaboradores, mientras que desde la academia se resaltó la importancia de formar profesionales capaces de aprender, desaprender y volver a aprender.
Lo que durante años parecía una advertencia lejana finalmente tomó forma: una empresa japonesa creó un departamento en el que desde la dirección hasta las tareas operativas son ejecutadas por sistemas de inteligencia artificial. Foto: Pexels
La oficina en la que la inteligencia artificial reemplazó a todos los humanos
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Durante años, la posibilidad de que la inteligencia artificial terminara desplazando a los trabajadores humanos parecía una amenaza distante, propia de películas futuristas o de escenarios que todavía estaban muy lejos. Pero aquello que alguna vez se temió comienza a adquirir una forma concreta. Una compañía japonesa acaba de crear una oficina en la que todos los puestos están ocupados por inteligencia artificial.
Según la información de la que se hizo eco la agencia RT este martes, la iniciativa fue puesta en marcha por NEC, corporación especializada en tecnologías de la información, telecomunicaciones y electrónica, que el 1 de agosto habilitó un nuevo departamento interno denominado “Corporate AI and Workforce”. La estructura no solo utiliza IA para realizar determinadas tareas: sus sistemas asumen funciones que van desde la dirección del área hasta los cargos operativos.
La imagen resulta inquietante: una oficina que puede funcionar sin empleados humanos en sus puestos habituales. Los agentes de inteligencia artificial ejecutan tareas de manera autónoma, mientras las personas mantienen por ahora las responsabilidades consideradas críticas, como la evaluación final, la toma de decisiones, el control de calidad y la gobernanza.
NEC, que cuenta con unos 100.000 trabajadores, asegura que el objetivo no es sustituir a las personas, sino estudiar cómo la inteligencia artificial puede ampliar sus capacidades y liberar tiempo para actividades que requieren mayor creatividad, análisis y complejidad. Sin embargo, el experimento abre una pregunta que hasta hace poco parecía pertenecer al futuro: ¿cuánto falta para que algunas oficinas ya no necesiten trabajadores humanos para funcionar?
La IA crea a sus propios trabajadores
El nuevo departamento está organizado en cuatro niveles: un director de IA, un consejo con responsabilidades ejecutivas, gerentes y empleados artificiales. Estos últimos pueden ser creados de acuerdo con las necesidades de cada tarea, recibir funciones concretas y adquirir nuevas habilidades de manera continua.
Las primeras pruebas realizadas durante julio muestran por qué este modelo puede resultar disruptivo. Los sistemas de IA fueron capaces de efectuar análisis de gestión, desarrollar simulaciones y anticipar posibles riesgos, reduciendo el tiempo requerido para completar esas labores a aproximadamente una séptima parte del que demandaban anteriormente.
El funcionamiento de estos agentes puede observarse en tiempo real mediante una plataforma basada en un gemelo digital. Además, cada semana los propios trabajadores artificiales recopilan problemas y plantean propuestas para mejorar sus procesos.
Cuando una situación puede solucionarse con los recursos disponibles, la propia organización de IA puede actuar de manera autónoma. Si, en cambio, necesita información adicional, permisos, conocimientos especializados o contexto humano, el asunto pasa a manos de las personas.
La experiencia plantea así un escenario tan fascinante como incómodo. La IA ya no aparece solamente como una herramienta que ayuda al trabajador a hacer más en menos tiempo: empieza a asumir estructuras, jerarquías y funciones que tradicionalmente pertenecían a una organización humana.
El experimento deja flotando una inquietante reflexión: si una inteligencia artificial puede ser directora, gerente y empleada al mismo tiempo, aprender nuevas habilidades y resolver problemas por sí misma, la pregunta ya no es si las máquinas podrán ocupar puestos humanos, sino cuántos de esos puestos terminarán necesitando realmente de una persona.
Según las fuerzas armadas de EE. UU., un helicóptero lanzó dos misiles contra el portacontenedores de bandera panameña Vela Nova. Foto: AFP/Ilustrativa
Ejército de EE. UU. abrió fuego contra barco de bandera panameña que intentó romper bloqueo en Irán
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El ejército de Estados Unidos dijo este martes que abrió fuego contra un buque de bandera panameña que intentaba acercarse a un puerto iraní bloqueado por fuerzas estadounidenses.
Un helicóptero lanzó dos misiles contra la sala de máquinas del carguero, el Vela Nova, después de que su tripulación “ignorara” las advertencias estadounidenses, precisó el mando militar para Oriente Medio, el Centcom, en un comunicado publicado en X.
Es la tercera vez que Estados Unidos detiene por la fuerza un buque desde que reinstauró el bloqueo a puertos iraníes el 14 de julio.
El Centcom informó que hasta el martes se han desviado 55 barcos que intentaron romper el cerco y han abordado otros dos.
Las fuerzas estadounidenses ya habían bloqueado los puertos iraníes entre el 13 de abril y el 18 de junio. En ese lapso inhabilitaron nueve barcos y desviaron 140 más, de acuerdo con el Centcom.
Irán ha exigido que Estados Unidos ponga fin al bloqueo de puertos como parte de sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz.
Esta vía marítima es clave para el transporte de petróleo y gas mundial. El tráfico se desplomó debido a los ataques de Teherán contra barcos en la zona.