El Mando del Frente Interno de las Fuerzas Armadas israelíes ha levantado este lunes de madrugada las medidas impuestas el sábado de para prepararse frente al posterior ataque iraní, por lo que se retomarán las actividades educativas, se volverán a permitir las reuniones de más de 1.000 personas y los lugares de trabajo funcionarán sin restricciones.
“Tras una evaluación de la situación, se ha decidido que a partir de hoy (lunes) a las 00:00 (hora local) se realizará un cambio en la política de defensa del Mando del Frente Interior. Como parte de los cambios, se ha decidido retomar las actividades educativas en todo el país. Se permitirán actividades educativas en la línea de conflicto y en las áreas de orientación del perímetro de Gaza sujetas a restricciones. Además, se ha levantado la restricción a las reuniones en zonas sujetas a la política verde”, ha informado el portavoz del Ejército israelí, Daniel Hagari, en su cuenta de la red social X, antes Twitter.
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Sin embargo, las zonas adyacentes a la Franja de Gaza seguirán teniendo restricciones a la reunión de personas, con un límite de 100 en exteriores y de 300 en interior. Las ciudades de Ascalón y Netivot, junto a la frontera, no podrán celebrar reuniones de más de 15.000 personas. Las playas de la zona permanecerán cerradas.
El pasado sábado, el Mando del Frente Interno emitió una serie de directrices con vistas a evitar daños ante el inminente ataque iraní, destacando la suspensión de todas las actividades educativas y la limitación a 1.000 personas de las concentraciones en todo el país.
Durante la madrugada del sábado al domingo, Irán lanzó más de 200 proyectiles contra territorio israelí en represalia al bombardeo del pasado 1 de abril contra Consulado iraní en Damasco, Siria, en el que murieron 16 personas, incluidos altos mandos de la Guardia Revolucionaria iraní. En el ataque iraní sobre Israel no se han contabilizado fallecidos.
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Fuente: Europa Press
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Un acuerdo sobre programa nuclear está “al alcance de la mano”, afirma Irán
El canciller iraní, Abás Araqchi, declaró el martes que un acuerdo con Washington sobre su programa nuclear está “al alcance de la mano”, si bien luego Donald Trump elevó el tono y acusó a Teherán de desarrollar armas capaces de alcanzar Estados Unidos. Dos días antes de un nuevo ciclo de conversaciones en Ginebra, el gobierno iraní advirtió también a los estudiantes que volvieron a manifestarse en el país que existen “límites” en las protestas.
En enero, una ola de movilizaciones culminó en una sangrienta represión de las autoridades que provocó un aumento de la presión militar sobre Irán de Estados Unidos, con un masivo despliegue militar en el Golfo.
"Tenemos una oportunidad histórica de lograr un acuerdo sin precedentes que aborde las preocupaciones de ambas partes y los intereses mutuos", dijo Araqchi en una publicación en la red social X. El ministro iraní afirmó que llegar a un entendimiento está “al alcance de la mano, pero sólo si se le da prioridad a la diplomacia”.
Trump acusa a Irán
Horas más tarde, Trump aprovechó su discurso sobre el estado de la Unión para acusar a Teherán de ampliar su capacidad en materia de misiles, aunque subrayó su preferencia por la diplomacia. “Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán Estados Unidos”, aseguró el mandatario estadounidense.
El portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, rechazó al poco rato estas acusaciones. “Lo que están alegando con respecto al programa nuclear iraní, los misiles balísticos de Irán, y el número de bajas durante los disturbios de enero, es simplemente la repetición de ‘grandes mentiras’”, afirmó.
Irán y Estados Unidos tienen previsto celebrar el jueves en Ginebra un tercer ciclo de conversaciones, que se han reanudado este mes con la mediación de Omán.
El diálogo está marcado por el despliegue de portaviones estadounidenses en Oriente Medio y las amenazas de Trump de lanzar un ataque si no se logra un acuerdo.
“Mi preferencia es resolver este problema a través de la diplomacia, pero una cosa es segura: nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, que es, con diferencia, Irán, tenga un arma nuclear”, reiteró el martes el presidente en su discurso ante el Congreso.
Irán ha afirmado en repetidas ocasiones que responderá con fuerza ante cualquier hostilidad y su Ministerio de Relaciones Exteriores declaró el lunes que cualquier ataque, incluso limitado, “se considerará un acto de agresión”.
En la publicación, Araqchi afirmó que Irán “bajo ninguna circunstancia desarrollará un arma nuclear”, pero insistió en que tienen derecho a beneficiarse de la tecnología nuclear para fines civiles.
Washington y Teherán mantuvieron cinco rondas de conversaciones sobre el programa nuclear iraní, pero estas se vieron interrumpidas por el ataque de Israel contra la república islámica en junio, que desencadenó una guerra de doce días. Estados Unidos intervino en esa contienda, bombardeando instalaciones nucleares iraníes.
“Límites”
Por otro lado, los estudiantes iraníes comenzaron el sábado un nuevo semestre con manifestaciones a favor y en contra del gobierno, según los medios locales. El martes, en el cuarto día consecutivo de protestas en el campus, dos grupos se enfrentaron en un gran vestíbulo de una universidad de Teherán, según videos autentificados por la AFP.
La víspera, de acuerdo con grabaciones difundidas en redes sociales y verificadas por la AFP, estudiantes de un centro de educación superior de Teherán quemaron la bandera de la república islámica, adoptada tras la revolución de 1979 que derrocó a la monarquía. En su primera reacción a esas protestas, la portavoz del gobierno Fatemeh Mohajerani señaló el martes que, si bien los alumnos “tienen, naturalmente, derecho a manifestarse”, hay “límites” y “cosas sagradas” como “la bandera”.
Protestas masivas
Las marchas comenzaron a finales de diciembre con manifestaciones por la crisis económica en un país duramente golpeado por las sanciones, pero evolucionaron hacia un movimiento más amplio contra el poder, hasta que fueron violentamente reprimidas.
La organización radicada en Estados Unidos Human Rights Activists News Agency (HRANA) estimó que más de 7.000 personas murieron en la represión de esas protestas. Sin embargo, advirtió que el número real probablemente sea mucho más alto.
Las autoridades iraníes reportaron más de 3.000 muertes, pero afirman que la violencia estuvo causada por “actos terroristas” alentados por Estados Unidos e Israel. La represión de las protestas de enero llevó a Trump a amenazar con bombardear de nuevo Irán, aunque pronto centró su atención en su programa nuclear. Aunque Teherán asegura que tiene fines pacíficos, Washington y sus aliados temen que busque fabricar una bomba atómica.
Fuente: AFP.
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Temor y protestas ante los vientos de guerra en Irán
- AFP
“Duermo mal por la noche incluso con medicamentos”, dice el jubilado Hamid. No es el único, muchos habitantes de Teherán tienen dificultades para conciliar el sueño desde que saben que el presidente estadounidense, Donald Trump, sopesa un ataque a Irán como ya llevó a cabo en junio.
En la noche del 12 al 13 de junio de 2025, un ataque de Israel, posteriormente respaldado por Washington, sorprendió a los iraníes cuando su país se preparaba para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear con Estados Unidos.
Ocho meses después, las negociaciones se reanudaron, pero los iraníes observan con preocupación el masivo despliegue militar estadounidense en Oriente Medio. El presidente estadounidense declaró el jueves que se daría “diez a 15 días” para decidir si es posible alcanzar un acuerdo o; por el contrario, recurrirá a la fuerza. El viernes, como para acentuar la presión sobre el gobierno iraní, dijo que contemplaba la posibilidad de un ataque.
Irán ha advertido que, en caso de ataque, Israel, su enemigo jurado y aliado de Estados Unidos, sería un blanco legítimo y las bases estadounidenses en Oriente Medio también. La posibilidad de una guerra se cuela en cada conversación, con su lote de rumores y especulaciones de todo tipo.
Manifestaciones
Estudiantes corearon consignas antigubernamentales en Irán en manifestaciones para conmemorar a los muertos durante la represión a una ola de protestas, reportaron ayer sábado medios locales y de la diáspora, y grupos que protestaban contra el liderazgo religioso chocaron con otros favorables al gobierno.
Videos geolocalizados por la AFP en una importante universidad de ingeniería de Teherán, muestran enfrentamientos entre la multitud mientras la gente gritaba “bi sharaf”, o “vergonzoso” en farsi. Imágenes difundidas por la cadena de TV en lengua persa Iran International, con sede fuera del país, mostraron a una multitud cantando consignas antigubernamentales en la Universidad de Tecnología Sharif.
Los disturbios estallaron por primera vez en diciembre en el marco de una prolongada crisis financiera, pero mutó a una masiva ola de protestas antigubernamentales que fue violentamente reprimida por las fuerzas de seguridad con saldo de miles de muertos, según grupos defensores de derechos humanos.
Las autoridades religiosas reconocieron más de 3.000 muertos, pero afirmaron que la violencia fue provocada por “actos terroristas” impulsados por los enemigos de Irán. La Agencia de noticias de activistas de derechos humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, registró por su lado más de 7.000 muertos durante la represión, en su mayoría manifestantes, e indicó que el balance podría ser mayor.
El medio de comunicación local Fars señaló que lo que se suponía debía ser “un plantón silencioso y pacífico” de estudiantes para conmemorar a los muertos, fue interrumpido por personas que coreaban consignas como “muerte al dictador”, en referencia al líder supremo iraní. Un video mostrado por Fars muestra a un grupo cantando y ondeando banderas iraníes frente a otro que llevaba máscaras y eran retenidos por hombres con traje.
Ambos grupos llevaban lo que al parecer son fotografías de conmemoración. Las manifestaciones ocurren cuando las autoridades iraníes están bajo presión para llegar a un acuerdo sobre su programa nuclear con Estados Unidos, que desplegó fuerzas cerca del país.
Irán insiste en que se defenderá ante cualquier nuevo ataque. El presidente Masoud Pezeshkian, en declaraciones a los atletas transmitidas por la televisión estatal, afirmó que el país “no cederá ante ninguna prueba, incluso si las potencias mundiales se alzan contra nosotros con injusticia e intentan someternos”.
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El miedo a la guerra sitia las noches y conversaciones en Teherán
“Duermo mal por la noche incluso con medicamentos”, dice el jubilado Hamid. No es el único; muchos habitantes de Teherán tienen dificultades para conciliar el sueño desde que saben que el presidente estadounidense Donald Trump sopesa un ataque a Irán como ya llevó a cabo en junio.
En la noche del 12 al 13 de junio de 2025, un ataque de Israel, posteriormente respaldado por Washington, sorprendió a los iraníes cuando su país se preparaba para nuevas negociaciones sobre el programa nuclear con Estados Unidos.
Ocho meses después, las negociaciones se reanudaron, pero los iraníes observan con preocupación el masivo despliegue militar estadounidense en Oriente Medio.
El presidente estadounidense declaró el jueves que se daría “diez” a “15 días” para decidir si es posible alcanzar un acuerdo, o si por el contrario recurrirá a la fuerza.
El viernes, como para acentuar la presión sobre el gobierno iraní, dijo que contemplaba la posibilidad de un ataque.
Incertidumbre permanente
“Creo que una guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel es inevitable”, declara a AFP Mina Ahmadvand, una empleada del sector informático.
Muchos iraníes comparten su opinión. Desde el débil alto el fuego de junio concluido tras 12 días de conflicto bélico, viven en una incertidumbre permanente y siguen traumatizados.
“Ya no duermo por la noche. Tengo pesadillas en las que me persiguen y muero. Me acuesto tarde, me levanto tarde y estoy deprimida”, describe Hanieh, que no quiso dar su nombre completo.
Señal de la extrema febrilidad, una tormenta nocturna en Teherán la semana pasada fue suficiente para asustar a los habitantes, quienes creyeron que era el inicio de la guerra, contaron varios de ellos a AFP. Lo mismo pasó con unos fuegos artificiales con motivo del 47º aniversario de la Revolución Islámica.
Irán ha advertido que, en caso de ataque, Israel, su enemigo jurado y aliado de Estados Unidos, sería un blanco legítimo y las bases estadounidenses en Oriente Medio, también.
La posibilidad de una guerra se cuela en cada conversación, con su lote de rumores y especulaciones de todo tipo.
Toman precauciones
“Es una montaña rusa: de repente la guerra, de repente un acuerdo. Todo cambia de una hora para otra”, describe un habitante de Teherán, que prefiere mantener el anonimato.
Este contexto explosivo es un factor adicional de ansiedad en Irán, después de la muerte de miles de personas en enero durante manifestaciones antigubernamentales y el corte de internet impuesto por las autoridades durante casi tres semanas.
Varias oenegés, radicadas en el extranjero, acusan a las fuerzas de seguridad de haber apuntado deliberadamente a los manifestantes.
Las autoridades iraníes afirman que la mayoría de las víctimas son agentes de seguridad o transeúntes muertos a manos de “terroristas” al servicio de Israel y Estados Unidos.
“Mi vida está como en suspenso” desde las manifestaciones, resume Hanieh. “Ahora con esta situación, estamos a la espera de ver qué va a pasar”, añade esta ceramista de 31 años, que piensa que “la guerra estallará de aquí a 10 días”.
Este sábado nada o casi nada dejaba entrever la preocupación. Pero detrás de la aparente rutina, los habitantes toman precauciones.
“Compré una decena de conservas, en particular atún y judías, así como galletas, agua embotellada y pilas de repuesto”, enumera Mina Ahmadvand, “preparada” para lo peor.
“No deseo la guerra, pero no hay que tomar la situación a la ligera”, precisa.
“Compré lo necesario para aguantar una semana y sellé mis ventanas para estar preparada para cualquier eventualidad”, asegura por su parte Hanieh. “Aplico las lecciones aprendidas de la guerra de 12 días”.
Fuente: AFP
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La Berlinale refleja la resistencia y la doble vida de los iraníes
Tras la sangrienta represión de las manifestaciones en Irán y ante las amenazas de intervención militar de Estados Unidos, las películas iraníes presentadas este año en la Berlinale resuenan con más fuerza que en años anteriores. La represión estatal es el hilo conductor de “Roya”, de Mahnaz Mohammadi, que explora el trauma de una prisionera política tras su paso por la tristemente célebre prisión de Evin, en Teherán.
La directora sabe de lo que habla, ya que estuvo encarcelada allí. La secuencia inicial es estremecedora. Filmada desde el punto de vista de Roya, revela el trato degradante que le infligen los carceleros. Resistirse a la ideología oficial te convierte en “enemigo” ante los ojos de las autoridades iraníes, explica Mohammadi a la AFP. Con su película desea mostrar cómo esa opresión deja huellas en las víctimas. “No pertenece al pasado, cambia tu vida y tu percepción, lo cambia todo”, insiste. Como el nombre Roya, que puede significar “sueño”, numerosas escenas de alucinaciones marcan el ritmo de las imágenes, ilustrando el desfase psíquico y el trauma sufrido.
Cápsula del tiempo
En su cortometraje documental “Los frutos de la desesperación”, Nima Nassaj relata su experiencia durante la guerra de los 12 días de junio de 2025 entre Israel e Irán. Como muchos habitantes de Teherán, encontró refugio con su familia en un pueblo cercano a la capital. La película es una “cápsula del tiempo” impresionista de esos doce días y de su estado de ánimo en aquel entonces, que describe como “devastado”.
Al igual que la protagonista de “Roya”, los personajes de su filme permanecen en silencio. Solo la voz en off acompaña al espectador. En aquella época el director se sintió “totalmente aislado”, incluso de quienes lo rodeaban, confiesa. “Cuando te enfrentas al miedo a la muerte, a ese grado de incertidumbre, es muy difícil comunicar”, explica.
La narración se interrumpe con frases proyectadas en rojo intenso en la pantalla. Una de ellas dice: “Estamos atrapados en los juegos de una banda de locos”. “Cada año hay más en el mundo”, señala Nassaj, para quien su película refleja la impotencia de la gente común ante “momentos de crisis” en un mundo cada vez más imprevisible.
Quieren liberarse
“Fin de semana cesárea” parece menos abiertamente política. Se presenta como una descripción “intensa, salvaje y filosófica” de la sociedad iraní contemporánea. Para su creador, Mohammad Shirvani, “hay una diferencia entre los directores que reaccionan directamente a la República Islámica y cineastas como yo que hablan de la vida de los iraníes”, explicó a la AFP a través de un traductor.
Su objetivo es escapar de la tendencia, en las salas occidentales, de ofrecer una “imagen orientalista y exótica de Irán”. La película comienza con una fiesta en una villa cerca del mar Caspio, con jóvenes ligeramente vestidos que beben, fuman, se besan y bailan. “Cada iraní, a lo largo de los 47 años de la República Islámica, aprendió a llevar una doble vida”, añade el director. Su filme muestra al público la “vida subterránea de la juventud iraní” de clase media.
La generación de Shirvani, nacido en 1973 —años antes de la Revolución Islámica de 1979—, tuvo que “adaptarse como pudo y sortear las limitaciones”. “Pero esta joven generación no las soporta, quiere liberarse”, insiste. Elegir un entorno aislado, cercano a la naturaleza, es una manera de ganar más “libertad y espacio”, destaca. Según varias oenegés, miles de personas, en su mayoría civiles, murieron durante los recientes disturbios.
“Este tipo de masacre es algo sin precedentes en la historia iraní”, declaró la actriz Maryam Palizban, intérprete en “Roya”. “Este régimen no debería seguir existiendo”, añadió. A pesar de los riesgos, la directora Mahnaz Mohammadi afirma estar decidida a regresar a Irán, pues quiere vivir lo suficiente para ver a los iraníes “felices y en paz”.
Fuente: AFP.