La sonda japonesa SLIM, que se posó en la Luna en enero, fue desactivada otra vez, tras haber sobrevivido a su segunda noche lunar, con temperaturas gélidas y de una duración de dos semanas terrestres, informó el lunes la agencia espacial.
El jueves, la agencia aeroespacial japonesa (Jaxa) anunció que el módulo SLIM (Smart Lander for Investigating Moon) había sobrevivido a la terrible y larga noche lunar, donde las temperaturas caen hasta -130 °C, y logró enviar nuevas imágenes. La sonda ya había superado una primera noche lunar en febrero.
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Aunque la duración del aparato ha superado las expectativas de los científicos, que no lo diseñaron para resistir a estas duras condiciones, SLIM empieza a mostrar el desgaste. “Hemos controlado su estado encendiendo y apagando sucesivamente varios de sus aparatos”, explicó el lunes Jaxa en la red social X.
La cámara multiespectral del módulo, clave para sus análisis de rocas, pudo ser encendido, pero tiene “algunas disfuncionalidades”, según la agencia. Desde que alunizó el 20 de enero, SLIM (Smart Lander for Investigating Moon) alterna fase activa con periodos de reposo. Japón en el quinto país que logra posarse con éxito en el satélite de la Tierra después de Estados Unidos, la Unión Soviética, China e India.
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Fuente: AFP
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Sonda japonesa evaluó un asteroide en una prueba para proteger la Tierra
Una sonda espacial japonesa sobrevoló ayer domingo un asteroide cercano a la Tierra, en una misión de prueba destinada a desarrollar tecnologías que podrían ayudar a proteger el planeta de cuerpos rocosos peligrosos. La sonda Hayabusa2, de aproximadamente el tamaño de un refrigerador, debía pasar a 800 metros del asteroide Torifune, habían anunciado científicos de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA).
El objetivo era evaluar si una nave de este tipo podría desviar un asteroide que representara una amenaza para la Tierra. En 2022, la NASA estrelló deliberadamente una nave contra el asteroide Dimorphos, de 160 metros de diámetro, logrando modificar su órbita. Hayabusa2, que se desplazaba a más de 18.000 km por hora, no estaba diseñada para chocar contra Torifune.
Los científicos buscaban comprobar si podían controlar con gran precisión la trayectoria de la sonda, algo que sería esencial para una eventual misión de desvío de asteroides. “A las 18:35 (9:35 GMT), Hayabusa2 realizó un sobrevuelo de Torifune y la nave funcionó con normalidad”, declaró a la AFP una portavoz de la JAXA, que pidió permanecer en el anonimato.
Imágenes difundidas en línea por la agencia espacial mostraron a los científicos aplaudiendo en la sala de control. Si se confirma que la nave pasó a menos de 800 metros de Torifune, la operación se convertirá en uno de los sobrevuelos más cercanos jamás realizados a un asteroide próximo a la Tierra.
Las cámaras de Hayabusa2 también debían recopilar datos sobre la superficie del asteroide, incluidas sus características geográficas, textura y temperatura, información considerada crucial para futuras misiones de defensa de la Tierra. La misión no responde a ninguna amenaza real e inmediata para la Tierra. Lanzada en 2014, Hayabusa2 ya había impresionado a la comunidad científica al aterrizar en el asteroide Ryugu, situado a unos 300 millones de kilómetros de nuestro planeta, y recoger muestras de su superficie.
Seis años después, la nave regresó a la Tierra con fragmentos del asteroide, que han permitido a los científicos obtener pistas sobre cómo era el sistema solar en sus orígenes. Tras la misión en Torifune, está previsto que la sonda intente en 2031 un “encuentro” con otro asteroide, denominado 1998 KY26, una maniobra que consiste en volar junto al objeto o incluso posarse sobre él para recopilar información detallada.
Fuente: AFP.
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La NASA iniciaría construcción de una base en la Luna en el 2029
La NASA anunció el martes nuevas misiones no tripuladas para ayudar a la construcción de una base en la superficie de la Luna, un proyecto que avanza pese a recientes contratiempos. Tres empresas estadounidenses recibieron contratos para misiones de entrega de cargamento a la Luna, incluidos instrumentos científicos, dijo la agencia espacial.
La NASA pagará cerca de 600 millones de dólares para los proyectos que se suman a otros anunciados en mayo. Los esfuerzos hacen parte de los planes para usar vehículos robóticos para construir infraestructura en la Luna. Las ambiciones de la agencia estadounidense enfrentaran imprevistos luego de la explosión del cohete New Gleen en mayo, construido por la empresa Blue Origin del magnate tecnológico Jeff Bezos.
Altos funcionarios de la NASA han reconocido que la situación puede causar retrasos en el programa lunar, pero el martes manifestaron también cierto optimismo. Señalaron que hay alternativas para lanzar un módulo de alunizaje que transporte equipo desarrollado por Blue Origin.
“Estamos trabajando muy de cerca con Blue Origin para entender sus plazos de recuperación y también analizando otras opciones en caso de que no se ajusten a nuestro calendario”, dijo en un encuentro con periodistas Carlos García-Galán, responsable de la NASA para la base lunar.
La base, para la que la NASA prometió 20.000 millones de dólares, está planeada para construirse cerca del polo sur lunar, un área estratégica por la presencia de hielo de agua en el suelo. Previamente, la agencia había dicho que la construcción podría iniciar en 2029.
Si EE. UU. gana el Mundial
El director de la NASA prometió el martes enviar un balón a la Luna si la selección de fútbol de Estados Unidos gana el Mundial de 2026 que se disputa en Norteamérica. Para el inicio del torneo, que se realiza en Estados Unidos, Canadá y México, la NASA ya había enviado un balón de la FIFA a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Pero si llegara a triunfar el equipo estadounidense, la NASA celebraría enviando otro balón mucho más lejos: a la Luna, declaró Jared Isaacman, administrador de la agencia, en un evento el martes.
“Vamos, equipo de Estados Unidos, ¡hagan lo necesario!”, dijo.
El balón sería enviado junto con instrumentos científicos, como parte del plan de Estados Unidos de construir, en los años venideros, una base en la superficie lunar.
“Es bastante ligero (el balón; NDLR), y pienso que podríamos arreglárnoslas con su volumen, así que todo depende de la selección masculina”, dijo Carlos García-Galán, responsable de la NASA para la base lunar. Pese a ser anfitrión, Estados Unidos no está entre los favoritos para ganar el Mundial.
Fuente: AFP.
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Christina Koch, pionera del espacio ganó el Premio Princesa de Asturias
La astronauta estadounidense Christina Koch, quien en abril se convirtió en la primera mujer en participar en una misión espacial a la Luna, ganó ayer miércoles en España el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026. Koch “ha contribuido a extender las fronteras de la humanidad”, indicó el fallo del premio, convocado por la Fundación Princesa de Asturias, heredera al trono de la Corona española.
La astronauta, de 47 años, se apoyó en “un amplio trabajo colectivo, cuya ejemplaridad se proyecta a todos a través del mensaje de la misión espacial Artemis II: ‘Tierra, sois un equipo’“, destacó el fallo, leído por Adrián Barbón, presidente regional de Asturias. Koch integró Artemis II junto a los también estadounidenses Reid Wiseman y Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen, una misión que culminó con éxito una travesía alrededor de la Luna, volviendo al satélite medio siglo después del programa Apolo.
Después de despegar desde Florida el 1 de abril, se aventuraron más lejos en el espacio que ningún ser humano antes. Regresaron diez días más tarde con cientos de gigabytes de datos del primer viaje lunar desde la última misión Apolo en 1972.
“Un propósito común”
Nacida en Michigan en 1979 y con sueños de ser astronauta desde pequeña, Koch fue seleccionada entre 36 candidaturas de 16 nacionalidades que optaban al galardón este año. Su trayectoria es “una inspiración para futuras generaciones —sobre todo de mujeres— y un símbolo de la capacidad humana para superar retos y desafíos a través del trabajo, la colaboración y la empatía”, destacó una nota de prensa de la Fundación Princesa de Asturias.
“Echaré de menos estar tan cerca de tanta gente y tener un propósito común, una misión común, trabajar duro en ello todos los días a cientos de miles de kilómetros de distancia con un equipo en tierra”, señaló Koch cuando todavía se encontraba en Artemis.
Primera mujer en viajar a la luna, Koch, que comenzó su carrera como astronauta en 2013, rompió otras marcas, como en 2019 cuando realizó la primera caminata espacial íntegramente femenina de la historia y en 2020, cuando marcó el récord femenino de permanencia en el espacio, con 328 días.
Los Premios Princesa de Asturias, instituidos en 1981 y considerados los más prestigiosos del mundo iberoamericano, están dotados con 50.000 euros (58.000 dólares) y una escultura creada por el fallecido artista catalán Joan Miró.
El último de la serie
El de Concordia es el último de los ocho galardones de esta edición de los premios, que anualmente, y a ritmo de uno por semana, otorga la Fundación Princesa de Asturias. El año pasado, en esta categoría, el reconocimiento fue para el Museo Nacional de Antropología de México, por su prolongada labor de “defensa y preservación” del patrimonio de la humanidad.
En otras ediciones fueron premiados en esta sección el chef español José Andrés y su ONG humanitaria World Central Kitchen y otras organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Cáritas Española y Mary’s Meals.
Este año, el ciclo de premios se inauguró con el Premio Princesa de Asturias de las Artes, que recayó en la cantante estadounidense Patti Smith.
El de Comunicación y Humanidades se otorgó al estudio de animación japonés Ghibli, cofundado por Hayao Miyazaki, el de Investigación Científica a los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y al biofísico francés Pascal Mayer y el de Cooperación Internacional a la bóveda global de semillas de Svalbard.
El galardón de Ciencias Sociales recompensó al historiador británico Timothy Garton Ash, el de los Deportes al futbolista argentino Lionel Messi y el de las Letras al británico Julian Barnes. Los galardones son entregados por la princesa Leonor, heredera al trono de la Corona española, y los reyes Felipe VI y Letizia en octubre en una ceremonia en Oviedo, capital de Asturias.
Fuente: AFP.
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Lo mandaron “bien a la China”… y terminó rumbo a la Luna
China lanza este domingo su misión Shenzhou-23 en la que un astronauta permanecerá por primera vez en el espacio durante un año, una etapa crucial en su ambición de enviar humanos a la Luna de ahora a 2030.
Gracias a inversiones masivas, el gigante asiático ha desarrollado enormemente su programa espacial y compite ahora con Estados Unidos y su programa Artemis para volver a pisar el satélite terrestre.
El inicio de la misión está previsto a las 23:08 (15:08 GMT), cuando el cohete lanzadera Larga Marcha 2F despegará desde el centro de Jiuquan, situado en el desierto del Gobi, en el noroeste del país.
El cohete impulsará la nave Shenzhou y a sus tres tripulantes hacia la estación espacial Tiangong (“Palacio Celestial”, en chino), donde uno de ellos debe quedarse un año entero.
Esta experiencia permitirá estudiar los efectos de una larga estancia en microgravedad, indispensable para eventuales futuras misiones lunares o incluso en Marte.
La misión marcará también el primer vuelo espacial realizado por un astronauta originario de Hong Kong: Li Jiaying, de 43 años, que antes trabajaba para la policía de ese territorio semiautónomo chino.
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Los otros miembros de la tripulación son el comandante Zhu Yangzhu, un ingeniero espacial de 39 años, y Zhang Zhiyuan, un expiloto de la fuerza aérea, también de 39 años, que viajará por primera vez al espacio.
Además de la estancia orbital de un año, los tripulantes realizarán numerosos experimentos vinculados a las ciencias de la vida, las ciencias de materiales, la física de fluidos y la medicina.
Grandes desafíos
La selección del astronauta encargado de permanecer un año en órbita se producirá más tarde, en función de la evolución de la misión Shenzhou-23, indicó el sábado un funcionario de la agencia espacial china a cargo de los vuelos tripulados (CMSA).
Los “principales desafíos” serán “los efectos sobre el ser humano”: “pérdida de densidad ósea, atrofia muscular, exposición a las radiaciones, alteraciones del sueño, fatiga conductual y psicológica”, explica a la AFP Richard de Grijs, astrofísico y profesor en la Escuela de Ciencias Matemáticas y Físicas de la Universidad Macquarie, en Australia.
También subraya la importancia de la fiabilidad de los sistemas de reciclaje de agua y aire, así como de la capacidad para gestionar posibles emergencias médicas lejos de la Tierra.
“China se ha vuelto muy competente en estos ámbitos, pero la duración es importante. Un año en órbita sitúa al material y a los seres humanos en un régimen operativo diferente al de las misiones Shenzhou más cortas”, recalca De Grijs.
Hasta ahora, las tripulaciones permanecían seis meses en la estación Tiangong antes de ser reemplazadas.
Nave de ensueño
China está todavía en la fase de desarrollar y probar los equipos necesarios para mandar astronautas a la Luna en esta década.
Para este año está previsto el vuelo de prueba en órbita de la nave Mengzhou (“Nave de ensueño”), que sustituirá a las Shenzhou para las misiones tripuladas a la Luna.
Pekín espera haber construido de aquí a 2035 el primer segmento de una base científica habitada en el satélite terrestre, llamada Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS).
El gigante asiático ha inyectado miles de millones de dólares en los últimos treinta años para poner su programa espacial al nivel de los de Estados Unidos, Rusia o Europa.
Sus avances han sido particularmente visibles en la última década.
China posó en 2019 una sonda espacial en la cara oculta del astro lunar, un logro inédito a escala mundial, y en 2021 hizo aterrizar un pequeño robot en Marte.
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China está formalmente excluida de la Estación Espacial Internacional (EEI) desde 2011, año en que Estados Unidos prohibió a su agencia espacial, la NASA, colaborar con Pekín.
Esto empujó al gigante asiático a desarrollar su propio proyecto de estación espacial.
Fuente: AFP