Cientos de personas se manifestaron ayer jueves en Buenos Aires contra los recortes del presidente argentino, Javier Milei, al instituto nacional de cine, considerado un emblema de la cultura del país, en una protesta que terminó en enfrentamientos con la policía.
“Están dejando morir una industria que funciona muy bien y que es muy respetada y querida en todo el mundo”, dijo al canal televisivo C5N Leonardo Sbaraglia, premio Goya a mejor actor revelación en 2002 por “Intacto” y estrella de éxitos como la nominada al Óscar “Dolor y gloria” (2019), de Pedro Almodóvar.
El martes, el gobierno del ultraliberal Javier Milei había resuelto un fuerte recorte en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), con la suspensión de programas de apoyo, la no renovación de contratos de trabajo y la supresión de horas extra para todo el personal del ente.
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Los recortes se dan en el contexto de los draconianos ajustes fiscales que ha emprendido el gobierno desde que asumió hace tres meses para contener una inflación galopante y lograr el objetivo de “déficit cero” este mismo año.
Llevando representaciones de claquetas y el lema “esta película recién empieza; está en nuestras manos”, los manifestantes se congregaron frente al emblemático Cine Gaumont, a metros del Congreso argentino. Se registraron enfrentamientos entre manifestantes y policías, que dispersaron a la multitud con gases lacrimógenos en el marco de un nuevo protocolo policial que prohíbe que las protestas corten el tránsito.
La estudiante de cine Candela Soto recordó a la AFP que el ENERC, donde está realizando su tesis, “es considerada una de las mejores escuelas de cine de Latinoamérica y ahora está en jaque con todo esto del corte de presupuesto”. “Tres años estuve intentando entrar a esa institución porque tanto significa para mí. Y ahora, de repente, puede ser que todo desaparezca”, lamentó.
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La prensa local dio cuenta de tres detenidos y dos policías heridos. El jefe del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, dijo que iba a “denunciar” estos casos. “En ninguna parte del mundo te podés llevar puesto (agredir, ndlr) a un policía”, señaló, citado por el diario Clarín.
El INCAA es un ente público no estatal que tiene como objetivo el fomento de la producción audiovisual Argentina. Entre las películas que contaron con el apoyo del instituto hay ocho nominadas al Óscar, incluidas las ganadoras “El Secreto de Sus Ojos” (2009) y “La Historia Oficial” (1985).
Fuente: AFP.
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“Narciso”: visita del elenco a Oviedo y función solidaria
Este domingo 19 de abril, a las 17:30, el director Marcelo Marrinessi, el productor Sebastián Peña Escobar y los actores de la película paraguaya “Narciso” llegarán a la ciudad de Coronel Oviedo (Caaguazú), donde realizarán una conferencia de prensa en el D Shopping Coronel Oviedo. Luego, a las 18:15 se llevará a cabo una alfombra roja donde compartirán con el público presente antes de la proyección de las 19:00 en los cines Itaú Cinemapop.
El elenco que visitará a los espectadores ovetenses incluye a su protagonista Diro Romero, así como Manuel Cuenca, Margarita Irún, Arturo Fleitas, Natalia Cálcena, Belén Vierci, Aníbal Ortíz, Maca Candia, Florencia Boccia, entre otros. “Narciso” tuvo su estreno mundial en la Berlinale 2026, donde se alzó con el prestigioso premio Fipresci de la crítica internacional, y llegó a los cines locales el 9 de abril, siendo Coronel Oviedo la primera parada de la gira del equipo por el interior.
Ambientada en Asunción de 1959 e inspirada libremente en la novela de Guido Rodríguez Alcalá, el largometraje se desarrolla en el marco de un régimen militar que comenzaba a consolidarse, donde surge la figura magnética de Narciso Arévalos, un joven cuya única pasión es el rock and roll y cuya muerte prematura deja entrever una trama de deseos ocultos y de opresión política.
Félix Toranzos
Por otra parte, una función de “Narciso” a beneficio del artista Félix Toranzos está programada en el Cine Villa Morra para el jueves 23 de abril a las 21:00. El pago por transferencia se puede realizará a través de ASGAPA (Banco Sudameris), siglas de la Asociación de Galerías de Arte del Paraguay; en la cuenta: 031338779/2; Ruc: 80090198-3. Enviar comprobante al: https://wa.me/595982969337.
Estos tickets se entregarán en previa a la función e incluye un obsequio del artista. Así también, la compra presencial de las entradas se puede efectuar de manera presencial en el local de la Galería de arte Verónica Torres, ubicado en el Shopping Mariscal (Quesada y Roque Gonzáles de Santacruz, barrio Villa Morra, Asunción), en el pasillo desde la entrada principal que se dirige hacia el estacionamiento, de lunes a domingo, en el horario de 10:00 a 21:00.
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Proyecto venezolano llevó a Qumra la desaparición de una lengua indígena
- Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
Hay películas que llegan a un mercado o a un laboratorio para buscar financiación, alianzas o visibilidad. Y hay otras que llegan también para recordar que el cine sigue siendo una herramienta de memoria frente a aquello que desaparece. En Qumra 2026, uno de los proyectos que mejor encarnó esa segunda posibilidad fue “Language of Water”, del realizador venezolano Jeissy Trompiz, una propuesta que parte de un hecho tan concreto como devastador: la existencia del último hablante de una lengua indígena en Venezuela.
La fuerza de la presentación de Trompiz no estuvo solo en el tema, sino en la manera de formularlo. “Solemos hablar de animales o plantas en peligro, pero no de lenguas en peligro. Y las lenguas también están desapareciendo”, dijo durante la rueda de prensa. Esa frase bastó para situar su película en un territorio singular: uno donde la pérdida no es solo lingüística, sino también histórica, cultural y política.
Qumra volvió a celebrarse en formato online, con ruedas de prensa virtuales en lugar de encuentros presenciales en Doha. El contexto condicionó el tono de las sesiones: tiempos ajustados, moderación estricta, respuestas en inglés o árabe según el idioma de cada intervención, y una sensación general de que el encuentro se sostenía a distancia pero no por ello con menor intensidad. Lejos de vaciar el sentido del evento, el formato confirmó la capacidad del programa para seguir siendo un espacio de acompañamiento a películas en desarrollo y de diálogo entre cineastas, prensa e industria.
En ese marco, Trompiz —cineasta venezolano afincado en República Dominicana— presentó Language of Water como una película que trabaja simultáneamente con la memoria, la percepción del mundo a través del lenguaje y la soledad del último hablante. Pero también quiso precisar que no se trata de una aproximación cerrada o puramente observacional. “Buscamos explorar los límites entre ficción y documental, tanto narrativa como cinematográficamente”, explicó.
Lo más interesante de su intervención fue la insistencia en desmontar cualquier lectura reduccionista del proyecto como si se tratara de un problema aislado o local. Ante la duda de si un tema así podía resultar lejano para públicos de Doha o del mundo árabe, Trompiz fue tajante: “Sí, es un tema universal”. Y desarrolló esa idea en una dirección muy clara: “La película trata sobre minorías, periferia, globalización”. La desaparición de una lengua no aparece entonces solo como una tragedia patrimonial, sino como una forma concreta en que se manifiestan la exclusión y la erosión de mundos culturales enteros.
Esa dimensión política del film apareció también cuando habló de las dificultades para levantarlo. “Es un acto de resistencia”, afirmó al referirse al equilibrio entre la libertad creativa y las exigencias del mercado global. Según explicó, se trata de un tipo de cine que no suele entrar fácilmente en las lógicas de rentabilidad ni de visibilidad inmediata. “Pasamos años sin financiación, pero es necesario seguir”, resumió. La frase no se limita a describir una dificultad productiva; funciona también como una definición ética de lo que significa sostener un proyecto cuando el sistema parece no estar hecho para él.
En términos estéticos, Trompiz describió su mirada desde la noción de periferia. “Mi enfoque está ligado a la idea de ‘periferia’”, dijo. De ahí deriva una mezcla de materiales y registros en los que lo real convive con lo onírico y lo espiritual. “La película mezcla lo real, lo onírico, lo espiritual”, añadió. En ese punto, Language of Water se perfila no solo como una película sobre una lengua en extinción, sino sobre un modo de experimentar la realidad que no puede separarse del sueño, la visión y la memoria.
A su lado, la sesión reunió otros proyectos que, aunque formal y temáticamente distintos, dialogaban con esa misma sensación de urgencia.
Uno de ellos fue When The News Breaks You, de Hamad Al Hajri, centrado en periodistas de Oriente Medio y en las condiciones extremas en las que trabajan. El director definió su film a partir de varias capas: “los riesgos del sistema en el que trabajan”, “el hecho de convertirse en objetivos”, “el impacto en sus vidas personales” y “el sacrificio que implica informar desde el terreno”. Más allá de la actualidad inmediata, Al Hajri insistió en que su película no fue concebida para seguir una coyuntura. “La película no nació para seguir una moda ni un trend”, explicó. Lo que quería era mostrar “la profesionalidad de los periodistas árabes y el sufrimiento que soportan para cubrir las noticias”.
La dimensión material del proyecto resultó igualmente reveladora. Al Hajri habló de los altos costes de producción y de la imposibilidad de filmar en Gaza, lo que obligó a redistribuir parte del trabajo entre Líbano, Turquía y Egipto. “Como cineasta, tienes que adaptarte a la realidad, trabajar con lo que tienes y tener múltiples planes”, dijo. También reveló que DFI fue la única institución que le dio apoyo financiero, algo especialmente significativo en una película atravesada por un contenido político tan frontal. Su proyecto, además, carga con una herida concreta: la pérdida de un personaje central al inicio del film, en referencia a Shireen Abu Akleh.
Si Al Hajri se movía en el terreno del presente y del riesgo, Mohanad Yaqubi proponía con Revolutionaries Never Die un diálogo entre archivo y convicción política. El director palestino, afincado en Bruselas, recordó que la película nació a partir de un correo recibido de Jocelyne Saab en 2018: “Recibí un email suyo en 2018 pidiéndome una colaboración. En ese momento no sabía quién era y no respondí. Dos meses después falleció”. A partir de ese gesto suspendido comenzó una investigación de seis años sobre la obra de Saab, especialmente las 16 películas que filmó entre 1973 y 1983 sobre luchas del mundo árabe.
En su caso, el proyecto se fue volviendo también una pregunta sobre el sentido mismo de hacer cine político. Yaqubi evocó el impacto de ver Beirut, My City poco después de que la casa de su familia en Gaza hubiera sido bombardeada. Desde ahí, Revolutionaries Never Die dejó de ser solo un trabajo sobre materiales de archivo para convertirse en una reflexión sobre la persistencia de las imágenes, la violencia que regresa y la necesidad de seguir filmando incluso cuando el presente parece negar toda eficacia al gesto cinematográfico.
También estuvo Jehad Hallaq, que presentó Until the Rain Stops con una formulación tan sencilla como contundente: se trata de una película “sobre una mujer palestina en Jerusalén que intenta salvar su casa en medio del aumento de la tensión en la región”. En una sesión dominada por temas de memoria, desaparición y archivo, esa frase devolvía la discusión a una realidad material ineludible: la casa como territorio de resistencia, el hogar como última forma concreta de permanencia.
Por su parte, Yassine Ouahrani aportó otro registro con Where the Sun Never Sets, definida como “una especie de romance distópico ambientado en una ciudad árabe futurista”. La película sigue a dos trabajadores que sueñan con escapar de una ciudad gobernada por la lógica fabril hacia “un lugar donde el sol nunca se pone”. El conflicto surge cuando uno decide perseguir el sueño y el otro opta por borrar su recuerdo. La película abre así una vía menos frecuente en el panorama regional: la de una imaginación futurista árabe, no desligada del presente, sino construida a partir de sus tensiones.
Ouahrani fue también uno de los realizadores que mejor sintetizó el valor del propio Qumra. Señaló que no es solo una plataforma para mostrar un proyecto, sino también un espacio donde la cultura gana espesor en “circunstancias difíciles”. Su idea de fondo era clara: incluso cuando la región no encuentra suficiente voz en otros ámbitos, sí la encuentra a través del arte y del relato cinematográfico.
El propio formato online fue comentado por los participantes con una mezcla de resignación y reconocimiento. Trompiz admitió: “Al principio fue frustrante”, porque quería estar físicamente en Doha, pero enseguida destacó el esfuerzo del equipo por mantener “la energía y el espacio de encuentro”. Al Hajri coincidió al decir que “la comunicación humana es muy importante”, aunque valoró la manera en que el evento consiguió preservar reuniones, conversaciones y encuentros útiles.
Visto en perspectiva, el paso de Jeissy Trompiz por Qumra no fue solo la presentación de una película prometedora. Fue también la irrupción de una pregunta incómoda y necesaria: qué significa perder una lengua, quién queda fuera cuando desaparece una forma de nombrar el mundo y qué puede hacer el cine ante esa desaparición. Si a eso se suman los periodistas que arriesgan su vida en When The News Breaks You, el archivo convertido en crisis ética de Revolutionaries Never Die, la casa amenazada de Until the Rain Stops y la ciudad futura de Where the Sun Never Sets, lo que queda es una constelación muy precisa de preocupaciones contemporáneas.
En ese conjunto, Language of Water se impone como un proyecto particularmente poderoso para la mirada hispana, no solo por su procedencia venezolana, sino porque recuerda algo que el discurso público rara vez mira de frente: que la desaparición de una lengua es también la desaparición de una memoria, de una comunidad y de una forma irrepetible de entender la realidad. Y que filmar eso, en palabras de Trompiz, sigue siendo “un acto de resistencia”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Más de 100 médicos atienden en jornada solidaria en Pozo Hondo
El presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, médico de profesión, participó de una jornada de atención médica integral en la localidad de Pozo Hondo, en el Chaco paraguayo. Esta actividad contó con el acompañamiento de la Fundación Médicos Promoción 83, que lidera el doctor Isaías Fretes, en el marco del proyecto “Retribuyendo al Pueblo”.
A través de sus redes sociales, el presidente Latorre destacó el carácter solidario de la iniciativa: “Estamos en el Chaco paraguayo, vinimos a acompañar la atención médica que van a realizar los colegas de la Promoción 83, un verdadero grupo de patriotas que, sin banderías políticas, buscan servir y devolverle al pueblo paraguayo lo que recibieron en su formación”.
Mencionó también que detrás de cada atención hay profesionales dedicados con compromiso y vocación que hacen posible esta misión, llegando a más personas y generando un impacto real. Asimismo, el presidente de la República, Santiago Peña, destacó que la jornada sanitaria que se realizó este sábado en una de las comunidades más alejadas del Chaco, ya prácticamente donde se tiene la triple frontera entre Argentina, Bolivia y Paraguay.
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Peña indicó que fue un evento realmente histórico por la conjunción de esfuerzos entre el sector público que implicó la coordinación del Ministerio de Salud Pública, las fuerzas militares, y el trabajo solidario que hace la Promoción 83 de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
“Trajeron más de 100 médicos de diferentes especialidades para poder atender a compatriotas, pero también poder atender a hermanos argentinos y bolivianos que están siendo atendidos. Realmente es una fiesta de solidaridad, una fiesta de integración, una fiesta del amor que sale del Paraguay para toda esta región”, expresó el mandatario.
Se brindaron múltiples especialidades médicas orientadas a la atención integral de la población, entre ellas: clínica médica, geriatría, cardiología de adultos e infantil, pediatría, urología, cirugía, flebología, gineco-obstetricia, traumatología, dermatología, mastología, alergología, neumología y otorrinolaringología.
En el área de diagnóstico por imágenes se realizaron ecografías generales, ecografía de tiroides, ecocardiografías en adultos y pediatría, electrocardiografías y estudios radiológicos, entre otros servicios. Asimismo, se dispuso de atención en laboratorio, microbiología y farmacia.
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Papa Francisco fue homenajeado por el cura DJ en masiva “rave” en Buenos Aires
Jeans, cuello clerical y rosario en la muñeca: así se presentó el padre Guilherme Peixoto, el cura DJ, para mezclar música electrónica este sábado en una masiva “rave” en la plaza más icónica de Argentina, en homenaje al papa Francisco a un año de su muerte. Versiones tecno del soundtrack de Super Mario y de “Ameno (dori me)”, el clásico de los 1990 que emula un canto gregoriano, se mezclaron con fragmentos de discursos de Francisco en la Plaza de Mayo, centro político de los argentinos convertido en un jolgorio católico.
Desde la consola, Peixoto animaba a decenas de miles de personas bajo un show de láseres, con la catedral de Buenos Aires a un lado y la casa de gobierno detrás. Su objetivo: “Que la música logre tocar los corazones a tal punto que los jóvenes regresen a casa con ganas de cambiar el mundo”, dijo a la AFP Peixoto antes del concierto.
En la tarima, una cruz iluminada se elevaba sobre la silueta del cura DJ. En las pantallas, una gran paloma blanca aleteaba como símbolo del Espíritu Santo. El concierto arrancó con un audio de Francisco: “¡La Iglesia no es una ONG!”. Dos horas después, el sacerdote portugués de 52 años recitaba el mandato del papa a los jóvenes: “Hagan lío”.
Una mezcla de “Sólo le pido a Dios” de León Gieco sonó en medio de encíclicas papales. El público cantó. Muchos llevaban aureolas con luces blancas que ofrecían los vendedores ambulantes por menos de 10 dólares.
Tomás Ferreira, un abogado de 25 años, no es católico pero le pareció “rebueno que el cura trate de unir a las personas con el tema de la electrónica y la religión”. “La religión se está modernizando y eso está bueno”, dijo a la AFP. Ya había visto a Peixoto en Lisboa en 2023.
De Guimarães a la cabina
Oriundo de Guimarães, Peixoto es párroco desde 1999 de la arquidiócesis de Braga, en el norte de Portugal. Sus misas dominicales, aclara entre risas, “son normales. Es una liturgia normal”. Fue seminarista a los 13 años, pero siempre mantuvo un pie en la música: de joven tocaba el órgano en una banda de pop-rock con compañeros del seminario. “Estar en la Iglesia y salir a un bar o un club a escuchar música era igual, era normal”, recordó en la entrevista con AFP.
A principios de los 2000 organizó noches de karaoke para recaudar fondos para su parroquia endeudada y fue entonces cuando comenzó a mezclar. Compró un controlador, empezó a ver videos en YouTube y avanzó solo durante años. “Cuando aprendí a mezclar, también empecé a formarme una cultura de música electrónica. Ya no se trataba solo de entender cómo se organiza un set, sino además qué es esto de un viaje de música electrónica. Fue un proceso largo”, contó Peixoto.
El momento clave
La pandemia fue el quiebre: “El mundo se detuvo”, recordó. Comenzó a hacer livestreams en Facebook, sus videos se viralizaron y se instaló el apodo de “cura DJ”. “El tecno empezó a volverse un poco más melódico, que es lo que toco ahora”, dijo Peixoto. “Ya no es tan fuerte como lo tocaba antes, para que también pueda ser un vehículo que transmita mensajes, pensamientos y músicas a lo largo del set”.
¿Qué mensajes? “Mensajes de paz”. El padre Peixoto ha tocado en Lisboa, Beirut, México y Río de Janeiro, entre otras ciudades. Pero, para él, el quiebre fue el concierto en Ibiza en julio de 2024, cuando cumplió 25 años de sacerdocio tocando para miles de personas.
“Estaba muy aprensivo, ¿cómo iban a ver a un cura en la cabina?”, contó. Pero el temor pasó rápido: “Vi jóvenes con un cariño brutal. No sabía si era yo pasándoles energía a ellos o ellos pasándomela a mí”. Esta comunión lo convenció de seguir ese camino. “Se me eriza la piel cuando siento que estamos todos unidos en la pista de baile, que estamos todos en este viaje juntos”.
Fuente: AFP.