El jefe de Meta, Mark Zuckerberg, adelanta el lunes en Japón una minigira asiática que incluye la fabricación de espadas, cascos de realidad virtual en Seúl y, al parecer, una celebración previa al matrimonio del hijo de un multimillonario indio. Zuckerberg divulgó el domingo imágenes en las redes sociales de “una tarde especial aprendiendo a hacer katanas” con un maestro espadero. En una imagen, aparece martillando hierro fundido y en otra está ondeando una espada.
El empresario de 39 años estuvo esquiando en Japón con su familia y debía encontrarse lunes y martes con personal de Facebook en Tokio, según Bloomberg News. Tiene previsto viajar posteriormente a Corea del Sur, donde espera reunirse con el presidente Yoon Suk Yeol y autoridades de los gigantes tecnológicos Samsung y LG, según la prensa surcoreana.
“Mark planea una visita breve al país (Corea del Sur) y está programando algunas reuniones clave”, dijo Meta en un comunicado enviado a la AFP, sin más detalles. Corea del Sur es sede de algunas de las mayores tecnológicas, como Samsung Electronics y SK Hynix, líderes mundiales en chips de memoria. Ambas son de las pocas empresas del mundo que fabrican circuitos de memoria de alta gama para procesadores de inteligencia artificial.
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En ese país, Zuckerberg se reunirá con el jefe ejecutivo de LG Electronics para discutir el desarrollo de unos cascos de realidad mixta para competir con el Vision Pro de Apple, según el diario Korea Economic Daily. En India, Zuckerberg tiene previsto asistir del 1 al 3 de marzo a las celebraciones previas a la boda del hijo de Mukesh Ambani, presidente de la empresa Reliance Industries, según Bloomberg.
Meta, Google y otros han invertido miles de millones de dólares en la unidad digital Jio Platforms, de Reliance, que busca competir con Amazon y Walmart en el mercado indio de comercio electrónico. Ambani, de 66 años, es la décima persona más rica del mundo, según la lista de multimillonarios de Forbes, mientras que Zuckerberg es el cuarto.
Fuente: AFP.
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De la tierra paraguaya a las mesas de Japón: cultivan mandioca y maíz para mantener vivo el sabor de casa
A más de 18.000 kilómetros de Paraguay, compatriotas radicados en Japón cultivan mandioca y maíz, producen almidón y hasta elaboran queso paraguayo. La cosecha de mandioca prevista para octubre de 2026 ya tiene pedidos anticipados entre la comunidad migrante, que busca conservar en la mesa los sabores de su tierra.
La distancia no logró borrar el sabor de Paraguay. En distintas regiones de Japón, compatriotas encontraron una manera de mantener cerca las comidas con las que crecieron: sembrando, cosechando y elaborando en suelo japonés algunos de los ingredientes que sostienen la gastronomía paraguaya.
Mandioca, maíz, almidón y queso paraguayo forman parte de una producción que nació de una necesidad concreta de la colectividad: conseguir los productos necesarios para preparar sopa paraguaya, chipa, mbejú y otras comidas tradicionales lejos del país.
La historia fue recogida por Miryan Megumi Kumagai Yamashita, dirigente de la colectividad paraguaya en Japón y autora del libro “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, escrito íntegramente en japonés.
Durante la investigación para su obra, Megumi descubrió que detrás de muchos de los alimentos que llegan a las mesas paraguayas en Japón existe el trabajo de compatriotas que decidieron producirlos allí. “Muchos paraguayos no quieren perder las costumbres ni los sabores con los que crecieron. Por eso se fueron desarrollando emprendimientos para cultivar y producir alimentos típicos”, relató durante una entrevista concedida a los medios del Estado desde Tokio.
La mandioca que viaja de Itapúa a Japón
Uno de los productos más buscados es la mandioca. La cosecha se concentra tradicionalmente en octubre y la demanda de la comunidad paraguaya es tal que los productores ya comenzaron a recibir reservas para la próxima temporada.
La comercialización se realiza principalmente a través de redes sociales y grupos de compatriotas. Uno de los anuncios difundidos recientemente ofrece mandioca “de Itapúa, fresca en Japón, cosechada en octubre de 2026” y resume el recorrido del producto con una frase: “Directo de la tierra a tu mesa”. La disponibilidad es limitada y los pedidos se realizan con anticipación para asegurar una parte de la cosecha.
El producto tiene además un valor considerable en el mercado japonés. De acuerdo con Megumi, el precio ronda los US$ 5 por kilogramo, unos G. 30.000, aunque para los compradores paraguayos el costo no necesariamente es el principal factor.
La mandioca permite volver a preparar en familia una comida conocida, recuperar sabores de la infancia y, especialmente para quienes nacieron en Japón, mantener un vínculo con una cultura que conocen muchas veces a través de la cocina.
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Maíz y almidón para la chipa y el mbejú
La producción tampoco se limita a la mandioca. Paraguayos radicados en diferentes zonas de Japón también cultivan maíz utilizado en preparaciones tradicionales. Parte de la mandioca, además, es procesada para obtener almidón, uno de los ingredientes fundamentales de la chipa y el mbejú.
Así, una cadena que comienza en los cultivos termina en las cocinas de las familias paraguayas. La producción local permite acceder a ingredientes que durante años fueron difíciles de conseguir y reduce la dependencia de productos enviados desde Paraguay.
Del cuajo al queso paraguayo
Uno de los mayores desafíos fue reproducir el queso paraguayo, indispensable para varias de las recetas más tradicionales. La solución también llegó de la mano de los propios compatriotas. Según relató Megumi, algunos emprendedores llegaron a llevar cuajo para intentar reproducir el proceso tradicional y obtener un queso con características similares al que se consume en Paraguay.
“Llegaron incluso a llevar el cuajo para poder hacer el queso con las mismas características que conocemos en Paraguay”, contó.
Actualmente, algunos productores elaboran queso paraguayo por encargo y lo ofrecen a través de redes sociales y grupos de la colectividad. De esta manera, las familias pueden preparar sopa paraguaya, chipa o mbejú utilizando productos elaborados en Japón, pero siguiendo recetas y métodos heredados de Paraguay.
Una cocina que también conserva identidad
La investigación de Megumi comenzó con el objetivo de acercar la gastronomía paraguaya al público japonés, pero terminó revelando una historia más amplia: la manera en que los migrantes utilizan la comida para conservar su identidad.
La primera edición de “Paraguay, sabor de mis recuerdos, aromas que llegan al corazón”, con 850 ejemplares, se agotó por completo. Detrás de las recetas quedaron también las historias de agricultores, cocineros y emprendedores paraguayos que encontraron en Japón una nueva tierra para sembrar productos de su país.
Mandioca que vuelve a crecer en suelo japonés, maizales cultivados por compatriotas, almidón producido para preparar chipa y queso elaborado artesanalmente forman parte de una pequeña cadena que mantiene conectado a un país con su comunidad migrante. A miles de kilómetros de Paraguay, la identidad también se cultiva. Y muchas veces, llega a la mesa.
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Paraguay y Japón avanzan en tecnología satelital
Una cooperación no reembolsable de aproximadamente USD 24 millones permitirá fortalecer la infraestructura y las capacidades de Paraguay en tecnología satelital, mediante la construcción y equipamiento de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El acuerdo de donación fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el representante residente de la Oficina de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en Paraguay, Hajime Takasago. La iniciativa apunta a crear capacidades nacionales permanentes para el desarrollo de pequeños satélites, así como para el procesamiento y aprovechamiento de información obtenida mediante tecnología espacial.
La nueva infraestructura tendrá aproximadamente 3.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y estará ubicada en el Campus de la UNA, en San Lorenzo. El complejo contará con dos áreas especializadas: el Space Lab, destinado al diseño, desarrollo e integración de pequeños satélites y nanosatélites, y el GeoLab, enfocado en el análisis de datos geoespaciales.
El aprovechamiento de esta información tendrá aplicaciones concretas en agricultura, monitoreo de recursos naturales, ordenamiento territorial y gestión de riesgos de desastres, además de contribuir a la planificación y elaboración de políticas públicas. El proyecto busca trasladar los avances de la tecnología espacial a necesidades concretas del país.
Ramírez Lezcano destacó que la iniciativa representa un aporte al proceso de crecimiento y desarrollo del Paraguay, al tiempo de valorar la cooperación del Gobierno del Japón y de la JICA. El canciller también resaltó el impacto que tendrá la infraestructura en la formación de profesionales, investigadores y estudiantes especializados en el área. Permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos.
GENERAR CONOCIMIENTO
Para el ministro, el proyecto permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos. Asimismo, consideró que la cooperación constituye una nueva expresión de los históricos vínculos de amistad entre Paraguay y Japón, ahora articulados en torno a la ciencia y la tecnología.
Takasago, por su parte, manifestó su satisfacción por la concreción del convenio y agradeció a las instituciones paraguayas involucradas. Señaló que el proyecto contribuirá a mejorar el aprovechamiento estratégico de la información geoespacial, con especial utilidad para ámbitos como la agricultura, el cambio climático y la prevención y gestión de riesgos.
La iniciativa da continuidad a la cooperación espacial entre Paraguay y Japón, que anteriormente permitió el desarrollo y la puesta en órbita del GuaraníSat-1, el primer satélite paraguayo. Actualmente, ambos países avanzan además en el desarrollo del GuaraníSat-2.
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Paraguay y Japón impulsan centro de tecnología satelital con cooperación de USD 24 millones
Una cooperación no reembolsable de aproximadamente USD 24 millones permitirá fortalecer la infraestructura y las capacidades de Paraguay en tecnología satelital, mediante la construcción y equipamiento de un Centro de Utilización de Tecnología Espacial en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
El acuerdo de donación fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, y el representante residente de la Oficina de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) en Paraguay, Hajime Takasago. La iniciativa apunta a crear capacidades nacionales permanentes para el desarrollo de pequeños satélites, así como para el procesamiento y aprovechamiento de información obtenida mediante tecnología espacial.
En el Campus
La nueva infraestructura tendrá aproximadamente 3.400 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles y estará ubicada en el Campus de la Universidad Nacional de Asunción, en San Lorenzo. El complejo contará con dos áreas especializadas: el Space Lab, destinado al diseño, desarrollo e integración de pequeños satélites y nanosatélites, y el GeoLab, enfocado en el análisis de datos geoespaciales.
El aprovechamiento de esta información tendrá aplicaciones concretas en agricultura, monitoreo de recursos naturales, ordenamiento territorial y gestión de riesgos de desastres, además de contribuir a la planificación y elaboración de políticas públicas. De esta manera, el proyecto busca trasladar los avances de la tecnología espacial a necesidades concretas del país.
Ramírez Lezcano destacó que la iniciativa representa un aporte al proceso de crecimiento y desarrollo del Paraguay, al tiempo de valorar la cooperación del Gobierno del Japón y de la Jica. El canciller también resaltó el impacto que tendrá la infraestructura en la formación de profesionales, investigadores y estudiantes especializados en el área.
Conocimiento
Para el ministro, el proyecto permitirá generar conocimiento y capacidades que permanezcan en el país, fortaleciendo la investigación, la innovación y la formación de recursos humanos. Asimismo, consideró que la cooperación constituye una nueva expresión de los históricos vínculos de amistad entre Paraguay y Japón, ahora articulados en torno a la ciencia y la tecnología.
Takasago, por su parte, manifestó su satisfacción por la concreción del convenio y agradeció a las instituciones paraguayas involucradas. Señaló que el proyecto contribuirá a mejorar el aprovechamiento estratégico de la información geoespacial, con especial utilidad para ámbitos como la agricultura, el cambio climático y la prevención y gestión de riesgos.
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La iniciativa da continuidad a la cooperación espacial entre Paraguay y Japón, que anteriormente permitió el desarrollo y la puesta en órbita del GuaraníSat-1, el primer satélite paraguayo. Actualmente, ambos países avanzan además en el desarrollo del GuaraníSat-2.
El acuerdo
El convenio se sustenta en el acuerdo por notas reversales entre los gobiernos de Paraguay y Japón para la cooperación financiera no reembolsable destinada al desarrollo de instalaciones relacionadas con tecnología satelital, firmado en Asunción el 10 de marzo de 2026 y actualmente vigente.
La cooperación permitirá al Paraguay avanzar en autonomía tecnológica y capacidad científica, con participación del sector público y la academia. El objetivo estratégico es consolidar al país como un potencial hub regional de tecnología espacial, mediante el desarrollo de capacidades propias para generar, procesar y utilizar información satelital orientada al desarrollo sostenible y a una mejor toma de decisiones públicas.
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¡El último romántico! Paraguayo se compró anillo de compromiso para presumir su boda
El paraguayo Alejandro Sánchez llamó la atención en TikTok después de compartir que se compró un anillo de compromiso para él, tras comprometerse con su novia, la tiktoker Fiorella Filippini. Sánchez explicó que él también quería llevar una joya para presumir su boda.
En su video, Alejandro mostró la foto del anillo que le entregó a su novia y explicó que, tradicionalmente, son las mujeres quienes suelen llevar el anillo de compromiso. Sin embargo, aseguró que él se siente afortunado de estar prometido en matrimonio con la tiktoker, por lo que se compró un anillo de compromiso.
“¿Qué privilegio es para mí estar comprometido con esa mujer? Entonces, ¿qué hice? Me compré un anillo para tener un anillo de compromiso yo también”, contó.
El paraguayo incluso justificó su decisión con la frase: “¿Por qué no voy a querer presumir que estoy comprometido con semejante mujer?”.
El video fue compartido acompañado del mensaje: “Sí gente, me voy a casar con esa hermosura, te amo, bebé”. La prometida es Fiorella Filippini, quien supera los 11.000 seguidores en TikTok.
El gesto de Alejandro ganó reacciones como: “Señor desconocido, te amo mucho por cómo amas a tu mujer. Mucho éxito en la vida matrimonial”, “Mi novio hizo lo mismo, son increíbles”, “La prometida debe de regalar el reloj de compromiso según la tradición”, “La novia te debe regalar un reloj” o “El hombre usa reloj de compromiso”.
¿Qué es el reloj de compromiso?
Aunque el anillo de compromiso es el símbolo más conocido, existe una tradición mucho menos popular relacionada con el hombre, que es el reloj de compromiso. Según esta costumbre, después de que el novio entrega el anillo, la prometida puede corresponderle con un reloj como símbolo de compromiso y reciprocidad. En Paraguay, la novia suele obsequiar un reloj al futuro esposo durante la celebración del compromiso.
El reloj de compromiso puede llevar un grabado con la fecha de la boda, una frase o algún mensaje para la pareja. Pero no es una obligación ni una tradición universal, sino una costumbre que varía según el país y la familia.