El Ministerio de Justicia de Colombia ha decretado este lunes el estado de emergencia en el sistema penitenciario del país, después de que se registraran dos homicidios y varios casos de agresiones y amenazas a funcionarios de prisiones.
El ministro de Justicia, Néstor Osuna, ha informado de que ha solicitado el apoyo del Ejército y ha pedido al director del Inpec, el teniente coronel Daniel Gutiérrez, que declare cuanto antes el estado de emergencia para poder disponer de las herramientas necesarias para comenzar a actuar.
El objetivo es proteger la integridad del Instituto Nacional Penitenciario y carcelario (Inpec), así como erradicar la violencia en las cárceles, en las cuales, en lo que va de 2024, ya se han registrado cinco atentados y dos homicidios contra su personal, informan medios colombianos.
Lea más: Galaverna sobre enmienda: “No existe intención de reelección”
Este repunte de la violencia se ha producido en varios centros penitenciarios ubicados en Cúcuta, Tuluá, Cartagena, Jamundí y Bogotá, y de acuerdo con las autoridades colombianas, en represalia por una operación anterior del Inpec para recuperar el control de las cárceles.
Se trata de la cuarta vez que se declara el estado de emergencia en las cárceles del país, siendo la última vez en 2020, como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus.
De acuerdo con las propias cifras del Inpec, han crecido un 41 % los casos de extorsión que se realizan dentro de los muros de los penales y un aumento del 100 % de los incidentes de inseguridad con respecto al año anterior. En lo que va de 2024 se han registrado dos homicidios en Cúcuta y Cartagena.
Lea también: Jueza ordena a Musk responder por compra de Twitter
Fuente: Europa Press.
Dejanos tu comentario
Damnificados colombianos del sismo encuentran esperanza al reunirse con sus mascotas
Vickye Giraldo sonríe mientras sostiene a su gatito Polux en los exteriores del edificio en ruinas donde solía vivir en Cali. La esperanza vuelve para algunos damnificados del terremoto en Colombia que, como ella, han podido reencontrarse con sus mascotas. A tres días del sismo de magnitud 7,4 que azotó a varias ciudades del país, 273 personas han muerto y más de 3.800 resultaron heridas.
El tiempo se agota, pues el plazo de 72 horas consideradas decisivas para hallar supervivientes llega a su fin este jueves. Mientras rescatistas aceleran la búsqueda de cientos de desaparecidos, algunos voluntarios se esfuerzan por encontrar vivos a los animales de compañía de quienes lo perdieron todo.
Según datos oficiales, más de 12.000 viviendas quedaron destruidas y miles de familias se encuentran sin hogar. En Cali (suroeste), una de las ciudades más afectadas por el sismo y la tercera más grande de Colombia, el edificio residencial donde vivía Giraldo, una abogada de 56 años, luce destruido e inclinado.
El miércoles, un grupo de voluntarios encontró a Polux entre los escombros.
“Es un momento indescriptible”, dijo a la AFP, mientras besaba a su felino en la cabeza.
Ella tenía cuatro mascotas en su departamento, dos perros y dos gatos. Un can ya fue rescatado, pero uno de sus animales murió y otro continúa desaparecido, relató.
“Son días muy duros de pensar que no los vamos a poder rescatar, pero finalmente es un sueño hecho realidad, de verdad que sí”, agregó.
Giraldo sostiene a Polux con una sonrisa y al borde de las lágrimas, mientras abraza a los rescatistas voluntarios que lograron sacar al gato del edificio.
También en Cali, Andrea Paredes aún guarda la esperanza de encontrar con vida a un perro y a sus gatos, que quedaron encerrados en el baño cuando ocurrió el sismo.
Su esposo “alcanzó a coger a un perrito” antes de evacuar el edificio, relató. No sabe si el resto de sus mascotas están vivas.
El jueves, rescatistas fueron recibidos entre aplausos mientras sacaban en brazos a un perro de los escombros de otro edificio.
Visiblemente débil, recibió atención sobre una mesa donde veterinarios lo hidrataron antes de subirlo a una camilla.
“Sabemos que las mascotas son como los hijos. En eso me he empecinado”, dijo el voluntario Nelson Vidales. “Sé que hay mucha gente pensando en los humanos, pero debe llegar el momento en que las mascotas estén ahí representadas y buscándolas. Para eso estoy aquí”, agregó.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
La dura realidad de única trilliza sobreviviente de un hogar en Cali
Ana María Saavedra está fuera de peligro, pero le espera el gran desafío de “iniciar una nueva vida sin su familia” cercana, dice un primo de la única trilliza sobreviviente de un hogar devastado por el potente terremoto en Colombia. Su edificio en Cali, una de las ciudades más afectadas por el sismo de 7,4 de magnitud, se desplomó.
Los padres de Ana María murieron abrazados en una habitación, una hermana quedó bajo las ruinas de una escalera y la otra recién dejó de enviar señales cuando se cumplieron las primeras 72 horas del terremoto, el plazo a partir del cual caen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes. “Dicen los vecinos que empezaron a escuchar gritos de Ana María y llegaron al rescate inmediato (...) y la enviaron para la clínica”, relató a la AFP Carlos Augusto Saavedra, primo de las jóvenes de 23 años.
Ana María fue operada por una fractura de la pelvis y está recuperándose, añadió el arquitecto de 49 años que junto a decenas remueve escombros del edificio donde vivía la familia. “Está consciente, totalmente lúcida, está hablando, (pero) está con límites de redes sociales” y apoyo psicológico, contó.
Los médicos prevén que en dos o tres semanas pueda caminar nuevamente. El terremoto deja hasta ahora un balance de 281 muertos y casi 4.000 heridos, sobre todo en las poblaciones del Pacífico y la región cafetera en el oeste del país. La tragedia familiar ocurrió en la mundialmente famosa capital de la salsa y tercera ciudad más grande.
Hallados juntos bajo los escombros, los padres de Ana María eran reconocidos por su ambiente festivo, como grandes fanáticos de la salsa y el club de fútbol Deportivo Cali.
Desde el lunes, familiares y vecinos iniciaron una “movilización de gente impresionante, de amigos de las niñas, de amigos de ellos, de la familia” para tratar de encontrarlos con vida, dijo Saavedra apesadumbrado bajo un casco de construcción.
“A eso de las 08:30 (hora local del lunes) nos dimos cuenta de que se había derrumbado completamente el edificio” en un sector en el que al menos otras tres construcciones colapsaron por completo.
Ana María se salvó tras resguardarse bajo una mesa de madera maciza. Pero las hermanas Sofía e Isabella así como sus padres Jairo y Victoria, de 63 y 61 años respectivamente, y un tío, no contaron con la misma suerte.
Las jóvenes eran tan inseparables que estudiaron la misma carrera de mercadeo, luego hicieron el último semestre en Francia y regresaron juntas a Cali donde todas trabajaban.
“Eran superalegres, eran personas muy felices. Les gustaba compartir mucho en familia, les gustaba mucho la música, les encantaba la salsa”, recuerda Saavedra.
“Tenían discos, hacían sus reuniones con amigos, se reunían a escuchar música (...) convites con amigos, encuentros caseros, chéveres de tertulia”, agrega.
En redes sociales, amigos de la familia Saavedra Caycedo que colaboraron en la búsqueda también lamentaron la pérdida.
“Acabo de encontrar la colección de discos de Jairito, él como buen salsero, buen coleccionista por supuesto acá tenía su Hector Lavoe, Sonora Ponceña, boleros, Roena...”, dijo Cristian Riascos ‘DJ Prilla’ en un video que publicó en Instagram.
Saavedra observa cómo una grúa amarilla ayuda a levantar grandes bloques de paredes, techos y escombros de lo que quedó del edificio de cuatro pisos, lugar de animadas reuniones familiares. Mientras tanto, los socorristas de la ciudad seguían el jueves dando advertencias con megáfonos por el riesgo inminente de colapso de más edificaciones.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Colombia: surge un espacio para abrazos ante tragedia por el terremoto
Los damnificados del terremoto que sacudió Colombia esta semana requieren de múltiples ayudas, desde medicinas hasta techo y alimentos, pero en medio de las graves necesidades una iniciativa brinda abrazos, un soporte emocional que da esperanza. En el sector Capri, uno de los más afectados en Cali, escombros y hierros retorcidos hacen irreconocible la zona. Allí un músico caleño de 46 años busca dar aliento y ánimo a sus paisanos.
En medio de dos árboles a la sombra y carteles improvisados, Andrés Solomón manifiesta su solidaridad con fuertes abrazos a los que lo perdieron todo y buscan a sus familiares en la tercera ciudad más poblada del país. “Estamos atravesando un trauma colectivo y creo que la mejor manera también en la que podía ayudar era pues regalando la energía que tengo y la vitalidad que me queda”, dijo Solomón en diálogo con reporteros de la AFP.
Solomón cree que además de las ayudas materiales es clave apoyar “escuchando a las personas, abrazándolas, sintiéndolas e invitándolas también a que se suelten todo ese dolor que tienen reprimido por la situación”. Como él, muchos voluntarios se acercan a abrazar a los damnificados y darles una voz de esperanza cuando la ventana de 72 horas críticas para encontrar sobrevivientes llegaba a su fin a primera hora del jueves.
“Yo nací en Cali y ver este dolor me llega hasta lo más profundo, imaginarme que personas aún están enterradas con vida”, dijo Lyda Arias, de 72 años, presidenta de la Confederación Evangélica de Colombia que vino para apoyar a quienes buscan apoyo anímico.
No solo los damnificados se benefician de este gesto humanitario. Por el sector Capri pasan socorristas, personal de logística, de salud, funcionarios locales, voluntarios, entre otros que también llevan encima una fuerte carga emocional.
“Primero es una descarga. A la gente le cuesta mucho acercarse porque todo el mundo está reprimiendo porque creen que tienen que sentirse fuertes para para poder ayudar”, asegura Solomón.
“Es importante dejar, soltar todo ese dolor que tenemos en este momento, porque duele mucho”, agregó.
Oriana Ordoñez, una estudiante de derecho de 21 años, que también se acerca para apoyar, habla de la importancia de reconfortar a las personas en su dolor.
“Mis compañeros, muchos quedaron sin vivienda y están pasando un momento muy difícil. Muchos están acá con su fachada dura, pero realmente por dentro están muy tristes”, dice.
Según la autoridad de gestión de desastres el balance de víctimas es de 281 muertos y más de 3.900 heridos en todo el país. También se registran 379 desaparecidos, aunque se teme que estas cifras aumenten por el subregistro.
La solidaridad de los colombianos en las zonas más afectadas se ha traducido en varias iniciativas colectivas, desde ollas comunales para hacer y distribuir comidas, donaciones, refugios temporales o ayudas con vehículos y maquinaria pesada para remover escombros y ayudar al mayor número de personas atrapadas.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Colombia: horas críticas para hallar sobrevivientes del sismo que registra 281 muertos
Las autoridades colombianas redoblan este viernes la búsqueda de los cientos de desaparecidos que dejó el potente terremoto del lunes, aunque se desvanecen las posibilidades de hallar sobrevivientes pasada la fase crítica de rescate. Las maquinarias pesadas empezaron a remover escombros en lugares donde se descarta que haya vida tras el sismo de magnitud 7,4, que afectó el oeste del país.
El balance de víctimas aumentó a 281 muertos y más de 3.900 heridos, indicó el presidente Abelardo de la Espriella. Además, se cuentan 379 desaparecidos bajo montañas de ruinas, latas y cables colgando. David Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), reconoció que “la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando”.
“Pero la consigna es no dejar de buscar (...) no descansar hasta que no demos un parte de encontrar esas personas, ojalá vivas, o recuperar sus cuerpos si están dentro de los escombros”, indicó en un video publicado por su agencia el jueves por la noche. El terremoto también destruyó más de 10.000 viviendas, lo que dejó a la intemperie a familias enteras que viven una nueva tragedia.
En Cali, una de las ciudades más afectadas, los parques y las calles se han transformado en campamentos a cielo a abierto.
María del Carmen Rodríguez, de 72 años, perdió el apartamento por el que ahorró toda su vida. Lo observa desde una cancha de fútbol donde ahora pasa las calurosas noches junto a su esposo de 76 años.
“Nos preguntamos a qué ayudas tenemos derecho, si nos van a reubicar en otra parte, porque esto va para largo”, dice con un café en la mano.
Ya se cumplieron las primeras 72 horas del terremoto, el plazo a partir del cual caen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes.
Pero voluntarios y socorristas expertos trabajan hasta con sus propias manos en busca de un milagro. En las zonas más afectadas ya se siente el olor a putrefacción.
La región cafetera del país es otra de las más golpeadas. En Pereira, un bombero observa de cerca cuando un grupo de voluntarios dice haber escuchado ruidos bajo los escombros. “No les voy a quitar la emoción ni el fervor porque los milagros sí existen, pero a estas alturas es poco probable encontrar gente viva”, dice a la AFP.
“Trauma colectivo”
La solidaridad ha aliviado las arduas jornadas de búsqueda y ha mitigado la escasez. Miles llegan con agua, comida y medicamentos a los barrios afectados. También se reparten abrazos, como apoyo emocional en medio de la zozobra.
“Estamos atravesando un trauma colectivo y creo que la mejor manera también en la que podía ayudar era pues regalando la energía que tengo y la vitalidad que me queda”, dijo Andrés Solomón, un músico caleño de 46 años con una pancarta que decía: “abrazos aquí”.
Muchos buscan a sus mascotas y los reencuentros reviven la ilusión.
Vickye Giraldo sonríe mientras sostiene a su gatito Polux, en los exteriores del edificio en ruinas donde solía vivir. Un grupo de voluntarios lo rescató.
“Es un sueño hecho realidad”, dice la abogada de 56 años.
Pero las réplicas y los daños estructurales complican las labores de rescate. Decenas sacan en maletas ropa y todo lo que pueden de sus viviendas maltrechas.
Javier Alzate recuperaba las pocas pertenencias que se salvaron de su casa en Pereira, con ayuda de un grupo de personas.
“Ya no hay más remedio, hay que sacarlas de ahí porque si llueve se acaba todo”, dice el psicólogo de 79 años.
El terremoto también sacudió cementerios. En un poblado cercano a Cali, los muertos salieron de sus tumbas.
De la Espriella, que asumió tres días antes del sismo, decretó la “emergencia económica”, una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto.
También anunció la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas y llamó a las empresas privadas a sumarse.
Críticas al gobierno
El terremoto tuvo epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó, una de las regiones más pobres del país.
Allí ya terminó la fase de búsqueda y rescate, pero urgen las ayudas para los afectados.
Las autoridades han pedido a las guerrillas que siembran terror en la zona que permitan la entrada de víveres, medicinas y equipos gubernamentales.
En cuanto a la atención al desastre, el presidente de ultraderecha ha sido cuestionado por estrechar relaciones con Israel en plena emergencia y por una supuesta negativa a recibir ayuda humanitaria de gobiernos alejados de su línea política.
Colombia únicamente ha aceptado rescatistas enviados por los gobiernos derechistas de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel, pero el canciller Omar Bula dijo que la recepción de ayudas no ha tenido “ninguna consideración ideológica ni política”. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que Colombia vetó el envío de rescatistas militares mexicanos por falta de una certificación. “Están certificados, pero ahora piden otra certificación”, dijo.
Fuente: AFP.