El grupo Estado Islámico reivindicó la responsabilidad de un atentado con bomba en el este de Kabul que mató a tres personas, el segundo perpetrado esta semana por la organización en la capital de Afganistán. El portavoz de la policía de Kabul, Khalid Zadran, dijo que tres personas murieron y cuatro fueron heridas el martes por una bomba en el este de la capital.
El EI reivindicó la responsabilidad del ataque en su canal de Telegram. En su mensaje aseguran haber detonado “un artefacto explosivo en un vehículo que transportaba a trabajadores de la prisión Pul-e-Charki” y haber matado a casi diez personas.
El grupo yihadista también asumió el sábado una explosión en un autobús que mató a al menos cinco personas en un barrio chiita de Kabul. El número de atentados en Afganistán se ha reducido drásticamente desde que los talibanes terminaron su insurgencia y llegaron al poder en agosto de 2021, pero grupos armados como el EI siguen siendo una amenaza.
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Fuente: AFP.
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Ataque pakistaní contra centro médico de Kabul mató a 400 personas
El ataque pakistaní perpetrado el lunes contra una clínica de rehabilitación de toxicómanos en la capital de Afganistán dejó “cientos de muertos y heridos”, afirmó la ONG Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), presente en el lugar. El portavoz del Ministerio de Salud afgano, Sharafat Zaman, había reportado el martes 400 muertos y más de 200 heridos en el ataque, efectuado el lunes por la noche contra la clínica.
“Según lo que hemos visto y lo que hemos hablado con las demás (agencias) implicadas en las operaciones de socorro, podemos afirmar que hay cientos de muertos y heridos“, declaró a la AFP el director para Afganistán de la oenegé NRC, Jacopo Caridi. Los dos países llevan meses en conflicto.
Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes pakistaníes (TTP), que han reivindicado ataques en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan. Caridi dijo que el NRC tenía equipos en el terreno después del ataque para apoyar las tareas de rescate.
Confirmó que uno de los edificios del centro médico quedó “completamente quemado y destruido”, y que los equipos de rescate continuaban recogiendo cuerpos de entre los escombros. Una confirmación inmediata sobre el número exacto de víctimas es difícil en Afganistán, donde a menudo ocurren ataques en sitios de difícil acceso y las autoridades suelen dar informaciones contradictorias.
“En Europa tenemos sistemas para identificar a las personas, incluso con sólo partes del cuerpo”, indicó Caridi. “Pero aquí, no sé si tienen estos sistemas. Lo que vi fue un dedo en un lugar, un pie en otro lugar, una mano en un sitio. Fue realmente horroroso”, describió Caridi.
“El balance no es definitivo”
Más de 400 personas murieron en un ataque pakistaní contra un centro para toxicómanos en Kabul, afirmó el martes pasado el gobierno afgano, una acusación desmentida por Pakistán. El ejército pakistaní bombardeó la capital afgana el lunes por la noche. Los dos países llevan meses en conflicto. Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes paquistaníes (TTP) que han reivindicado ataques mortales en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan.
“El balance no es definitivo; las operaciones de búsqueda continúan, pero tenemos unos 400 muertos y más de 200 heridos”, declaró el portavoz del ministerio de Salud afgano Sharafat Zaman. El portavoz adjunto del gobierno, Hamdullah Fitrat, también dio cuenta de 400 muertos. El saldo no ha sido verificado a través de una fuente independiente, pero periodistas de AFP vieron por la noche al menos una treintena de cadáveres y decenas de heridos en este centro médico.
El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, afirmó que las acusaciones afganas son “completamente infundadas”. “No se atacó ningún hospital, ningún centro de rehabilitación de drogadictos ni ninguna instalación civil”, escribió Tarar en la red social X, donde aseguró que el ejército llevó a cabo seis ataques “precisos, deliberados y profesionales”.
“Busco a mi hermano”
El martes por la mañana más de un centenar de personas intentaban desesperadamente tener noticias de sus familiares en este hospital que, según fuentes médicas, acogía entre 2.000 y 3.000 toxicómanos.
“Estoy aquí desde anoche. Busco a mi hermano, pero no lo encuentro. ¿Qué puedo hacer?”, declaró llorando Habibullah Kabulbai, de 55 años. Su hermano menor, Nawroz, ingresó hace cinco días. “Estamos desamparados, esto no me pasa solo a mí, sino a todo Afganistán”, añade, rodeado de otras familias en busca de respuestas.
Las operaciones para encontrar cuerpos y posibles supervivientes continúan, según un equipo de la AFP en el lugar. En uno de los edificios de este centro, el techo se ha derrumbado. Azmat Ali Momand, un médico de 30 años, resultó herido.
“El techo me cayó encima”
“Había terminado de examinar a los pacientes y me había ido a hacer las abluciones (antes de la oración) cuando se oyó la explosión” y entonces “el techo me cayó encima”, contó a AFP. El martes se veían restos humanos entre las ruinas ennegrecidas por el incendio que siguió al ataque. Los bombardeos paquistaníes tuvieron lugar el lunes en torno a las 16:30 GMT, provocando el pánico entre muchos habitantes.
“He oído un caza volar sobre nosotros. Unidades militares cercanas dispararon contra el avión. Soltó bombas y se declaró un incendio”, explicó a AFP uno de los guardias del centro médico, Omid Stanikzai.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados exigió el martes una investigación “rápida” e “independiente” de este ataque, con diferencia el más mortífero en el conflicto que enfrenta a ambos vecinos desde hace meses.
Después de una escalada en octubre que causó decenas de muertos, los enfrentamientos entre ambos países se habían calmado, pero se reanudaron con intensidad el 26 de febrero después de una ola de ataques pakistaníes.
Islamabad habló de “guerra abierta” el 27 de febrero y ese mismo día atacó Kabul.
Según la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (UNAMA), 75 civiles afganos murieron entre el 26 de febrero y el 13 de marzo y más de 115.000 familias se han visto desplazadas en las provincias del este y del sur.
Pakistán también ha informado de víctimas mortales entre la población civil.
“Los esfuerzos diplomáticos de los últimos meses han fracasado y los países del Golfo están ahora ocupados con su propia guerra”, afirma Michael Kugelman, experto del centro de estudios Atlantic Council International Affairs, quien no vislumbra un final del conflicto a corto plazo.
El Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) advirtió esta semana que una “inestabilidad persistente (empujaría) a millones de personas a sufrir aún más el hambre” en Afganistán.
Fuente: AFP.
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El Estado Islámico reaparece tras dos años para desafiar al gobierno sirio
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) instó el sábado a sus combatientes a desafiar a las nuevas autoridades sirias en su primer mensaje de audio en dos años. Según su portavoz, Abu Hudhayfah al-Ansari, los miembros del grupo en Siria deben luchar contra el nuevo régimen sirio, y convertir ese combate en su prioridad.
La última intervención del EI fue en enero de 2024, en respuesta a la guerra iniciada por Israel en la Franja de Gaza tras el ataque del 7 de octubre de 2023. En una grabación titulada “Y mátenlos dondequiera que los encuentren”, instó a sus simpatizantes a atacar a la comunidad judía en todo el mundo.
En 2014, el EI se apoderó de vastos territorios en Siria e Irak, cometió masacres y esclavizó mujeres y niñas con fines sexuales. Con el respaldo de una coalición liderada por Estados Unidos, Irak declaró al grupo derrotado en 2017. En Siria, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por los kurdos, derrotaron al EI dos años después.
Sin embargo, la organización mantiene células durmientes en zonas desérticas y lleva a cabo ataques esporádicos. Desde la caída de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, el nuevo presidente islamista de Siria, Ahmad al-Sharaa, quien dirigió Hayat Tahrir al-Sham (HTS), la antigua rama siria de Al-Qaeda, ha buscado distanciarse de su pasado yihadista. El año pasado, Damasco se unió a la coalición internacional contra el EI. En las últimas semanas, el ejército estadounidense ha trasladado a más de 5.700 presuntos detenidos del grupo de Siria a Irak para asegurar su vigilancia.
Las cárceles donde se encontraban anteriormente estaban controladas por las FDS, que se retiraron de algunas de ellas bajo presión del ejército sirio, lo que generó preocupación por posibles fallos de seguridad. Las autoridades también evacuaron el campamento de Al-Hol esta semana hacia otro lugar en el norte de Siria, tras la fuga de miles de familiares de yihadistas extranjeros.
Control de un aeropuerto
Las autoridades sirias tomaron el control del aeropuerto de Qamishli, que estaba en poder de las fuerzas kurdas, como parte de su proceso de integración en el Estado central, anunció ayer sábado la agencia oficial de noticias SANA. La minoría kurda había establecido una zona autónoma en el norte de Siria, pero bajo presión militar de Damasco cedió en febrero varios de sus bastiones a las fuerzas gubernamentales.
El aeropuerto de Qamishli, que los kurdos habían capturado tras la caída del expresidente Bashar al Asad, a fines de 2024, pasa ahora también a estar bajo el control de las autoridades del islamista Ahmed al Sharaa. Funcionarios de la Dirección General de Aviación Civil siria inspeccionaron el sábado las instalaciones y “discutieron sobre los medios para relanzar la actividad” según las normas internacionales vigentes, informó la agencia SANA.
Se trata de “un paso institucional importante en el proceso de unificación de la gestión de los aeropuertos bajo el paraguas del Estado”, declaró en la red social X el director del organismo, Omar al Husari. El aeropuerto de Qamishli, el único del noreste de Siria, sirvió durante años como enlace vital para los habitantes de la región, especialmente durante la guerra civil (2011-2024).
Permaneció bajo control gubernamental y siguió recibiendo vuelos regulares, conectando la ciudad con la capital, Damasco. También fue utilizado como base militar desde noviembre de 2019 por Rusia, aliado clave del expresidente sirio. El aeropuerto dejó de funcionar tras el derrocamiento de Bashar al Asad.
Además de este aeropuerto, los kurdos deben entregar al Estado central los campos petroleros —principal fuente de financiación de la administración autónoma— y los puestos fronterizos que controla.
Fuente: AFP.
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La policía detiene a sospechoso de preparar atentado de Estado Islámico en Brasil
La policía brasileña detuvo este jueves en el estado de Sao Paulo a un sospechoso de preparar un atentado suicida en Brasil y adherir al grupo yihadista Estado Islámico, dijo una fuente policial a la AFP.
El detenido “se encontraba en actos preparatorios para el montaje de un chaleco con explosivos destinado a la práctica de un atentado terrorista suicida en territorio nacional”, según un comunicado de la Policía Federal (PF).
La investigación contó con el apoyo del FBI estadounidense. Una fuente de la PF agregó que se sospecha que el hombre adhería al grupo yihadista Estado Islámico.
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Fue detenido en el municipio de Bauru, a unos 330 kilómetros de la capital paulista. Además de allanar su domicilio, la policía tomó medidas de acceso inmediato a sus datos electrónicos y comunicaciones.
La investigación sigue en curso y por ahora no se divulgaron la fecha ni el lugar en que presuntamente planeaba atacar.
El Estado Islámico, una organización islamista considerada como terrorista por la ONU, ha registrado un retroceso territorial en Medio Oriente en los últimos años.
Sin embargo, el grupo se mantiene activo a través de células insurgentes en distintos países. Brasil, no obstante, no es un país amenazado hasta ahora por ataques yihadistas.
- Fuente: AFP
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Siria anuncia nueva tregua con las fuerzas kurdas tras fallida negociación
El gobierno sirio acordó ayer martes un nuevo alto el fuego con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por la minoría kurda y respaldadas durante años por Estados Unidos por su papel en la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico. El anuncio se produce después de que el ejército enviara refuerzos al bastión kurdo de la provincia de Hasaké, en el noreste del país.
El presidente interino sirio, Ahmed al Sharaa, busca imponer su autoridad en todo el territorio tras la destitución del expresidente Bashar al Asad a finales de 2024. Al Sharaa y el jefe de las FDS, Mazloum Abdi, anunciaron en ese contexto un acuerdo el domingo para integrar las instituciones civiles y militares kurdas en el Estado sirio.
Pero las negociaciones para finalizar el pacto, sin embargo, fallaron, indicó a la AFP un responsable kurdo, Abdel Karim Omar. El acuerdo supone un duro golpe para esta minoría repartida entre varios países, y que instauró una zona autónoma en el norte y noreste de Siria durante la guerra civil (2011-2024).
La tregua de ayer martes abre ahora la vía a nuevas conversaciones entre Al Sharaa y las FDS, que controlaron en su día vastas zonas del norte y el este de Siria. Las fuerzas kurdas conquistaron estas áreas luchando contra el grupo Estado Islámico (EI), que fue derrotado en Siria en 2019 con el apoyo de una coalición internacional liderada por Estados Unidos. Washington apoyó durante años a las FDS, pero ahora respalda a las autoridades de Damasco.
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Sin respaldo de Washington
El emisario estadounidense para Siria, Tom Barrack, declaró en ese contexto que las fuerzas kurdas ya no tenían razón de ser. “La misión inicial de las FDS como principal fuerza contra el EI sobre el terreno ha concluido en gran medida, ya que Damasco está ahora listo para tomar el relevo en materia de seguridad, en particular para controlar los centros de detención del EI”, escribió en su cuenta de X.
El presidente estadounidense, Donald Trump, respaldó el martes a su homólogo sirio, un exyihadista, y dijo que era un “tipo fuerte” y “duro”. Ambos dirigentes hablaron por teléfono el lunes sobre la manera de garantizar los derechos de los kurdos.
La presidencia siria anunció el martes un “entendimiento” sobre el destino de las zonas de mayoría kurda de la provincia de Hasaké, y concedió a los kurdos “cuatro días para celebrar consultas con el fin de elaborar un plan detallado” para la integración de la zona al Estado.
Si se llega a un acuerdo definitivo, las fuerzas gubernamentales “no entrarán en los centros urbanos de Hasaké y Qamishli (...) ni en las aldeas kurdas”, detalló. Las FDS se comprometieron a respetar la tregua y dijeron que no iniciarían “ninguna acción militar si nuestras fuerzas no son objeto de ataques”. En un comunicado, afirmaron estar listas para “avanzar en la implementación” del acuerdo del domingo.
Campamento de Al Hol
En la ciudad de Hasaké, un corresponsal de la AFP vio el martes a habitantes, incluido mujeres y ancianos, portando armas en apoyo a las SDF, que patrullaban y vigilaban los puestos de control. “Prometemos a nuestro pueblo protegerlo hasta el final”, declaró Shahine Baz a la AFP. En Qamishli, Hasina Hammo, de 55 años, empuñó una kalasnikov y dijo: “No nos rendiremos”.
Las fuerzas kurdas se retiraron de las provincias de Raqa y Deir Ezzor, de mayoría árabe, tras una escalada militar del gobierno que comenzó en Alepo a principios de este mes. Las fuerzas kurdas anunciaron también ayer martes que se “vieron obligadas a retirarse” del campamento de Al Hol, que alberga a familias de yihadistas del EI, para defender sus regiones amenazadas por el ejército.
Los campos y prisiones administrados por los kurdos en el noreste de Siria albergan a decenas de miles de personas, muchas de ellas con presuntos o supuestos vínculos con el EI, casi siete años después de la derrota territorial del grupo.
Al Hol es el mayor campo y el Ministerio de Defensa sirio dijo que estaba dispuesto a asumir su control y el “de todos los prisioneros del [grupo] Estado Islámico”. Los kurdos son un pueblo sin Estado propio, repartidos por Siria, Turquía, Irak e Irán. Las FDS instaron el lunes a los kurdos dentro y fuera del país a “unirse a las filas de la resistencia” en Siria.
Fuente: AFP.