La Fiscalía Antiterrorista investiga el asesinato en París de un turista de nacionalidad alemana y filipina, perpetrado el sábado por un hombre francés fichado por islamismo y con problemas psiquiátricos, que hirió también a otras dos personas. El atacante, Armand Rajabpour-Miyandoab, un francés de 26 años y padres iraníes, fue detenido después de los hechos.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista (Pnat) abrió una investigación por asesinato e intento de asesinato en relación con una actividad terrorista y por asociación ilícita criminal terrorista. Otras tres personas de su entorno fueron igualmente detenidas, indicó el domingo la Pnat. El fiscal antiterrorista, Jean-François Ricard, declaró a la prensa que el atacante había jurado lealtad al grupo Estado Islámico (EI) en un video a principios de octubre, en el que, hablando en árabe, daba “su apoyo a yihadistas que operan en diferentes zonas”.
Los hechos tuvieron lugar el sábado hacia las 21:00 (22:00 GMT) cerca del puente de Bir Hakeim, lugar altamente frecuentado por turistas por su proximidad a la Torre Eiffel. El atacante, apuñaló primero a un turista con doble nacionalidad alemana y filipina de 23 años. Después de que el hombre muriera, el joven “atacó a la mujer de este turista alemán”, pero un “taxista que vio la escena” permitió que se salvase, indicó el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin.
Poco después atacó con un martillo a otras dos personas, una de 66 años de nacionalidad británica y otra francesa, de 60 años, cuyas vidas no corren peligro, según la Pnat. El asesinato desencadenó una oleada de reacciones. El canciller alemán, Olaf Scholz, se declaró “consternado” el domingo “por el ataque terrorista en París que mató a un alemán e hirió a viarias personas”, en un mensaje publicado en X.
“No cederemos ante el terrorismo”, declaró, por su parte, la primera ministra francesa Elisabeth Borne. El presidente francés, Emmanuel Macron, envió sus “condolencias a la familia y allegados del ciudadano alemán” y escribió en X que sus “pensamientos” estaban con los heridos. El domingo por la mañana, los turistas paseaban tranquilamente a los pies de la Torre Eiffel. Algunos no se habían enterado de lo sucedido, mientras que otros aseguraron a la AFP que no estaban preocupados por su seguridad.
Reivindicación
El atacante, que ya había sido fichado por actividades de islamismo radical y por problemas psiquiátricos, gritó “Allahu Akbar” (“Alá es grande”) antes de ser arrestado, señalaron fuentes policiales. El agresor habría dicho a los agentes que ya no “podía soportar” ver a musulmanes morir “tanto en Afganistán como en Palestina”, declaró el ministro francés del Interior, Gérald Darmanin.
También habría expresado su malestar con “lo que estaba ocurriendo en Gaza” y que Francia era “cómplice de lo que Israel estaba haciendo” ahí, según el ministro. El fiscal antiterrorista indicó que su madre había informado a las autoridades que estaba preocupada por su hijo, pues se estaba “encerrando en sí mismo”, a finales de octubre.
Rajabpour-Miyandoab, cuya familia no es religiosa, se convirtió al islam a los 18 años y comenzó a consumir grandes cantidades de propaganda del EI, según la fiscalía. Los investigadores estudiarán el seguimiento médico del autor de los hechos, un hombre con un “perfil muy inestable y fácilmente influenciable”, declaró a la AFP una fuente de seguridad.
El ministro de Salud, Aurélien Rousseau, precisó el domingo que el atacante estaba sometido a un “seguimiento” psiquiátrico, pero no estaba hospitalizado. Los servicios de inteligencia ya habían detenido al agresor en 2016 por preparar una acción violenta en el barrio de negocios de La Défense, en el oeste de París, según una fuente policial.
La misma fuente indicó a AFP que había sido condenado a cinco años de prisión y puesto en libertad tras cuatro años en la cárcel. Rajabpour-Miyandoab, que vivía con sus padres en los suburbios de la capital, publicó un video en sus redes sociales en el que reivindicaba el ataque, confirmaron fuentes policiales y de seguridad a AFP.
En la grabación, hace referencia a “la actualidad, el gobierno, el asesinato de musulmanes inocentes”, detalló la fuente de seguridad. Los investigadores desconocen por ahora la fecha en que se grabó el video, pero aseguran que se publicó “simultáneamente” al acto, añadió. El ataque ocurre menos de dos meses después del asesinato de un profesor en Arras, en el norte de Francia, que elevó el nivel de alerta por atentado al grado más alto del sistema. También se produce ocho meses antes de los Juegos Olímpicos de París.
Francia: detienen a 780 personas por disturbios en festejos por triunfo del PSG
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Los jugadores del Paris Saint-Germain ya aterrizaron en la capital francesa para festejar con sus aficionados el segundo título de la Liga de Campeones ganado el sábado en Budapest, en una ciudad tomada por la policía tras una noche de disturbios que empañaron las celebraciones. El avión con la delegación parisina aterrizó sobre las 14:30 GMT en el aeropuerto Charles de Gaulle y del avión bajaron en primer lugar el capitán Marquinhos y el presidente Nasser Al-Khelaifi agarrando ambos el trofeo de Campeón de Europa.
Jugadores y técnicos tomaron un autobús, escoltados por la policía, para dirigirse al Campo de Marte, al pie de la Torre Eiffel, donde miles de aficionados, 100.000 según las autoridades, ya esperan para celebrar el segundo título europeo del PSG, un año después de haber ganado el primero.
El triunfo dio paso a una noche de festejos en buena parte de Francia, salpicada también por disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que acabaron con la detención de 780 personas, un aumento del 32 % con respecto a hace un año, cuando ya se vivieron escenas de violencia tras el primer título continental del PSG.
Disturbios en una quincena de ciudades
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, deploró que 57 policías resultaran heridos durante los disturbios en una quincena de ciudades, incluidos saqueos en Rennes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand y Grenoble, pese al despliegue de 22.000 agentes en todo el país, 8.000 sólo en la capital.
Marquesinas y mobiliario urbano destrozados, contenedores de basura y coches incendiados, escaparates con los cristales reventados, comercios saqueados... Los daños eran aún visibles el domingo por la mañana en numerosas zonas de la capital tras una noche que dejó 219 heridos en todo el país, de ellos 8 graves. También falleció un motorista en el periférico, la autopista que rodea la capital, en un accidente de tráfico que no está directamente relacionado con los festejos. Para evitar nuevos incidentes, las autoridades han desplegado casi 6.000 policías y gendarmes en París.
Recibimiento en Campo de Marte y Elíseo
Tras los festejos en el Campo de Marte, los jugadores se desplazarán luego al Elíseo, donde les recibirá el presidente Emmanuel Macron, y acabarán la jornada en el Parque de los Príncipes para presentar el nuevo trofeo a sus aficionados, que esta vez sufrieron mucho más que hace un año para ver a su equipo llevarse la victoria.
No obstante, los hinchas parisinos se han acostumbrado esta temporada al sufrimiento, ya que todas las finales que ha disputado el PSG (Supercopa de Europa, Copa Intercontinental y Trofeo de los Campeones) acabaron con la tanda de penales y en todas ganó el equipo parisino.
Víctima del penal que dio al PSG la posibilidad de empatar a un gol y forzar los penales, el georgiano Kvicha Kvaratskhelia fue elegido por la UEFA el mejor jugador del torneo, sucediendo en el palmarés a su compañero Ousmane Dembélé, autor del gol en la final de Budapest.
“Invencibles”, tituló su portada el diario L’Equipe; “El mito sucede al triunfo”, describió por su parte Le Parisien.
Con esta victoria, el técnico español (que ganó este título por primera vez con el Barcelona en 2015) entra a sus 56 años en el selecto club de entrenadores que han ganado en tres ocasiones la Copa de Europa, junto a Bob Paisley, Zidane y Pep Guardiola, y queda a dos del récord de Carlo Ancelotti.
Equipo dinástico
Tras convertirse en el segundo equipo en la historia reciente en conservar la corona europea (el Real Madrid lo hizo tres años consecutivos, de 2016 a 2018), algunos ya consideran que el fútbol europeo vivirá bajo el yugo del PSG durante algunos años más. “Para el París Saint-Germain, era la oportunidad de mostrar claramente que este equipo es dinástico”, aseguró este domingo el diario británico The Guardian.
La pregunta que se hacen ahora todos los aficionados es hasta dónde podrá llegar este PSG, campeón de nuevo pese a tener una temporada muy complicada por las lesiones, incluso en la final, ya que varios pesos pesados (Marquinhos, Dembélé, Vitinha, Kvara) no pudieron acabar por problemas físicos... y sin embargo el trofeo viaja de nuevo a París.
Franck Loiret defiende un modelo francés de cine basado en la conservación, la educación y las salas frente al dominio de las plataformas. Foto: David Sánchez
La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
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Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Interior de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Franck Loiret, director de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
La nueva tercera sala de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Terraza café de la Cinemoteca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa elige nuevas autoridades
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La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa convoca a sus asociados a la asamblea general ordinaria, este jueves 28 de mayo, a las 19:00, en la Residencia de la Embajada de Francia, en Asunción, ocasión en que se llevará a cabo la elección de las nuevas autoridades. Primeramente, se examinarán las actividades del gremio en el ejercicio 2025 y sus resultados, el Balance General y la Cuenta de Gastos y Recursos.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa es la única organización profesional francesa de carácter económico y comercial presente en el Paraguay. Es una asociación totalmente privada, sin fines de lucro, creada en 1984. Reúne a las principales empresas francesas, o que representan productos o intereses franceses, instaladas en Paraguay, así como a las empresas o personas paraguayas que tienen, o desean tener, vínculos comerciales y amistosos con Francia.
Sus objetivos son, por medio de estudios, informaciones, encuentros, entrevistas o cualquier otro que pueda ser útil, crear relaciones y así, favorecer intercambios económicos, comerciales, agrícolas, industriales o científicos, entre las personas o los organismos interesados de ambos países, fundamentando su apoyo en su conocimiento de los medios de negocios paraguayo y francés.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa agrupa a un centenar de personas, físicas y jurídicas. Es parte de una red de 115 otras cámaras en el mundo, de las cuales 14 en América Latina. Esta red, privada, es la más antigua institución francesa dedicada al apoyo del comercio con Francia. Sus socios pueden tener acceso, de manera clásica o por internet, a informaciones precisas, actualizadas y confiables.
El robo del museo del Louvre tendrá una película y una serie documental
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El espectacular robo en el museo del Louvre en París, en octubre de 2025, será objeto de una película y de una serie documental basada en un libro escrito por tres periodistas, informó el martes la editorial Flammarion. Los derechos de adaptación de “Main basse sur le Louvre” fueron cedidos por Flammarion a la productora Iconoclast para el largometraje, que estará dirigido por Romain Gavras, y a un productor británico para la serie documental.
De momento, no se comunicó ni el título ni la fecha del estreno ni qué reparto tendrá la película de Gavras, director de filmes como “Notre jour viendra” (“Nuestro día llegará”, 2010) y “Athena” (2022), entre otras películas. En su libro, los periodistas Jean Michel Décugis (diario Le Parisien), Jérémie Pham Lê (Le Monde) y Nicolas Torrent (revista Paris Match) relatan cómo unos “ladrones de domingo” lograron entrar el 19 de octubre en la galería de Apolo para robar joyas de la Corona por un botín estimado en 88 millones de euros (unos 102 millones de dólares).
El robo provocó una gran sorpresa y desencadenó una crisis dentro del museo del Louvre, que llevó al reemplazo de su presidenta, Laurence des Cars. Tras siete meses de investigación y la detención de los principales sospechosos, la búsqueda de las joyas se convirtió en un enigma complejo que desconcierta a los investigadores. Según los autores, este caso demuestra que el robo de obras de arte se convirtió en un negocio más dentro del crimen organizado y que fue “desacralizado”.