El ejército israelí anunció el sábado que bombardeó “dos células terroristas” y un “puesto de observación” de Hezbolá en respuesta a tentativas de disparos desde Líbano hacia territorio israelí. “En respuesta a dos células terroristas que intentaron disparar desde Líbano hacia territorio israelí, el ejército israelí atacó las células y un puesto de observación de Hezbolá”, dijo el ejército en un comunicado.
El ejército también indicó que había respondido a disparos de mortero desde Líbano hacia localidades “en el norte de Israel”, precisando que no había heridos. Desde el 7 de octubre, Israel está en guerra con el movimiento palestino Hamás, que controla la Franja de Gaza, desencadenada por un ataque sin precedentes del movimiento islamista en suelo israelí.
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Desde entonces, la frontera entre Líbano e Israel ha sido escenario de frecuentes cruces de disparos entre el ejército israelí, por un lado, y el poderoso movimiento libanés Hezbolá y sus aliados, que apoyan a Hamás, por otro. En su primer discurso desde el inicio del conflicto, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, acusó el viernes a Estados Unidos de ser “totalmente responsable” de la guerra entre Israel y Hamás.
También advirtió a Israel que sería una “estupidez” atacar a Líbano y añadió que detener la “agresión contra Gaza” evitaría un conflicto regional. El aumento de tensiones en la frontera entre Israel y Líbano hace temer que la guerra se extienda a nivel regional.
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Fuente: AFP
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Líbano expulsa al embajador de Irán por vínculo con Hezbolá
Líbano retiró la acreditación al recientemente nombrado embajador de Irán en Beirut y le dio de plazo hasta el domingo para salir del país, anunció el martes el Ministerio de Relaciones Exteriores libanés. Las autoridades de Beirut acusan a los Guardianes de la Revolución iraníes de dirigir las operaciones del movimiento libanés Hezbolá contra Israel, que han arrastrado al país a la guerra en Oriente Medio.
El ministerio libanés explicó que había convocado al encargado de negocios iraní para informarle de la decisión de “considerar persona non grata” al embajador Mohamad Reza Raeuf Sheibani, designado en febrero.
Hezbolá entró en la guerra en Oriente Medio el 2 de marzo para vengar la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, fallecido en el primer día de los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Desde entonces, Israel está llevando a cabo una importante campaña de ataques aéreos y avances terrestres en Líbano, que han dejado más de mil muertos y más de un millón de desplazados.
La próxima Gaza
El “modelo de Gaza” devastado por la guerra entre Israel y Hamás “no debe reproducirse en el Líbano”, imploró el miércoles el secretario general de la ONU, alarmado por una guerra “fuera de control” en Oriente Medio. “En toda la región, y más allá, los civiles están sufriendo daños graves y viviendo bajo profunda inseguridad. He atestiguado algunas de las consecuencias de primera mano durante mi reciente visita a Líbano”, dijo a periodistas.
“Ahí, también, la guerra debe parar. Hezbolá debe dejar de lanzar ataques a Israel. E Israel debe acabar sus operaciones militares y ataques en Líbano, que están golpeando más duro a civiles”, enfatizó. A comienzos de marzo, el ministro de Finanzas israelí, el político de ultraderecha Bezalel Smotrich, amenazó a los suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbolá, con que el distrito se enfrentará a una devastación similar a la de Gaza.
Más allá de Líbano, Guterres mostró su alarma por la guerra en la región que inició con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, a finales de febrero, en los que murió el entonces líder supremo de Irán Alí Jamenei. “El conflicto ha sobrepasado los límites que incluso los líderes creían imaginables”, afirmó. “Esto ha llegado demasiado lejos”, aseveró.
Fuente: AFP.
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Israel prevé “varias semanas de combates” contra Hezbolá e Irán
Israel anticipó este domingo varias semanas más de combates contra Irán y el grupo proiraní libanés Hezbolá, mientras que Estados Unidos e Irán cruzaron amenazas de ataques a infraestructuras estratégicas. Por el momento no se vislumbra una salida tras más de tres semanas de una guerra que tiene en vilo a la economía global por la posibilidad de que la fuerte alza del petróleo genere inflación.
Bajo una fuerte presión por el alza de los precios de los combustibles en un año de elecciones de mitad de mandato, el presidente estadounidense Donald Trump dio un ultimátum de 48 horas a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz. Si no se reabre esta vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos, “Estados Unidos atacará y arrasará sus diversas CENTRALES ELÉCTRICAS, ¡EMPEZANDO POR LA MÁS GRANDE!”, dijo en un mensaje en Truth Social.
Irán replicó de inmediato. El poderoso presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, amenazó con destruir “irreversiblemente” las infraestructuras energéticas, de tecnología de la información y de desalinización de agua de la región. El mando operativo del ejército Jatam Al Anbiya amenazó con cerrar “completamente” el estrecho si Trump ejecuta sus amenazas.
Desde el inicio de la guerra, Irán impone un bloqueo casi total a esta vía marítima pero un número relativamente reducido de buques ha podido transitar por ella, alrededor de un 5% de su volumen previo a la guerra, según la consultora Kpler. Israel alzó una vez más el tono.
“Ciudadanos de Israel, nos esperan más semanas de combates contra Irán y Hezbolá”, declaró este domingo el portavoz castrense Effie Defrin. Más temprano, el jefe del Estado Mayor de Israel, el teniente general Eyal Zamir, afirmó que la operación contra Hezbolá no ha hecho más que empezar porque es una ofensiva “a largo plazo” y anunció que “intensificará sus operaciones terrestres selectivas” y los ataques en Líbano.
Desde que Hezbolá comenzó a disparar cohetes contra Israel el 2 de marzo, el ejército israelí lanzó una campaña de bombardeos sobre Líbano y avances terrestres en una zona a lo largo de la frontera que han causado miles de muertos y más de un millón de desplazados. El ejército israelí atacó este domingo un importante puente situado en la principal carretera costera que conecta la región de Tiro con el resto del país, después de que el ministro de Defensa, Israel Katz, afirmara que el gobierno dio la orden de destruir más infraestructuras utilizadas presuntamente por Hezbolá.
“Preludio de una invasión”
El presidente de Líbano, Joseph Aoun, condenó el bombardeo israelí del puente y afirmó en un comunicado que los ataques contra la infraestructura constituyen “el preludio de una invasión terrestre”. Según el ministro de Defensa israelí, el ejército también va a “acelerar la destrucción de las casas libanesas en los pueblos de contacto” en la frontera, “para contrarrestar las amenazas que pesan sobre las comunidades israelíes”.
Según la agencia libanesa Ani, las fuerzas israelíes han destruido “un cierto número de casas” en el pueblo de Taybeh. Horas antes, los servicios de emergencia israelíes informaron de la muerte de una persona cerca de la frontera.
Hezbolá reivindicó un ataque a soldados, pero el ejército israelí ha abierto una investigación para determinar si en realidad se trató de fuego amigo. En paralelo, el ejército israelí lanza bombardeos “en el corazón de Teherán”. “Todos hemos perdido nuestro trabajo, ya no tenemos ingresos y no sabemos cuánto tiempo podremos seguir así”, contó a la AFP Shiva, una habitante de Teherán de 31 años.
“Fase peligrosa”
El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que los recientes ataques contra instalaciones nucleares hacen que el conflicto entre en una “fase peligrosa”. En el sur de Israel, dos ataques de misiles iraníes dejaron el sábado más de un centenar de heridos y provocaron el pánico.
El primero alcanzó una zona residencial de Dimona, una ciudad que alberga un centro estratégico de investigación nuclear, en el desierto del Néguev. Irán justificó los misiles lanzados hacia Dimona como una “respuesta” a un ataque “enemigo” contra uno de sus complejos nucleares en Natanz. Sin embargo, el ejército israelí aseguró “no tener conocimiento” del ataque de Natanz. La televisión pública Kan lo atribuyó a las fuerzas estadounidenses.
Fuente: AFP.
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Continúan los intensos bombardeos en Teherán, Beirut y Bagdad
Israel anunció el martes bombardeos a gran escala contra Teherán y posiciones del movimiento proiraní Hezbolá en el sur Beirut, en el día 18 de la guerra en Oriente Medio en que también se registró una ola de ataques en la capital de Irak. En más de dos semanas, la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán ha dejado más de 2.200 muertos, mayoritariamente en Irán y Líbano, según las autoridades.
La inestabilidad geopolítica generada por el conflicto, así como sus consecuencias económicas, preocupan al mundo entero y angustian a los mercados, con los precios del petróleo que se mantienen alrededor de 100 dólares el barril. En Bagdad, cuatro personas murieron el martes por un misil lanzado contra una casa en el barrio acaudalado de Jadriya que, según una fuente de grupos proiraníes de Irak, albergaba a asesores militares iraníes.
Igualmente, la embajada estadounidense en la capital iraquí fue atacada dos veces en el lapso de pocas horas entre lunes y martes. Un periodista d la AFP vio cuando la defensa aérea interceptó un proyectil, mientras un dron cayó en el complejo diplomático. También cayó un proyectil sobre el techo de un hotel situado en la Zona Verde, un sitio ultrarresguardado de Bagdad, donde provocó un incendio.
Grupos proiraníes
La guerra iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán involucró a Irak, que quería evitar ese escenario a toda costa. Grupos proiraníes de Irak reivindican ataques diarios con drones contra intereses estadounidenses o instalaciones petroleras, mientras que sus facciones armadas son atacadas por fuerzas estadounidenses e israelíes.
Como en noches anteriores, Israel continuó el martes sus bombardeos en Líbano e Irán, y varios países del Golfo reportaron ataques con drones y misiles contra sus territorios. El ejército israelí lanzó “una ola de ataques a gran escala contra infraestructura de terror del régimen en Teherán”, la capital de Irán, según las fuerzas armadas. También emprendieron “una ola adicional de ataques contra infraestructuras de terror de Hezbolá en Beirut”, agregó.
La estatal Agencia Nacional de Noticias libanesa reportó poco después que tres barrios de Beirut fueron alcanzados por los bombardeos israelíes, incluyendo un edificio residencial. Por su parte, Hezbolá afirmó haber atacado soldados y tanques israelíes en varias localidades del sur de Líbano.
Entre tanto, un ciudadano pakistaní murió por la caída de los escombros de un misil interceptado en Abu Dabi, informó la oficina de prensa gubernamental de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Asimismo, la zona industrial petrolera de Fujairah, en la costa de EUA fue atacada el martes con drones, que provocaron un incendio, según las autoridades, que no reportaron heridos.
Irán quiere jugar en México
Más de un millón de personas han sido desplazadas desde el inicio de los bombardeos israelíes en Líbano, arrastrado a la guerra tras los ataques de Hezbolá contra Israel por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, el primer día del conflicto. En Israel volvieron a activarse las alarmas tras la detección de misiles lanzados desde Irán.
La república islámica también atacó a sus vecinos del Golfo que albergan bases e intereses estadounidense, donde ha lanzado drones y misiles, en especial contra el aeropuerto de Dubái, uno de los principales centros del tráfico aéreo mundial. La Autoridad de Aviación Civil de EAU cerró brevemente el espacio aéreo del país la mañana del martes.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, insistió el lunes que los países aliados, sobre todo los europeos, deben ayudar a asegurar el tránsito naval por el estrecho de Ormuz, por donde pasa 20% de la producción mundial de crudo y gas natural, y que ha sido bloqueado por Irán desde el inicio del conflicto. “Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse”, declaró Trump, quien animó a “las demás naciones” a implicarse “rápidamente y con gran entusiasmo”.
A su vez, el canciller alemán Friedrich Merz, descartó el lunes una acción de la OTAN para abrir el estrecho de Ormuz. Previamente, Japón y Australia habían descartado acatar el llamado de Trump. En tanto, la selección de fútbol de Irán, clasificada al Mundial de este año, dijo estar negociando con la FIFA para jugar sus partidos en México.
El combinado de la república islámica tiene programado disputar sus partidos de la primera fase en Los Ángeles y Seattle, y su campamento base estaría en el estado de Arizona. “Dado que Trump ha declarado claramente que no puede garantizar la seguridad de la selección nacional iraní, ciertamente no iremos a Estados Unidos”, declaró el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj.
Fuente: AFP.
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Acusan a Hezbolá de imponer “una guerra más” a los libaneses
Cuando un bombardeo golpeó su barrio de Beirut, la gente se enfadó con Israel, pero su ira más profunda es contra Hezbolá por arrastrar al Líbano a la guerra de Oriente Medio. Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán el 28 de febrero, matando a su líder supremo y provocando una campaña masiva de represalias.
En respuesta, Hezbolá, la organización libanesa respaldada por Irán, atacó a Israel, arrastrando a Líbano a un nuevo ciclo de ataques, muerte y desplazamientos masivos. “Hezbolá debe entregar sus armas al Estado”, dijo a AFP Randa Harb, una mujer mayor que dirige un puesto de frutas y verduras en el barrio beirutí de Aisha Bakkar.
La zona densamente poblada fue atacada el miércoles por la mañana, hiriendo a cuatro personas según el Ministerio de Salud, y provocando conmoción en toda la capital. Otra mujer, que se negó a dar su nombre, relató que un familiar suyo resultó herido y acusó a Hezbolá de imponer “una guerra más” a los libaneses.
Líbano fue desgarrado por una guerra civil que terminó en 1990, y solo Hezbolá se negó a entregar sus armas al Estado cuando volvió la paz. Durante décadas se creyó que poseía un arsenal más poderoso que el del ejército, y combatió en múltiples guerras contra Israel dejando costos devastadores.
Las hostilidades más recientes deberían haber terminado con un alto el fuego en 2024, pero Israel continuó con sus ataques mientras el ejército libanés intentaba desarmar a Hezbolá, según los términos de la tregua.
“Se están matando entre ellos”, subrayó Amal Hisham, de 46 años, mientras inspeccionaba los daños en el departamento de su prima. Las ventanas estaban destrozadas y los sofás de color dorado habían quedado hechos jirones.
Hisham también está furiosa con Israel y afirma no poder culpar solo a un lado. “¿Creen que están felices de que sus zonas sean destruidas? Sus familias fueron desplazadas”, detalló, refiriéndose a los miembros de Hezbolá y a su base de apoyo.
Líneas sectarias
En cuanto los heridos fueron evacuados, los residentes empezaron a preguntarse quién había sido el objetivo. Un dueño de tienda, que también pidió anonimato, creía que operativos de Hezbolá se escondían allí, mientras que otros imaginaban que se trataba de Hamás, el aliado palestino del grupo.
“La presencia de uno u otro representa un gran peligro para nosotros”, comentó Mohamed Ahmed, de 42 años. “Si alguien quiere ser mártir, que muera mártir solo. ¿Por qué venir a donde la gente ya está cansada?”, añadió. Líbano está profundamente dividido por líneas sectarias. Hezbolá tiene sus raíces en la comunidad musulmana chiita, que durante mucho tiempo fue marginada por las autoridades.
Aisha Bakar es uno de varios barrios de Beirut de mayoría musulmana sunita, pero Líbano también alberga a cristianos, drusos y otros grupos. Aziza, que acogió a familias que huían de la guerra de 2024, está preocupada por la enorme afluencia de desplazados desde los suburbios del sur de Beirut, donde Hezbolá tiene influencia y que fueron bombardeados por Israel.
“Vinimos a recibirlos… y le dispararon a mi hijo en la pierna”, explicó, después de que él se quejara de que habían izado la bandera de Hezbolá.
En Mar Mikhael, un barrio de mayoría cristiana al otro lado de Beirut, un tendero de 68 años también lamentó la decisión del grupo de entrar en la guerra.
“Hezbolá toma decisiones sin preocuparse por el país ni por su propia base de apoyo. Está librando batallas inútiles… ¿de qué sirve? Lanzas un misil y ellos te responden con cien”, recalcó.
Hezbolá estaba en el punto más alto de su popularidad tras la guerra de 2006 con Israel, que el grupo afirmó haber ganado. Pero eso cambió.
“Nunca odiamos al Sayed”, precisó Ghada, trabajadora municipal, refiriéndose al fallecido líder de Hezbolá Hasán Nasralá, que murió en 2024 en un ataque israelí. “Fue él quien detuvo a Israel”, abundó.
Reforzando la creencia de que Hezbolá actuaba únicamente como aliado de Irán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció que Hezbolá había “entrado oficialmente en la guerra” tres horas antes de que el propio grupo libanés emitiera su comunicado. Y algunos chiitas libaneses también empiezan a perder la paciencia. “Nadie quería esta guerra”, subrayó Lina Hamdan, abogada chiita, añadiendo que su comunidad “es la primera víctima”.
Fuente: AFP.