El crimen de un profesor en un liceo al norte de Francia, atacado a cuchilladas, elevó la preocupación nacional ante la crisis en Medio Oriente. Foto: @MuseeLouvre
El museo del Louvre de París, el más grande del mundo, cerró a mediodía de este sábado de manera excepcional “por razones de seguridad”, en un contexto de nivel de alerta elevado en Francia tras un ataque islamista en el norte del país. “El Louvre recibió un mensaje escrito informando de un riesgo para el museo y sus visitantes” y “elegimos evacuarlo y cerrarlo todo el día, el tiempo indispensable para proceder a la verificación”, precisó un portavoz del centro cultural a la AFP tras el anuncio de cierre en la red social X (antigua Twitter).
Francia decidió la noche del viernes elevar el nivel de alerta a “emergencia atentado”, el más alto, que permite la movilización excepcional de medios, después de que un joven radical asesinara a un profesor en un centro educativo de de Arras, al norte del país. Este acto fue calificado de “terrorismo islamista” por el presidente de la República, Emmanuel Macron.
Por este motivo, el Elíseo anunció el sábado el despliegue de 7.000 militares en todo el territorio. Estos soldados “estarán desplegados hasta la noche del lunes y hasta nueva orden”, precisó el Elíseo, en un contexto marcado por los temores a que el conflicto entre Hamás e Israel afecte a Francia. El Louvre indicó que se devolverán las entradas a las que personas que hayan reservado su visita al museo.
Un hombre armado con un cuchillo mató este viernes a un profesor en un liceo de Arras (norte de Francia), en un ataque que la justicia investiga como terrorista y que el gobierno vincula al conflicto en Oriente Medio. “Según nuestras informaciones, hay sin duda un vínculo entre lo que pasó en Oriente Medio y la decisión de atacar”, aseguró el ministro del Interior, Gérald Darmanin, en una entrevista por la noche en la cadena TF1.
Los hechos se produjeron en la mañana en el liceo Gambetta de la ciudad. Videos que circulan en las redes sociales muestran a un hombre joven, vestido con un pantalón negro y una chaqueta gris, visiblemente armado, peleando con varios adultos en el patio, antes de dirigirse hacia la salida del centro.
Según la prefectura de la zona, el atacante, que fue detenido, gritó “Allah Akbar”, una expresión formal de fe utilizada por los musulmanes y usada por los autores de los ataques yihadistas que sacudieron en la última década Francia. El autor del ataque, Mohammed Mogouchkov --ruso de origen checheno, de unos 20 años--, estaba fichado en el registro de seguridad nacional y habría llegado a Francia en 2008, según las primeras informaciones policiales.
El servicio de inteligencia interior DGSI lo vigilaba “activamente” desde el verano boreal, pero las escuchas de los últimos días no revelaron que se preparara para pasar al acto, según una fuente de esta dirección. La Fiscalía Antiterrorista (Pnat) anunció la apertura de una investigación por asesinato e intento de asesinatos en relación con una acción terrorista, entre otros. Ocho personas, entre ellas varios miembros de su familia, fueron detenidas. Uno de sus hermanos ya estaba en prisión desde 2019, por su implicación en un proyecto de atentado frustrado, según la fuente de la DGSI.
“Nos atrincheramos”
El fiscal antiterrorista, Jean-François Ricard, indicó que tres personas resultaron heridas: otro profesor y dos trabajadores del centro, pero que ningún alumno resultó herido. Dominique Bernard, el profesor de francés asesinado, “salvó sin dudas muchas vidas”, aseguró el presidente Emmanuel Macron, quien viajó rápidamente al lugar de los hechos.
Los alumnos fueron confinados temporalmente en el centro, acordonado por las fuerzas de seguridad y los socorristas, antes de reunirse con sus padres que esperaban en el exterior, constató un periodista de AFP. Dos sindicatos educativos, Snes-FSU y SE Unsa, afirmaron a AFP que el atacante era un “antiguo alumno” de este centro de unos 1.500 estudiantes.
Un profesor de filosofía que presenció el ataque, Martin Dousseau, describió a AFP un movimiento de pánico durante una pausa entre clases, cuando los alumnos se encontraron frente al hombre armado. “Quise bajar para intervenir. Se giró hacia mí, me persiguió y me preguntó si era profesor de Geografía e Historia”, indicó el hombre. “Nos atrincheramos, luego llegó la policía y lo inmovilizó”, agregó. Otro hombre fichado por “radicalización” y armado con un cuchillo de cocina fue detenido también este viernes cerca de un liceo en Limay, al noroeste de París, indicaron a AFP fuentes judiciales y policiales.
Estos hechos se producen casi tres años después del asesinato el 16 de octubre de 2020 en Conflans-Sainte-Honorine, al noroeste de París, del profesor Samuel Paty, de 47 años, apuñalado y decapitado por un refugiado ruso de origen checheno por haber mostrado en clase caricaturas de Mahoma durante un curso sobre libertad de expresión. El autor del crimen, Abdoullakh Anzorov, fue abatido por la policía. “Casi tres años después del asesinato de Samuel Paty, la barbarie del terrorismo islamista golpea de nuevo una escuela”, lamentó el presidente francés.
Y llegan además en un contexto tenso en Francia, donde vive la tercera mayor comunidad judía del mundo (después de la Israel y Estados Unidos), debido a la guerra que se desató tras la letal ofensiva llevada a cabo el sábado pasado por el movimiento islamista Hamás contra Israel desde la franja de Gaza. Las autoridades francesas aumentaron este viernes el nivel de alerta, que pasó de “riesgo atentado” a “emergencia atentado”, lo que permite una mayor movilización de medios, aunque Darmanin precisó que “no hay una amenaza clara”.
Franck Loiret defiende un modelo francés de cine basado en la conservación, la educación y las salas frente al dominio de las plataformas. Foto: David Sánchez
La Cinémathèque de Toulouse contra el olvido digital
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Por David Sánchez, desde Toulouse (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
En la entrada de la renovada Cinémathèque de Toulouse todavía se percibe el olor reciente de las obras. El edificio acaba de reabrir tras una remodelación ambiciosa, financiada conjuntamente por el Estado francés, la ciudad, la región y el departamento, y concebida no solo como una modernización arquitectónica, sino como una declaración política sobre el futuro del cine en Francia.
Pocos días antes, en el Festival de Cannes, la institución había presentado Cinexplora, una nueva plataforma digital destinada a valorizar parte de las colecciones históricas de la Cinemateca. Allí estaba también Franck Loiret, parte de la institución desde 2007 y director delegado de la institución desde 2015, moviéndose entre restauradores, archivistas, distribuidores y responsables de festivales en lo que hoy constituye una auténtica diplomacia internacional del patrimonio cinematográfico.
Durante más de una hora, Loiret habló sobre la conservación de películas, la crisis del digital, las relaciones entre las salas de Toulouse, la resistencia francesa frente a Hollywood, el papel del CNC y el problema de países donde el cine nacional apenas representa entre el 1 % y el 3 % de las entradas vendidas.
La conversación termina dibujando algo más amplio que una simple entrevista cultural: un retrato de la excepción cinematográfica francesa en un momento en que buena parte del mundo parece haber abandonado las salas.
“Nosotros ya advertíamos contra el ‘todo digital’ hace casi veinte años”, dice Loiret sentado en una de las nuevas salas de la Cinemateca. “El digital es un soporte excelente de difusión, pero no es un soporte de conservación”.
Interior de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Una cinemateca fuera de París
Loiret llegó al cine desde el teatro. Nacido en Nantes, pasó buena parte de su juventud en Londres, donde trabajó como actor bilingüe en el circuito del West End. Habla inglés con una fluidez casi británica y recuerda aquellos años como fundamentales para entender tanto la creación artística como la gestión cultural.
“Trabajé mucho tiempo en el Wyndham’s Theatre, en Leicester Square, en pleno centro de Londres”, explica. “Ahí desarrollé competencias ligadas a la producción, la administración y la gestión de teatros”.
Su llegada a Toulouse no obedeció a un plan profesional. “No tenía ningún vínculo aquí”, cuenta. “Nací en Nantes, viví mucho tiempo en el extranjero y no tenía familia en el sudoeste”.
Terminó instalándose en la ciudad a finales de los años noventa, coincidiendo con la apertura del Théâtre de la Cité y trabajando junto a Jacques Nichet, primer director del Centro Dramático Nacional de Toulouse. Desde ahí comenzó a integrarse en el ecosistema cultural local.
En 2007 recibió la propuesta de incorporarse a la Cinemateca. Era un momento delicado. El cine mundial atravesaba la gran transición tecnológica hacia el digital y las instituciones patrimoniales no sabían todavía cómo responder.
“Había muchísimas preguntas”, recuerda. “¿Cómo íbamos a conservar el digital? ¿Cómo íbamos a difundirlo? ¿Cómo transformar todos los oficios ligados al cine?”.
Loiret insiste en que la transición digital afectó absolutamente toda la cadena cinematográfica: desde la filmación hasta la restauración y el almacenamiento.
“Con el digital, toda la cadena fue impactada. Desde la concepción de una película hasta su conservación final”.
Franck Loiret, director de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Toulouse, la “segunda cinemateca” de Francia
En Francia existen numerosas cinematecas regionales: Bretaña, Grenoble, Niza, Saint-Étienne o Porto-Vecchio, entre otras. Pero Toulouse ocupa un lugar singular.
“La Cinémathèque de Toulouse está reconocida de interés nacional”, explica Loiret. “Tenemos una de las colecciones más importantes de Francia y de Europa”.
La comparación inevitable es con la Cinémathèque française. Ambas instituciones comparten el mismo estatuto jurídico: asociaciones privadas de interés público. Pero París dispone de una capacidad presupuestaria incomparable.
“La diferencia principal es la fuerza financiera”, admite Loiret. “La Cinémathèque française es prácticamente la cinemateca nacional”.
Aun así, Toulouse mantiene una influencia excepcional dentro de las redes internacionales de archivos fílmicos. Parte de esa relevancia proviene de la visión de Raymond Borde, fundador de la institución en 1964 y figura clave de la cinefilia francesa de posguerra.
Borde convirtió rápidamente a Toulouse en miembro de la FIAF, la Federación Internacional de Archivos Fílmicos, en un momento particularmente delicado: la Cinémathèque française había abandonado temporalmente la organización.
“Durante un tiempo, Toulouse representaba prácticamente a Francia dentro de la FIAF”, explica Loiret.
Aquella inserción internacional permitió construir relaciones privilegiadas con archivos soviéticos y europeos del Este. Gracias a esos intercambios, Toulouse terminó reuniendo uno de los mayores fondos de cine ruso fuera de Rusia.
“Con Bruselas, probablemente tenemos la colección rusa más importante después de Moscú”.
La nueva tercera sala de la Cinemateca de Toulouse. Foto: David Sánchez
El tesoro de Jean Renoir
Cuando se le pregunta por la joya más importante de las colecciones, Loiret responde inmediatamente: el negativo original nitrato de La Grande Illusion, de Jean Renoir.
“Es un film trofeo”, dice. “Los alemanes lo tomaron en París, luego fue llevado a Berlín, después los soviéticos lo capturaron y terminó en Moscú”.
Décadas después, gracias a los intercambios entre Toulouse y el Gosfilmofond soviético, la película regresó finalmente a Francia.
Loiret cuenta la historia con visible fascinación. La película fue restaurada junto a StudioCanal y la Cinemateca espera emprender una nueva restauración para el 90 aniversario del film.
“Es una de las películas más importantes de la historia del cine francés”, afirma.
Terraza café de la Cinemoteca de Toulouse. Foto: David Sánchez
Cannes y el negocio del patrimonio
La presencia de Loiret en Cannes no tenía que ver con la competición oficial ni con las estrellas. Su territorio era otro: Cannes Classics, restauraciones, laboratorios, archivos y patrimonio.
“El Festival de Cannes se ha convertido también en un gran lugar de encuentro para el mundo de las cinematecas”, explica.
Allí se reúnen instituciones como la Cineteca di Bologna, considerada hoy una referencia mundial en restauración cinematográfica.
“Bolonia es una especie de placa giratoria mundial del patrimonio cinematográfico”, dice Loiret. “Conservación, laboratorio, restauración, festival… lo reúne todo”.
También participan distribuidores especializados como Carlotta Films, responsables de muchas restauraciones y reestrenos en Francia.
En Cannes, explica Loiret, no solo se negocian películas. También se discuten colaboraciones internacionales, proyectos educativos y futuros ciclos de programación.
“Es el lugar donde todo el mundo está presente”, resume. “Puedes hacer todas las reuniones que quieras”.
Cinexplora y la digitalización del patrimonio
La gran novedad presentada por Toulouse en Cannes fue Cinexplora, una plataforma digital destinada a abrir parte de las colecciones al público internacional.
“Queríamos contar cien años de cine en el sudoeste francés”, explica Loiret.
La plataforma comienza con unas 500 piezas digitalizadas: películas, carteles, fotografías, documentos de explotación cinematográfica, programas de mano, postales y materiales que normalmente permanecen invisibles para el público.
Loiret insiste en que la plataforma no busca simplemente mostrar archivos digitalizados.
“La idea era crear vínculos entre los objetos y contar historias”.
El sistema permite navegar geográficamente por el sudoeste francés, descubrir antiguas salas de cine o seguir recorridos temáticos.
Uno de los primeros itinerarios urbanos, “Balade de cinéma”, está narrado por Agnès Jaoui y propone un paseo por antiguas salas desaparecidas de Toulouse.
“Hay objetos que son difíciles de mostrar físicamente en una exposición”, explica Loiret. “Con este tipo de plataforma podemos valorizarlos de otra manera”.
La presentación de Cinexplora coincidió además con otro momento importante para la institución: la reapertura del edificio principal de la Cinemateca tras una gran renovación.
La reapertura de la Cinemateca y el apoyo institucional
La remodelación representa una inversión de aproximadamente ocho millones de euros repartidos entre dos grandes proyectos: la modernización de los espacios públicos y la ampliación de los centros de conservación en Balma.
“El proyecto fue financiado al 25 % por el CNC, la ciudad de Toulouse, el departamento y la región”, explica Loiret.
La reapertura tuvo una fuerte dimensión simbólica. Entre las autoridades presentes estuvo el director del Centre national du cinéma et de l’image animée, organismo central de la política cinematográfica francesa y pieza fundamental para entender el funcionamiento del cine en el país.
Francia posee uno de los sistemas audiovisuales más protegidos del mundo. El CNC recauda impuestos específicos sobre entradas de cine, canales de televisión, publicidad y plataformas digitales. Después redistribuye esos fondos dentro de la industria cinematográfica.
“El CNC tiene la capacidad de recaudar tasas y reinvertir ese dinero en el cine”, explica Loiret.
En 2025, la cuota de mercado del cine francés alcanzó el 37,7 %, una cifra excepcional dentro del panorama internacional y muy superior a la de países como Colombia, México, Paraguay o Perú, donde las películas nacionales raramente superan entre el 1 % y el 3 % de las entradas anuales.
Para Loiret, el modelo francés no depende únicamente de subvenciones.
“Mucha gente piensa erróneamente que el cine francés se financia con impuestos generales”, dice. “Pero el sistema funciona sobre una lógica de redistribución interna”.
Ese mecanismo incluye hoy incluso a plataformas como Netflix, Disney+ o Amazon Prime Video, obligadas a contribuir financieramente a la producción audiovisual francesa y europea.
“Si desapareciera el CNC, desaparecería una parte enorme del ecosistema cinematográfico francés”.
¿Por qué los franceses siguen viendo cine francés?
La gran pregunta aparece inevitablemente: ¿qué hace que el público francés siga viendo películas nacionales o de arte y ensayo en una época dominada por Hollywood y las plataformas?
Loiret cree que la respuesta empieza en la infancia.
“Todo comienza con la educación”, afirma. “La educación a la imagen desde muy pequeños es fundamental”.
Loiret subraya repetidamente la importancia de los colegios dentro del modelo francés. Francia lleva décadas integrando programas de cine en las escuelas públicas mediante iniciativas nacionales como École et cinéma, Collège au cinéma y Lycéens et apprentis au cinéma, que permiten a millones de estudiantes descubrir películas clásicas y contemporáneas en salas de cine y no únicamente en pantallas domésticas.
“La gente tiene que entender desde pequeña que el cine es primero una pantalla, no un teléfono”.
La propia Cinémathèque de Toulouse trabaja con niños desde maternal hasta la universidad. No se trata únicamente de proyectar películas, sino también de desarrollar talleres, encuentros y actividades de mediación cultural.
“Maternelle, primaria, secundaria… trabajamos con todos”, explica Loiret. “Si los niños no van al cine con sus padres, al menos tienen acceso al cine gracias a estas acciones”.
Pero la educación, insiste, no basta sin una infraestructura física sólida. Ahí aparece otro de los elementos centrales del modelo francés: la densidad de salas en todo el territorio.
“Si las personas tuvieran que recorrer cincuenta kilómetros para ir al cine, no irían”.
Toulouse y la convivencia entre salas
La situación de Toulouse resulta especialmente interesante porque combina grandes complejos comerciales con una potente red de cines de arte y ensayo.
Loiret menciona frecuentemente al ABC Toulouse, Cinéma Le Cratère - American Cosmograph, Utopia Borderouge y los complejos de Pathé.
Lejos de describir una guerra entre circuitos comerciales e independientes, Loiret habla de equilibrio y complementariedad.
“No hacemos reuniones mensuales, pero todos nos conocemos”, explica.
La relación con Pathé se intensificó especialmente durante el período en que la Cinemateca estuvo parcialmente desplazada por las obras.
“Trabajamos juntos durante varios meses y aprendimos a conocernos”, dice. “Al final lo importante es lo que haces y la respuesta del público”.
Pathé, tradicionalmente asociado al cine comercial, desarrolla ahora también programación de autor, cine patrimonial y retrospectivas.
“Ellos tienen blockbusters, pero también películas de arte y ensayo y cine clásico”, explica Loiret.
La Cinemateca, sin embargo, intenta mantener una identidad específica y evitar competir directamente con los estrenos comerciales.
“Nosotros no hacemos preestrenos”, subraya. “No mostramos películas que todavía están en explotación comercial”.
Sin embargo, insiste en que una ciudad con mucha oferta cinematográfica genera más público global.
“Cuanto más cine hay, mejor funciona todo”.
Cómo se construye una programación
La programación de la Cinemateca mezcla retrospectivas clásicas, descubrimientos, festivales y colaboraciones externas.
Loiret rechaza la idea de limitarse a programar grandes autores consagrados.
“Billy Wilder era importante para la reapertura”, explica. “Pero al mismo tiempo mostramos cineastas japoneses o noruegos mucho menos conocidos”.
La lógica consiste en alternar accesibilidad y descubrimiento.
“La Cinemateca debe seguir siendo una puerta de entrada hacia cinematografías menos evidentes”.
Uno de los proyectos recientes más exitosos fue el ciclo Galaxy, construido alrededor de figuras como Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Agnès Varda.
La idea consistía en seleccionar tres películas muy conocidas y luego crear “constelaciones” de otras obras alrededor.
“Hacemos confianza al público y lo llevamos hacia otros lugares”, explica Loiret.
Los resultados fueron notables: 25.000 espectadores en 176 sesiones entre octubre de 2024 y marzo de 2026, en un período además condicionado por las obras y el funcionamiento parcial de la institución. Antes del cierre y las reformas, la Cinemateca recibía alrededor de 80.000 espectadores anuales, una cifra que ahora espera recuperar progresivamente con la reapertura total del edificio y la ampliación de actividades.
La institución también organiza festivales especializados como Synchro o Extrême Cinéma.
“No queríamos hacer simplemente otro festival de películas restauradas”.
El consejo para América Latina
La conversación deriva finalmente hacia América Latina y la enorme diferencia entre Francia y países donde el cine nacional ocupa cuotas mínimas de mercado.
En Colombia, México, Paraguay o Perú, por ejemplo, la presencia del cine nacional rara vez supera entre el 1 % y el 3 % de la taquilla anual, mientras que Francia mantiene una situación excepcional: en 2025, las películas francesas alcanzaron un 37,7 % de cuota de mercado, una de las cifras más altas de Europa y del mundo para un cine nacional frente al dominio de Hollywood.
¿Qué explica esa diferencia? Para Franck Loiret, no existe una única respuesta, sino un ecosistema completo construido durante décadas: educación cinematográfica desde la infancia, una red territorial muy densa de salas, políticas públicas estables y una fuerte presencia cultural del cine dentro de la vida cotidiana francesa.
“El problema empieza cuando solo existen multicines en centros comerciales proyectando exclusivamente blockbusters estadounidenses”, afirma.
Para él, la existencia de salas diversas es decisiva.
“Si no hay salas, no hay público”.
También insiste en la necesidad de acompañar las películas con mediación cultural.
“Hoy las salas no pueden limitarse a proyectar películas”, dice. “Tienen que organizar encuentros, debates, eventos, actividades”.
La propia Cinemateca busca transformarse en un espacio de vida permanente: cafetería, exposiciones, encuentros, actividades escolares y festivales al aire libre.
“Si los espacios no son bellos ni acogedores, la gente no volverá”.
“La Cinemateca no es un museo”
Antes de terminar, Loiret insiste una vez más en una idea central.
“La Cinemateca no es un museo”, repite. “No estamos mirando hacia atrás. Estamos mirando hacia adelante”.
Por eso busca constantemente invitar a cineastas contemporáneos, técnicos y creadores activos. La conservación, dice, solo tiene sentido si sigue alimentando el cine del presente.
“La conservación está ahí para la creación de hoy”.
Mientras las plataformas multiplican contenidos y reducen el cine a un consumo individual en pantallas pequeñas, Loiret sigue apostando por otra experiencia: la sala oscura, la proyección colectiva y la memoria material de las películas.
“Creo que las salas todavía conservan una ventaja”, dice antes de levantarse. “La gente sigue buscando el verdadero espectáculo, el verdadero cine”.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
Por las instalaciones del aeropuerto JFK transitan más de 60 millones de pasajeros al año, por lo que los controles frente al risgo del ébola se volvieron más rigurosos. Foto: YouTube
Alerta mundial: EE. UU. refuerza controles por el ébola en el aeropuerto JFK
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El avance del ébola vuelve a encender las alarmas sanitarias a nivel internacional. Ante el riesgo de propagación de uno de los virus más letales del mundo, el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK), de Nueva York, comenzará a aplicar desde este jueves controles especiales a pasajeros procedentes de países afectados por brotes recientes de la enfermedad.
La medida convierte al JFK en el cuarto aeropuerto de Estados Unidos en implementar revisiones sanitarias específicas relacionadas con el ébola desde el inicio del nuevo brote detectado en África. Los controles estarán dirigidos principalmente a viajeros provenientes de la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Uganda, según informó The New York Times, que se hace eco del portal RT.
Las inspecciones incluirán evaluaciones más rigurosas para detectar posibles síntomas o exposiciones recientes al virus. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el aeropuerto ya cuenta con protocolos operativos preparados gracias a experiencias previas durante otras emergencias sanitarias internacionales.
Las autoridades estadounidenses señalaron que cualquier viajero procedente de zonas afectadas podría ser sometido a controles, independientemente de su nacionalidad, ciudadanía o situación migratoria. Además del JFK, ya se encuentran realizando este tipo de evaluaciones sanitarias los aeropuertos Washington Dulles, Atlanta Hartsfield-Jackson y Houston George Bush.
El Aeropuerto Internacional John F. Kennedy es considerado una de las terminales aéreas más importantes del planeta. Según datos oficiales de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, por sus instalaciones transitan más de 60 millones de pasajeros al año y opera cientos de miles de vuelos nacionales e internacionales anualmente, conectando a Estados Unidos con decenas de países. Debido a ese intenso movimiento, las autoridades consideran prioritario reforzar los controles epidemiológicos para evitar posibles contagios.
El ébola
El ébola es una enfermedad viral grave y altamente contagiosa que puede provocar fiebre intensa, hemorragias internas, fallas orgánicas y, en muchos casos, la muerte.
El virus se transmite mediante contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o superficies contaminadas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido en reiteradas ocasiones que los brotes requieren respuestas rápidas y estrictos sistemas de vigilancia para impedir una expansión internacional.
Especialistas recuerdan que una eventual pandemia de ébola podría generar consecuencias sanitarias y económicas devastadoras a escala global.
Además del colapso de sistemas hospitalarios, podrían producirse restricciones masivas de viajes, cierres de fronteras, interrupciones del comercio internacional y fuertes impactos sobre la economía mundial, similares o incluso más severos en determinadas regiones que los registrados durante la pandemia de covid-19.
Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa elige nuevas autoridades
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La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa convoca a sus asociados a la asamblea general ordinaria, este jueves 28 de mayo, a las 19:00, en la Residencia de la Embajada de Francia, en Asunción, ocasión en que se llevará a cabo la elección de las nuevas autoridades. Primeramente, se examinarán las actividades del gremio en el ejercicio 2025 y sus resultados, el Balance General y la Cuenta de Gastos y Recursos.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa es la única organización profesional francesa de carácter económico y comercial presente en el Paraguay. Es una asociación totalmente privada, sin fines de lucro, creada en 1984. Reúne a las principales empresas francesas, o que representan productos o intereses franceses, instaladas en Paraguay, así como a las empresas o personas paraguayas que tienen, o desean tener, vínculos comerciales y amistosos con Francia.
Sus objetivos son, por medio de estudios, informaciones, encuentros, entrevistas o cualquier otro que pueda ser útil, crear relaciones y así, favorecer intercambios económicos, comerciales, agrícolas, industriales o científicos, entre las personas o los organismos interesados de ambos países, fundamentando su apoyo en su conocimiento de los medios de negocios paraguayo y francés.
La Cámara de Comercio Paraguayo-Francesa agrupa a un centenar de personas, físicas y jurídicas. Es parte de una red de 115 otras cámaras en el mundo, de las cuales 14 en América Latina. Esta red, privada, es la más antigua institución francesa dedicada al apoyo del comercio con Francia. Sus socios pueden tener acceso, de manera clásica o por internet, a informaciones precisas, actualizadas y confiables.
El robo del museo del Louvre tendrá una película y una serie documental
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El espectacular robo en el museo del Louvre en París, en octubre de 2025, será objeto de una película y de una serie documental basada en un libro escrito por tres periodistas, informó el martes la editorial Flammarion. Los derechos de adaptación de “Main basse sur le Louvre” fueron cedidos por Flammarion a la productora Iconoclast para el largometraje, que estará dirigido por Romain Gavras, y a un productor británico para la serie documental.
De momento, no se comunicó ni el título ni la fecha del estreno ni qué reparto tendrá la película de Gavras, director de filmes como “Notre jour viendra” (“Nuestro día llegará”, 2010) y “Athena” (2022), entre otras películas. En su libro, los periodistas Jean Michel Décugis (diario Le Parisien), Jérémie Pham Lê (Le Monde) y Nicolas Torrent (revista Paris Match) relatan cómo unos “ladrones de domingo” lograron entrar el 19 de octubre en la galería de Apolo para robar joyas de la Corona por un botín estimado en 88 millones de euros (unos 102 millones de dólares).
El robo provocó una gran sorpresa y desencadenó una crisis dentro del museo del Louvre, que llevó al reemplazo de su presidenta, Laurence des Cars. Tras siete meses de investigación y la detención de los principales sospechosos, la búsqueda de las joyas se convirtió en un enigma complejo que desconcierta a los investigadores. Según los autores, este caso demuestra que el robo de obras de arte se convirtió en un negocio más dentro del crimen organizado y que fue “desacralizado”.