Azerbaiyán y los separatistas armenios de Nagorno Karabaj abrieron negociaciones de paz este jueves, tras la operación relámpago de las fuerzas de Bakú, que quiere asentar el control efectivo sobre este territorio del Cáucaso escenario de dos guerras. Las negociaciones tienen lugar en la ciudad azerbaiyana de Yevlax, a unos 200 km al oeste de la capital, Bakú.

Un periodista de AFP vio un convoy de vehículos negros llegando para estas conversaciones, acompañado de un coche con una bandera rusa y placas del ejército ruso. En imágenes difundidas en la televisión azerbaiyana pudo verse luego a las dos delegaciones sentadas alrededor de una mesa.

El camino de la paz “no es fácil”, pero “hay que tomarlo”, dijo el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, poco después de iniciarse las conversaciones. Rusia tiene soldados de paz en este enclave montañoso del Cáucaso, situado dentro de las fronteras internacionales de Azerbaiyán, pero controlado en buena parte por separatistas armenios desde un conflicto librado a inicios de los años 1990.

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El presidente ruso Vladimir Putin indicó que en las conversaciones de paz mediará dicho contingente ruso de paz, desplegado desde el alto el fuego que puso fin a seis semanas de combates en 2020. En paralelo, el Consejo de Seguridad de la ONU organizará una reunión de urgencia sobre la cuestión el jueves por la tarde, después de que Azerbaiyán lanzara el martes su operación militar en el enclave y cantara victoria el miércoles.

Según el último balance de los separatistas armenios, los enfrentamientos, iniciados el martes, dejaron al menos 200 muertos y 400 heridos. Rusia también anunció el deceso de dos soldados cuyo vehículo fue blanco de disparos, anunció su Ministerio de Defensa. Arrinconados por las tropas de Bakú, los separatistas armenios aceptaron firmar un alto el fuego y participar el jueves en Yevlax en estas negociaciones sobre la reintegración efectiva de esta región a Azerbaiyán.

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Al tiempo que arrancaban las negociaciones, un periodista de AFP escuchó disparos de armas de fuego en Stepanakert, la capital separatista de los armenios de Nagorno Karabaj. Los secesionistas acusaron a Azerbaiyán de violar el alto el fuego, cosa que la otra parte desmintió de inmediato.

En Ginebra, ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Armenia calificó este jueves de “crimen contra la humanidad” la operación militar de Azerbaiyán. “Armenia no ha dejado de informar a este Consejo de la inminencia de una limpieza étnica, que ya está en curso (...) No es una simple situación de conflicto, sino un crimen contra la humanidad que debe tratarse como tal”, declaró el embajador armenio, Andranik Hovhannisyan.

Reintegración pacífica

El miércoles, 24 horas después del lanzamiento de una ofensiva militar, Bakú “restauró su soberanía” sobre la región donde los separatistas armenios “comenzaron” a deponer las armas, celebró el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev. Hikmet Hajiev, asesor del presidente de Azerbaiyán, aseguró que su objetivo ahora es “la reintegración pacífica de los armenios del Karabaj” y una “normalización” de las relaciones con Armenia.

También prometió “paso seguro” a las fuerzas separatistas, afirmando que “todas las acciones” llevadas a cabo “en el terreno” se coordinaron con el contingente de mantenimiento de la paz ruso presente en el territorio tras la última guerra de 2020. La victoria alimenta en cualquier caso los temores de una fuga masiva de los 120.000 habitantes de Nagorno Karabaj. Más de 10.000 personas ya han sido evacuadas del enclave, dijo el miércoles por la noche un responsable de los separatistas.

Apoyo político

La capitulación de los separatistas incrementó la presión sobre el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, criticado por no haber enviado ayuda a Nagorno Karabaj. Miles de manifestantes protestaron el miércoles por la noche frente a la sede del gobierno donde, como en la noche anterior, estallaron incidentes con la policía. Pashinyan “tiene que irse, no puede dirigir el país”, dijo uno de ellos, Sarguis Hayats, un músico de 20 años.

En cambio, el presidente azerbaiyano Aliyev, que ha usado el maná del petróleo para reforzar su ejército, consigue el control de esta región de mayoría armenia, objeto de dos guerras entre estos países caucásicos entre 1988 y 1994 (30.000 muertos) y en 2020 (6.500 muertos). Esta victoria “seguramente aumentará la popularidad de Ilham Aliyev” tras 20 años en el poder, pero ahora debe “mantener su promesa de garantizar los derechos de los armenios de Karabaj”, dijo Chahin Hajiev, un analista independiente de Azerbaiyán.

En una llamada, Aliyev recibió el apoyo de su homólogo turco Recep Tayyip Erdogan, que manifestó su “apoyo de todo corazón” a Azerbaiyán, donde se habla una lengua emparentada con el turco. Nagorno Karabaj, considerada una región central en su historia por Armenia, proclamó su independencia de Azerbaiyán (con el apoyo del gobierno de Ereván) en el momento de la desintegración de la URSS en 1991.

Fuente: AFP.

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