El ministro de Medio Ambiente de Canadá viaja a Pekín este sábado para participar en conversaciones sobre cambio climático y biodiversidad la próxima semana, en la primera visita ministerial canadiense a China en cuatro años. Steven Guilbeault participará del lunes al miércoles en la reunión general anual del Consejo Chino para la Cooperación Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CCICED).
“El cambio climático y las cuestiones ambientales no conocen fronteras. No podemos abordar estas amenazas existenciales sin involucrar a una amplia gama de partes interesadas y socios”, afirmó el ministro. Pero el viaje es visto con malos ojos por parte de la clase política canadiense, en particular por la oposición conservadora, que evoca una “traición”.
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Guibeault defendió la visita considerando crucial la colaboración sobre el clima y la biodiversidad, pero también para “comenzar a reconstruir puentes con China a nivel diplomático”. “El ministro chino y yo (...) podemos sentarnos en una mesa a pesar de nuestras diferencias y hablar sobre temas difíciles”, añadió en declaraciones a Radio Canadá.
Las tensiones entre Ottawa y Pekín siguen siendo muy altas, a pesar de que los dos países coorganizaron en diciembre de 2022 la COP15 sobre biodiversidad en Montreal, que terminó con un acuerdo histórico. Fue en 2018 cuando las relaciones entre ambos países se deterioraron drásticamente tras el arresto por parte de Canadá, a petición de Estados Unidos, de la directora financiera del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, Meng Wanzhou.
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Unos días después de esa detención, un empresario y un exdiplomático canadienses fueron detenidos en China, una medida entonces percibida como represalia. Aunque las tres personas han sido liberadas, las tensiones persisten. Pekín reprocha a Ottawa su alineación con la política de Washington hacia China y las autoridades canadienses acusan regularmente al gigante asiático de interferir en sus asuntos públicos.
Fuente: AFP.
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Trump llegó a China para reunirse con el presidente Xi Jinping
Donald Trump llegó este miércoles a Pekín junto a un grupo de directivos de grandes empresas con el objetivo de pedir a su homólogo Xi Jinping que “abra” el mercado chino a los negocios estadounidenses, en su primer encuentro bilateral desde 2017. El presidente republicano viajó en su Air Force One junto a Elon Musk, director ejecutivo de Tesla y SpaceX y hombre más rico del mundo. También están presentes Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Jensen Huang, director ejecutivo del gigante estadounidense de chips Nvidia, se unió al grupo durante una escala en Alaska. El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto internacional de Pekín a las 19:50 (11:50 GMT) tras un largo vuelo desde Washington. El jueves, Trump será recibido a las 10:00 locales (2:00 GMT) en el Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen de la capital.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar. “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China”, declaró por su parte un portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, asegurando que Pekín está dispuesto a colaborar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”.
Es la primera visita de un presidente estadounidense a China desde la que realizara el propio Trump en noviembre de 2017, durante su primer mandato. Ambos líderes pasarán mucho tiempo juntos en un programa que incluye recepciones, banquetes, almuerzos y reuniones bilaterales. Un de las principales cuestiones sobre la mesa será prorrogar la tregua alcanzada en octubre en la guerra de los aranceles. Pero los desacuerdos son muchos, incluyendo las tierras raras, los semiconductores, la propiedad intelectual y la cuestión de Taiwán.
“Larga conversación” sobre Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque conjunto al país de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. Según la administración estadounidense, Trump quiere presionar a Pekín, un socio estratégico y económico clave de los iraníes, para que utilice su influencia y contribuya a una salida de la crisis en el Golfo. El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
“Vamos a tener una larga conversación” sobre Irán, dijo a los periodistas en la Casa Blanca. Poco después sin embargo añadió que “no necesita ayuda con Irán”. Según Trump, China, principal importador de petróleo iraní, no ha causado “problemas” desde que Estados Unidos impuso a mitad de abril el bloqueo de los puertos iraníes. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, declaró. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.
La víspera de su llegada, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, instó a Pakistán a “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre Teherán y Washington, según la agencia Xinhua. Estados Unidos y China mantienen desde hace años una feroz competencia en los ámbitos estratégico, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, apunta Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council.
En 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las dos superpotencias libraron una encarnizada guerra comercial con repercusiones globales, aplicándose mutuamente aranceles exorbitantes y múltiples restricciones. En paralelo a la cumbre en China, el secretario del Tesoro Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en Corea del Sur para mantener “consultas económicas y comerciales”, indicaron medios chinos. Ambas partes mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo sobre la resolución de cuestiones económicas y comerciales de interés mutuo y la ampliación de la cooperación práctica”, señaló Xinhua.
Fuente: AFP.
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Trump se dirige a China y prevé “larga conversación” sobre Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, es esperado este miércoles en Pekín para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping, una visita que espera que sea fructífera pese a las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio. El republicano no quiere que la guerra contra Teherán, un estrecho aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes.
“Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump el martes a periodistas en su partida de la Casa Blanca. Luego afirmó todo lo contrario: “Tenemos muchas cosas que discutir. Y no diría que Irán sea una de ellas”.
Lo que sí dejó claro el magnate, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía con la República Islámica, es que no necesita de “la ayuda” china con Irán. Se trata de la primera visita a China de un presidente estadounidense desde la que él mismo realizó en 2017.
“Cosas buenas”
Al considerar que el gobierno de Xi no había causado “problemas” por el bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump dijo sobre su homólogo que “es alguien” con quien se lleva “bien”. “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó el mandatario estadounidense.
Detrás de su optimismo, las dos principales potencias mundiales libran una competencia encarnizada en los ámbitos militar, diplomático, tecnológico y económico. “La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council. Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros tantos temas de fricción.
Tesla, Apple, Nvidia y Boeing
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida en octubre, durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur.
La prensa estatal china informó este miércoles que una nueva ronda de conversaciones comerciales entre las dos potencias ya comenzó oficialmente en Corea del Sur, sin dar más detalles.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera además conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario va acompañado en su viaje de una importante delegación de dirigentes de empresas estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
Periodistas acreditados observaron, además, que Jensen Huang, el jefe del gigante de los semicondutores Nvidia, abordó el avión presidencial de Trump en Alaska cuando repostaba combustible.
El presidente había escrito poco antes en redes sociales ya de camino a China que pedirá a Xi que “abra” su mercado a esas compañías estadounidenses, con el fin de que “estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
Este cara a cara de pesos pesados se produce en un momento difícil para Trump, que se enfrenta a una baja popularidad y un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán.
El encuentro también se organiza en un momento incierto para la economía china, confrontada a un débil consumo interno y a una persistente crisis de deuda en el sector inmobiliario.
La guerra contra Irán, desencadenada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, había llevado a Trump a posponer este viaje.
Este conflicto, y el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, complican aún más la relación entre Washington y Pekín.
Ventas de armas a Taiwán
Con el deseo de una rápida resolución, el jefe de la diplomacia china, Wang Yi, pidió el martes a Pakistán, durante una llamada con su homólogo Ishaq Dar, “intensificar” sus esfuerzos de mediación entre estadounidenses e iraníes, informó la prensa estatal.
También pidió a Islamabad “contribuir a abordar de manera adecuada las cuestiones relacionadas con la apertura del estrecho de Ormuz”, cuyo bloqueo limita el suministro de energía y mercancías a China.
Trump ha tratado de poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de Pekín mediante diversas sanciones, condenadas por el gobierno chino.
Otro importante motivo de discordia para los responsables chinos es la asistencia militar proporcionada a Taiwán por Estados Unidos.
Trump se ha mostrado dispuesto a abordar este espinoso tema con Xi Jinping.
China considera a esa isla de régimen democrático y gobierno autónomo como parte de su territorio. Aboga por una solución pacífica, pero se reserva el derecho a recurrir a la fuerza con vistas a la “reunificación”.
Fuente: AFP.
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Trump presionará sobre Irán en visita a Pekín del 13 al 15 de mayo
El presidente Donald Trump presionará a su par chino, Xi Jinping, sobre Irán cuando visite Pekín la próxima semana, dijeron el domingo varios funcionarios, de cara a un “simbólico” encuentro con el telón del conflicto en Medio Oriente. El primer viaje del republicano a China desde su regreso a la Casa Blanca estará marcado por la pompa y la ceremonia e incluirá una visita al famoso Templo del Cielo y un lujoso banquete estatal, detalló la administración estadounidense.
“Esperaría que el presidente ejerza presión”, dijo un alto funcionario, bajo condición de anonimato, en una llamada con periodistas. El funcionario señaló que Trump ha planteado ante Xi, en “múltiples ocasiones”, la cuestión de los ingresos que China genera para Irán y Rusia a través de la venta de petróleo, así como la venta de bienes de doble uso (militar y civil). “Espero que esa conversación continúe”, añadió.
Confirmado
China confirmó el lunes la visita de Trump del 13 al 15 de mayo, la primera de un presidente estadounidense al gigante asiático desde 2017, cuando él mismo viajó en noviembre de ese año. “Por invitación del presidente Xi Jinping, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, realizará una visita de Estado a China”, indicó el ministerio chino de Asuntos Exteriores en un comunicado.
El comercio, los aranceles y la carrera por la inteligencia artificial figurarán en la agenda de la visita. También hay expectativa de que Trump y Xi discutan sobre Taiwán. “Esta será una visita de un considerable significado simbólico”, dijo Anna Kelly, portavoz adjunta del Ejecutivo estadounidense.
“Pero, por supuesto, el presidente Trump no viaja solo por el simbolismo. El pueblo estadounidense puede esperar que el presidente siga cerrando buenos acuerdos”, agregó. El objetivo de Trump será “rebalancear la relación con China y priorizar la reciprocidad y la equidad para restaurar la independencia económica estadounidense”, dijo Kelly.
“Estabilidad”
Trump llegará a China el miércoles por la noche, en un viaje previsto originariamente para marzo y postergado por la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El jueves por la mañana se celebrarán, en Pekín, una ceremonia de bienvenida y una reunión bilateral con Xi, seguidas por una visita al Templo del Cielo, esa misma tarde y un banquete de Estado por la noche, detalló Kelly.
Posteriormente, el viernes, Trump y Xi mantendrán una reunión bilateral con té y un almuerzo de trabajo antes de que el líder estadounidense regrese a Washington. También es probable que se evoque el tema de las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos a China en relación con la guerra en Irán, agregó el funcionario.
Estados Unidos y China estudiarán la posibilidad de prorrogar la tregua comercial de un año que ambos líderes acordaron en octubre del año pasado, si bien las tensiones siguen siendo elevadas a causa de los aranceles generalizados impuestos por Trump. Otro funcionario estadounidense evadió responder si es probable que se acuerde una extensión de la tregua.
“Todavía no está claro si esto se va a ampliar ahora o si se postergará para una fecha posterior. Mantenemos un contacto bastante frecuente con los chinos al respecto”, dijo a periodistas. Pero agregó que “considero que ambos lados quieren estabilidad”. Se espera que más adelante este año, el presidente chino y su esposa viajen a Washington, dijo Kelly.
Fuente: AFP.
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Mediante histórico acuerdo, Paraguay y Taiwán construirán uno de los mayores centros de IA del mundo
El presidente de la República, Santiago Peña, anunció que Paraguay y la República de China (Taiwán), firmaron un acuerdo histórico y sin precedentes: la construcción 50/50 de uno de los mayores centros de IA del mundo. El mandatario realizó el anuncio en la tarde de este domingo a través de sus redes sociales.
“En la era de la tecnología artificial el mundo necesita de procesadores y energía limpia. Hoy Paraguay y Taiwán se unen con el liderazgo de Taiwán en la producción de semiconductores, con nuestro liderazgo en generación de energía limpia, renovable y abundante, entre dos gigantes iniciamos el camino para crear el hub de inteligencia artificial más grande del mundo”, adelantó el presidente.
Peña destacó que la inteligencia artificial, con la potencia energética de Paraguay y la tecnología de frontera de Taiwán, apuestan por las próximas generaciones en la construcción del futuro.
“Tecnología taiwanesa con energía paraguaya, la energía que definió el siglo XX, junto con la tecnología que va definir la inteligencia en el siglo XXI. Con esto nos unimos a la carrera con liderazgo soberano en la inteligencia artificial”, aseguró.
Finalmente destacó que “hoy dos países hermanos, dos gigantes en visión, determinación y coraje marcan el inicio de algo trascendental para el futuro de la humanidad”.
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