Hace casi dos años, el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya fue vinculado a la exitosa captura del gran capo del narcotráfico Ismael “Mayo” Zambada. Pero ahora el político oficialista es acusado por Washington de ayudar a narcos a enviar cantidades masivas de droga a Estados Unidos. Rocha Moya, de 76 años, nació en Badiraguato, comunidad de Sinaloa cuna del clan de Joaquín “Chapo” Guzmán. Maestro de profesión, compaginó academia y política, siempre militando en partidos de izquierda.
Actualmente pertenece al partido Morena del expresidente Andrés Manuel López Obrador y de su heredera política, la mandataria Claudia Sheinbaum. Rocha Moya “es muy cercano a López Obrador, tiene décadas de amistad con él, hizo campaña con él”, dijo a la AFP David Mora, analista de la consultora Crisis Group.
El “Mayo” Zambada, jefe histórico del cartel de Sinaloa junto con Joaquín “Chapo” Guzmán, fue detenido en julio de 2024 en El Paso, Texas, con dos hijos de su exsocio criminal. Días después, en una carta desde la prisión, el “Mayo” reclamó que había sido engañado y “secuestrado” por los Guzmán, que lo convocaron a una supuesta reunión encabezada por Rocha Moya, para limar asperezas entre los políticos de Sinaloa.
Un hijo del “Chapo” le había pedido mediar en un conflicto entre Rocha y el diputado opositor electo Héctor Cuén, quien según el capo era un “viejo amigo” y fue “asesinado” en el mismo lugar de la celada. El gobernador salió pronto a rechazar todo nexo con narcotraficantes y argumentó que el día de la presunta reunión estaba en Estados Unidos. “No tenemos complicidad con nadie”, sostuvo.
López Obrador respaldó entonces a Rocha Moya, y además apuntó sus cañones hacia Estados Unidos, al achacar a Washington la violencia que la captura del capo narco desató en Sinaloa entre las facciones de los Zambada y los Guzmán. “No se puede actuar así”, reclamó.
La fiscalía de Nueva York acusa a Rocha de recibir ayuda de los hijos del “Chapo”, conocidos como “Los Chapitos”, para llegar a ser gobernador. “A cambio, tanto antes como después de convertirse en gobernador, Rocha Moya se reunió con los ‘Chapitos’, a quienes les prometió protección mientras distribuían cantidades masivas de drogas a los Estados Unidos”, dice la acusación.
En la década de 1980 Rocha Moya fue diputado estatal, después se convirtió en rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y en 2018, de la mano de la campaña de López Obrador, fue electo senador. El exmandatario izquierdista fue pieza clave para impulsar su candidatura al gobierno de Sinaloa en 2021. Pero Mario Zamora, un opositor que fue rival de Rocha Moya en aquella elección, denunció tras los comicios la presunta actuación del crimen organizado en favor del oficialismo.
Hubo una “intervención muy clara, documentada con todos los elementos, donde el crimen organizado apoya de manera contundente a un proyecto político (...) se hicieron dueños de un estado”, dijo el jueves el político y actualmente diputado del exhegemónico PRI a Radio Fórmula. El consultor David Mora subraya que la cercanía de Rocha Moya con López Obrador, quien conserva una gran influencia en el oficialismo, deja a Sheinbaum en una posición “muy compleja”, quizá en el momento “más difícil” en sus 19 meses de presidencia.
El caso Rocha Moya estalla cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, exige a México resultados en la lucha contra el narcotráfico. Y cuando ambos países y Canadá revisan el tratado de libre comercio de Norteamérica, el T-MEC, muy criticado por Trump. “Están poniendo a Sheinbaum a elegir entre su partido y Trump”, dice el analista. “Los costos son altísimos de lo uno y de lo otro”, resume.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, pidió ayer jueves a Estados Unidos pruebas “irrefutables” en el caso del gobernador de Sinaloa y nueve personas más acusadas de nexos con el narcotráfico por la fiscalía de Nueva York. Rubén Rocha Moya, miembro del partido oficialista Morena, gobierna ese violento estado desde 2021 y es considerado cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Los otros imputados también son miembros del partido en el poder.
“Si la fiscalía general (...) recibe pruebas contundentes e irrefutables conforme a la legislación mexicana o en su propia investigación encuentre elementos constitutivos de un delito, deberá proceder” a la solicitud de detención para extraditar a los acusados a Estados Unidos, dijo Sheinbaum en su rueda de prensa matutina. La mandataria izquierdista señaló además que, si no se presentan pruebas, sería evidente que “el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”.
“No vamos a permitir que ningún gobierno extranjero venga a decidir el futuro del pueblo en México”, añadió Sheinbaum al cuestionar las motivaciones de la acusación. La fiscalía estadounidense asegura que Rocha Moya y otros nueve “antiguos o altos funcionarios del gobierno y de las fuerzas del orden” se asociaron con el cártel de Sinaloa “para distribuir enormes cantidades de narcóticos en Estados Unidos”.
Esta es la primera vez que un gobernador en funciones es acusado de narcotráfico. “No vamos a proteger a nadie” en caso de que se compruebe la culpabilidad de los acusados, dijo la mandataria. En Culiacán, capital de Sinaloa y sede del gobierno de Rocha, la población inquieta solo habla de las acusaciones contra los funcionarios de su estado, incluidos un senador y el presidente municipal.
“Que los investiguen y si están coludidos, que vayan a la cárcel”, dice con voz firme a AFP Alma Delia, una habitante de Culiacán que resguarda su apellido por temor a represalias. “Si están investigando, tiene que salir todo a la luz” porque “no tenemos seguridad de nadie” en Sinaloa, agrega quejándose de la Guardia Nacional y de los militares.
Rocha Moya, de 76 años, rechazó las acusaciones tan pronto se conocieron y ayer jueves convocó un evento público en el municipio de Navolato, según medios mexicanos. “Siento ser una persona limpia”, se limitó a responder a preguntas sobre los cargos en su contra.
Sheinbaum dijo durante su conferencia de prensa que ya había conversado telefónicamente con el gobernante estatal. “Le manifesté: si no hay nada, no hay nada que temer, nada. Tiene que haber pruebas”, insistió la mandataria. Desde hace días los gobiernos de México y Estados Unidos cruzaban reclamos por la presencia de dos agentes de la CIA un operativo antidrogas, sin el consentimiento del gobierno mexicano.
Estos dos agentes murieron en un accidente automovilístico cuando volvían del operativo. De acuerdo con analistas, a Washington le desagradó la forma en que el gobierno mexicano respondió a este asunto. “Se puso la presidenta sarcástica” y se burló incluso de un discurso reciente del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, dijo a la AFP Raúl Benítez Manaut, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México y experto en seguridad nacional.
Johnson criticó el fin de semana la corrupción en el país durante la inauguración de unas obras en Sinaloa. “Ese nivel de relación no va a favorecer a México, porque desafortunadamente estamos haciendo negociaciones” con Estados Unidos, un país “con mucha más capacidad de presión”, indicó Benítez Manaut.
Washington podría decir: “Ya no hay tratado” de libre comercio con México. Esto sería un fuerte golpe a la economía nacional, consideró el analista. El cártel de Sinaloa fue designado como organización terrorista por el gobierno de Trump, quien ejerce una fuerte presión para detener el tráfico de drogas hacia su territorio, en particular del fentanilo.
La mandnnataría desestimó algunas de las pruebas presentadas por los estadounidenses, como una supuesta relación de pagos de sobornos a los políticos señalados. “Es de llamar la atención, es una hoja de papel”, describió. La gestión de Rocha Moya, de 76 años, está marcada por la confrontación entre los “Chapitos” y los herederos del otro cofundador del cártel de Sinaloa, Ismael “Mayo” Zambada, preso en Estados Unidos.
El enfrentamiento entre ambos grupos ha dejado centenares de muertos y desaparecidos en el estado. Los presuntos nexos del gobernador de Sinaloa con el crimen organizado salieron a la luz en una carta del “Mayo” Zambada, en la que afirmaba que fue llevado bajo engaños a Estados Unidos cuando se dirigía a una reunión con Rocha Moya.
Fuente: AFP.