El presidente de Colombia, Gustavo Petro, puso en duda este miércoles el funcionamiento de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y ha propuesto revisar su carta democrática.
“Les propongo rehacer la carta democrática, arreglar nuestras cuentas. No solo yo fui víctima de una ruptura de esa carta cuando se me quitaron los derechos políticos, que recuperé gracias a una sentencia”, declaró el mandatario colombiano durante su intervención en Washington.
Además, Petro señaló que en varios países de Latinoamérica se están violado los derechos políticos e hizo referencia a la situación política de Venezuela, Cuba y Perú. “Estoy luchando para que Venezuela reingrese al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, deberíamos conversarlo con Cuba que nunca estuvo”, dijo, indicando que “la crítica” no consiste en mirar hacia un lado “polarizando” la situación.
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Así, aseguró que los mandatarios “desde los cargos que tenemos en nuestros pueblos podemos o volverla a romper o fortalecerla”. En este sentido, indicó que debe agregarse el derecho a la igualdad de género a la carta y deben primar los derechos de la naturaleza.
“¿Dónde están en la Carta los derechos sociales, los derechos del trabajador, los derechos de los y las indígenas a tener su cultura, su propia autonomía ancestral para hacer parte de este mundo contemporáneo?”, enfatizó Petro.
En cuanto a la situación en Perú, el presidente colombiano instó a prestar atención a los hechos que acontecen en el país andino: “¿No hay allí un presidente preso sin sentencia judicial, sin sus derechos políticos, es decir, en contravía de la carta democrática?”
Petro hizo referencia así a Pedro Castillo, que se encuentra detenido después de que el pasado 7 diciembre anunciara la disolución del Congreso y la instauración de un gobierno de excepción. Su decreto, que no recabó ningún apoyo, terminó por llevar al Parlamento a apoyar una moción de censura en su contra y a la posterior detención por la Policía del país.
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Fuente: Europa Press.
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Colombia: Espriella se impuso a Cepeda en la primera vuelta
Un discípulo de la izquierda en el poder disputará la presidencia de Colombia en el balotaje con un excéntrico abogado de derecha, tras una ajustada primera vuelta marcada por la mayor ola de violencia en una década. Según la entidad que organiza las elecciones el millonario Abelardo de la Espriella se impuso con 43,7 % de los votos sobre el favorito de la izquierda, el senador oficialista Iván Cepeda 40,9 %.
El 21 de junio se medirán nuevamente en una segunda vuelta que es en parte un referéndum sobre el mandato de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia del país, que no podía aspirar a la reelección por ley. “Estamos en los puntos radicales”, “que Dios nos ampare”, dijo Gloria Terranova, trabajadora de una finca cafetera de 59 años.
El resultado fue una sorpresa respecto a las encuestas, que colocaban en segundo lugar a De la Espriella, un outsider de 47 años sin experiencia política, cantante aficionado y admirador de Donald Trump.
Este abogado, que ha defendido a narcotraficantes y a estrellas del fútbol, hace campaña como “El Tigre” y se presenta como el llamado a evitar que la izquierda “regrese al poder y destruya el país”.
La campaña presidencial en Colombia se vio empañada por atentados con coches bomba, ataques con drones, el asesinato de un destacado candidato presidencial y amenazas contra todos los presidenciables.
Al igual que el mandatario Petro, Cepeda puso en duda los resultados preliminares que lo colocaron en segundo lugar y dijo que sólo se pronunciaría “cuando las comisiones escrutadoras dejen totalmente aclarado” el resultado.
El llamado “preconteo” en Colombia es el primer recuento de votos hecho por los órganos electorales, y tiene por objetivo informar a la ciudadanía sobre los resultados el mismo día de los comicios. Estos se tornan oficiales una vez confirmados mediante el escrutinio, que suele coincidir con el conteo preliminar.
Hijo de un comunista asesinado por agentes estatales y paramilitares, Cepeda prometió este domingo derrotar al “fascismo mafioso”.
Su candidata a vicepresidenta es Aida Quilcué, una líder indígena que fue secuestrada brevemente por la guerrilla durante la campaña.
“¡Aquí está tu tigre!”
De la Espriella votó en la ciudad caribeña de Barranquilla rodeado de escoltas con escudos antibalas.
“¡Aquí está tu tigre que ruge y que muerde! (...) Vamos a enfrentar, a derrotar y a castigar a los enemigos de Colombia”, gritó tras una cápsula blindada y con la camiseta de la selección nacional de fútbol tras recibir los resultados.
El ultraderechista propone reducir en un 40 % el tamaño del Estado para enfrentar la crisis fiscal, y promover la inversión privada.
También promete eliminar el tribunal surgido del acuerdo de paz y medidas radicales como la muerte o la cárcel “10 pisos bajo tierra” para mafiosos.
Sus seguidores simpatizan con el saludo militar y sus referencias al patriotismo. El domingo muchos vestían la camiseta de la selección.
“Veo en él un hombre decidido, de carácter (...) La seguridad es lo que necesitamos ahora mismo”, dijo Kelly Mayorga, una vendedora de flores de 43 años.
La campaña transcurrió en medio de un clima de polarización y miedo, con mortíferos atentados de guerrillas y negativas de los principales candidatos a participar en debates.
“Sinsabor”
La candidata de la derecha tradicional, Paloma Valencia, quedó en un lejano tercer lugar, con el 6,9 %. La senadora apadrinada por el expresidente Álvaro Uribe anunció su apoyo a De la Espriella para el balotaje.
“Seguiré en esta batalla para derrotar a Iván Cepeda”, dijo en un evento solitario en Bogotá.
El resultado del domingo representa un golpe para Cepeda.
De aquí en adelante “va a ser el juego de los endosos. El juego de quién apoya a quién” y la opción de Cepeda “es desmarcarse de la agenda de Petro” y moverse hacia el centro para sumar, sostiene el analista Felipe Botero, director de Ciencias Políticas de la Universidad de Los Andes.
Cepeda sufragó en un barrio popular de Bogotá en el que se crió antes de exiliarse en Checoslovaquia, Bulgaria y Cuba debido a la persecución contra su padre.
“Celebraremos el segundo gobierno progresista en Colombia”, sostuvo temprano el filósofo y defensor de derechos humanos, que suele rodearse de indígenas, campesinos y ambientalistas.
En su sede de campaña en Bogotá el ambiente era de desánimo. “Sí es un sinsabor”, dijo Andrés Alba, trabajador de 42 años en una cafetería de Bogotá.
Cepeda apuesta por continuar con las políticas sociales de Petro que aumentaron el salario mínimo en cifras récord, redujeron el desempleo y la pobreza en uno de los países más desiguales del mundo. La oposición le critica ser uno de los arquitectos de la “Paz Total”, la política con la que Petro intentó sin éxito negociar con las organizaciones que siguieron en armas tras el acuerdo con las FARC en 2016.
Fuente: AFP.
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Candidato de derecha se impuso en Colombia
El país cafetero votó ayer al sucesor de Gustavo Petro en medio de una ola de violencia por ataques guerrilleros.
El ultraderechista Abelardo de la Espriella, que disputará el balotaje presidencial en tres semanas contra la izquierda en el poder, prometió ayer “cambiar la historia de Colombia para siempre” tras imponerse en la primera vuelta.
El abogado millonario de 47 años, la principal figura contra la izquierda que por primera vez gobierna en el país, fue el candidato más votado de la jornada, con más del 43% de los votos, según el conteo oficial casi completo.
De la Espriella enfrentará el 21 de junio al senador izquierdista Iván Cepeda, aliado del mandatario Gustavo Petro, que consiguió casi el 41 % de los sufragios.
“Vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre”, dijo en un video De la Espriella, admirador de mandatarios como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei.
Apodado el Tigre, el jurista representa a un sector del electorado que reniega de la clase política tradicional, a quienes llaman “los de siempre”.
GOLPE
Su triunfo significó un golpe contra la izquierda, que lideraba las encuestas desde el inicio de la campaña. Y también contra la derecha tradicional del influyente expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).
La senadora Paloma Valencia, apadrinada por el exmandatario, quedó rezagada en la tercera posición con poco menos del 7 %.
“Vamos a celebrar esta victoria de los nunca, de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado”, es decir, de quienes nunca han ocupado cargos públicos, dijo De la Espriella.
El abogado promete megacárceles, bombardeos y mano dura contra el crimen en un país que atraviesa una crisis de seguridad por la expansión de los grupos armados financiados por el narcotráfico.
“Hoy más que nunca estamos firmes por la patria”, concluyó haciendo un saludo militar en el video, acompañado de su familia desde la caribeña ciudad de Barranquilla.
Las elecciones se desarrollaron en una jornada tranquila, en medio de ceses al fuego de las principales guerrillas.
El gobierno desplegó 408.000 uniformados para garantizar la seguridad.
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Colombia elige presidente este domingo bajo la sombra de la violencia
Los colombianos empezaron a votar este domingo en comicios presidenciales para decidir si renuevan su voto de confianza a la izquierda en el poder o giran con fuerza a la derecha, en medio de la peor ola de violencia en la última década. Vestido de blanco y en compañía de una de sus hijas, el mandatario Gustavo Petro abrió la jornada electoral. “El voto debe ser libre y sin presión”, dijo el primer presidente de izquierda en la historia del país.
Sin posibilidad de reelección, Petro dejará el poder con una alta popularidad entre las clases bajas después de reducir los índices de pobreza monetaria, el hambre, el desempleo y ampliar programas sociales en uno de los países más desiguales del mundo. El próximo presidente “que nos ayude (...) para tener algo de tranquilidad, algo de paz, porque, así como están las cosas, estamos muy nerviosos, hay mucho, mucho conflicto”, dice a la AFP María Eugenia Motato, un ama de casa de 57 años, en Suárez, un municipio del suroeste colombiano azotado por la violencia de guerrillas y narcotraficantes.
Lidera la intención de voto el candidato de su partido, el senador de 63 años Iván Cepeda, que plantea darle continuidad a las políticas de Petro en medio de una crisis fiscal y un recrudecimiento de la violencia. En el polo apuesto está la voz confrontativa contra la izquierda de Abelardo de la Espriella, un excéntrico abogado millonario de 47 años que se hace llamar “El Tigre”, cuyo símbolo es el saludo militar y que promete la muerte o la cárcel para mafiosos.
La derechista Paloma Valencia, una senadora opositora apadrinada por el poderoso exmandatario Álvaro Uribe (2002-2010), aparece en tercer lugar.
Según las encuestas, ningún candidato conseguirá los votos suficientes para ganar en primera vuelta, por lo que se prevé un balotaje el 21 de junio.
La jornada electoral se extenderá hasta las 21:00 GMT. La autoridad electoral espera tener resultados pocas horas después del cierre y aspira a una reducción de la abstención que suele superar el 40 %.
El gobierno desplegó 408.000 miembros de la fuerza pública para garantizar la seguridad en el país con la mayor producción mundial de cocaína.
La campaña transcurrió en medio de un clima de polarización y miedo, con mortíferos atentados de guerrillas, el asesinato de un aspirante presidencial y negativas de los principales candidatos a participar en debates.
Gobierno “disruptivo”
Petro es el gran protagonista de una elección dividida entre quienes lo apoyan y quienes lo rechazan. Su gobierno significó un quiebre en un país gobernado por élites conservadoras a lo largo de dos siglos.
El exguerrillero que firmó la paz en 1990 se enfrentó al Congreso, las cortes, la fiscalía y el banco central ante las negativas a aceptar sus reformas.
Tuvo una “posición disruptiva”, dice Juan Camilo Lozano, docente de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional.
Para las elecciones, la base electoral de Petro se volcó hacia Cepeda, hijo de un político comunista asesinado y formado desde niño, debido al exilio, en países socialistas como Checoslovaquia, Bulgaria y Cuba.
El filósofo y defensor de los derechos humanos apuesta por los “excluidos”: víctimas del conflicto, indígenas y campesinos.
“Superar definitivamente la pobreza y acabar con la desigualdad social, esta será la prioridad esencial de nuestro segundo gobierno”, dijo el sábado.
La oposición le critica ser uno de los arquitectos de la “Paz Total”, la política con la que Petro intentó sin éxito negociar con las organizaciones que siguieron en armas tras el acuerdo con la guerrilla de las FARC en 2016.
“Cuando uno viene a votar tiene esa esperanza de que las cosas pueden cambiar”, dice en Bogotá Cristina Peña, una comerciante de 50 años cansada de la “guerra”.
Entre “extremos”
De la Espriella puntea con una propuesta antisistema. Promete bombardeos, el fortalecimiento de la fuerza pública y eliminar el tribunal surgido del acuerdo de paz.
Admirador de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, así como del salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, plantea construir 10 megacárceles y reducir en un 40 % el Estado.
“Estoy aquí (...) para que la izquierda nunca regrese al poder y destruya el país”, afirmó el sábado.
Sus actos de campaña fueron espectáculos con fuegos artificiales y videos con inteligencia artificial, en los que exhibió dotes de cantante y dio discursos beligerantes encerrado en una cápsula antibalas.
“Vamos a muchos extremos” con ambos candidatos, dice Samuel Forero, un universitario de 18 años.
Estados Unidos observa de cerca los comicios, tras los choques contantes entre Petro y Trump que amenazaron la relación entre dos países históricamente aliados.
Washington responsabiliza al gobierno por el repunte del narcotráfico.
Expertos consideran que las organizaciones aprovecharon las negociaciones de paz para fortalecerse, en el último país del hemisferio occidental con un conflicto armado.
Fuente: AFP.
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Colombia: combates entre guerrillas sacuden zona rural a días de las presidenciales
El ejército desplegó el miércoles a sus tropas en una zona rural del sureste de Colombia, en medio de letales enfrentamientos entre dos estructuras disidentes de las FARC que se disputan las rentas del narcotráfico en esa región. Colombia atraviesa su peor ola de violencia en la última década a cuatro días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en las que el país elegirá al sucesor del izquierdista Gustavo Petro.
El “crudo enfrentamiento” entre las disidencias de alias Iván Mordisco y alias Calarcá, las dos principales estructuras rebeldes del país, dejaron “múltiples víctimas fatales”, dijo en la red social X el ministro de Defensa Pedro Sánchez, que atribuyó los combates a “disputas de narcotráfico, extorsión y otras economías ilícitas”.
Los enfrentamientos se registran desde el lunes en el departamento del Guaviare, dijo a la AFP un vocero del ejército, que anunció en un comunicado el despliegue de soldados en la zona para “proteger a la población civil”. Las autoridades aún no han divulgado un balance oficial de víctimas.
Las Fuerzas Militares se movilizan hacia esa zona de difícil acceso en el municipio de San José del Guaviare, una región con vastos cultivos de hoja de coca. Es cuna de las primeras filas que rechazaron el histórico tratado de paz entre las FARC y el gobierno que desmovilizó al grueso de esa guerrilla en 2016.
A cuatro días de la primera vuelta presidencial, el recrudecimiento del conflicto armado de seis décadas es una de las principales preocupaciones de los votantes. Petro, el primer presidente izquierdista en la historia de Colombia, priorizó una política de diálogos con todos los grupos armados del país conocida como “paz total”.
Pero a tres meses de dejar el poder, ninguna de estas negociaciones ha tenido éxito. La oposición critica su política de paz y lo acusa de ser indulgente con los criminales. El mandatario, que por ley no puede reelegirse, busca continuar su proyecto con la candidatura de su aliado, el senador Iván Cepeda, que parte como favorito en las encuestas. Le siguen los derechistas Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, que defienden una política de mano dura contra los grupos criminales.
Fuente: AFP.