Afraa Al Suwadi, una niña que quedó huérfana en Siria al nacer bajo los escombros del devastador terremoto de principios de febrero, fue acogida por su nueva familia, anunciaron sus familiares a AFP. El padre, la madre y los hermanos de la beba murieron en el derrumbe de su edificio de cuatro plantas por el terremoto que sacudió Turquía y Siria el 6 de febrero, que dejó en total casi 46.000 muertos.
Los familiares habían sacado de entre las ruinas a la bebé, nacida bajo los escombros y aún unida por el cordón umbilical a su madre muerta. “Es mi alma, mi vida y el mundo entero para mí”, dijo Khalil Al Suwadi, su tío político, mientras acunaba a la niña en una tienda improvisada, envuelta en una manta y con un gorro rojo con un lazo negro.
Lea más: ChatGPT aprueba examen de ingreso de facultad de Derecho
Sus familiares la llamaron Afraa, en honor a su difunta madre. El vídeo de su rescate se hizo viral en las redes sociales y en la prensa de todo el mundo. Tras pasar diez días ingresada en un hospital de una localidad cercana a Jindires, Afraa fue sometida a una prueba de ADN para asegurar su parentesco con Khalil Al Suwadi, que además es primo de su padre.
“El día que nos dijeron que nos la podíamos quedar mi alegría no tuvo parangón, fue indescriptible”, dijo Suwadi, uno de los que la encontraron bajo los escombros. “Esta niña es la memoria viva de su padre, su madre, sus hermanos y hermanas”, aseguró, explicando que algún día, cuando sea mayor, le contará la historia de su nacimiento.
Fuente: AFP.
Lea también: Corte de EEUU decide el futuro de internet
Dejanos tu comentario
Colombia agota plazo de 72 horas para hallar a 500 desaparecidos por terremoto
El plazo de 72 horas consideradas decisivas para hallar supervivientes tras el mortífero terremoto en Colombia llega a su fin este jueves, con cerca de 500 desaparecidos que podrían estar bajo edificios derrumbados. El sismo de magnitud 7,4 ocurrido el lunes, el más potente en este siglo en Colombia, deja hasta el momento 265 muertos y unos 3.500 heridos.
En Cali, Pereira y otras ciudades del oeste de Colombia, los grupos de rescatistas trabajan sin cesar. A las 7:34 locales (12:34 GMT) se cumplen las primeras 72 horas del terremoto, el plazo a partir del cual caen drásticamente las probabilidades de hallar sobrevivientes. Valeria Cardona, una estudiante de 26 años, busca a dos de sus primos en Cali. “Tenemos sospechas de su localización, pero no hay pruebas de vida”, explica. “La esperanza es lo último que se pierde, pero estamos angustiados de una noticia que no queremos”, añade.
A Cali llegó un grupo de los Topos, los célebres rescatistas mexicanos que se encontraban en la vecina Venezuela, donde un doble sismo causó más de 6.000 fallecidos el 24 de junio. “Todos venimos de Venezuela, de La Guaira. Ahora estos 41 días que estuvimos trabajando ahí nos hicieron más fuertes, porque superamos el hambre, el dolor, la desvelada”, dijo Héctor Méndez, de 80 años y presidente de Topos Aztecas. “No se sientan víctimas. Esto no es un horario de oficina ni de taller. Esta es la vida real, donde sale la mejor parte del espíritu. Son cosas de la naturaleza que pasan”, añadió.
Atención a damnificados
El terremoto tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, en el Chocó, una de las regiones más pobres del país. Quibdó, la capital del departamento, fue la más afectada, con un balance de 14 fallecidos. Pero allí ya terminó la fase de búsqueda y rescate, dijo la gobernadora Nubia Córdoba, al anunciar que se concentrará ahora “en la fase de respuesta enfocada en la atención a los daminificados”.
“Ya no buscamos a nadie bajo los escombros por la misericordia de Dios. Esta familia a la que buscábamos se encuentra con nosotros y ya está recibiendo la atención requerida”, dijo la gobernadora. El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió tres días antes del sismo, decretó la “emergencia económica”, una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto sin pasar por el Congreso, pese a su consigna de no crear más tributos.
También anunció la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas del sismo. “Esta crisis (...) nos agarra en un momento difícil, en medio de una crisis fiscal”, declaró de la Espriella. Según cifras oficiales, más de 11.000 viviendas han quedado destruidas y miles de familias se encuentran sin hogar. Muchas de ellas ya han pasado estas noches a la intemperie, ya sea porque sus casas han sufrido daños o porque temían réplicas.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Pereira, una de las ciudades más devastadas por el terremoto en Colombia
Jorge González busca con sus propias manos a su tía bajo las ruinas de un edificio de cuatro pisos en Pereira, una de las ciudades más devastadas por el fuerte terremoto en Colombia que deja al menos 260 muertos. Como cientos de voluntarios y rescatistas, ha pasado horas buscando a su tía y a otros sobrevivientes del sismo de magnitud 7,4 que el lunes de mañana golpeó con fuerza esta capital cafetera, a unos 320 km al este de Bogotá.
El hombre de 35 años trabaja sin descanso sobre una pequeña montaña de escombros, pero ha perdido la esperanza de encontrar con vida a la mujer que considera como una madre. Entre pedazos de muros vio el baño “lleno de sangre” en el piso en el que vivía su tía Nubia Bonilla, de 87 años.
“Desde ayer llegué y no me he ido, hasta que no me entreguen el cuerpo no me pienso ir de acá”, dice a la AFP González. “Ella era lo único que tenía y se me fue, ya quedé solito”, añade con lágrimas en los ojos. El balance de muertos y heridos aumenta con el paso de las horas. Pereira es por el momento la segunda ciudad más afectada, después de Cali.
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el poder hace apenas cuatro días, prometió llegar el martes a Pereira, de casi medio millón de habitantes, para supervisar la emergencia. En la mañana, los pobladores regresaban a sus viviendas maltrechas para rescatar algunos bienes antes de que colapsaran por completo. El agua y algunos alimentos ya escaseaban en supermercados y tiendas.
“Ciudad zombie”
Casi toda Pereira quedó sin electricidad tras el sismo ocurrido a las 07h34 del lunes. Sus habitantes tienen acceso intermitente a internet y red celular. Las calles están llenas de vidrios y pedazos de ladrillos. Es una “ciudad zombie”, opina Juan David Gaitán, de 30 años. A Jesús Piñeros el terremoto lo dejó por segunda vez sin hogar. Hace tres años llegó en bus a Colombia huyendo de la crisis de la vecina Venezuela.
Pero con el terremoto la casa donde vivía con hermanos y sobrinos quedó en pedazos. “Uno de migrante viene de pasar cosas fuertes allá en el país de uno y no se imagina que iba a pesar esto”, dice este obrero de la construcción de 28 años. La familia se refugió en la casa de un familiar que quedó en pie. Varios niños duermen en colchones a lo largo de la acera, frente a la vivienda. Intentaron pasar la noche adentro, pero el techo rugió y los aterrorizó.
Cientos de viviendas colapsaron o tienen grietas. En las calles hay automóviles destrozados por paredes caídas y cables de electricidad colgando. Piñeros asume la tragedia como un desafío para reconstruir sus vidas por segunda vez. “Venimos desde abajo, nos toca levantarnos nuevamente igual que todos”, dice. El aeropuerto de Pereira permanece cerrado. El transporte terrestre hasta la ciudad también enfrenta varios cierres por derrumbes.
Muerte y destrucción
Stella Galvis recuerda los momentos de pánico, el polvo, y ella corriendo con su niño y esposo segundos antes de que el edificio de cuatro pisos colapsara. “Nos quedamos sin nada, lo perdimos todo”, dice en medio del llanto la contadora que vivía en una planta baja. “Nos salvamos de milagro”, añade. La vendedora ambulante Maribel Verano, de 46 años, busca angustiada a su madre y hermana desaparecidas. Ambas estaban en un pequeño hotel que quedó reducido a escombros en una zona comercial de la ciudad.
Su madre Luz Marina, de 72 años, sufrió recientemente una trombosis, y su hermana Sandra, de 38, quedó en silla de ruedas por una meningitis. “Espero encontrarlas con salud”, dice la mujer sin ocultar su tristeza. La invaden los recuerdos de otras catástrofes de pesadilla, como el gigante terremoto que sacudió la misma región en 1999 y dejó casi 1.200 muertos. Y otra que le tocó vivir de niña, en 1985: la erupción del volcán Nevado del Ruiz que arrasó con un pueblo entero llamado Armero y dejó 25.000 muertos.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Colombia: labores de rescate entran en “fase final” tras terremoto que deja 265 muertos
Las labores de rescate tras el terremoto de Colombia entraron el miércoles en su “fase final”: socorristas aceleran la búsqueda bajo los edificios caídos antes de que concluyan las primeras 72 horas consideradas cruciales para hallar sobrevivientes. Con una magnitud de 7,4, el sismo del lunes en la mañana es el más mortífero que ha sacudido Colombia en lo que va del siglo. Poblaciones del Pacífico y la turística región cafetera fueron las más afectadas.
En la ciudad de Pereira, los equipos de búsqueda se concentran en las ruinas de una panadería, bajo las cuales se cree que sobrevive un vendedor ambulante. Periodistas de la AFP constataron cuando la víctima pareció responder al llamado de los rescatistas, con dos y tres golpes que se oyeron desde el fondo de las ruinas.
“Nos dicen que podría ser él, estamos esperando emocionadas”, dice emocionada su sobrina Sara Loaiza, acompañada de la madre del hombre. El terremoto deja hasta ahora 265 muertos, unos 3.500 heridos y casi 500 desaparecidos, según el más reciente balance del presidente Abelardo de La Espriella.
Los equipos de rescate se acercan a las 72 horas desde el terremoto, un periodo en el que se considera es más probable encontrar sobrevivientes. “Estamos entrando en la fase final”, dijo el miércoles el alcalde de Cali, Alejandro Eder, y agregó que pasado este tiempo será “más difícil” encontrar personas con vida bajo los destrozos.
Luto y emergencia
Entrada la noche, los equipos de emergencia en Pereira y Cali avanzan sobre las ruinas con grúas y perros, mientras remueven pedazos de concreto con sus manos.
“Cada media hora hacemos silencio para buscar si encontramos gente con vida”, dice la voluntaria Johana Sánchez en Cali.
“Se han sacado tres personas con vida, tres personas que han fallecido”, luego, añadió.
El flamante presidente declaró tres días de luto y anunció la “emergencia económica”, una medida que lo faculta a crear impuestos y modificar el presupuesto sin pasar por el Congreso, pese a su consigna de no crear más tributos.
También anunció ante la prensa la creación de un fondo con ayudas internacionales para atender a las víctimas del sismo.
“Esta crisis (...) nos agarra en un momento difícil, en medio de una crisis fiscal”, declaró de la Espriella, quien asumió el pasado 7 de agosto.
Según cifras oficiales, más de 11.000 viviendas han quedado destruidas y miles de familias quedaron sin hogar.
Muchas de ellas ya han pasado estas noches a la intemperie, ya sea porque sus casas han sufrido daños o porque temían réplicas.
“Carne descompuesta”
La solidaridad ha aliviado las jornadas de búsqueda. Miles llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas frente a los centros de donación de sangre.
En Cali un grupo de cineastas prestó micrófonos, luces y cámaras para identificar cualquier señal de vida.
En las zonas más afectadas el “olor a carne descompuesta” es “súper fuerte”, dijo una rescatista.
Aun así, “sé que hoy y mañana vamos a sacar gente con vida (...) Yo ya soy un viejo, pero soy sabueso”, dijo por su parte Julio César Pineda, un rescatista de 67 años, incansable pese a las jornadas nocturnas bajo penumbras por los cortes de electricidad que afectan a casi toda Pereira.
Entretanto, a 250 kilómetros al norte de Cali, en El Cairo, los pobladores se declaran traumatizados.
“La gente no quiere entrar a las casas, la gente no quiere dormir, la gente no sabe qué hacer, porque aparte han anunciado que hay réplicas”, comentó Adriana González, una cocinera de 40 años.
En Roldanillo, una pequeña población del Valle del Cauca, Yuliana Méndez, de 43 años, observa con desconsuelo su tienda de productos cosméticos que quedó destruida.
“Nos duele porque es como empezar otra vez de cero. Pero hay que salir adelante, ¿qué más hacemos?”, dijo.
El gobierno de ultraderecha ha sido cuestionado por estrechar relaciones con Israel en plena emergencia y por un supuesto sesgo a la hora de recibir ayuda humanitaria de gobiernos alejados de su línea política. La cancillería negó esas acusaciones.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Ni el terremoto fue suficiente para escapar del ataque de las abejas
Siempre todo puede ser peor. O, como dice el conocido refrán, no hay mal que por bien no venga. Pero para el actor y director teatral argentino Hugo Kogan, el terremoto que sacudió Colombia tuvo un ingrediente adicional que difícilmente figuraba entre sus planes de viaje: un feroz ataque de abejas.
Kogan había llegado el domingo a Manizales, procedente de Bogotá, por motivos laborales. Al día siguiente, mientras se encontraba en el restaurante de su hotel, comenzó a sentirse el movimiento provocado por el terremoto que afectó a distintas zonas del territorio colombiano.
Ante la situación, le recomendaron dirigirse hasta el atrio de la Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora del Rosario, ubicada a pocos metros del establecimiento, para ponerse a salvo. Parecía una buena idea. Hasta que la naturaleza decidió agregar un nuevo capítulo a la historia.
Te puede interesar: Terremoto en Venezuela: “No preguntamos quién es, sino cómo ayudar”
Mientras caminaba hacia el templo, otro movimiento sísmico habría provocado que un grupo de abejas instaladas en una de las cúpulas saliera de su escondite y se lanzara directamente contra quienes se encontraban en las inmediaciones. El argentino terminó convertido en el blanco principal del inesperado ejército volador.
“Me picotearon por todos lados”, contó posteriormente al relatar el episodio. El ataque fue tan intenso que recibió alrededor de 50 picaduras y tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro asistencial, donde además presentó vómitos y náuseas.
Los médicos debieron retirarle más de medio centenar de aguijones. Allí recibió una explicación que seguramente no contribuyó demasiado a tranquilizarlo: sobrevivió, entre otras razones, porque no era alérgico al veneno de las abejas. De haberlo sido, la historia podría haber terminado de una manera mucho más grave.
Por fortuna, Kogan logró recuperarse y fue dado de alta esa misma noche. Actualmente continúa con tratamiento a base de antibióticos y corticoides.
Pero todavía le quedaba una última sorpresa. Al abandonar el hospital pudo observar las consecuencias que había dejado el terremoto, en medio de un escenario marcado por daños materiales, cortes de electricidad y restricciones de circulación.
Leé también: El eclipse solar oscurece el Ártico ruso e Islandia y se dirige a España
Después de semejante experiencia, su próximo objetivo parece bastante sencillo: volver a Argentina a finales de agosto. Probablemente, por ahora, con una regla de oro para sus próximos viajes: si la tierra tiembla, primero mirar el techo... y después buscar dónde están las abejas.