“El hombre aceptó a realizarse el estudio (de ADN) y ayer (miércoles) el Banco Nacional de Datos Genéticos comunicó la feliz noticia: es el hijo de Lucía Nadín y Aldo Quevedo, pareja de la que no se supo más nada”, dijo la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto. Abuelas de Plaza de Mayo anunció el jueves pasado que fue hallado el nieto 131, apropiado durante la dictadura argentina (1976-83), hijo de una pareja de militantes políticos secuestrados en 1977 y desde entonces desaparecidos.
La entidad humanitaria aún está buscando a “otros 300 hombres y mujeres, cuyas edades rondan los 45 años, que viven con su identidad falseada y están entre nosotros”, según Carlotto, al hablar en el Espacio Memoria y Derechos Humanos, donde funcionó el centro clandestino de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
La dirigente dijo que “la sospecha es que el nieto (cuya identidad modificada no se reveló) pudo haber nacido en la ESMA”, uno de los mayores centros de tortura y exterminio por el cual pasaron más de 5.000 prisioneros políticos, de los cuales sobrevivieron un centenar, según los organismos humanitarios.
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Nadín y Quevedo fueron secuestrados entre septiembre y octubre de 1977 en Buenos Aires. La mujer estaba embarazada de dos a tres meses. Ambos permanecieron en los centros clandestinos llamados Club Atlético y El Banco. Por testimonios de sobrevivientes, Lucía fue retirada para dar a luz, según fuentes de la entidad.
“En estos 45 años de lucha hemos resuelto 131 casos (de restitución de la identidad). Seguimos trabajando con la esperanza de que vamos a encontrar a todos nuestros nietos y nietas. Pueden estar en cualquier lugar del mundo”, dijo la dirigente.
“Es un trabajo paciente y amoroso. Nuestros nietos y nietas que faltan son hombres y mujeres con sus amores, preferencias, deseos, familias constituidas. Las Abuelas queremos sumar verdad a su historia. Los esperamos con amor”, expresó Carlotto. Al hacer mención a uno de los versos del hit instalado por los hinchas de fútbol en la conquista del Mundial de Qatar-2022, sostuvo: “‘Nos volvemos a ilusionar’, con un 2023 con más restituciones” de identidad.
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Fuente: AFP.
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Ypané: entraron a robar y mataron a balazos a un abuelo
Un hombre de 80 años fue asesinado en extrañas circunstancias en la mañana de este lunes en un presunto asalto domiciliario en Ypané. La Policía investiga si se trata de un asalto o de un sicariato.
El presunto hecho de robo agravado con derivación fatal se produjo alrededor de las 00:20, en el barrio Virgen de Fátima de dicha ciudad.
La víctima fue identificada como Alfonso Méndez Piñánez (80), quien fue asesinado por delincuentes que ingresaron a su vivienda, de acuerdo a datos recabados por la Policía Nacional.
El fallecido fue hallado por los intervinientes en el pasillo de su domicilio con tres impactos de bala en el cuerpo. El difunto fue trasladado a la morgue judicial para la realización de la autopsia.
Los autores de los hechos serían cuatro hombres, quienes llegaron a bordo de dos motocicletas. Se habrían alzado con dinero en efectivo y teléfonos celulares.
Durante el hecho, también se encontraba una mujer, pareja del nieto del fallecido, quien fue abordada por los asaltantes, despojándola de la suma de G. 1.500.000, según testimonio de la misma. Los autores del crimen se dieron a la fuga en una motocicleta.
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Desde la Policía señalaron que las circunstancias del hecho aún están siendo investigadas a fin de determinar si se trató de un asalto domiciliario o un hecho de sicariato.
Agentes de la Policía Nacional manejan la hipótesis de que los atacantes habrían tenido como objetivo al nieto del fallecido, lo que indicaría que el atraco no salió como lo tenían previsto.
El comisario Flaminio Quinteros, jefe del Dpto. de Investigaciones de Central, señaló inconsistencias que ponen en duda la hipótesis de un robo simple. La Policía continúa investigando el caso ante la falta de cámaras de seguridad en la zona y posibles móviles alternativos.
“Hay varios puntos que no están cerrando según los investigadores, para lo cual necesitamos el trabajo técnico de nuestros pares de Criminalística, como lo que puede arrojar el trabajo forense en la morgue judicial y orientar la investigación”, refirió el jefe policial en declaraciones a NPY.
El nieto, de profesión barbero, en ese momento no se encontraba, según su versión. “Pero estamos trabajando en la investigación porque necesitamos cerrar algunos puntos”, concluyó.
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Rendirán homenaje a víctimas de la dictadura argentina en París
La Cité Universitaire, una importante red de residencias universitarias internacionales en París, colocará el martes una placa en homenaje a las víctimas de la dictadura argentina, después que la Casa de Argentina retirara una similar, anunció a AFP su presidente, Jean-Marc Sauvé. La Cité Internationale Universitaire es un inmenso campus universitario en el sur de París que acoge cada año a 12.000 estudiantes, investigadores y artistas de 150 nacionalidades en 47 casas, entre ellas la de Argentina, según su sitio web.
Pero la Casa de Argentina y su director Santiago Muzio, nombrado por el gobierno del ultraderechista Javier Milei, están en el punto de mira de la fundación que gestiona la “Cité U”, por el riesgo de discriminación y por su presunto proselitismo político. En febrero, la residencia argentina retiró de su entrada una placa “en homenaje a los 30.000 desaparecidos y víctimas del Terrorismo de Estado (1974-1983)”, colocada en 2022, indicó la asociación Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF).
Frente a las protestas de los residentes, Muzio aseguró que el retiro era por obras en la entrada, pero no garantizó su regreso, indicó a AFP José Eduardo Wesfreid, miembro de ACAF y científico en el centro de investigaciones francés CNRS. En “respuesta”, la fundación Cité Internationale Universitaire colocará el martes una placa similar “en sus locales”, pasando así de un homenaje nacional a uno del campus “en su conjunto” cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado en Argentina, explicó Sauvé.
“Nos congratulamos de ello”, celebró el ministerio francés de Educación Superior, que había dado su visto bueno a la colocación de la placa. Pero no es el único asunto de preocupación. Según Wesfreid, la Casa de Argentina, bajo la dirección de Muzio, sirve para reuniones de la extrema derecha europea, como reveló el diario francés Le Monde en marzo.
Aunque la Cité U “es un lugar de debate abierto”, “el proselitismo y el activismo político no tienen cabida”, indicó el presidente de la fundación, recordando que la tradición de los directores es de “estricta neutralidad”. Muzio también rechazó firmar la Carta de Valores de la Cité Universitaire, que prohíbe entre otros las discriminaciones por motivos de género u orientación sexual.
La Casa de Argentina, creada en 1928, acoge a residentes de 18 nacionalidades en 75 viviendas, según el sitio web. Sauvé indicó que por el momento no se corroboró ningún caso de discriminación, pero precisó que, si ocurre, los residentes afectados se reubicarían en otras casas, más allá de eventuales “acciones penales”.
La AFP contactó con la Casa de Argentina, sin respuesta por el momento. El gobierno de Milei ha cuestionado la cifra de 30.000 desaparecidos, estimada por los organismos de derechos humanos, rebajándola a menos de 9.000, y ve la dictadura como una guerra entre el régimen cívico-militar y organizaciones armadas.
Fuente: AFP.
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A 50 años del golpe de Estado que instauró la dictadura militar en Argentina
En Argentina, el 24 de marzo es fecha de duelo, marchas y disputas políticas. A 50 años del golpe de Estado, miles de personas vuelven este martes a las calles para recordar a las víctimas de una dictadura que el gobierno del ultraderechista Javier Milei busca revisar. Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a marchar portando fotos de desaparecidos en una gran movilización en Buenos Aires que tendrá epicentro en la Plaza de Mayo.
Los organismos de derechos humanos cifran en 30.000 el total de desaparecidos durante la dictadura. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezan la marcha, en continuidad con una tradición iniciada durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse para reclamar por el paradero de sus hijos. La búsqueda continúa. La justicia de Córdoba, en el centro del país, identificó recientemente los restos óseos de 12 personas hallados el año pasado en un excentro clandestino de detención.
“Pensábamos que después de unos días de tortura la gente iba a reaparecer. Pero eso no sucedió”, dice a la AFP Miriam Lewin, una periodista de 68 años que tenía 19 el día del golpe. Vivía en la clandestinidad cuando, en 1977, fue secuestrada, torturada y eventualmente trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los principales centros clandestinos de detención que hoy es un sombrío museo en Buenos Aires.
“Como en los campos nazis, se salvaban los que tenían cierta habilidad”, cuenta. La suya fue redactar notas y traducir textos. “Convivíamos con los gritos de las torturas mientras llevábamos una rutina casi de oficina”. El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón e instauró una dictadura que gobernó hasta 1983 y llevó a cabo desapariciones, torturas, robo de bebés, forzando a miles al exilio.
Memoria y disputa política
Cincuenta años después, 1.208 personas fueron condenadas en más de 350 juicios, pero más de 300 causas siguen abiertas. Abuelas de Plaza de Mayo ha restituido la identidad de 140 nietos que fueron secuestrados cuando eran bebés o nacieron en cautiverio y se calcula que quedan más de 300 por encontrar.
“Todavía la condena a la dictadura, al plan sistemático de persecución, tortura y desaparición, sigue siendo fuerte en la mayor parte de la población argentina”, dijo a la AFP el politólogo Iván Schuliaquer, de la Universidad Nacional de San Martín. Pero el aniversario encuentra a los argentinos en medio de una batalla política por cómo se narra esta violencia, luego de que Milei cuestionara consensos instalados desde el retorno de la democracia.
El gobierno cifra en menos de 9.000 el número de desaparecidos, sostiene que en los años de dictadura hubo una guerra en la que se cometieron excesos de ambos lados y relativiza el rol de la dictadura militar, al describirlo como parte de un enfrentamiento con organizaciones armadas. En 2025, la Casa Rosada difundió un video en esa línea en el cual el escritor y referente de la ultraderecha Agustín Laje afirma que la historia ha sido enseñada de forma “maniquea y reduccionista”. Este año, divulgará un video en el que defenderá lo que llama “la verdad y justicia completa”.
La mayor parte de la sociedad, sin embargo, no parece acompañar este relato. Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sobre 1.136 entrevistados en todo el país reveló que siete de cada diez argentinos condenan la dictadura militar.
En vísperas del aniversario, expertos de la ONU pidieron al gobierno de Milei “cesar las acciones que erosionan el legado histórico” y los obispos argentinos llamaron a que no se “mutile la historia”. “Hay algo del pacto democrático que con este gobierno se ha roto”, dijo Schuliaquer. Sin embargo, el movimiento de derechos humanos “tiene una capacidad de movilización discursiva, callejera, de visibilización pública, que todavía no tiene un contrincante de esa escala”.
Fuente: AFP.
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Argentina recuerda 50 años del golpe de Estado que instaló la dictadura militar
Una adolescente embarazada, un alumno secundario y una joven universitaria que sobrevivieron a la dictadura argentina reviven ante la AFP sus historias de tortura, muerte y exilio a 50 años del golpe de Estado. Representantes de una generación diezmada, estuvieron en distintas cárceles clandestinas de las 600 de la dictadura (1976-1983), responsable de 30.000 desapariciones, según organismos humanitarios.
Sus testimonios ayudaron a condenar genocidas y a reconstruir lo que sucedió en sitios como la Esma, el centro de exterminio de Buenos Aires por donde pasaron unos 5.000 secuestrados y sobrevivió apenas un millar. Ayudaron a probar el robo sistemático de bebés y los “vuelos de la muerte”, en los cuales los militares arrojaban a los secuestrados narcotizados al mar.
16 años, embarazada
Cuando ocurrió el golpe, el 24 de marzo de 1976, “la sensación era ‘llegó’. Oímos por radio el anuncio del estado de sitio. Había requisas, paraban colectivos”, dice Ana Careaga, una psicóloga de 64 años. “Me secuestraron el 13 de junio de 1977, me llevaron a un lugar, me desnudaron y empezaron a torturarme”, relató. “Me despojaron de identidad, ya no era Ana, era K04”.
“Quería morir, me decían ‘te vamos a mantener viva para seguir torturándote’”, y así lo hicieron durante cuatro meses. Hablar, llorar era castigado con tortura. “El hambre era desesperante, contaba los segundos hasta llegar a minutos y horas esperando la comida, pero la traían hirviendo y se la llevaban antes de que se enfriara lo suficiente”.
Al principio ocultó su embarazo. “Pensé que por la intensidad de la tortura habría muerto. En una oportunidad acostada y encadenada sobre una tarima, se empezó a mover en mi vientre. Fue la victoria en medio de la muerte”, dijo. Fue la única vez que lloró en cautiverio. Liberada obtuvo exilio en Suecia, donde nació su hija.
Días después supo que su madre había sido secuestrada junto a otras líderes de la naciente asociación Madres de Plaza de Mayo a la salida de una iglesia adonde se reunían, la misma donde habla con la AFP. Torturadas en la Esma, fueron arrojadas vivas al mar junto a dos monjas francesas. El mar devolvió los restos, maniatados de pies y manos. Fueron identificados años después y enterrados en la misma iglesia “donde habían sido libres por última vez”.
18 años, estudiante
Pablo Díaz, empresario de 67 años, era adolescente cuando lo secuestraron en 1976 en las redadas de líderes estudiantiles que reclamaban una tarifa de transporte escolar. El hecho es conocido como “La noche de los lápices” y fue llevado al cine en 1986 para relatar el secuestro de siete de ellos. Sólo él sobrevivió. Perseguido, se refugió en casa de un amigo, pero regresó al hogar familiar a pedido de su padre, que creía que estaría a salvo.
“Volví y esa madrugada me secuestraron. De paso robaron joyas”, dijo. Buscaban “material subversivo, armas, pero lo único que encontraron fue una revista Playboy debajo de mi colchón. Se rieron, pero me llevaron igual” a un centro clandestino bajo el mando del jefe policial Miguel Etchecolatz, condenado a nueve cadenas perpetuas y muerto en 2022.
“Supe que había campos de concentración cuando estuve en uno y que había tortura cuando me torturaron”, resume. Le arrancaron uñas, le pasaron electricidad, lo privaron de comida y lo sometieron a simulacros de fusilamiento. En sus tres meses de cautiverio tejió una historia de amor con Claudia Falcone, de 16 años. “Le prometí que cuando saliéramos íbamos a ser novios. Me respondió que la habían violado”, relató.
Los captores le encomendaron el cuidado de secuestradas embarazadas. “Fui testigo de tres nacimientos”, dijo. Los bebés fueron robados al nacer. “Dos se encontraron muchos años después”. Falcone y los otros estudiantes fueron fusilados y a Díaz lo trasladaron a una cárcel legal. En 1985 fue testigo del histórico Juicio a las Juntas. “La sociedad supo recién ahí que niños y adolescentes también fueron desaparecidos”.
19 años, universitaria
Miriam Lewin, una periodista de 68 años, tenía 19 cuando llegó el golpe. Como militante de la Juventud Peronista pasó a la clandestinidad. “No pensábamos que la represión iba a ser tan masiva y despiadada”, dijo. La secuestraron en 1977 y estuvo dos años cautiva, el último en la Esma, donde alternó tortura con trabajo esclavo.
“Era un centro de exterminio”, asegura. Al recordar los vuelos de la muerte, cuenta que les hacían creer que iban a una estancia en el sur y en la ingenuidad algunos pedían irse “porque no soportaban más estar encapuchados, comiendo comida en mal estado rodeados por ratas”.
Su testimonio contribuyó a la condena de tres pilotos. En una muestra de la impunidad que gozaban los militares, la llevaron junto a otros prisioneros a mezclarse entre los argentinos que celebraban la obtención de la Copa del Mundo 1978 tras la final jugada en el estadio de River Plate, vecino a la Esma.
“Lívidos, inmóviles en ese mar de gente desbordada pensé, esto va a durar 40 años más”. Pero en 1982, la dictadura se resquebrajaba y declaró la guerra al Reino Unido por las disputadas Islas Malvinas. Argentina perdió la guerra, pero en 1983 volvió a la senda democrática.
Fuente: AFP.