Al menos 16 personas murieron este viernes por un desprendimiento de tierra en una zona de acampada en Malasia, donde los equipos de rescate buscan a 17 personas desaparecidas, indicaron los servicios de emergencia.
Nor Hisham Mohammad, director de la división de operaciones en el departamento de incendios y rescate, dijo a los reporteros que “a las 13:00 (5:00 GMT), 16 víctimas han muerto. La búsqueda está centrada ahora en los 17 restantes”.
Según el ministro de Desarrollo del gobierno local, Nga Kor Ming, 61 personas fueron encontradas a salvo después del deslave ocurrido de madrugada cerca del municipio de Batang Kali, justo a las afueras de la capital Kuala Lumpur y cerca de un complejo de casinos en una zona montañosa.
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Veronica Loi, que había acampado en el lugar, explicó a la AFP que su familia estaba durmiendo cuando escuchó un ruido fuerte y repentino. “Vimos que la tienda desapareció totalmente”, contó. Cientos de operarios del gobierno, incluidos agentes de policía y socorristas, estaban en el lugar de acampada mientras una excavadora se adentraba en la zona.
Nga dijo que “el campamento operaba sin licencia” y que sus responsables podrían ser castigados judicialmente. Videos e imágenes publicadas en internet muestran enormes árboles caído y coches destruidos junto a personal de rescate con linternas y palas buscando a supervivientes.
Los desprendimientos de tierra son habituales en Malasia después de lluvias intensas, que ocurren regularmente a final de año. Sin embargo, no hay registro de precipitaciones fuertes en la zona durante la noche.
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Fuente: AFP.
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Deslaves en Asia dejan alrededor de 400 muertos
Las estimaciones hasta ayer eran de unos 1.400 desaparecidos tras las inundaciones y deslizamientos.
- AFP.
Equipos de rescate buscaban ayer jueves a al menos 1.468 desaparecidos en la frontera entre Nepal y la región autónoma china de Tíbet, tras las repentinas inundaciones y deslizamientos de tierra que dejaron al menos 392 muertos y pueblos enteros arrasados.
Más de 24 horas después de la catástrofe, un experto advirtió del riesgo de nuevas inundaciones después de que una crecida de una fuerza arrolladora similar a la de un tsunami arrasó pueblos enteros, se tragara casas y derribara puentes y represas.
Un aterrador video de vigilancia tomado desde el lado chino muestra cómo, el miércoles por la mañana, un torrente de lodo y escombros engulle un edificio de varios pisos mientras decenas de personas corren para salvar sus vidas. Las autoridades de Nepal recuperaron los cuerpos de 389 personas y hay 910 desaparecidos, incluyendo 517 turistas extranjeros.
Del lado chino, en la región del Tíbet, donde está vetado el acceso a la prensa extranjera, los medios estatales reportaron tres muertos por el desastre causado por “aludes de lodo” en el paso fronterizo de Gyirong e informaron que hay 558 personas desaparecidas, incluidos 260 extranjeros.
El destructivo torrente de agua y lodo fue provocado por el derrumbe parcial de un glaciar, de tal violencia que fue registrado como un “evento sísmico” de magnitud 5,2, según explicó el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS).
Los científicos afirman que el cambio climático provoca el derretimiento de los glaciares en todo el mundo, lo que aumenta el riesgo de inundaciones.
La riada barrió en Nepal el valle del río Trishuli, en el distrito de Nuwakot, al norte de Katmandú, y el valle del Bhote Koshi, al este de la capital.
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Lanzan libro que rescata misterioso ritual del Paraguay rural
El periodista y realizador audiovisual Miguel Armoa invita a la presentación de su libro “Jejuvy kue jora / Desatar al ahorcado. Rastros de un mito trágico en la noche rural paraguaya”.
La actividad se llevará a cabo este martes 25 de agosto, de 19:00 a 21:00, en la biblioteca Las Sinsombrero del Centro Cultural de España Juan de Salazar, sito en Herrera 834 casi Tacuary de Asunción.
La obra es el resultado de una exhaustiva investigación que busca analizar y salvaguardar una de las facetas más profundas y menos documentadas de este patrimonio cultural inmaterial.
Apoyado por Fondos de Cultura de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), producido por Tekoha Audiovisual y publicado bajo el sello de Arandurã Editorial, el libro documenta y desentraña el antiguo ritual del jejuvy kue jora, una práctica de cortejo y compromiso que consistía en “ahorcar” o “atar” simbólicamente a una persona mediante un engaño para obligarla a ofrecer una fiesta-ritual donde finalmente sería “desatada” al compás de una música especial que tenía el ritual, y que pocos músicos sabían ejecutar.
El rito, que despertaba tanto alegría como temor a maldiciones o “yeta”, se fue perdiendo en el tiempo y hoy sobrevive apenas en la memoria de algunos ancianos y músicos rurales.
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A través de un riguroso trabajo interdisciplinario que entrelaza testimonios orales, lingüística, filología y musicología, el autor traza el sorprendente viaje de esta práctica. La investigación conecta el rito paraguayo con las raíces de la Antigüedad clásica, demostrando cómo desde un antiguo mito griego mutó hacia la tradición oral hispánica, para finalmente desembarcar y transformarse en Paraguay, tras la colonización y el mestizaje.
La obra explica cómo la cultura mestiza y campesina del Paraguay resignificó el doloroso mito, dándole una resignificación en forma ritual.
El material cuenta con un análisis musical y un prólogo a cargo del destacado director de orquesta e investigador Diego Sánchez Haase, quien resalta el valor de la recuperación de las letras crípticas y las versiones musicales más antiguas que sostienen esta pieza fundamental del folclore paraguayo. Fueron entrevistados para este trabajo además músicos como José Calazán y José Franco.
El autor explica que se trata de un ritual que entremezcla un conjuro con un rito de liberación, que a su vez incluye un canto místico que daba estructura al ritual. Como se trata de una expresión oral, presenta muchas variaciones de acuerdo al oficiante.
Armoa precisa que, más que una investigación periodística, se trata de un trabajo académico que explora varias disciplinas para el abordaje, enmarcándose entre el ensayo antropológico y una investigación cultural, con elementos de antropología social, folclore, etnomusicología, filología y lingüística.
“El trabajo incluye testimonios de campo, en forma de relatos, pero en gran parte del libro se dedica a desgranar los distintos elementos del ritual, sus elementos, símbolos, las letras supervivientes y las músicas, para tratar de dilucidar el origen y su función social original”, concluyó.
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Colombia remueve escombros con pocas esperanzas de rescate
El saldo de víctimas fatales se estimaba en alrededor de 300, según últimos datos oficiales.
- AFP.
Colombia avanzaba ayer domingo en la remoción de escombros tras la destrucción provocada hace casi una semana por un potente terremoto, ya con escasas probabilidades de rescatar sobrevivientes. El ruido de las retroexcavadoras, grúas y camiones retumba en las zonas más afectadas por el sismo de magnitud 7.4 que el lunes pasado derribó miles de casas, edificios, hoteles y hospitales, una destrucción que causó casi 300 muertes.
Atrás empiezan a quedar los momentos de silencio que acompañaron largas jornadas de búsqueda y rescate tras el sismo más letal en Colombia en este siglo.
El terremoto se produjo horas después de la asunción del gobierno del ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien el sábado pidió a su aliado estadounidense Donald Trump la suspensión temporal de aranceles para ayudar a su país.
El oeste de Colombia y la región cafetera fueron las más golpeadas y a casi una semana de la tragedia las esperanzas de encontrar sobrevivientes se reducen.
Cerca de 27.000 viviendas quedaron destruidas, según el último balance del organismo de atención de desastres. Y muchos damnificados no tienen adónde ir.
En las ciudades más afectadas por el sismo, muchos edificios fueron marcados con una X roja para alertar el riesgo de colapso y la prohibición del paso para transeúntes. Los campamentos improvisados en parques son refugio para familias enteras. Colombia ha recibido ayudas millonarias de países como Estados Unidos y organismos como el Banco Mundial.
NO RENUNCIAN
En Cali, una pared de un edificio de cinco pisos que colapsó tras el sismo fue marcada por un rescatista con una V roja atravesada por una línea horizontal, señal que indica la finalización de las labores de búsqueda de posibles sobrevivientes.
Pero rescatistas voluntarios se niegan a renunciar a encontrar a algunos de los más de cien desaparecidos por el terremoto, aunque se considera que después de 72 horas caen drásticamente las posibilidades de supervivencia.
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Terremoto en Venezuela: “No preguntamos quién es, sino cómo ayudar”
Juan Carlos Dos Santos G. | X:@juancads
El mayor de reserva, Roni Kaplan, integrante de la delegación de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) enviada tras el doble terremoto del 24 de junio, relató a La Nación cómo el equipo diseñó el sistema de clasificación de estructuras que hoy guía la reconstrucción venezolana.
Un mes y medio después de que dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran el centro-norte de Venezuela —el sismo más fuerte que ha golpeado al país en más de 125 años, con más de 6.100 muertos confirmados según cifras oficiales—, uno de los oficiales que integró la delegación humanitaria israelí enviada al país compartió con La Nación los detalles de una misión que, según sus propias palabras, fue “la más larga en la historia de las delegaciones humanitarias de Israel”.
El mayor Roni Kaplan, quien participó como parte del Comando de Defensa Civil de las Fuerzas de Defensa de Israel, explicó que la decisión de intervenir se tomó pese a que Israel y Venezuela no mantenían relaciones diplomáticas formales desde 2009, cuando Caracas rompió vínculos con Jerusalén en el marco de la llamada Operación Plomo Fundido en Gaza. “El sufrimiento humano no necesita diplomacia”, afirmó Kaplan. “Cuando otro pueblo sufre no preguntamos quién es, sino que preguntamos cómo podemos ayudar”.
Una misión pequeña, pero altamente especializada
Según relató el oficial, el objetivo central del equipo israelí —integrado por especialistas del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Comando del Frente Interno de las FDI— fue “ayudar a Venezuela a pasar de la etapa de emergencia a la etapa de reconstrucción”, concentrando sus esfuerzos en la clasificación de estructuras dañadas por el sismo.
“Decidir qué edificio es seguro puede ser una cuestión de vida o muerte”, señaló, al detallar que ese proceso de triaje —codificado con un sistema de colores para determinar qué construcciones debían demolerse y cuáles podían ser rehabitadas— permitió “establecer prioridades en rehabilitación, impedir el ingreso a estructuras peligrosas y permitir el regreso seguro de la población”.
El trabajo, coordinado estrechamente con las autoridades venezolanas, incluyó también el diseño de un sistema nacional computarizado para el mapeo de la situación y la toma de decisiones en materia de clasificación edilicia, además de recomendaciones específicas para la gestión de los escombros: la delegación propuso la creación de un parque ecológico de reciclaje para los residuos de la construcción demolida, e invitó a una comitiva venezolana a conocer in situ las prácticas israelíes en la materia.
El trabajo con los cuerpos bajo los escombros
Uno de los aspectos más sensibles de la misión, según Kaplan, fue la elaboración de planes técnicos para la extracción de personas que llevaban largo tiempo atrapadas y de las que ya no había esperanza de encontrarlas con vida. El objetivo, explicó, era diseñar una forma de “demoler de forma quirúrgica” ciertas estructuras para poder recuperar los cuerpos de las víctimas “tanto para la memoria eterna de ellos como para las familias que tuvieron la pérdida”.
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Reunión con Delcy Rodríguez
“Estaba allí la presidenta del gobierno interino de Venezuela, estaba allí también el ministro de Infraestructura, el ingeniero Ramírez, con el que trabajamos realmente en el día a día, y otros ministros también, el ministro de Exteriores. Y la reunión fue una reunión en la cual nosotros le presentamos a la presidenta todo el trabajo que veníamos haciendo con las distintas autoridades civiles y militares en torno a la reconstrucción”, explicó.
Coincidentemente y tras la importante presencia de profesionales israelíes en Venezuela, el gobierno de Rodríguez decidió reestablecer las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. Aunque nada se puede comparar con la magnitud de la tragedia que sufrió Venezuela, este acto muestra la buena voluntad de ambos gobiernos para enlazarse de nuevo diplomáticamente.
Recepción y balance de la misión
Ante las manifestaciones antisemitas en redes sociales, y que cuestionaban la presencia de la delegación de Israel en Venezuela, Kaplan destacó el trato recibido por parte de la población y de las autoridades venezolanas. “La verdad no fue esa (lo que se pregonaba en redes sociales). No solamente que no fue esa, sino que encontramos un afecto gigante por parte de la gente en las calles, con quienes mantuvimos muy buenos diálogos y mesas de trabajo oficiales”. Recordó también un mensaje que, según contó, repitieron varias veces durante la misión: que la reconstrucción “no consiste solamente en reconstruir edificios, sino en devolverle a las personas la posibilidad de reconstruir sus vidas”.
Reparando el mundo
Esa idea de deber remite a un concepto central de la tradición judía: el tikún olam, literalmente “reparación del mundo”, que postula que cada persona tiene la responsabilidad de contribuir a corregir el sufrimiento y las fracturas del mundo, más allá de fronteras, ideologías o relaciones diplomáticas. Bajo esa lógica, la misión de las FDI en Venezuela no fue solo un despliegue técnico de ingenieros y especialistas en estructuras, sino la traducción práctica de un mandato ético: allí donde hay dolor, hay una llamada a actuar. “Nuestra historia no solamente nos enseñó a sobrevivir, sino que nos enseñó el deber de ayudar”, resumió Kaplan, en una frase que condensa ese principio.
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