El candidato de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (50,04 por ciento) se ha puesto por delante de su rival y actual presidente brasileño, Jair Bolsonaro (49,96 por ciento) con el 69,86 por ciento escrutado y apunta así a una remontada tras un inicio del recuento en el que Bolsonaro estaba por delante.
Estos datos divulgados por el Tribunal Superior Electoral en su página web son por el momento provisionales y podrían variar conforme avance el recuento, aunque en todo momento la tendencia de Lula ha sido al alza y la de Bolsonaro, a la baja.
Igual que ocurrió en la primera vuelta del 2 de octubre, Bolsonaro ha aparecido como la opción más votada hasta bien avanzado el recuento. Entonces fue Lula quien logró más respaldo, aunque no el suficiente como para lograr la victoria directa en primera vuelta.
Bolsonaro estuvo al frente
En principio y con el 50,92 por ciento del escrutinio, Jair Bolsonaro estaba al frente por un bajo margen (50,3 por ciento) sobre su rival de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva (49,7 por ciento), según resultados oficiales. En octubre pasado también Bolsonaro aparecía como la opción más votada hasta bien avanzado el recuento.
Fuente: Europa Press.
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Lula deroga criticado impuesto a pequeñas compras de plataformas chinas
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, derogó ayer martes un impuesto que había fijado a las compras de menos de 50 dólares a través de plataformas de comercio, como las chinas Shein o Temu, un guiño hacia los consumidores a pocos meses de buscar la reelección. En 2024, Lula había decretado una sobretasa del 20 %, conocida como “taxa das blusinhas” (impuesto a las blusas), a dichas transacciones.
La oposición de derecha lo convirtió en munición y acusó al gobierno de recaudar a expensas de los sectores de menores ingresos. Acompañado de varios ministros, Lula derogó el impuesto en un acto oficial. “Lo que usted está haciendo es retirar impuestos federales del consumo popular, del consumo de las personas más pobres”, valoró el ministro de Planeación y Presupuesto, Bruno Moretti, durante el evento.
El tributo fue creado inicialmente como una medida provisional, y se hizo permanente por votación del Senado un par de meses después. Impopular entre los consumidores, el impuesto contaba con respaldo de la industria brasileña, en especial del sector de las confecciones, que alegaba una competencia desleal de los productos baratos importados por medio de plataformas internacionales.
Según el gobierno, la sobretasa fue eficaz para luchar contra el contrabando. “Conseguimos prácticamente eliminarlo, conseguimos combatir el contrabando (...), entonces podemos dar un paso adelante” y derogar el impuesto, afirmó el secretario del Tesoro, Rogério Ceron.
El anuncio llega a menos de cinco meses de los comicios en los que Lula, de 80 años, buscará un cuarto mandato. Se debe enfrentar con el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria por golpismo. Ambos aparecen empatados en las últimas encuestas de intención de voto.
Fuente: AFP.
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Bolsonaro ingresó al quirófano por dolores en el hombro
El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, que cumple en su domicilio una pena de prisión por tentativa de golpe de Estado, fue ingresado nuevamente en un hospital de Brasilia el viernes para someterse a una operación de hombro, indicó su médico a la AFP. El médico ortopedista Alexandre Firmino explicó que Bolsonaro, de 71 años, se sometió “a exámenes clínicos y cardiológicos” en vistas a esta intervención quirúrgica, que debe durar “unas tres horas”.
“Jair acaba de entrar en el quirófano”, anunció de su lado en Instagram Michelle Bolsonaro, esposa del expresidente de extrema derecha (2019-2022). Este ingreso hospitalario fue autorizado por el juez Alexandre de Moraes, a raíz de una solicitud de los abogados del expresidente para que fuera operado debido a “dolores recurrentes” en el hombro derecho.
La operación consiste en una reparación de un conjunto de tendones del hombro. Bolsonaro ya había sido hospitalizado durante dos semanas en marzo para tratar una bronconeumonía, después de sufrir un malestar en prisión, en el complejo penitenciario de Papuda, en Brasilia.
A su salida, pudo regresar a su casa en la capital brasileña después de que el juez De Moraes le autorizara a cumplir su pena en arresto domiciliario de forma temporal, por razones “humanitarias”. Bolsonaro ha sido operado en varias ocasiones en los últimos años debido a las secuelas de una puñalada en el abdomen recibida durante un mitin de campaña en 2018.
En septiembre fue condenado a 27 años de prisión por el tribunal supremo, que lo declaró culpable de haber conspirado para mantenerse en el poder pese a su derrota electoral frente al actual presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en 2022. El jueves, el Parlamento brasileño abrió la vía a una reducción de la duración de su encarcelamiento, al anular un veto de Lula a una ley que prevé acortar el plazo para la revisión de su pena.
Inhabilitado, el exjefe de Estado designó en diciembre desde la cárcel a su hijo mayor, el senador Flavio Bolsonaro, de 45 años, como su heredero político para disputar las presidenciales de octubre frente a Lula, que debe aspirar a un cuarto mandato a los 80 años. Los últimos sondeos sitúan a Flavio Bolsonaro y a Lula codo a codo en la intención de voto.
Fuente: AFP.
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Merz y Lula elogian el acuerdo UE-Mercosur en Alemania
El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, elogiaron ayer domingo en Alemania el acuerdo de libre comercio entre la UE y los países del Mercosur frente al “unilateralismo”, en una crítica indirecta a Donald Trump. El tratado, que se aplicará provisionalmente a partir del 1 de mayo, “hará que todas las economías participantes sean más fuertes, más independientes y más resilientes”, aseguró el canciller alemán durante la inauguración de la feria industrial de Hanóver, en el norte de Alemania.
Lula destacó que “ante el unilateralismo, el Mercosur y la Unión Europea optaron por la cooperación”. “En menos de dos semanas, entrará en vigor el acuerdo que crea un mercado de casi 720 millones de personas y un PIB de 23 billones de dólares. Un mayor comercio y una mayor inversión significan nuevos empleos y oportunidades a ambos lados del Atlántico. Con una mayor integración productiva, fortaleceremos la estabilidad de las cadenas de suministro”, afirmó el presidente brasileño.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur - Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay - se aplicará provisionalmente a partir del 1 de mayo, a la espera de que la justicia del bloque se pronuncie sobre un recurso del Parlamento Europeo. La Comisión Europea - el brazo ejecutivo - optó por una aplicación provisional a la espera del pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la UE, un proceso que se espera que tarde un año y medio.
El dilatado acuerdo comercial entre ambos bloques es muy criticado por el sector agrícola en Francia, pero respaldado por los gobiernos de Alemania y España. Lula destacó que “existen numerosas complementariedades aún por explorar entre ambas regiones” y afirmó que Brasil puede ayudar a la UE a reducir los costos energéticos y descarbonizar su industria.
“Para ello, es fundamental que las normas del bloque tengan en cuenta la matriz de energía limpia utilizada en nuestros procesos productivos”, afirmó. El presidente brasileño también instó a “combatir las falsas narrativas sobre la sostenibilidad” de su agricultura. “Crear barreras adicionales al acceso a los biocombustibles es contraproducente, tanto desde el punto de vista ambiental como energético”, argumentó.
Alemania busca que este acuerdo le permita encontrar nuevos mercados para exportar sus productos y reactivar su alicaída economía, y Brasil con más de 200 millones de habitantes representa muchas oportunidades. Merz destacó que la feria industrial de Hanóver —que atrae a más de 3.000 empresas— es una oportunidad para demostrar la “confianza” que existe entre Europa y Sudamérica, basada en “una cooperación con el menor número posible de aranceles y, si es posible, sin ninguno”.
Fuente: AFP.
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El “viejito” gobierna, el poder se le escurre
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- Juancarlos.dossantos@nacionmedia.com
El regreso de Luiz Inácio “Lula” da Silva al poder tras derrotar a Jair Bolsonaro en octubre de 2022, fue celebrado como el retorno de la estabilidad. Sin embargo, la realidad actual muestra un escenario más complejo: el actual Lula, con 80 años, gobierna, pero no logra consolidar autoridad ni control político pleno.
El desgaste de su administración no responde a un único factor, sino a una suma de tensiones que, en conjunto, comienzan a erosionar su capital político. En el frente económico, el Gobierno intenta sostener un modelo basado en el gasto social mientras enfrenta crecientes cuestionamientos sobre la disciplina fiscal. El déficit, las señales contradictorias al mercado y la incertidumbre económica han debilitado la confianza, incluso en sectores que inicialmente acompañaron su regreso.
Pero el problema va más allá de los números. El “viejito”, como no le gusta que lo llamen, lidera una coalición fragmentada, dependiente de acuerdos permanentes con un Congreso adverso. Cada votación se transforma en una negociación, cada iniciativa en una pulseada. Esta dinámica proyecta una imagen de debilidad estructural: un presidente condicionado, sin margen para imponer agenda.A esto se suma un elemento clave en política: la percepción. Una parte significativa de la sociedad no percibe mejoras concretas en su vida cotidiana. La expectativa de un rápido alivio económico, especialmente en los sectores más vulnerables, no se ha materializado con la velocidad esperada. Y cuando el lulismo pierde conexión emocional con su base histórica, el impacto trasciende lo económico y se vuelve electoral.
En política exterior, Lula también enfrenta críticas por sus ambigüedades. Su intento de posicionarse como líder global y mediador en conflictos internacionales ha generado incomodidad, especialmente por su cercanía o indulgencia frente a regímenes cuestionados. Esta postura, lejos de fortalecer su liderazgo, abre flancos tanto dentro como fuera de Brasil.
Ni siquiera en áreas donde el Gobierno muestra avances, como la agenda ambiental, logra evitar contradicciones. La reducción de la deforestación convive con presiones por expandir proyectos extractivos, mientras sectores indígenas y sociales comienzan a expresar frustración por promesas incumplidas o demoradas.Sin embargo, el dato más relevante no está únicamente en los problemas del oficialismo, sino en la reorganización de la oposición. Allí emerge con fuerza Flávio Bolsonaro, quien ha comenzado a capitalizar el malestar social y a canalizar las críticas al Gobierno. Con un discurso más ordenado y menos confrontativo que el de su padre, logra interpelar tanto al núcleo duro del bolsonarismo como a sectores desencantados con Lula.
El crecimiento de Flávio Bolsonaro en encuestas recientes –incluso con escenarios donde aparece competitivo o por encima de Lula en una eventual segunda vuelta– refleja un cambio de clima político. Ya no se trata solo de rechazo al pasado, sino de dudas sobre el presente.Brasil, además, sigue atrapado en una polarización persistente, donde el margen para consensos es mínimo y el desgaste del gobierno se amplifica. Lula enfrenta un desafío mayor al que tuvo en 2022: ya no compite únicamente contra su antecesor, sino contra sus propias limitaciones.
El presidente aún conserva estructura, liderazgo y capacidad de reacción. Pero la política no perdona la inercia. Si no logra recuperar iniciativa, ordenar su coalición y ofrecer resultados tangibles, el escenario electoral podría volverse mucho más adverso de lo previsto.Porque en Brasil hoy no está en discusión quién gobierna, sino quién logra convencer de que puede hacerlo mejor. Y en esa disputa, el poder –silenciosamente– empieza a cambiar de manos.