El jefe de la Agencia Nacional de Policía de Japón, Itaru Nakamura, ha anunciado este jueves su dimisión para asumir su responsabilidad por el asesinato del ex primer ministro de Japón Shinzo Abe, que murió en julio tras ser tiroteado en un acto de campaña en la ciudad japonesa de Nara.
Nakamura ha explicado en una rueda de prensa que ha presentado una carta de renuncia a la Comisión Nacional de Seguridad Pública, al tiempo que ha lamentado que la Policía no protegiera a Abe en el momento del tiroteo, según ha recogido el diario ‘The Japan Times’.
Lea más: Tati Giménez: “Llegó el turno de los jóvenes en la política”
“A medida que avanzamos en los nuevos procedimientos sobre seguridad, es algo natural hacerlo con un nuevo equipo de personas”, ha explicado el jefe de la Agencia Nacional de Policía de Japón, tal y como ha informado Kyodo News.
El asesino confeso, Tetsuya Yamagami, detenido en el lugar del crimen había señalado al político japonés por fomentar a la Iglesia de la Unificación, que acabó arruinando a su madre por el exceso de donativos que ella les entregaba, según recabaron fuentes próximas a la investigación.
La Iglesia de la Unificación, cuestionada en anteriores ocasiones por su sistema de donaciones, aseguró anteriormente que llevó a cabo una reforma interna en 2009, cuando su jefe admitió problemas a la hora de cumplir con la legislación vigente.
Sin embargo, varios miembros de esta iglesia, fundada en Corea del Sur en 1954, han sido detenidos en Japón por amenazas para obtener financiación tales como el uso de “karma ancestral”. La madre del asesino de Abe, un exmilitar, supuestamente debía dinero a esta organización religiosa.
Fuente: Europa Press.
Dejanos tu comentario
Grandes empresas japonesas observan a Paraguay para futuras inversiones, señala embajador de Japón
Con el objetivo de revisar los proyectos vigentes con el Gobierno japonés, en el marco de las relaciones diplomáticas y comerciales que ambos países mantienen desde hace más de un siglo, el ministro de Economía y Finanzas, Oscar Lovera, recibió en su despacho al embajador de Japón en Paraguay, Katsumi Itagaki.
Según informaciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en la reunión realizada en la sede, el diplomático japonés señaló que su país busca continuar apoyando el desarrollo de Paraguay en diversos sectores. “Paraguay tiene potencialidad, pero también hay desafíos. Entonces, queremos apoyar la transformación de este país”, expresó.
Itagaki indicó que el encuentro con el titular del MEF respondió al rol estratégico que cumple la cartera económica en materia de planificación, elaboración de presupuestos, implementación de proyectos, formación de talento humano y prestación de servicios del sector público.
“Es un ministerio súper importante para nosotros. Cuando pensamos en la economía reciente, en el desarrollo económico de este país y también en futuros proyectos de cooperación en ese sentido, de vez en cuando visitamos a ministros, viceministros para hablar de este tema”, detalló el embajador.
Lea más: Asado mundialista: ¿a cuánto promedia el kilo de costilla?
Interés de empresas japonesas
El representante diplomático también mencionó que grandes empresas japonesas observan a Paraguay como un destino de interés para futuras inversiones, además de Brasil y Argentina. “Está despertando interés, también tener una base aquí y mirar la exportación hacia otro país del sur”, sostuvo.
Más de un siglo de relaciones bilaterales
El embajador destacó además la relación bilateral entre Paraguay y Japón, que alcanza 107 años de vínculos diplomáticos. Añadió que este año se conmemoran 90 años de la llegada de migrantes japoneses al país y más de seis décadas de cooperación bilateral en áreas como agricultura, ganadería, industria, cooperación espacial, educación y salud.
Finalmente, el embajador indicó que Paraguay pasó de un país de agricultura, ganadería, a una diversifican con industria manufacturera, comercio, turismo y servicios.
Dejanos tu comentario
Japón: capturan a un oso salvaje tras cuatro días de pánico y cien escuelas cerradas
El oso que rondó las calles de una ciudad japonesa durante cuatro días y obligó a cerrar un centenar de escuelas fue capturado el martes en una operación en la que participaron decenas de cazadores y policías. Durante cuatro días, familias aterrorizadas de Utsunomiya, una ciudad al norte de Tokio, se asomaban para observar cómo la misión de búsqueda, apoyada por helicópteros, rastreaba al animal tras varios avistamientos en lugares como un centro comercial, una universidad y un mercado mayorista.
Decenas de policías, cazadores y autoridades rodearon la vivienda donde se había avistado al oso, constató un fotógrafo de la AFP. Después le dispararon con un dardo tranquilizante y pudieron capturarlo. Issei Okabe, un pintor de casas de 37 años que vive en al lado de la casa donde fue capturado el oso, declaró sentirse “muy aliviado”. “Mi hijo va a la escuela cercana (...) y las noticias decían que había un oso por allí”, contó.
“Luego vi las noticias y apareció nuestra casa (...) me sorprendió mucho”, agregó. “Es la primera vez que escucho hablar de un oso salvaje en Utsunomiya”. Un funcionario municipal comentó a la AFP que no estaba claro si había solo un oso o más rondando la ciudad.
Un total de 13 personas murieron el año pasado en ataques de osos en Japón, y aumentaron los avistamientos de estos animales, al salir hambrientos de su período de hibernación. Los plantígrados prosperan gracias en parte a la abundancia de alimentos, incluyendo bellotas, ciervos y jabalíes, bajo la influencia de un clima cada vez más cálido, según los expertos.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
Miles marchan en Bolivia contra el gobierno, que evalúa decretar estado de excepción
Miles de trabajadores marcharon este miércoles en el centro de la capital política de Bolivia para exigir la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, que evalúa decretar un estado de excepción para contener las protestas que empezaron hace cinco semanas.
“¿Qué queremos? ¡Renuncia!”, gritaban los campesinos, obreros, mineros, maestros y transportistas que avanzaron por las calles de La Paz, sede del gobierno, entre el ruido de petardos.
Los manifestantes rechazan las propuestas de reformas de Paz, quien puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), y la falta de resultados para salir de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
“Algunos quieren vender, destrozar al país. Y como bolivianos verdaderos no los vamos a dejar”, dijo a la AFP Omar Hancco, minero de 44 años de Oruro (sur), que viajó más de 380 kilómetros para protestar.
Te puede interesar: Sin definición en Perú: Sánchez aventaja a Fujimori por pequeño margen
Vestidos con ponchos, algunos usando cascos, los huelguistas intentaron llegar a la plaza de armas, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, pero fueron fácilmente dispersados por policías antimotines con gases lacrimógenos.
Paz, con siete meses en el poder, denunció el lunes que las protestas que piden su dimisión son impulsadas por “narcoterroristas” y promulgó una ley que le permite ahora declarar un estado de excepción.
Con esa medida se restringirían las libertades de reunión y movimiento, claves para protestar, y las fuerzas armadas podrían apoyar a los policías en la desactivación de decenas de bloqueos de carreteras que asfixian a las principales ciudades del país.
En La Paz y la vecina El Alto se agudiza la escasez de alimentos, combustibles y medicinas. Los precios de carnes y vegetales se duplicaron en los mercados y algunos conductores duermen en sus vehículos en las filas de las gasolineras.
Según el gobierno, el daño económico causado por los bloqueos es de más de 1.200 millones de dólares. Los principales sindicatos en protesta han rechazado los llamados al diálogo del gobierno.
- Fuente: AFP
Lea más: Bolivia: autorizan usar militares para desbloquear rutas cerradas por protestas
Dejanos tu comentario
El fin de la primera cadena, la amenaza existencial para Japón (Parte III)
El quiebre de la primera cadena de islas (especialmente a través de Taiwán) es el verdadero “punto de no retorno” geopolítico y militar en Asia Oriental, con gran posibilidad de expandirse al resto del mundo.
- Por Juan Carlos Dos Santos G.
- Editor y columnista internacional
- Fotos Gentileza
Con una China Popular tomando el control del territorio de la actual República de China (Taiwán), ya no estaríamos hablando de una superpotencia contenida en sus mares adyacentes, sino de una con proyección global apuntando al dominio económico, comercial, militar e incluso cultural de la región del Pacífico.
EL OBJETIVO DE XI JINPING
Para Beijing, la primera cadena de islas es actualmente una soga al cuello impuesta por Occidente desde la Guerra Fría. Si esa cadena se rompe por Taiwán, el objetivo de Xi Jinping cambia de la defensa perimetral a la proyección ofensiva total.
Actualmente, los submarinos nucleares chinos son fácilmente detectables porque tienen que cruzar canales estrechos y poco profundos controlados por EE. UU. y sus aliados (como el estrecho de Miyako en Japón o el canal de Bashi en Filipinas). Con el territorio taiwanés bajo su control, la costa este de la isla ofrece fosas oceánicas profundas inmediatas. Los submarinos chinos podrían salir directamente al Pacífico sin ser detectados, amenazando al territorio continental de EE. UU. aportando una disuasión nuclear extra.
El comercio de energía y bienes de Japón y Corea del Sur pasaría a estar bajo la “llave” de Beijing. Xi Jinping obtendría un poder de control económico absoluto sobre la región.
ANATOMÍA DE LA SEGUNDA CADENA DE ISLAS
Si la primera cadena cae, la segunda cadena de islas se convierte automáticamente en la nueva línea de frente, aunque la situación ya no será la misma que la actual nunca más.
Esta cadena geográfica corre en paralelo unos 1.500 a 2.000 kilómetros más al este. Está integrada principalmente por las islas Ogasawara y Volcano (Japón), siendo este el extremo norte de la cadena.
El corazón logístico y militar de esta cadena lo componen las islas Marianas (Guam y Saipán - EE. UU.), Palau, un estado asociado con EE. UU., siendo el norte de Indonesia, el extremo sur de esta línea geográfica, tan difusa como estratégica.
Hacia allí apuntaría la presión china. El proyecto de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN, por sus siglas en inglés) sería empujar desde la primera hasta la segunda cadena, usando misiles hipersónicos (hay uno al que denominaron el Asesino de Guam) y sus nuevos portaaviones para mantener a EE. UU. fuera del mar de Filipinas.
En este escenario hipotético, el rol de EE. UU. sufre una metamorfosis forzada y pasa del estado de contención actual al del repliegue forzoso, pues ya no podría usar a Taiwán como un tapón defensivo.
La isla de Guam pasaría de ser una base de apoyo de retaguardia, como lo es hoy, para convertirse en la primera línea de fuego expuesta. EE. UU. se vería obligado a dispersar sus fuerzas en la Micronesia profunda y el norte de Australia para evitar que un solo ataque con misiles destruya su flota.
Vale recordar que todas estas perspectivas son supuestas a partir de una hipotética anexión de la actual República de China (Taiwán), ya sea por acuerdos políticos o por la fuerza.
LA IMPORTANCIA DEL APOYO A TAIWÁN
Llegado a esta situación, no importa si sucede mañana o dentro de 50 años, todos se preguntarán lo mismo: Washington ¿no pudo o no quiso salvar a Taiwán?, ¿realmente irá a una guerra nuclear por proteger Tokio o Manila? Esto forzaría a EE. UU. a renegociar sus tratados desde una posición de debilidad.
EL PERJUICIO PARA FILIPINAS Y JAPÓN
El impacto para los aliados de la primera cadena que queden “en pie” sería asfixiante, pero para Japón sería una amenaza existencial.
Filipinas quedaría flanqueada por el norte (Taiwán controlado por China) y por el oeste (el mar de la China Meridional militarizado). Manila perdería por completo el control de su zona económica exclusiva y se vería obligada a someterse a una neutralidad forzada bajo la órbita de Beijing, debido a la imposibilidad de que EE. UU. la defienda de manera efectiva.
Pude observar, durante mi estadía en Okinawa y luego de escuchar las exposiciones de algunos altos jefes militares de las Fuerzas de Autodefensa, cómo la defensa japonesa está hoy obsesivamente volcada hacia el suroeste (las islas Nansei/Ryukyu). Si Taiwán cae, esa estrategia quedaría obsoleta.
La prefectura de Okinawa y la base aérea estadounidense de Kadena, la más grande que EE. UU. posee fuera de su territorio continental, quedarían a tiro de piedra de un Taiwán militarizado.
EL ESTRANGULAMIENTO COMERCIAL
El 90 % de la energía que consume Japón pasa por las aguas que rodean a la isla de Taiwán y si China controla ese espacio, puede cortar los suministros vitales de Japón con un bloqueo silencioso, sin disparar un solo misil contra territorio nipón.
Al perder la garantía de seguridad absoluta de EE. UU., Japón se enfrentaría al debate más traumático de su historia moderna: romper su constitución pacifista por completo y evaluar el desarrollo de su propio arsenal nuclear para disuadir a China, transformando el balance de poder global.
EL ORDEN INTERNACIONAL EN PELIGRO
La caída de la primera cadena de islas no es un evento geográfico; es el fin del orden internacional liderado por EE. UU. en el Pacífico desde 1945. Si Taiwán es la puerta, la segunda cadena es la última muralla antes de que el Pacífico se convierta en un lago compartido obligatoriamente con Beijing. Por eso Taiwán dista mucho de ser solo un deseo de unificación de China Popular o el anhelo de los semiconductores. Hay muchísimo más en juego.