Al menos cuatro personas murieron y más de 300 sufrieron heridas por el desplome de las graderías en una plaza de toros durante una corrida este domingo en el municipio de El Espinal, en el sur de Colombia. “Hay cuatro personas fallecidas, uno en la zona del impacto (...) tres en el hospital”, dijo en una conferencia de prensa el alcalde de la ciudad, Juan Carlos Tamayo, quien lamentó la muerte de “un menor de edad de 14 meses” que estaba en las tribunas de madera.

Los hospitales de la región atendieron a un total de 322 lesionados, cuatro de los cuales permanecen “en unidad de cuidados intensivos”, precisó Martha Palacios, secretaria de salud del departamento de Tolima, donde se encuentra El Espinal. Sobre la una de la tarde (18:00 GMT) varias graderías colmadas de público se desplomaron durante una “corraleja”, una clase de fiesta popular en la que el público baja a la arena para enfrentarse a novillos o toros pequeños.

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“Nuestra plaza de toros esta conformada por 44 palcos de los cuales ocho se cayeron, cada uno con 100 personas”, detalló Tamayo con la voz quebrada. “Vi gente adentro de los escombros, otros botados ahí tratando de salir, muy difícil”, relato a la AFP Samuel Galindo, un vecino de la plaza que registró la tragedia con su dron.

Otro video aficionado muestra a un toro merodeando por la arena entre los afectados. El accidente ocurrió en la Plaza de Toros Gilberto Charry durante el fin de semana feriado en el que se celebran las fiestas de San Pedro, las más populares de la región. Tamayo sostuvo que la alcaldía firmó “un contrato” con los organizadores del evento. “Pediremos una investigación de los hechos (...) solidaridad con las familias de las víctimas”, expresó en Twitter el presidente, Iván Duque.

Llamados de prohibición

El gobernador de Tolima, Ricardo Orozco, anticipó que pedirá “la suspensión de toda esta clase de fiestas que son las corralejas”, alegando que los eventos “atentan contra la vida” y fomentan el “maltrato animal”. El día anterior varias personas sufrieron lesiones por accidentes con el ganado en las “corralejas” de El Espinal, un pueblo de unos 78.000 habitantes ubicado a 150 kilómetros de Bogotá.

Otra persona murió a mediados de junio por un cornada durante una “corraleja” en el municipio de Repelón (norte). El presidente electo, Gustavo Petro, se sumó al llamado del gobernador local. “Le solicito a las alcaldías no autorizar más espectáculos con la muerte de personas o animales”, escribió en Twitter el senador izquierdista que asumirá el mando el 7 de agosto.

“Espero que todas las personas afectadas por el derrumbe de la plaza de El Espinal puedan salir airosas de sus heridas”, agregó Petro, quien evocó la muerte de cientos de personas en el colapso de otra plaza de toros en el municipio de Sincelejo (norte) en 1980. Como alcalde de Bogotá (2012-2015), el mandatario electo detuvo las corridas en La Santamaría, la emblemática plaza de toros de la capital. Aunque la justicia colombiana castiga el maltrato animal, prácticas como las corridas y las peleas de gallos están protegidas por su arraigo cultural.

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Fuente: AFP.

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