La tercera ronda de conversaciones ruso-ucranianas, celebrada este lunes 7 de marzo en Bielorrusia con el objetivo de encontrar una solución al conflicto en Ucrania, no estuvo “a la altura de las expectativas de Moscú”, dijo el representante ruso Vladimir Medinsky.
“Esperamos que la próxima vez podamos lograr un avance más significativo”, añadió en una rueda de prensa emitida por el canal público de televisión ruso Rossia 24.
En contrapartida, Ucrania anunció “resultados positivos” sobre los corredores humanitarios. “Hemos conseguido algunos resultados positivos sobre la logística de los colores humanitarios”, indicó en Twitter Mykhailo Podoliak, miembro de la delegación ucraniana.
“Se harán cambios y se prestará una ayuda más eficaz a quienes sufren la agresión de la Federación Rusa”, añadió.
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Sin embargo, sobre el terreno, la situación no deja de agravarse. Al menos 13 personas murieron en un bombardeo contra una panadería industrial de Makariv, a unos 50 km al oeste de Kiev. En el recinto de la panadería había unas 30 personas en el momento del ataque, según los servicios de rescate ucranianos.
Condición de Putin
La ofensiva rusa, lanzada el 24 de febrero, llevó a más de 1,7 millones de personas a salir de Ucrania, según la ONU, y muchas más han sido desplazadas dentro del país o están atrapadas en ciudades bombardeadas por Rusia. Además, la agravación del conflicto también está provocando turbulencias financieras y un aumento vertiginoso del precio del petróleo y del oro.
El presidente ruso, Vladimir Putin, puso como condición preliminar para la resolución del conflicto que Kiev acepte todas las exigencias de Moscú, especialmente la desmilitarización de Ucrania y un estatuto neutral para el país.
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Chernóbil: las “dos guerras” de un ingeniero después de 40 años
Nikolái Soloviov libró su “primera guerra”, contra la radiación, en 1986 en la central nuclear de Chernóbil. Cuatro décadas más tarde, “la otra guerra”, esta vez contra la invasión rusa de Ucrania, le arrebató a un hijo. Este aficionado al rock duro conserva de su juventud el pelo largo, ahora canoso. La noche del peor accidente nuclear de la historia, el 26 de abril de 1986, Soloviov era “mecánico de turbinas” en la unidad 2, a unos cientos de metros del reactor 4, que explotó durante una prueba, cuenta con precisión a la AFP.
“Sentí como un terremoto. Las turbinas seguían girando, un ruido muy fuerte, y no oí la explosión”, describe este hombre corpulento de 67 años. Las alarmas sonaron. Entonces se dirigió hacia el reactor número 4. De camino se cruzó con un compañero irradiado que vomitaba, con otro que transportaban en una camilla y otro más desplomado sobre su ordenador, con la cabeza entre los brazos. Todos murieron poco después.
La magnitud de la catástrofe saltaba a la vista. Vio “el cielo” a través del agujero causado por la explosión. En los pasillos, torrentes de agua emanaban de las tuberías rotas. Los bomberos intervinieron en el reactor humeante. “No dejaron que el fuego se propagara”, cuenta Soloviov. Casi todos esos socorristas fallecieron, quemados por la radiación. Al amanecer habló con sus compañeros del tiempo que les quedaba de vida. “Dos semanas”, dijo uno. Entonces Nikolái Soloviov volvió a fumar: “un cigarro cubano”. Lo había dejado cinco meses antes, pero “mejor morir joven y guapo”, bromea ahora.
Ávidos de elogios
La mañana del 26 de abril de 1986, terminó su turno. El equipo de día tomó el relevo. Se fue en autobús a Pripiat, la ciudad donde se alojaban los empleados, a tres kilómetros de la central. En las calles, la gente seguía con su rutina. Lo único diferente eran los camiones que rociaban las aceras con un “detergente” espumoso. Al llegar a casa, le dijo a su mujer que se atrincherara.
Durante días, las autoridades soviéticas ocultaron la catástrofe que debilitó a la URSS más de lo que ya lo estaba. Nikolái Soloviov permaneció en la central durante la “liquidación”, la construcción del primer sarcófago y, posteriormente, del segundo, dañado en 2025 por un ataque con un dron ruso.
También estuvo en 1991 durante un grave incendio en la unidad 2. La central produjo electricidad hasta el año 2000 y desde entonces varios equipos trabajan en su interior para garantizar la seguridad. Soloviov se convirtió en ingeniero. Se quedó porque el trabajo era “interesante”, con salarios altos y “muchas vacaciones”.
En su opinión, la prueba de 1986 era “peligrosa”, pero la dirección insistió en llevarla a cabo para ganarse la simpatía de las autoridades soviéticas. Considera que “sólo la URSS” tenía los medios para llevar a cabo las operaciones de “liquidación”, en las que participaron cientos de miles de personas y otras tantas fueron evacuadas. Soloviov vio a decenas de conocidos suyos morir de cáncer.
De su equipo de noche, solo cuatro empleados, de un total de 22, siguen vivos. En 2005, un polémico informe de la ONU estimó en 4.000 el número de muertos confirmados o futuros en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Un año más tarde la oenegé Greenpeace calculó que fallecieron 100.000 personas.
“Guerra atómica”
Nikolái estuvo expuesto a fuertes dosis de radiación. Atribuye su supervivencia a “su buena salud”, la práctica de deporte, su carácter sereno y sus genes. “Hay que dar gracias a Dios y a mis padres por haberme dado buenos genes”, declara. Vive en su casa de campo cerca de Slavútich, una ciudad fundada en 1986, a 120 km al norte de Kiev, para acoger a los desplazados. En el museo local dedicado a Chernóbil ahora se exponen restos de drones rusos derribados. “Eso es la otra guerra”, comenta Nikolái Soloviov.
En la plaza central de Slavútich habla de su primera guerra “atómica” contra el veneno invisible e inodoro de la radiación. “Aquí, la gente dice ‘antes o después de la guerra’ al referirse al 26 de abril de 1986. Y ahora se dice que ya estamos viviendo la segunda guerra de nuestra generación”, explica.
La noche del 23 al 24 de febrero de 2022 partió hacia la central. Nunca llegó porque los dos puentes que conducían a ella estaban destruidos. El ejército ruso tomó Chernóbil y la ocupó durante un mes. El hijo menor de Nikolái Soloviov se alistó en las fuerzas ucranianas. En septiembre de 2023 fue dado por desaparecido en el frente. Esta desgracia dejó a Soloviov sin fuerzas para trabajar y se jubiló.
Fuente: AFP.
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Ucrania conmemora 40 años de la catástrofe de Chernóbil
Ucrania conmemora el domingo el 40.º aniversario de la explosión en la central nuclear de Chernóbil que desató la peor catástrofe nuclear civil de la historia. Esta fecha se recuerda más de cuatro años después de la invasión rusa, que ha vuelto a poner en peligro la planta y aumentado el riesgo de que se produzca otra tragedia radiactiva. A continuación, cinco cosas que hay que saber sobre este desastre y la situación actual de la instalación nuclear.
A la 1:23 del 26 de abril de 1986, un error humano durante una prueba de seguridad provocó una explosión en el reactor número cuatro de Chernóbil, en el norte de Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética. El estallido destrozó el interior del edificio y lanzó una nube de humo radiactivo a la atmósfera, mientras que el combustible nuclear ardió durante más de 10 días.
Se lanzaron miles de toneladas de arena, arcilla y lingotes de plomo desde helicópteros para contener la fuga radiactiva. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que la causa principal del desastre fue “graves deficiencias en el diseño del reactor y del sistema de apagado”, combinadas con el “incumplimiento” de los procedimientos operativos.
Nube radiactiva
En los días siguientes, la nube radiactiva contaminó gravemente Ucrania, Bielorrusia y Rusia antes de extenderse por toda Europa. La primera alerta pública se emitió solo dos días después, el 28 de abril, cuando Suecia detectó un pico en los niveles de radiación en su territorio.
El OIEA fue notificado oficialmente del accidente el 30 de abril, pero el líder soviético Mijaíl Gorbachov no lo reconoció públicamente hasta el 14 de mayo.
Se estima que miles de personas fallecieron como consecuencia de la exposición a la radiación, aunque varían las estimaciones del número exacto de víctimas.
Un informe de la ONU de 2005 estimó en 4.000 el número de muertes comprobadas o previstas en los tres países más afectados. Greenpeace calculó en 2006 que el desastre causó cerca de 100.000 muertos.
Según Naciones Unidas, unas 600.000 personas que participaron en las operaciones de limpieza y contención, conocidas como “liquidadores”, estuvieron expuestas a altos niveles de radiación. Esta catástrofe aumentó el temor del público hacia la energía nuclear, lo que impulsó un auge de los movimientos antinucleares en toda Europa.
Ocupación rusa
Las fuerzas rusas ocuparon la central el primer día de la invasión de Ucrania iniciada en 2022. Se tomaron la central sin combates tras enviar decenas de miles de soldados y cientos de tanques a Ucrania desde Bielorrusia, aliado cercano de Moscú.
Los soldados rusos cavaron trincheras y establecieron campamentos en zonas como el llamado Bosque Rojo, denominado así por el color que adquirieron los árboles tras la explosión radiactiva.
Su toma de la planta inactiva suscitó un intenso temor a que un incidente militar pudiera desencadenar otro desastre nuclear en el lugar.
El ejército ruso se retiró aproximadamente un mes después del inicio de la guerra, tras su fracaso para tomarse la capital, Kiev, ubicada a unos 130 km de Chernóbil, y donde hubo una feroz resistencia ucraniana.
Nuevas amenazas
Los restos de la central están cubiertos por una estructura interna de acero y hormigón conocida como el sarcófago, construida a toda prisa tras la emergencia de 1986.
Entre 2016 y 2017 se instaló una nueva cubierta exterior de alta tecnología, denominada el Nuevo Confinamiento Seguro y diseñada para sustituir finalmente al sarcófago, que no estaba pensado como una solución permanente.
Esta enorme estructura metálica exterior fue perforada por un dron ruso en febrero de 2025, por lo que perdió su capacidad para contener la radiación.
En un informe publicado en abril, Greenpeace señaló que, dado que la cubierta “no puede repararse por el momento, y no puede funcionar como fue diseñada, existe la posibilidad de fugas radiactivas”.
Se espera que las reparaciones duren entre tres y cuatro años. Otro ataque ruso podría provocar el colapso del refugio contra la radiación, declaró el director de la central a la AFP en diciembre de 2025.
Zona de exclusión
El área alrededor de la central fue evacuada y se convirtió en una zona de exclusión, con pueblos, campos y bosques abandonados. En total, más de 2.200 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania y 2.600 kilómetros cuadrados en el sur de Bielorrusia son, en la práctica, inhabitables.
La gente no podrá vivir allí de forma segura durante los próximos 24.000 años, según el OIEA.
La ciudad de Pripyat, a tres kilómetros de la central y con una población de 48.000 habitantes en 1986, fue completamente evacuada. Permanece abandonada, con sus edificios vacíos y en ruinas, incluido un parque de atracciones oxidado y una noria, que la hacen parecer una ciudad fantasma postapocalíptica.
Antes de la invasión rusa de 2022 era posible realizar visitas guiadas al lugar, pero desde hace casi tres años la zona permanece cerrada a los turistas. Sin presencia humana, la región se ha convertido prácticamente en una vasta reserva natural, donde en 1998 se reintrodujo el caballo de Przewalski, una especie rara y en peligro de extinción.
Fuente: AFP.
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Desde Rusia, medios se hacen eco sobre epidemia de amenazas de atentados en colegios de Paraguay
Paraguay es noticia internacional este jueves luego de que el medio ruso RT publicara en grandes titulares que “La ‘epidemia’ de amenazas de tiroteo en escuelas por un reto viral se expande a otro país de Latinoamérica”. Y agrega que “Antes ya se habían reportado estas oleadas en México y Argentina”.
En el desarrollo de la información, el portal digital explica que la Policía Nacional de Paraguay investiga un aluvión de denuncias sobre amenazas de tiroteos en distintas instituciones educativas del país desde la semana pasada. Unas acciones que, al parecer, formarían parte de un reto viral que circula en las redes sociales.
A continuacoón expone que los últimos casos se reportaron en Limpio, Mariano Roque Alonso, Luque y Capiatá. En uno de ellos, el responsable de la amenaza ya fue identificado, se trata de un alumno de octavo grado, de entre 13 y 14 años.
“La mayoría de las amenazas se dejan en los baños de los varones, donde aparecen inscripciones en los azulejos o espejos. El último caso fue en un espejo que decía: ‘Mañana tiroteo, mueran todos’“, relató el comisario Arturo Enciso en una entrevista, según informó el diario La Nación/Nación Media.
A continuación refiere que las investigaciones siguen en marcha, en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y los centros educativos afectados, para identificar a los responsables, que se cree que en su mayoría son alumnos de las propias instituciones afectadas.
Otro medio local informó que por el momento, algunos colegios privados realizan rigurosas inspecciones de las pertenencias de los estudiantes antes de ingresar en las instalaciones. Es el caso del Salesianito de Asunción, donde se contrataron guardias privados para llevar a cabo la tarea de revisar a sus más de 1.000 estudiantes.
Un tercer ejemplo dado por la prensa paraguaya indica que en varias instalaciones se han reportado largas colas de los alumnos para ingresar. “Mi hijo está hace más de 40 minutos esperando para entrar”, relató un padre.
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Ya son 25 amenazas de tiroteos
RT destacó que “en lo que va del año se han contabilizado 25 amenazas de este tipo, según confirmó la directora de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñez, Sonia Escauriza, quien precisó que más del 50 % de los casos se concentran en Asunción y en el departamento Central".
Antes de finalizar, la directora también contó que el MEC se mantiene en contacto con otras instancias del Estado, mencionando en concreto a los fiscales y la Policía. Recordó que cuando los responsables son mayores de 14 años los hechos son remitidos al Ministerio Fiscal para su investigación, puesto que ya tienen responsabilidad penal.
Como cierre, agregó que la situación que se vive en Paraguay “coincide con la registrada en otros países de la región, como México y Argentina, por lo que Latinoamérica está en alerta ante el nuevo reto viral surgido en las redes sociales”.
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Núñez Salinas lidera agenda estratégica con Rusia para comercio e inversión
El diputado colorado Carlos Núñez Salinas se encuentra en la capital de Rusia, Moscú, en su calidad de presidente alterno del Parlatino, desarrollando una jornada que marca un paso significativo en las relaciones parlamentarias entre Latinoamérica y la Federación Rusa.
El legislador se encuentra liderando una delegación que apunta a fortalecer las relaciones estratégcias; en ese marco mantuvo una reunión de alto nivel con la presidenta del Consejo de la Federación, Valentina Matviyenko.
El encuentro fue calificado como estratégico por su potencial para abrir canales de comercio, inversión y cooperación técnica en beneficio de los países de la región, y de Paraguay en particular.
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La reunión con Matviyenko, quien es considerada una interlocutora próxima al círculo de decisión ruso, permitió acordar el inicio de una hoja de ruta para la articulación de proyectos conjuntos en áreas económicas, migratorias y de seguridad.
En ese marco, se puso especial énfasis en facilitar el acceso ruso a productos agropecuarios latinoamericanos (carne y granos), promover inversiones en minería y coordinar mecanismos de protección y asistencia para comunidades latinoamericanas residentes en la Federación.
Impacto económico y oportunidades
Al respecto, el legislador paraguayo señaló que de acuerdo a las referencias macroeconómicas recientes, el bloque latinoamericano concentra un mercado regional de varios billones de dólares, mientras que la economía rusa ronda aproximadamente USD 1,7–1,8 billones nominales.
Indicó que la apertura de canales comerciales y la firma de acuerdos técnicos podrían traducirse en un aumento de exportaciones paraguayas, flujo de inversiones al sector agroindustrial y minero, y generación de empleo en regiones productoras.
Asimismo, durante la visita, la delegación encabezada por Núñez Salinas también realizó encuentros con altos funcionarios y organismos relevantes, como el Ministerio de Asuntos Exteriores: reunión con Alexander Shchetinin, director del Departamento Latinoamericano, para coordinar canales diplomáticos y técnicos.
Además, mantuvo un diálogo con Grigorii Karasin, presidente del Comité de Asuntos Internacionales del Consejo de la Federación. También incluyó un saludo protocolar del vicepresidente Konstantin Kosachev y reunión con los jefes de los grupos de cooperación con parlamentos latinoamericanos.
La agenta parlamentaria también contempló un intercambio con el vicepresidente Ivan Melnikov y encuentro con representantes del Instituto Latinoamericano de la Academia Rusa de Ciencias para promover cooperación académica y científica.
Además, contempló algunas actividades institucionales y culturales en el Kremlin, la Armería, la Galería Tretiakov y el Museo Central de la Gran Guerra Patria, fortalezas simbólicas que acompañaron las conversaciones políticas.
Próximos pasos y expectativas
La delegación acordó gestionar mesas técnicas sectoriales con ministros y autoridades rusas para cerrar cronogramas de trabajo, misiones técnicas y posibles ruedas de negocios.
“Paraguay buscará priorizar acuerdos que garanticen demanda estable para carne y granos, así como mecanismos de inversión responsable en proyectos mineros y agroindustriales que favorezcan transferencia tecnológica y desarrollo local”, precisó el diputado Núñez Salinas através de un comunicado que dio a conocer.
Fuentes de la delegación destacaron que la interlocución con la presidenta del Consejo de la Federación abre una vía institucional que puede traducirse en resultados concretos en el mediano plazo, siempre bajo el seguimiento técnico y la articulación entre parlamentos, gobiernos y sectores productivos.
La delegación paraguaya en Moscú estuvo integrada por el diputado Rolando González (presidente del Parlatino) y el diputado Carlos Núñez Salinas (presidente alterno), junto a miembros de la comitiva parlamentaria latinoamericana.