Los precios del petróleo se inflamaron el jueves tras el ataque terrestre y aéreo del ejército ruso contra Ucrania propulsando durante la sesión el precio del barril de WTI a más de 100 dólares y del de Brent a más de 105 dólares, por primera vez desde 2014.
Los precios del barril de Brent del mar del Norte para entrega en abril, alcanzaron en la sesión un alza de 8,78% a 105,34 dólares, pero se moderó al cierre con una suba de 2,27% a 99,08 dólares. En Nueva York, el barril de West Texas Intermediate (WTI), con plazo en abril, escaló temprano un 8,66% hasta 100,10 dólares, y finalizó con un alza de 0,77% a 92,81 dólares.
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Rusia lanzó la madrugada del jueves una invasión militar a Ucrania con ataques aéreos, especialmente en Kiev, y ordenó la entrada de fuerzas terrestres desde el norte, el este y el sur del país. Rusia es uno de los principales productores mundiales de gas y petróleo, por lo que esta operación asusta a los inversionistas en cuanto a eventuales rupturas en el aprovisionamiento de energía.
La reacción de Occidente y de Estados Unidos, Joe Biden, con la imposición de nuevas sanciones bancarias moderaron la subida del precio. El presidente estadounidense Joe Biden prometió recurrir a las reservas estratégicas de petróleo con el fin de aliviar a los estadounidenses, inquietos por una eventual alza de precio de los carburantes.
Fuente: AFP.
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FMI y BM advierten sobre escasez de petróleo si el estrecho de Ormuz permanece cerrado
Varias organizaciones internacionales, entre ellas el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), advirtieron el viernes sobre el riesgo de una escasez de petróleo si el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz no vuelve rápidamente a la normalidad.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán iniciada a finales de febrero provocó, por parte de Teherán, el cierre de Ormuz, lo que bloqueó el tráfico marítimo por este estrecho por el que transita aproximadamente el 20 % de los hidrocarburos a nivel mundial.
“Las reservas mundiales de petróleo se están reduciendo a un ritmo récord debido a la importante pérdida de suministro que transita por el estrecho de Ormuz”, alertaron en un comunicado conjunto el FMI, el BM, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), tras una reunión de sus dirigentes.
“Si la circulación marítima no vuelve a la normalidad, una reducción rápida y continuada de las reservas mundiales antes del pico de demanda del verano en el hemisferio norte representaría un riesgo creciente en términos de seguridad energética (...) y, en un sentido más amplio, de resiliencia de la economía”, advirtieron.
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Los países emergentes y en desarrollo, especialmente en Asia, se cuentan entre las primeras víctimas de esta caída del suministro de crudo, y algunos incluso han adoptado medidas para reducir el consumo.
En su comunicado, las cuatro instituciones recordaron que “si bien la economía mundial sigue mostrando resistencia, los efectos del conflicto de manera desproporcionada a los países más vulnerables”, debido al aumento de los precios del petróleo y de los fertilizantes.
Durante las reuniones del FMI y del BM, a mediados de abril, la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, aseguró que la institución estaba preparada para hacer frente a un aumento de la demanda de ayuda por parte de los países en dificultades.
En aquel momento estimó entre 20.000 y 50.000 millones de dólares el monto de la ayuda adicional que podría ser necesaria a causa de la guerra.
Aunque las tres partes beligerantes han llegado a un acuerdo para un alto el fuego, prorrogado una primera vez y hasta ahora respetado en términos generales, Washington y Teherán aún no han logrado ponerse de acuerdo sobre un texto común que permita una salida a la crisis.
Irán, por su parte, ha puesto en marcha las estructuras administrativas necesarias para gravar de forma permanente el tráfico marítimo que pasa por el estrecho, que el país comparte con el sultanato de Omán.
- Fuente: AFP
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La OTAN y la UE arremeten contra Rusia tras impacto de un dron en Rumania
Rumania, respaldada por sus aliados, atribuyó este viernes a Rusia toda la responsabilidad por la caída de un dron sobre un edificio residencial que dejó dos heridos en este país miembro de la OTAN.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, replicó que “nadie puede decir” por ahora si el aparato era ruso y aseguró que Moscú “nunca ha amenazado ni amenaza a los países europeos”.
Las autoridades rumanas declararon persona non grata al cónsul general ruso en Constanza y anunciaron el cierre del consulado ruso en esa ciudad situada a orillas del mar Negro.
Moscú respondió de inmediato prometiendo “medidas de represalia” inminentes. Esto es lo que se sabe hasta ahora del incidente:
¿Qué ocurrió?
Según el Ministerio de Defensa, Rusia atacó en la madrugada del viernes con drones “objetivos civiles e infraestructuras en Ucrania, cerca de la frontera fluvial con Rumania”.
“Uno de estos drones penetró en el espacio aéreo rumano”, informó el ministerio en un comunicado. Un adolescente de 14 años y una mujer de 53 resultaron heridos.
El aparato “fue rastreado por radar hasta la parte sur de la ciudad de Galati y luego se estrelló contra el techo de un edificio de viviendas, provocando un incendio al impactar”, añadió.
“Hasta ahora nadie puede decir cuál es el origen de tal o cual dron mientras no se haya realizado una pericia sobre ese dron”, declaró Vladimir Putin al responder a periodistas desde Astaná, en Kazajistán, añadiendo que se han registrado caídas de drones ucranianos otras veces en otros países.
¿Por qué el dron no fue interceptado?
Las fuerzas rumanas no tuvieron tiempo suficiente para derribar el dron, afirmó un responsable de defensa, y añadió que no hubo “oportunidades realistas para neutralizarlo de forma segura”.
“El tiempo del que disponíamos —cuatro minutos— fue extremadamente corto”, declaró el general Gheorghe Maxim, del Comando Conjunto.
El presidente rumano, Nicusor Dan, dijo que la decisión de no intervenir se tomó “porque no se daban las condiciones necesarias para destruirlo sin poner en peligro la seguridad de la población civil”.
¿Cómo ha respondido Rumania?
El presidente rumano acusó a Rusia del incidente.
El mandatario convocó al Consejo Supremo Nacional de Defensa para “debatir las implicaciones del incidente más grave” que ha afectado a su territorio desde la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022.
Bucarest informó a la OTAN y pidió medidas para acelerar el traslado de capacidades antidrones hacia Rumania. Dos cazas F-16 fueron enviados.
“¿Dónde están los sistemas antidrones? ¿No deberían estar desplegados en la frontera rumana? ¿Por qué no lo están? ¿Dónde está la Unión Europea? ¿La OTAN?”, preguntó indignada Mihaela, una habitante de Galați de 47 años que no quiso dar su apellido. “Temo por mi vida”, añadió.
Más tarde el viernes, el presidente rumano fue abucheado en el lugar del impacto, donde algunas personas corearon “¡dimisión!”.
¿Cómo reaccionaron la UE y los aliados de Rumania?
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció en X que “la guerra de agresión había cruzado otra línea roja” y expresó la “plena solidaridad” con el país.
Maia Sandu, la presidenta de Moldavia, un país situado entre Rumania y Ucrania y que también ha sufrido repetidas incursiones de drones en su territorio, demostró que Rusia representa un “peligro para todos”.
También condenas llegaron desde Alemania, Reino Unido y Francia. Esta última anunció que había convocado al embajador ruso.
Y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reiteró en X su llamado a la Unión Europea para que imponga sanciones “fuertes” contra Rusia y afirmó que Rusia está preparando un “nuevo ataque masivo” contra su país.
¿Y la OTAN?
La OTAN, en tanto, condenó el “comportamiento irresponsable” de Rusia.
Su secretario general, Mark Rutte, afirmó que había asegurado al presidente Dan la “solidaridad absoluta” de la alianza y que “la OTAN está preparada para defender cada centímetro del territorio aliado”.
El embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, también condenó la “incursión temeraria” de Rusia y expresó el respaldo “a nuestro aliado”.
- Fuente: AFP
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El petróleo repunta tras recrudecimiento de tensiones en Oriente Medio
Los precios del petróleo retomaron su tendencia alcista el martes, tras ataques estadounidenses en Irán y amenazas de Teherán que empañan los aparentes avances hacia un alto el fuego duradero en Oriente Medio.
Los precios del oro negro siguen siendo inferiores a los de finales de la semana pasada, pero las pérdidas del lunes se recortaron notablemente.
El barril de Brent del mar del Norte, para entrega en julio, rozó los 100 dólares (99,58 dólares, +3,58 % con respecto al cierre de la víspera).
Su equivalente estadounidense, el barril de West Texas Intermediate, terminó en 93,89 dólares. Esto supone una baja frente al último cierre oficial del viernes, pero un alza con relación a las transacciones del lunes, feriado en Estados Unidos.
“El mercado asimila la idea de un acuerdo que está en negociación, en un contexto en el que la oferta se ha visto gravemente comprometida” en los últimos meses, aseguró Mark Malek, de Siebert Financial.
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“Es poco probable que los precios bajen de los 95 dólares el barril (en el caso del Brent) mientras las dos partes no lleguen a un acuerdo, debido a la inseguridad que reina en el estrecho” de Ormuz, anticipó Gregory Brew, de Eurasia Group.
Este paso crucial para las exportaciones de hidrocarburos del Golfo sigue prácticamente bloqueado.
En caso de reapertura, “los flujos deberían recuperar entre el 30 % y el 50 % de su volumen anterior a la guerra en el plazo de un mes”, estimó Brew.
Pero si las negociaciones vuelven a fracasar, habrá que esperar un enésimo repunte de los precios, según los analistas.
“Un fracaso en este punto no nos devolverá a la casilla de salida. Nos llevará a una situación peor”, expresó Malek, y señaló que las reservas mundiales de crudo, utilizadas como colchón para hacer frente a la crisis, cayeron desde el inicio del conflicto el 28 de febrero.
- Fuente: AFP
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La guerra llegó al supermercado: hoy falta tinta, mañana alimentos
La guerra en Medio Oriente empezó afectando al petróleo y al transporte marítimo. Ahora ya golpea algo mucho más cotidiano: las bolsas de papas fritas. ¿Qué decisión tomó una empresa japonesa ante la escasez de insumos?
Japón acaba de convertirse en el primer gran ejemplo visible de cómo un conflicto geopolítico puede alterar cadenas de suministro globales aparentemente lejanas. La empresa Calbee, líder japonés en snacks y papas fritas, anunció que desde el 25 de mayo comenzará a vender 14 de sus productos en envases blanco y negro por escasez de tinta industrial derivada del conflicto con Irán.
La razón parece insólita, pero revela una realidad mucho más profunda: muchas tintas industriales utilizan resinas derivadas de la nafta, un subproducto petroquímico cuya disponibilidad quedó afectada por la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
Lo ocurrido con Calbee podría ser apenas el comienzo ya que la guerra y la incertidumbre logística están tensionando toda la cadena petroquímica global. Y eso implica impactos directos sobre envases, fertilizantes, plásticos, agroquímicos, cosméticos, pinturas, componentes tecnológicos e incluso medicamentos.
El problema es que el petróleo ya no es únicamente combustible: es materia prima industrial. Y es que cuando se encarece o se interrumpe el flujo de derivados petroquímicos, el efecto dominó alcanza prácticamente todo lo que consume una economía moderna.
La propia industria japonesa ya comenzó a advertir dificultades para sostener importaciones de materiales plásticos y químicos. Algunas compañías incluso suspendieron pedidos mientras buscan proveedores alternativos fuera de Medio Oriente.
La decisión de Calbee tuvo un fuerte impacto en Japón porque la marca es casi un símbolo cultural. Sus tradicionales paquetes coloridos desaparecerán temporalmente de las góndolas para priorizar el abastecimiento y ahorrar insumos críticos.
La empresa explicó que el contenido seguirá siendo el mismo, pero admitió que el cambio responde a la necesidad de adaptarse a “condiciones geopolíticas cambiantes”.
Detrás de una simple bolsa en blanco y negro aparece una señal mucho más seria, la economía mundial vuelve a descubrir cuán dependiente es de cadenas logísticas extremadamente frágiles.
Si el conflicto escala, el impacto podría multiplicarse. Expertos y medios internacionales ya advierten que el problema podría expandirse mucho más allá del packaging.
El estrecho de Ormuz mueve cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier bloqueo prolongado afecta combustibles, seguros marítimos, transporte internacional y producción industrial.
Y el impacto no sería uniforme: países importadores y economías dependientes de insumos externos serían los más vulnerables.
En América Latina, por ejemplo, una suba sostenida del petróleo impactaría rápidamente en alimentos, logística, fertilizantes, producción agrícola, plásticos, tecnología, construcción, productos importados.
Incluso sectores aparentemente alejados de la guerra podrían verse afectados por aumentos de costos o faltantes parciales.
Del petróleo a los chips. El temor ya no gira solamente alrededor de la energía. Algunos análisis internacionales también empiezan a mencionar riesgos sobre helio industrial, semiconductores y componentes tecnológicos críticos si persisten las interrupciones logísticas en la región.
La guerra podría terminar acelerando una nueva ola inflacionaria global impulsada no por demanda, sino por escasez de insumos estratégicos.
La pandemia había dejado una lección: el mundo depende demasiado de pocas rutas y pocos proveedores.
Ahora, la crisis en Medio Oriente vuelve a mostrar que un conflicto regional puede modificar desde el precio del combustible hasta el diseño de una bolsa de snacks en Tokio.
Y si hoy faltan colores para imprimir envases, mañana podrían faltar otros componentes mucho más sensibles para la economía mundial.