Rusia superó la cifra de 100.000 contagios diarios de COVID-19, un número récord que refleja la propagación de la nueva variante ómicron y el aumento de casos en varios países del mundo.
El gobierno reportó este sábado que en las últimas 24 horas 113.122 nuevos casos y 668 decesos, mientras que la capital, Moscú se mantiene como principal foco de la epidemia con 26.488 nuevas infecciones y 76 muertes.
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Aunque las autoridades reportan 330.111 víctimas a causa del coronavirus desde que empezó la pandemia, la agencia de estadísticas Rosstat, que tiene una definición más amplia de los decesos, considera que más de 660.000 personas murieron debido al COVID-19.
Estas cifras podrían explicarse por la lenta campaña de vacunación, sumado también a que no se tomaron medidas de confinamiento desde la primavera de 2020 y también por el caso omiso que hace gran parte de la población a medidas sanitarias como el uso de mascarilla en el transporte público.
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Fuente: AFP.
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Zelenski rechaza celebrar elecciones porque “serían un tsunami” para Ucrania
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que sería demasiado peligroso para el país celebrar elecciones mientras combate la invasión rusa, como reclamó esta semana el popular exministro de Defensa. Ucrania suspendió las elecciones debido a la ley marcial, una medida que cuenta con un amplio respaldo de la población para que el país se centre en combatir a las fuerzas rusas.
El líder ucraniano, elegido en 2019, se enfrentó antes a llamados de sus pares ruso Vladimir Putin y estadounidense Donald Trump para celebrar elecciones, incluso mientras Moscú bombardea el país a diario. El debate volvió a la mesa con la controvertida propuesta del exministro de Defensa Mijaílo Fédorov, cuya destitución en julio provocó unas protestas insólitas desde el inicio de la invasión rusa en 2022.
“Pienso que, en una guerra como esta, unas elecciones como tal son un enorme riesgo. Las elecciones en este momento serían un tsunami para el país, que fracturaría a Ucrania”, afirmó Zelenski. “Si queremos destruir el país, entonces podemos avanzar hacia la celebración de elecciones en tiempos de guerra”, añadió el mandatario de 48 años.
Zelenski lanzó estas declaraciones el sábado durante una reunión informativa con un grupo de periodistas, entre ellos de la AFP, la primera de este tipo en meses marcados por diversas crisis políticas.
Entre ellas destaca la destitución de Fédorov, que llevó a miles de personas a manifestarse para reclamar la restitución de este firme defensor de la innovación tecnológica que impulsó reformas de calado en el ejército.
Esta semana, Fédorov hizo un llamamiento sorpresa para encontrar la manera de organizar una votación, pero sin ofrecer una hoja de ruta de cómo hacerlo, lo que provocó el distanciamiento de algunos de sus partidarios.
Los expertos han señalado una serie de obstáculos, entre ellos cómo votarían los soldados, los millones de refugiados ucranianos y los habitantes de los territorios ocupados, así como la amenaza de desinformación por parte de Rusia.
“Un camino equivocado”
Solo el 15 % de los ucranianos cree que deberían celebrarse elecciones antes de que finalicen las hostilidades, según una encuesta del Instituto de Sociología de Kiev. Zelenski lanzó numerosas pullas contra su oponente durante la rueda de prensa. “Creo que él mismo se dirige -o está siendo empujado- hacia un camino equivocado”, dijo Zelenski refiriéndose a Fédorov.
El exministro había impulsado reformas en las fuerzas armadas y reforzó la estrategia de guerra con drones que ha infligido importantes golpes a las tropas y los intereses rusos. Sin embargo, chocó con el mando militar y su enfoque tradicionalmente rígido.
Inicialmente, la opinión pública se puso de su lado y exigió el cese del comandante en jefe, Oleksandr Sirski, finalmente destituido en un intento de acallar las manifestaciones. Zelenski ratificó el derecho a protestar, pero advirtió contra las actitudes “irrespetuosas” hacia los militares.
Visitar Estados Unidos
El equipo de Fédorov confirmó a AFP este domingo que planea visitar pronto Estados Unidos, un viaje que probablemente reavive las especulaciones sobre si se está posicionando como rival de Zelenski.
La disputa interna se produce en medio de una escalada de la guerra.
Rusia intensificó sus ataques con misiles balísticos, difíciles de interceptar, que ponen de manifiesto las carencias de las defensas aéreas de Ucrania.
Por su parte, Kiev aceleró su propia campaña de ataques de largo alcance contra objetivos energéticos y logísticos rusos, incluidas refinerías de petróleo y almacenes de distribución.
Zelenski afirmó que Kiev intentaba atacar las plataformas de lanzamiento de estos misiles balísticos que, en la práctica, sólo pueden ser destruidos por los sistemas Patriot de diseño estadounidense.
El presidente ucraniano señaló que recibió 675 misiles Patriot en 2023, frente a los 364 de 2025 y los 264 de 2026.
Estados Unidos afronta una escasez de estos misiles debido a su propia guerra contra Irán, por lo que se muestra reticente a suministrar grandes cantidades a Ucrania.
Zelenski aseguró que Rusia puede producir alrededor de 100 misiles balísticos al mes.
Las muertes de civiles han alcanzado sus niveles más altos desde los primeros meses de la invasión, según estadísticas verificadas de Naciones Unidas.
Ucrania acogerá el lunes una reunión de sus aliados europeos para debatir cómo aumentar la presión sobre Rusia para que ponga fin a su invasión iniciada en febrero de 2022.
Fuente: AFP.
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“Masha y el Oso” fue sancionada por Ucrania
Ucrania anunció sanciones destinadas a limitar la difusión de la serie de animación infantil “Masha y el Oso”, que narra las aventuras de una niña y un plantígrado, por considerar que es un vehículo de propaganda rusa entre los más pequeños. Kiev considera que la serie constituye una herramienta de poder cultural en manos de Moscú y contribuye a proyectar una imagen positiva del país, ya que el oso pardo es un símbolo utilizado con frecuencia para representar a Rusia.
“Ucrania impuso sanciones contra los productores y distribuidores de la serie de animación rusa Masha y el Oso”, afirmó el viernes su ministra de Cultura, Tetiana Berejna. “La propaganda rusa no tiene cabida en las pantallas de los niños, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar del mundo”.
Según ella, estas medidas crean “una base legal para bloquear este contenido en Ucrania” y para pedir “a las plataformas internacionales que restrinjan su monetización y difusión”. Las sanciones adoptadas por Ucrania afectan, entre otros, a los creadores rusos de la serie y a su estudio, según el decreto publicado el jueves por la noche por la presidencia ucraniana.
El documento sostiene que la serie “transmite narrativas prorrusas disfrazadas de contenido infantil” y genera ingresos fiscales para el país vecino.
A finales de junio, Ucrania ya había protestado por la compra por parte de Netflix de los derechos de dos nuevas temporadas y la ampliación de su licencia para esta serie de animación.
La serie, estrenada en 2009 por el estudio ruso Animaccord, también se emite en cadenas de televisión de todo el mundo y está disponible en YouTube.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, interrogado el viernes sobre estas sanciones, respondió que “Ucrania declaró la guerra a los dibujos animados”.
“Masha y el Oso conquistaron al mundo entero” y sólo promueven “las mejores cualidades humanas”, aseguró.
Ucrania, que combate la invasión rusa a gran escala desde 2022, intenta limitar la influencia cultural de Rusia promoviendo su exclusión de ámbitos como el deporte, el cine y el arte. Los ucranianos se alejaron de las películas, series, libros y músicas rusas, que hasta entonces ejercían una influencia considerable en el país.
Fuente: AFP.
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EE. UU. respalda la soberanía de Japón sobre islas en disputa que visitó Putin
Estados Unidos reconoce la soberanía de Japón sobre unas islas en disputa que visitó el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó este viernes el embajador de Washington en Tokio. El mandatario ruso viajó el jueves al archipiélago en cuestión, que Moscú denomina Kuriles del Sur y que las autoridades japonesas llaman Territorios del Norte. Allí visitó una escuela y una planta procesadora de pescado, e incluso degustó caviar.
Luego de la visita, ambos países intercambiaron duras críticas sobre la soberanía de estas islas que son centro de una disputa bilateral desde hace décadas. “Estados Unidos se mantiene firme en su apoyo a su aliado más importante y en su reconocimiento de la soberanía japonesa sobre los Territorios del Norte”, afirmó el embajador George Glass en la red social X.
“En un momento en que la Alianza entre Estados Unidos y Japón se dedica a fomentar la prosperidad en toda la región del Indo-Pacífico, nos oponemos firmemente a cualquier acción que socave su paz y estabilidad”, agregó el diplomático. Las relaciones entre Rusia y Japón se han visto afectadas durante años por estas islas de las que la Unión Soviética se apoderó en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
La visita de Putin fue la primera de un presidente ruso desde la de Dmitri Medvédev en 2010.
“Los Territorios del Norte son parte inherente del territorio de Japón, tanto desde el punto de vista histórico como según el derecho internacional”, protestó la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
El país asiático incluso convocó al embajador de Rusia.
La legación diplomática rusa en Japón informó que su representante reafirmó que las islas son “parte integrante de la Federación Rusa” y que el viaje de Putin a ese lugar no era “un asunto para discutir con otros países”.
Disputa territorial
Rusia y Japón intercambiaron duras críticas el jueves tras la primera visita del presidente ruso Vladimir Putin al archipiélago de las Kuriles, en el centro de una disputa entre ambos países desde hace décadas. Las relaciones ruso-japonesas están marcadas por tensiones en torno a cuatro de estas islas en el Pacífico Norte de las que se apoderó el ejército soviético en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Putin viajó el jueves a Iturup, una de las islas en disputa, llamadas Kuriles del Sur, por Rusia, y Territorios del Norte, por Japón. Allí visitó una escuela y una planta procesadora de pescado, e incluso degustó caviar.
“Qué buen clima tienen aquí, es como un resort”, dice Putin en un video difundido por el Kremlin.
Se trata de la primera visita de un presidente ruso a este territorio desde la realizada por Dmitri Medvédev en 2010.
Tokio reaccionó con firmeza al viaje de Putin: “Hiere los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable”, declaró la primera ministra japonesa Sanae Takaichi.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, convocó al embajador de Rusia en Japón, Nikolái Nozdrev, para expresarle su “enérgica protesta”.
Moscú desestimó las críticas de Tokio.
La portavoz de la diplomacia rusa, María Zajárova, calificó las declaraciones de Tokio como “jurídicamente infundadas” y acusó al gobierno japonés de tener una “política antirrusa rayana en la hostilidad”.
“Tokio vuelve a estar obsesionado con discursos revisionistas”, añadió.
Tras el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, Japón había dicho, por primera vez desde 2003, que la parte más meridional de las Kuriles estaba “ocupada ilegalmente”.
La ONU pide “moderación”
La ONU, a través de la portavoz del secretario general António Guterres, recordó que se trata de un asunto bilateral entre Estados miembros e instó a ambos a actuar con “moderación” y evitar acciones que puedan agravar las tensiones.
Putin viajó a Iturup un día después de ir a la cercana isla rusa de Sajalín, donde la Marina realizaba maniobras.
Mientras estuvo en Sajalín, celebró una reunión “sobre la garantía de la seguridad de las fronteras orientales de Rusia”, informaron los medios estatales.
Los lazos entre Japón y Rusia se deterioraron tras las sanciones de Tokio a Moscú por la guerra en Ucrania, que Putin calificó el miércoles de “injustificadas”.
“Japón ha identificado a Rusia como una gran fuente de amenazas. Me gustaría señalar que no estamos amenazando a Japón (...) Por el contrario, (Japón) tiene reclamos territoriales contra nuestro país”, afirmó el mandatario ruso.
Rusia se ha acercado a China recientemente, y sus fuerzas navales y aéreas realizan maniobras conjuntas en zonas próximas a Japón, lo que obliga a los aviones japoneses a despegar en modo de alerta cientos de veces al año.
Corea del Norte, que este mes denunció el refuerzo militar de Japón, ha enviado soldados y municiones para apoyar el esfuerzo bélico de Rusia frente a Ucrania.
Desde 1945, Tokio invoca el tratado de 1855 por el que la Rusia zarista y Japón fijaron su frontera justo más allá de las cuatro islas disputadas: Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai.
Rusia, por su lado, se ampara en la conferencia de Yalta de febrero de 1945, en la que los Aliados acordaron que las Kuriles serían cedidas a la Unión Soviética a cambio de que entrara en guerra contra Japón.
Unos 20.000 ciudadanos rusos viven en las Kuriles, que poseen yacimientos de oro y plata y ricas zonas de pesca, y que ganaron importancia estratégica durante la Guerra Fría.
Fuente: AFP.
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Rusia y Japón reavivan disputa territorial tras visita de Putin a las islas Kuriles
Rusia y Japón intercambiaron duras críticas este jueves tras la primera visita del presidente ruso Vladimir Putin al archipiélago de las Kuriles, en el centro de una disputa entre ambos países desde hace décadas.
Las relaciones ruso-japonesas están marcadas por tensiones en torno a cuatro de estas islas en el Pacífico Norte de las que se apoderó el ejército soviético en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
Putin viajó el jueves a Iturup, una de las islas en disputa, llamadas Kuriles del Sur, por Rusia, y Territorios del Norte, por Japón. Allí visitó una escuela y una planta procesadora de pescado, e incluso degustó caviar.
“Qué buen clima tienen aquí, es como un resort”, dice Putin en un video difundido por el Kremlin.
Se trata de la primera visita de un presidente ruso a este territorio desde la realizada por Dmitri Medvédev en 2010.
Tokio reaccionó con firmeza al viaje de Putin: “Hiere los sentimientos del pueblo japonés y es absolutamente inaceptable”, declaró la primera ministra japonesa Sanae Takaichi.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi, convocó al embajador de Rusia en Japón, Nikolái Nozdrev, para expresarle su “enérgica protesta”. Moscú desestimó las críticas de Tokio.
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La portavoz de la diplomacia rusa, María Zajárova, calificó las declaraciones de Tokio como “jurídicamente infundadas” y acusó al gobierno japonés de tener una “política antirrusa rayana en la hostilidad”.
“Tokio vuelve a estar obsesionado con discursos revisionistas”, añadió.
Tras el inicio de la ofensiva rusa en Ucrania en febrero de 2022, Japón había dicho, por primera vez desde 2003, que la parte más meridional de las Kuriles estaba “ocupada ilegalmente”.
ONU pide “moderación”
La ONU, a través de la portavoz del secretario general António Guterres, recordó que se trata de un asunto bilateral entre Estados miembros e instó a ambos a actuar con “moderación” y evitar acciones que puedan agravar las tensiones.
Putin viajó a Iturup un día después de ir a la cercana isla rusa de Sajalín, donde la Marina realizaba maniobras.
Mientras estuvo en Sajalín, celebró una reunión “sobre la garantía de la seguridad de las fronteras orientales de Rusia”, informaron los medios estatales.
Los lazos entre Japón y Rusia se deterioraron tras las sanciones de Tokio a Moscú por la guerra en Ucrania, que Putin calificó el miércoles de “injustificadas”.
“Japón ha identificado a Rusia como una gran fuente de amenazas. Me gustaría señalar que no estamos amenazando a Japón (...) Por el contrario, (Japón) tiene reclamos territoriales contra nuestro país”, afirmó el mandatario ruso.
Rusia se ha acercado a China recientemente, y sus fuerzas navales y aéreas realizan maniobras conjuntas en zonas próximas a Japón, lo que obliga a los aviones japoneses a despegar en modo de alerta cientos de veces al año.
Corea del Norte, que este mes denunció el refuerzo militar de Japón, ha enviado soldados y municiones para apoyar el esfuerzo bélico de Rusia frente a Ucrania.
Desde 1945, Tokio invoca el tratado de 1855 por el que la Rusia zarista y Japón fijaron su frontera justo más allá de las cuatro islas disputadas: Iturup, Kunashir, Shikotan y Habomai.
Rusia, por su lado, se ampara en la conferencia de Yalta de febrero de 1945, en la que los Aliados acordaron que las Kuriles serían cedidas a la Unión Soviética a cambio de que entrara en guerra contra Japón.
Unos 20.000 ciudadanos rusos viven en las Kuriles, que poseen yacimientos de oro y plata y ricas zonas de pesca, y que ganaron importancia estratégica durante la Guerra Fría.
Fuente: AFP