La Oficina Meteorológica Central informó que un movimiento telúrico se sintió con fuerza este lunes en la capital de Taiwán, Taipéi, sin que se registraran hasta ahora reportes de daños. La agencia meteorológica indicó que el sismo fue de magnitud 6 y que se produjo a una profundidad de 19 kilómetros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó la magnitud del sismo en 6,2. Según los reportes, el epicentro se situó en el mar, a 56 kilómetros al este de la ciudad costera de Hualien, en tanto que la Oficina Meteorológica indicó que hasta el momento no hay informaciones de daños a la infraestructura.
Un periodista de la AFP en Taipéi indicó que los edificios se sacudieron violentamente con el sismo que golpeó la ciudad a las 17:46 hora local (9:46 GMT). “El movimiento duró unos 20 segundos y el piso se movió hacia la derecha y la izquierda”, indicó un reportero de la AFP en Taipéi.
Taiwán es golpeada habitualmente por sismos ya que la isla se encuentra cerca de los límites de dos placas tectónicas. Hualien, una localidad muy turística, fue golpeada por un sismo de magnitud 6,4 en 2018 que provocó 17 muertos y cerca de 300 heridos.
Venezuela: reparten torta de 330 kg entre niños refugiados por los terremotos
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“Fue hecho con amor para los niños de La Guaira”, víctimas del doble sismo del 24 de junio que ha dejado más de 5.000 muertos, dice Claris Antaurgo, de 50 años, mientras corta porciones de un enorme pastel de varios metros de largo, decorado con los colores de la bandera de Venezuela. Veinticinco personas participaron en la elaboración de “la torta más grande de Venezuela”, de 7,7 metros por 1,6 y con un peso total de 330 kg, explica Wilman Villegas, uno de los promotores de la iniciativa que reúne a varias asociaciones civiles de Caracas.
“Es un récord para Venezuela (...) pero no se trata de un trofeo para colocarlo en una vitrina, se trata de llevar esta torta a las personas que la necesitan”, asegura. Unas 3.000 porciones de pastel serán distribuidas entre los niños de La Guaira para conmemorar el Día del Niño en Venezuela, que este año se celebra el 19 de julio.
“Vamos a ir llevando trozos de torta a los centros donde están los chamos (niños) refugiados”, dice. Desde el terremoto, más de 20.000 personas viven en carpas o refugios improvisados. “Estamos llevando con ellos un trozo de alegría, de felicidad, de solidaridad y de esperanza en un momento tan difícil”, añade Villegas.
La cubierta superior del gigantesco pastel está decorada con el tricolor venezolano y las estrellas de la bandera. “Simboliza la patria, nuestra patria que en este momento siempre va a seguir estando con mucha resiliencia, con mucha fortaleza y a pesar de la vicisitud que enfrentamos”, agrega. “A pesar de lo que está pasando, esperamos poder salir adelante”, comenta Antaurgo, que participó como voluntaria en la jornada.
Al menos 5.069 personas murieron durante los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país, según el último balance oficial publicado el viernes. Los temblores dejaron también 16.740 heridos. Las autoridades evitan hablar del número de desaparecidos, mientras la ONU estimaba el día siguiente de la tragedia que la cifra podría llegar a 50.000. Otras estimaciones apuntan a unos 10.000.
Una mujer se sienta entre los escombros de edificios dañados por los terremotos del 24 de junio en Tanaguarena, estado de La Guaira, el 18 de julio de 2026. Foto: Juan Barreto/AFP
Venezuela: asciende a 5.208 cifra de fallecidos por terremotos
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El balance de fallecidos por los terremotos en Venezuela incrementó el domingo a 5.208, según el reporte diario publicado por el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez. El número de heridos se mantuvo en 16.740. Los cerca de 100 nuevos decesos reportados en las últimas 24 horas se dan a más de tres semanas de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron el norte del país, principalmente el estado costero de La Guaira, cercano a Caracas.
Las autoridades evitan hablar de desaparecidos. La ONU estimó dos días después de los sismos que podrían llegar hasta 50.000. Algunas proyecciones, en cambio, apuntan a una cifra cercana a los 10.000. Rescatistas y voluntarios continúan en la búsqueda de cuerpos atrapados entre los escombros de los edificios colapsados.
En La Guaira, más de 20.000 personas que se quedaron sin hogar viven en campamentos desplegados en estadios, plazas y hasta en las aceras. Según las cifras oficiales más de 850 edificios están dañados y 190 se derrumbaron totalmente.
Final mundialista
Personas corrían, saltaban, gritaban y se abrazaban en una algarabía tras el silbato que indicó el cierre de la final del Mundial, una fiesta que hizo olvidar por 120 minutos la tragedia que cientos de refugiados viven en Venezuela tras perder sus hogares por los sismos. Más de 100 personas presenciaron la victoria de España contra Argentina a través de una gran pantalla dispuesta en un estadio polideportivo en La Guaira, el estado más golpeado por los terremotos del 24 de junio, que deja ya más de 5.200 fallecidos.
Desde entonces este estadio sirve como refugio para más de 1.300 damnificados. Allí los días se hacen largos y difíciles, pero el fútbol los ha hecho un poco más llevaderos. “Es alegre, pero dentro de la tristeza. Uno hubiera preferido estar en otras situaciones porque tenía otros planes para este fin de semana”, confesó a la AFP David Pérez, de 39 años.
Personas afectadas por los terremotos del 24 de junio ven la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre España y Argentina en una pantalla gigante en un refugio temporal en Maiquetía, estado de La Guaira, Venezuela, el 19 de julio de 2026. Foto: Federico Parra/AFP
Ver la final del mundial en un contexto diferente junto a su esposa y su hija era uno de los muchos planes que tenía este trabajador del metro de Caracas antes de la tragedia. “Teníamos ya parte de lo que iba a ser nuestro futuro, mi pareja y yo, y prácticamente lo perdimos todo”, lamentó.
Pese a apoyar a España y celebrar el triunfo, tan pronto como acabó el juego se alejó cabizbajo mientras tomaba de la mano a su hija. Martha González, una cuentacuentos que entretiene a los niños del refugio, dijo que le alegró ver cómo se divertían los menores. “Lo estoy disfrutando mucho, compartiendo con la alegría a los chicos, viendo sus sonrisas, sus ánimos, sus expectativas sobre este mundial”, contó.
Una final de niños
La final del Mundial coincidió con el Día del Niño en Venezuela y los más atentos al partido fueron ellos. La mayoría mostró simpatía con Argentina, vestidos con camisetas del astro Lionel Messi o la bandera albiceleste pintada en las mejillas. Un grupo incluso se puso de pie cuando sonó el himno argentino en el partido.
Se sentaron en el piso del estadio, recubierto de césped artificial, a escasos metros de la pantalla y reaccionaron ante cada jugada. Algunos se pararon para jugar con balones de fútbol mientras comentaban y emulaban las jugadas.
Ver la final “es muy importante, no tanto para nosotros, los adultos podemos asimilar muy rápido, pero los pequeños de casa son lo más importante de todo”, comentó Yonibel Muñoz, un joven de 24 años.
Su vivienda necesita reparaciones, así que está desde el primer día de los sismos en el campamento, donde ayuda a mantener a los niños entretenidos y celebró que transmitieran el partido. “Nos ayuda, más que todo lo psicológico, porque hemos sufrido un trauma muy grande, pérdida de familia, niños, mascotas”, reflexionó.
“Un momento de resiliencia”
Detrás de las sillas dispuestas cerca de la pantalla para ver el partido, se observaban decenas de camas dobles desplegadas en todo el campo de fútbol del estadio, protegidas bajo un enorme techo de metal que a duras penas los resguarda del sol y de la lluvia.
Encima de cada colchón están los bolsos, ropa, juguetes y variedad de pertenencias de estas víctimas: vestigios de una vida que ahora transcurre entre estas literas.
Los dos sismos que ocurrieron en un intervalo de segundos dejaron a miles de familias sin hogar que han tenido que alojarse con allegados o se han acudido a los campamentos, donde hay más de 21.000 personas, según cifras oficiales.
Al menos 190 edificios se derrumbaron y otros 856 están severamente dañados.
“La vida es como una película, tiene altibajos, ya pasamos un momento fuerte, pero ahora estamos en un momento de resiliencia, de sobrevivir, de darle alegría y paz, y todo lo que necesitan nuestros niños”, remarcó Martha González.