El presidente del Banco Mundial, David Malpass, anunció un monto de US$ 93.000 millones para incrementar la ayuda a países en la recuperación de la pandemia de COVID-19. “El generoso compromiso de hoy por parte de nuestros socios es un paso fundamental para apoyar a los países pobres en sus esfuerzos por recuperarse de la crisis de covid-19″, expresó.
El organismo internacional informó que es la reposición más grande que ha hecho la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que otorga subvenciones a 74 países, la mayoría africanos.
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De acuerdo con el comunicado difundido, el paquete incluye US$ 23.500 millones en contribuciones de 48 países de ingresos altos y medianos, así como financiamiento obtenido en mercados de capital y aportes del propio Banco Mundial.
El fondo de la AIF se repone cada tres años, pero debido a la pandemia, la última inyección de efectivo se adelantó un año y estará vigente hasta junio de 2025. El Banco Mundial sostuvo que los fondos ayudarán a los países a prepararse mejor para futuras dificultades, incluidas pandemias, crisis financieras y desastres naturales.
Si bien los fondos ayudarán a países de todo el mundo, los recursos se destinan cada vez más a África, que recibirá alrededor del 70 por ciento de la financiación.
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Fuente: AFP.
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Paraguay tiene la oportunidad de dar el próximo gran salto
- Jesica Barreto
- jesica.barreto@nacionmedia.com
La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, destaca la estabilidad macroeconómica y la reducción de la pobreza y señala que el país debe convertir esas fortalezas en mayor inversión, productividad y empleos de calidad. Energía, infraestructura, capital humano, valor agregado y participación privada aparecen como claves para la próxima etapa.
Paraguay atraviesa un momento que puede marcar el inicio de una nueva etapa económica. Después de una década en la que construyó credibilidad y estabilidad macroeconómica, sumó crecimiento sostenido y alcanzó el grado de inversión. Ahora tiene la oportunidad de conseguir que esas fortalezas se traduzcan en mayor productividad, mejores empleos, más ingresos y, finalmente, en una mejora concreta de las condiciones de vida de la población.
Esa es la lectura de Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, quien visitó nuevamente Paraguay y conversó con La Nación / Nación Media sobre los avances alcanzados y cómo el país puede dar el próximo salto.
“Paraguay está en una posición muy fuerte para hacer un salto cuantitativo, para lograr una gran inflexión”, sostuvo la ejecutiva, al destacar la evolución de los principales indicadores económicos. Cordeiro Guerra señaló que durante sus distintas visitas pudo observar un avance importante en la credibilidad macroeconómica del país, acompañado por un crecimiento sostenido durante los últimos tres años.
Pero el siguiente capítulo, según plantea, debe construirse sobre lo conseguido. La estabilidad debe convertirse en una plataforma para generar nuevas inversiones y oportunidades.
DE LA ESTABILIDAD AL CRECIMIENTO INCLUSIVO
Uno de los principales avances que destacó Cordeiro Guerra es la reducción de la pobreza. En dos años, la tasa pasó del 24 % al 16 %, mientras unas 300.000 personas salieron de esa condición. Para la vicepresidenta del Banco Mundial, la magnitud y velocidad de esta reducción resulta especialmente significativa frente a otros procesos similares registrados en la región.
El resultado, explicó, estuvo asociado a una mejora del gasto público, es decir, a una mayor eficiencia del Estado, una mejor focalización de los programas sociales y esfuerzos de descentralización para llegar a las poblaciones más vulnerables, de zonas rurales y remotas. A esto se sumó un factor decisivo: la generación de empleo.
El desafío ahora es lograr que esa reducción de la pobreza se transforme en una tendencia estructural. Para ello, Paraguay necesita que el crecimiento genere oportunidades de manera sostenida y que la mejora de los indicadores macroeconómicos tenga una traducción cada vez más visible en la vida cotidiana de las familias. “Hay que convertir esa credibilidad macroeconómica en proyectos bancables y una mayor atracción de inversión extranjera directa”, afirmó.
Paraguay acaba de alcanzar el grado de inversión y cuenta, según Cordeiro Guerra, con spreads o precios de compra y venta de activos financieros entre los menores de la región. Sin embargo, la ejecutiva advierte que los mismos factores que permitieron construir la estabilidad macroeconómica deben sumarse a otros para producir el “step change” o salto cuantitativo que requiere la siguiente fase de desarrollo.
MÁS INVERSIÓN Y MEJOR AMBIENTE DE NEGOCIOS
En este punto, la agenda incluye una serie de condiciones que deben acompañar al crecimiento. Empezando por la infraestructura como un factor habilitante. Paraguay puede fortalecer su conectividad física y logística, con mejores carreteras, transporte y puertos, para integrarse de manera más eficiente con la región y facilitar la circulación de bienes.
A esto se suma el fortalecimiento del ambiente de negocios. Gobernanza, instituciones y capacidad de implementación serán determinantes para que las oportunidades puedan convertirse efectivamente en proyectos.
Para Cordeiro Guerra, la participación del capital privado tendrá un papel cada vez más relevante. Es clave utilizar las inversiones públicas como una herramienta capaz de movilizar mayores recursos privados hacia sectores estratégicos.
PRODUCIR, TRANSFORMAR Y GENERAR VALOR
Otro de los cambios que puede impulsar a Paraguay está relacionado con su estructura productiva. El país posee ventajas comparativas importantes en sectores como la agricultura, pero una parte significativa de la transformación y del valor agregado todavía se realiza fuera de sus fronteras. La apuesta, según explicó, debe ser avanzar desde una economía basada principalmente en commodities hacia un modelo que incorpore más transformación, tecnología e innovación dentro del país. La oportunidad está en producir y transformar en Paraguay aquellos bienes y servicios en los que el país cuenta con ventajas, generando así mayor valor agregado y empleos de mayor productividad.
Este cambio es particularmente importante en un contexto internacional de reordenamiento de las cadenas de valor, que puede abrir nuevas oportunidades para países capaces de ofrecer condiciones adecuadas para atraer inversiones y desarrollar producción.
LA VENTANA DEMOGRÁFICA
La otra gran ventaja para sostener el crecimiento está en las personas. Cordeiro Guerra considera que Paraguay todavía dispone de una ventana de oportunidad demográfica y que debe ser aprovechada mediante una inversión sistemática en capital humano.
Educación y salud aparecen entre los principales desafíos. En educación, la ejecutiva pone énfasis en los aprendizajes fundamentales, pero también en el desarrollo de habilidades que permitan a los jóvenes insertarse en el mercado laboral. Resalta que son necesarias capacidades técnicas y competencias que faciliten el acceso al primer empleo y permitan que la formación adquirida en la escuela se traduzca en oportunidades laborales.
La conexión entre educación, empleabilidad y productividad será, de acuerdo con esta visión, uno de los motores de la segunda fase del crecimiento paraguayo.
UNA ALIANZA DE OCHO AÑOS
Esta agenda forma parte del nuevo Marco de Alianza 2027-2034 del Banco Mundial, una estrategia de ocho años que coloca al sector privado en el centro. El esquema contempla dos grandes ejes. Por un lado, las condiciones habilitantes, con inversiones en infraestructura física, logística, conectividad y capital humano, especialmente en salud y educación. Por otro, la movilización de inversión privada y el fortalecimiento de las cadenas de valor en sectores donde Paraguay posee ventajas comparativas.
Las nuevas oficinas del Grupo Banco Mundial en Paraguay acompañan este cambio de enfoque. La intención es acercar cada vez más el trabajo del brazo público y privado de la institución para que ambos puedan complementarse y multiplicar el impacto de las inversiones.
El resultado esperado no se limita a una cifra de desembolsos. “Queremos mover la aguja”, afirmó Cordeiro Guerra. Eso implica medir el impacto en términos de movilización de capital privado y, especialmente, en la generación de más y mejores empleos, con mayor productividad.
PARAGUAY, COMO EJEMPLO REGIONAL
La vicepresidenta del Banco Mundial considera que Paraguay puede convertirse en un caso demostrativo para otros países de América Latina. Para ello identifica tres grandes transformaciones. La primera es convertir la credibilidad macroeconómica en mayor productividad. La segunda, pasar de un esquema de financiamiento predominantemente público a uno capaz de movilizar sistemáticamente capital privado. Y la tercera, avanzar desde una economía basada en recursos naturales hacia una economía con mayor valor agregado e innovación.
El contexto regional y global puede jugar a favor. Los cambios demográficos, el reordenamiento geopolítico y la transformación de las cadenas de valor abren oportunidades que Paraguay puede aprovechar si consigue consolidar las reformas necesarias. “Paraguay como una ventana para el mundo”, resumió Cordeiro Guerra al explicar la apuesta del Banco Mundial.
Para la ejecutiva, el proceso no depende de un único actor. Requiere alianzas dentro del país, cooperación regional y acompañamiento internacional. El Grupo Banco Mundial, sostuvo, busca aportar experiencia y conocimiento internacional, pero también aprender de Paraguay y de las experiencias que pueda desarrollar.
El punto de partida, entonces, está dado por una economía que logró construir estabilidad, reducir la pobreza y mejorar su posición internacional. El desafío de la próxima etapa será que esa fortaleza se convierta en productividad, inversión, empleos de calidad y oportunidades para una población que todavía tiene por delante una ventana demográfica para aprovechar,
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Intensivistas, héroes de la pandemia
- Por Arturo Peña Villaalta
- arturo.pena@nacionmedia.com
Desde el 2021, cada 19 de setiembre se recuerda en nuestro país el Día del Intensivista. La conmemoración nos remonta directamente a ese tiempo de la historia reciente que marcó al mundo: la pandemia de covid-19.
Paraguay estaba quizás entre los países menos preparados para un desafío de tal magnitud. Según los registros del Ministerio de Salud, para el 2020 había 194 profesionales intensivistas censados. Con estos soldados y unas 380 camas en las UTI del país fuimos a la guerra contra el covid.
Para el 2021 la cantidad de camas se duplicó pero se abría la crisis de la falta de personal. Muchos fueron formados en el campo de batalla. Escasez de medicamentos, falta de oxígeno, nuevos equipos que había aprender a manejar, el temor por sus propias vidas y las de sus familias… Es imposible dimensionar lo que los trabajadores de la salud pasaron durante ese tiempo. En especial aquellos que trabajaron horas y horas encerrados en las unidades de terapia intensiva.
Durante la pandemia el trabajo periodístico tampoco se detuvo. Las salas de prensa pasaron obligadamente a trabajar a distancia, sin embargo, muchos periodistas, fotógrafos, camarógrafos y choferes siguieron realizando la cobertura desde las calles, desde los hospitales, informando a diario sobre el transcurrir de esos difíciles días.
El Facebook me recordaba esta semana una edición especial del diario La Nación del 6 de setiembre de 2020, en homenaje al personal de blanco que daba batalla en hospitales en momentos en que la curva de contagios iba en ascenso. Fue un compendio de notas realizadas en diferentes puestos sanitarios, con testimonios de primera mano del personal de salud, sus vivencias, sus temores. Con un equipo de prensa fuimos a realizar un reportaje al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente Prof. Dr. Juan Max Boettner, el Ineram. Este hospital se había vuelto la principal trinchera de la lucha contra el covid. Allí pudimos conversar con trabajadores de varias áreas, quienes –algunos entre lágrimas– contaron cómo la pandemia les había llevado al límite de su capacidad tanto profesional como humana.
“Una vez que un paciente ingresa, ya se queda 100 % a nuestro cuidado. El personal de blanco también tiene que estar viendo no solo la parte pulmonar o cardiaca, sino también la parte psicológica, la contención. Hacemos también enfermería psicológica”, relataba el jefe de la UTI de adultos del Ineram. Mencionaba el impacto que tenía en muchos pacientes los trajes especiales que se utilizaban. Algunos intensivistas llegaron a imprimir fotos de sus rostros y pegarlos sobre las máscaras, para que los enfermos pudieran reconocerlos y no se sintieran tan intimidados.
Con la aprobación de la Ley n.º 7.159/2023, los especialistas en medicina crítica e intensiva pudieron alcanzar algunas reivindicaciones y beneficios. Según Salud, a los cerca de 300 existentes actualmente, este año se sumó la contratación de otros 270 nuevos médicos asignados a las UTI.
La pandemia, que se extendió desde el 2020 al 2023, dejó lecciones muy duras que nunca debemos olvidar. Una de ellas es la importancia de un sistema de salud fuerte y de equipos humanos suficientes, especializados y remunerados de forma acorde.
“Nos cambió la vida realmente este virus y nos hizo saber que hay cosas más importantes por las que luchar y no por cosas banales puramente”, me decía en aquel reportaje el entonces director del Ineram, el doctor Felipe González.
Mientras nos perdemos en discusiones banales y torcidas en las redes sociales, en las UTI del país, en este momento, se libra la batalla cotidiana por preservar la vida. Por lo menos en este día, el del Intensivista, tomemos conciencia de ello.
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Banco Mundial inauguró su nueva oficina en Paraguay
La inauguración de la nueva sede del Grupo Banco Mundial en Asunción y los 75 años de trabajo conjunto entre el organismo y Paraguay motivaron una celebración especial en el piso 12 del Edificio Aymac III, en el corazón del eje corporativo de la capital. Un selecto grupo de invitados asistió al evento que contó con la participación de Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta Regional del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
La cita convocó a autoridades nacionales, exministros de Hacienda, embajadores, representantes de organismos internacionales, empresarios y referentes del sector financiero y bancario local.
“Esta nueva oficina es un testimonio de nuestro profundo y duradero compromiso con Paraguay. Coloca a nuestros equipos más cerca de instituciones gubernamentales, clientes y aliados, y nos proporciona una plataforma sólida para respaldar las prioridades de desarrollo del país”, expresó a través de un video Wencai Zhang, director gerente y oficial administrativo principal del Grupo Banco Mundial.
Señaló que “este espacio es más que una oficina, es una inversión estratégica para nuestra gente y nuestra misión”. Detalló que fue diseñado siguiendo los estándares de Lugar de Trabajo del Grupo Banco Mundial y que su ambientación celebra la cultura e identidad del Paraguay. En la entrada, un Poncho de 60 listas, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Material Cultural Intangible, da la bienvenida al personal y a los visitantes. También se destacan en rincones estratégicos, piezas de cerámica de artesanos paraguayos.
SOCIO IMPORTANTE
Durante el acto protocolar, la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, elogió la consolidación fiscal y la estabilidad macroeconómica de Paraguay, y celebró la sólida alianza estratégica entre el organismo internacional y el país, una relación forjada hace 75 años.
Por su parte, el ministro sustituto del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Gerardo Ruiz Díaz manifestó que a lo largo de estos años, el Banco Mundial ha sido un socio importante del país en áreas fundamentales como infraestructura y conectividad, desarrollo rural, fortalecimiento institucional, educación, salud, protección social y generación de conocimiento para el diseño de mejores políticas públicas. La inauguración coincidió con la designación de Boris Weber como representante residente del Grupo Banco Mundial en Paraguay. Los invitados disfrutaron del brindis en la terraza con un cautivante atardecer como telón de fondo y la magnífica vista panorámica de Asunción.
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Vicepresidenta del Banco Mundial resalta avances del país en consolidación y estabilidad
La vicepresidenta del Grupo Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe (ALC), Susana Cordeiro, resaltó los avances de Paraguay en materia de consolidación fiscal, crecimiento económico y estabilidad macroeconómica, así como la trayectoria construida durante los 75 años de asociación entre el organismo internacional y el país.
Esto, en el marco de la inauguración de las nuevas oficinas del organismo que estarán ubicadas en el Edificio Aymac III, en el eje corporativo de Asunción, donde reflexionó sobre las oportunidades que se presentan hacia adelante, tomando como base los avances alcanzados durante estas décadas de cooperación.
“Paraguay ahora necesita de hecho, un step change en private investment (cambio cualitativo en la inversión privada) y eso implica quizá otros ingredientes, otra onda de reformas que el país está viendo y ya está caminando en esta dirección”, comentó. A su vez, puso foco en la necesidad de profundizar las condiciones que permitan movilizar una mayor participación de la inversión privada y acompañar la siguiente etapa de crecimiento y desarrollo de nuestro país, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas este miércoles.
A su vez, el titular sustituto del MEF, Gerardo Ruiz Díaz, destacó la alianza entre Paraguay y el Grupo Banco Mundial y abogó por seguir fortaleciendo la relación entre el país y el organismo internacional con miras a impulsar el desarrollo nacional.
“Estos 75 años son mucho más que una relación internacional, representan décadas de cooperación, de conocimiento compartido y, sobre todo, de acompañamiento a distintas etapas del desarrollo económico y social del Paraguay”, explicó.
Resaltó que el Grupo Banco Mundial es un socio importante para Paraguay en áreas estratégicas como infraestructura y conectividad, desarrollo rural, fortalecimiento institucional, educación, salud y protección social, además de su aporte en la generación de conocimiento para el diseño de mejores políticas públicas.
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“Estamos seguros de que será un espacio donde podamos seguir construyendo soluciones conjuntamente, convirtiendo las prioridades del país en proyectos, reformas e inversiones con resultados concretos para nuestra gente”, mencionó.
Igualmente valoró la etapa de oportunidades que atraviesa actualmente el país, sustentada en la estabilidad macroeconómica, fundamentos sólidos y un importante potencial productivo. También señaló que el desafío es transformar estas fortalezas en mayor productividad, mejores empleos y oportunidades de desarrollo que lleguen cada vez a más paraguayos.
“Es precisamente en esa agenda donde valoramos especialmente la nueva etapa de nuestra relación con el Grupo Banco Mundial. El recientemente aprobado Marco de Alianza con Paraguay para el período 2027-2034 refleja una visión que compartimos”, aseveró.
La visión apunta a avanzar hacia una economía más competitiva, resiliente e inclusiva, fortaleciendo nuestro capital humano, mejorando la infraestructura y la conectividad, y generando mejores condiciones para movilizar la inversión privada.