Un avión de turismo se estrelló el domingo cerca de Milán, en el norte de Italia, causando la muerte de siete pasajeros y del piloto, según medios de comunicación italianos.
Leé también: El papa Francisco lamenta la “explosión de violencia” en cárcel de Ecuador
El aparato, un Pilatus PC-12 que salió del aeropuerto Linate, en Milán, con destino a Olbia, en Cerdeña, se estrelló cinco minutos después de despegar, según Il Corriere della Sera. El avión se incendió tras chocar con un edificio vacío en renovación. El piloto, un rumano de 30 años, y los siete pasajeros, entre ellos un niño, murieron, según el diario.
“Los vidrios de mis ventanas temblaron” contó Giuseppe, un joven de 26 años que vive cerca del lugar del accidente, a la agencia de noticias italiana AGI. “Abrí la ventana y, como en las películas, vi una gran columna de humo que se elevaba, y llamé a los servicios de socorro”, añadió. La Agencia Nacional de Seguridad Aérea abrió una investigación.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
El ministro Eugenio Jiménez expuso en seminario en la Universidad de Bolonia, Italia
El ministro de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Jiménez Rolón, integró el panel de expositores del “Seminario Internacional de Estudios: Democracia, Derechos Humanos y Justicia Constitucional en América Latina: Tendencias y Perspectivas”, realizado el 11 de febrero de 2026 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Bolonia, Italia. El encuentro se desarrolló en el marco de la Maestría en Justicia Constitucional y Derechos Humanos.
En su intervención, el ministro abordó los límites de la justicia constitucional. La sesión fue presidida por Giovanni Moschella, de la Universidad de Messina, Italia. El seminario se enmarcó en el programa académico de la Maestría en Justicia Constitucional y Derechos Humanos.
En su intervención, el ministro abordó los límites de la justicia constitucional en materia de revisión de sentencias dictadas en las instancias ordinarias, destacando la desnaturalización que implica la revisión, por los órganos de control de constitucionalidad, del razonamiento de los jueces ordinarios, cuando el mismo no dé lugar a sentencias incongruentes o arbitrarias.
Explicó que se trata de un fenómeno recurrente en algunos países latinoamericanos, cuyos jueces constitucionales confunden una sentencia no ajustada a derecho con una sentencia incongruente o arbitraria. Destacó asimismo que son estos casos los que caen en la órbita de la justicia constitucional, mas no aquellos en los que la sentencia contiene una fundamentación razonable, aunque no se halle ajustada a derecho.
En la misma jornada expusieron Carlos Ayala Corao, de la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela; Diego Moreno Alcalá, y Alberto Alfonso Borea Odría, jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; Luz Imelda Pacheco Zerga, presidenta de la Corte Constitucional del Perú; Jorge Luis Cáceres Arce, rector de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, Perú; Marcelo Figueiredo, de la Universidad de São Paulo, Brasil; y Diego Valadés, de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El seminario se enmarcó en el programa académico de la Maestría en Justicia Constitucional y Derechos Humanos, orientado al estudio del constitucionalismo contemporáneo y la protección de los derechos humanos en América Latina.
Podes leer: Tribunal de Sentencia condenó a tres expolicías stronistas a 20 y 25 años de cárcel
Dejanos tu comentario
“Sobrevivir a lo imposible”: José Zaván y su recuperación a cinco años de la tragedia aérea
El estudiante universitario José Daniel Zaván Vaccari fue el único sobreviviente del accidente aéreo que acabó con la vida de siete personas en Luque, el 9 de febrero de 2021. El joven habló con La Nación a cinco años de aquella tragedia.
“En estos años, gracias a Dios, al apoyo de mi familia y de la gente que se encariñó conmigo, pudimos salir adelante y poder tener una exitosa recuperación”, refirió.
Destacó especialmente el acompañamiento de su madre, Blanca Vaccari, y la contención espiritual a través de una profunda fe. “Gracias al apoyo de mi mamá y de Dios, de su misericordia, pude recuperarme bastante bien de ese accidente tan grande y grave”, remarcó.
A la par del acompañamiento familiar, contó con el aliento de los profesionales médicos. “Mi mamá estuvo siempre al pie del cañón y me ayudó a recuperarme. También el personal de salud me ayudó mucho y agradezco a los doctores por el estímulo”, expresó.
Actualmente, se encuentra trabajando en su independencia motriz tras recuperar la movilidad del brazo lesionado durante el percance. “Estoy trabajando para poder ser más independiente y adecuarme a la vida laboral, a mi vida personal, recuperarme lo más que se pueda y seguir adelante”, rubricó.
También compartió sus anhelos. “Espero recuperarme 100 % y seguir con mi vida, ser un profesional, entrar al rubro (Agronomía), trabajar y hacer mi vida, con la gracia de Dios”, reveló.
Ajustes neurológicos
Doña Blanca Vaccari también recordó como han sido estos años de lucha y la milagrosa recuperación de su hijo.
“Como todo proceso, tiene su tiempo y sus resultados, de la mano de Dios y de los profesionales que le atienden y de todas las familias paraguayas que nos acompañan”, resaltó.
En cuanto a los avances de José, mencionó que cognitivamente está lúcido pese a la lesión en la cabeza. Y sigue evolucionando positivamente en otros aspectos.
“Física, mecánica, biológica y fisiológicamente seguimos en desarrollo de mejoramiento con diversos tratamientos, espiritualmente fortalecido y psicológicamente en mejoría. Sus avances biosocial y sensorial tienen buena evolución”, especificó.
Actualmente con 40 cirugías de urgencias, descompresión, restauración reconstructiva y funcional aún le esperan algunas estéticas y de ajustes funcionales. No obstante, deberá recibir un tratamiento de por vida.
“De ajustes, porque es un paciente neurológico, y mientras algunas funciones no están restablecidas es difícil recibir el alta definitiva por la complejidad de sus tratamientos”, explicó.
En cuanto al trauma que dejó aquel episodio en la familia, aún falta superar. “Emocionalmente, aún estamos en proceso, porque el trauma fue tan grande tanto para mi hijo como para mi y toda mi familia”, aclaró.
Por otro lado, comentó con orgullo que José ha retomado sus estudios. “Desde la cama de un hospital y con apoyo de la familia de la UNA aún sigo siendo su compañera y maestra dentro y fuera del aula. Es su sueño ser un profesional y valerse por sí solo, ser independiente para mejorar su calidad de vida”, indicó.
La intervención divina
Pese a los sinsabores, la fe les mantiene firmes en este proceso. “Somos testimonios del amor y la grandeza de Dios en nuestras vidas”, sentenció.
Precisamente, atribuye a la intervención divina la salvación y recuperación milagrosa del muchacho. “Gracias a la intervención de María Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga) que ha guardado el cerebro de mi hijo. Tanto le pedí que cuando despertara me conociera, y su presencia sigue más viva en nuestras vidas”, apuntó.
Está convencida de que la beata llegará a ser canonizada. “Con mucho amor estamos cumpliendo nuestro propósito de vida, ella cumplió y nosotros también. Llegará a ser santa”, aseguró.
En ese camino, se fortalecen espiritualmente a través del servicio a los demás con las oraciones y la Eucaristía, precisó. “Somos testimonios del amor de Dios y Él nos provee a través de diversas personas”, sostuvo.
Finalmente, hizo alusión a la cuestión judicial y a la necesidad de seguir solventando los gastos de recuperación. “Llegará la justicia, estamos seguros. Si es un derecho, la idea es poder asegurar de alguna manera el tratamiento que deberá recibir durante toda su vida”, puntualizó.
Dejanos tu comentario
A 30 años de la peor tragedia aérea del Paraguay: un avión cayó sobre una plaza y dejó 22 muertos
Emiliano Cáceres
Este 4 de febrero se cumplen tres décadas del accidente de aviación más mortífero en la historia del Paraguay hasta la fecha. Un avión carguero se estrelló sobre una plaza en la ciudad de Mariano Roque Alonso. El resultado fue la muerte de los cuatro tripulantes de la aeronave y de 18 personas que estaban en tierra.
Las investigaciones posteriores revelaron que el accidente se debió a un error humano. Este acontecimiento dejó una profunda marca sobre todo en aquellos que perdieron a un ser querido.
Era el domingo 4 de febrero de 1996. El día estaba soleado, ideal para el asado en familia. En el barrio Monseñor Bogarín de la ciudad de Mariano Roque Alonso se vivía una jornada amena. Niños y jóvenes se divertían en una plaza, jugando a la pelota, mientras los demás socializaban.
Ese día, la familia Gracia tenía una reunión familiar. Todos disfrutaban de la agradable jornada. De pronto se escuchó el sonido de motor de un avión. A nadie le extrañó, ya que era habitual debido a la cercanía al aeropuerto.
Sin embargo, aquel sonido se hizo cada vez más fuerte. Una sombra comenzó a oscurecer todo y luego hubo un estruendo y una explosión. En un abrir y cerrar de ojos, aquella amena jornada se llenó de fuego, gritos, dolor y desesperación.
Tripulación excesivamente confiada
Ese día, un avión de carga McDonell Douglas DC-8 55F equipado con cuatro motores, perteneciente a la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) se preparó para despegar desde el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi con destino a Sao Paulo, Brasil, para recoger una carga y llevarla a Barranquilla, Colombia.
Para ese momento, la aeronave tenía unos 30 años de antigüedad. A pesar de ello, estaba en excelentes condiciones para volar. La tripulación estaba compuesta por el capitán José Muñoz, el primer oficial y copiloto José Karft y el ingeniero de vuelo Hernando Sánchez. A bordo también iba un pasajero. Todos eran de nacionalidad colombiana.
Las condiciones de vuelo eran inmejorables: el día estaba soleado, no había vientos fuertes, la visibilidad era óptima, el avión estaba en buenas condiciones y la tripulación estaba bien descansada. Los pilotos estaban muy confiados en este vuelo.
Una broma fatal
El piloto Muñoz decidió que era el momento perfecto para probar las habilidades del copiloto Karft, quien era el más novato de la tripulación. Muñoz le cedió al copiloto los controles del tetramotor. A las 14:30, el DC-8 de LAC despegó sin problemas. Poco después del despegue, para “probar” la capacidad de reacción del copiloto, el capitán redujo la potencia de uno de los motores del ala izquierda, lo que generó una asimetría de empuje, causando que la aeronave se inclinara a la izquierda.
Posteriormente, el ingeniero de vuelo redujo la potencia del motor 2 del ala izquierda. Esto hizo que el avión perdiera más empuje y se inclinara aún más. El capitán y el ingeniero presionaron al copiloto para recuperar la posición normal, pero los dos motores restantes no pudieron mantener el ascenso. El copiloto luchó por estabilizar el avión, pero a tan baja altitud no pudo concretar ninguna maniobra.
El DC-8 acabó estrellándose en la canchita de una plaza del barrio Monseñor Bogarín, arrasando con cinco casas. Murieron sus 4 tripulantes y 18 personas en tierra, 13 de ellas niños.
Con un total de 22 fallecidos, este es a la fecha de hoy el accidente de aviación más mortal en la historia del Paraguay. La familia Gracia perdió a 11 miembros. Los sobrevivientes vendieron posteriormente la propiedad y se fueron para siempre del barrio. Entre los fallecidos también estaba el matrimonio compuesto por Édgar Franco de 24 años y Perla Jara de 23, y el pequeño hijo de ambos. Hoy en la casa de esta familia existe un oratorio en homenaje a todas las víctimas.
Una marca en la historia aeronáutica
El accidente de LAC en Mariano Roque Alonso fue uno de los episodios más oscuros en la historia aeronáutica de nuestro país. A lo largo del tiempo, Paraguay tuvo varios incidentes aéreos, pero ninguno de la magnitud de este.
El reconocido historiador aeronáutico Antonio Luis Sapienza, en conversación con La Nación/Nación Media, acota que si bien hasta ahora el accidente del DC-8 carguero de LAC en M.R. Alonso en 1996 ha sido el peor en términos de destrucción y pérdidas de vidas humanas, le sigue de cerca el vuelo 263 de Panair do Brasil.
Sapienza relató que se trataba de un vuelo regular de pasajeros que cubría el trayecto desde el Aeropuerto de Londres Heathrow hasta el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini en Ezeiza, cerca de Buenos Aires, con escalas programadas en París, Lisboa, Dakar, Recife, Río de Janeiro, San Paulo y Asunción.
“El 16 de junio de 1955, alrededor de la 1 AM, la aeronave involucrada, un Lockheed L-149 Constellation, matrícula PP-PDJ, se estrelló mientras procedía a descender, a 13 km del Aeropuerto Internacional de Asunción, específicamente en Fernando de la Mora (Paraguay). Había 24 personas a bordo, de ellas 16 murieron”, detalló.
Sobre el historial de siniestros aeronáuticos en nuestro país y sus causas, Sapienza acota que “Paraguay no tiene el tráfico civil y comercial de otros países, por lo que el índice de accidentes aéreos ha sido relativamente bajo. En la gran mayoría de ellos y hablando de manera general, el más alto porcentaje ha sido a causa de errores humanos no solo atribuible a pilotos paraguayos sino también extranjeros. Luego le siguen accidentes e incidentes por causas meteorológicas y problemas técnicos en las aeronaves. Han habido pocos accidentes aéreos en la aviación comercial”.
Lo ocurrido el 4 de febrero de 1996 debe ser una lección para los pilotos. Nunca deben estar excesivamente confiados por más buenas condiciones de vuelo que haya. Tampoco pueden realizar maniobras imprudentes, en especial en una fase crítica de vuelo como el despegue. Errores de este tipo cuestan vidas inocentes y provocan heridas prácticamente imposibles de sanar.
Dejanos tu comentario
Roma empezó a cobrar dos euros a los turistas en acceso a la Fontana de Trevi
La Fontana de Trevi, en Roma, empezó este lunes a cobrar el acceso a los turistas convirtiéndose en el más reciente monumento famoso que busca recaudar fondos y combatir el exceso de visitantes. La gente posó bajo el sol frente a la obra maestra barroca tras pagar la tarifa de dos euros (1,68 dólares) para acceder a la fuente que en estos tiempos de turismo masivo convoca multitudes.
“¡Dime que no vale dos euros! ¡Vale miles, si no millones, es hermosa!”, dijo a la AFP la turista polaca Agata Harezlak, de 41 años. El lugar de la escena más famosa de la película “La Dolce Vita” de Federico Fellini, cuando la actriz Anita Ekberg se da un baño, encabeza la lista de muchos visitantes en la Ciudad Eterna.
El británico Phillip Willis, con pantalones cortos y camiseta a pesar del frío, dijo estar encantado de conseguir “una foto decente de mí mismo sin ser bombardeado por un montón de otra gente”. Gran parte de la plaza sigue abierta al público y muchos prefirieron tomar fotos desde allí en lugar de pagar por una mejor vista.
La alcaldía estima que esta entrada podría recaudar al menos seis millones de euros al año, según el concejal de Turismo de Roma, Alessandro Onorato.
Los ingresos se destinarán en parte a pagar a los 25 auxiliares con chalecos azules contratados para atender la taquilla y guiar a la gente a través de la zona cercada en lo alto de las escalinatas y hasta la fuente.
Los fondos recaudados también permitirían el acceso gratuito de los residentes de Roma a una serie de museos de la capital italiana, dijo.
François Tricot, un belga de 35 años, dijo estar “encantado de pagar” para tener espacio para sacar la foto perfecta de su pareja, que lucía un anillo de compromiso recién estrenado.
La pareja se echó a reír cuando luego arrojaron monedas al agua, lo que tradicionalmente garantiza su regreso algún día a Roma.
Pedir un deseo y lanzar una moneda a la fuente del siglo XVIII es tan popular que las autoridades recogen miles de euros a la semana para donarlos a la organización benéfica Caritas.
El turista albanés David Lyucia dijo que estaba “bien para los turistas”, pero que “no es correcto que los italianos tengan que pagar”, mientras que la argentina Vittoria Calabria opinó que “debería ser gratis” para todos. Pero el responsable de Turismo de Roma, Onorato, desestimó las quejas y sostuvo que “si la Fontana di Trevi hubiera estado en Nueva York, habrían pedido 100 euros, no dos”.
Fuente: AFP.