El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva cerró la noche de este jueves en Salvador una gira por el empobrecido nordeste brasileño con aires de precampaña, en un acto con movimientos de la comunidad negra en el que arremetió contra el gobierno de Jair Bolsonaro.

El líder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), que aún no ha confirmado si será candidato a la elección presidencial de octubre del año que viene, rechazó que haya una polarización que requiera una tercera alternativa, como señalan algunos.

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“No hay polarización. Está la candidatura del PT, que siempre fue democrático, y la candidatura de un fascista genocida que es Bolsonaro”, indicó el exmandatario (2003-2010), levantando aplausos de sus seguidores. Salvador, capital de Bahia, fue la última parada de un recorrido iniciado el 15 de agosto por varios estados del nordeste brasileño, un histórico bastión del PT.

Para Creomar De Souza, de la consultora Dharma, Lula comenzó esta precampaña por donde “parecía más obvio”, donde Bolsonaro cosechó la menor cantidad de votos en 2018: “Fue el lugar más impactado por sus dos administraciones, no solo con el programa (de transferencias monetarias) Bolsa Familia, sino también con otros programas sociales”.

“Hay todo un simbolismo” en el inicio de este diálogo por parte del expresidente en una región de gran tracción electoral. Y eso coincide con un momento en que “el gobierno de Bolsonaro parece preso en la idea de destruir puentes y encerrarse”, señala De Souza.

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Lula, de 75 años, recuperó hace meses sus derechos políticos gracias a la anulación de las condenas por corrupción dictadas en su contra, una de las cuales lo llevó a la cárcel durante casi 18 meses, entre 2018 y 2019. Los últimos sondeos le dan una amplia ventaja frente al ultraderechista Bolsonaro en las próximas presidenciales, que se anuncian como las más polarizadas de la historia del país.

El presidente ultraderechista registra la peor aceptación desde que asumió el poder en enero de 2019, en especial por su caótica gestión de la pandemia, que ya deja casi 580.000 muertos en Brasil. Además, enfrenta una investigación judicial por prevaricación, por supuestamente no denunciar indicios de corrupción en la compra de vacunas anti-COVID.

Noticias falsas e inflación

Ante dirigentes de la comunidad negra, Lula denunció la difusión de noticias falsas en su contra por parte del entorno del mandatario. “Los bolsonaristas están haciendo una verdadera guerra contra mí en internet. Dicen que estoy relacionado con el demonio (...) Todo el mundo sabe que soy católico, pero cuando sea candidato, todas las religiones serán tratadas con la máxima decencia”, dijo el patriarca de la izquierda brasileña.

“Lo advierto: de nada sirve hacer noticias falsas en mi contra, Bolsonaro”. Además, responsabilizó a su gobierno por el preocupante avance de los precios, que en julio impulsó al índice un 8,9% en 12 meses, y de la desigualdad.

“No es posible la inflación que está corroyendo a la gente más pobre de este país. No es posible que la gasolina esté aumentando en un 73%, no es posible que la gasolina va a volver a subir, la electricidad aumentará”, enumeró.

Fuente: AFP.

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