Una misión de Cascos Blancos de Argentina viajará este sábado a Haití para colaborar en la ayuda humanitaria y la asistencia médica por el terremoto que devastó el suroeste del país y dejó más de 2.000 muertos, informó el jueves la cancillería.
“De no haber inconvenientes imprevistos, el contingente, encabezado por la presidenta de la Comisión Cascos Blancos, Marina Cardelli, saldrá con 25 voluntarios entre los que se destacan personal de salud y pediatras”, dijo en un comunicado la diplomacia en Buenos Aires.
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La misión se trasladará a Puerto Príncipe en un avión Hércules de la Fuerza Aérea. Llevará “una serie de suministros médicos y medicamentos, además de pastillas potabilizadoras, frazadas y otros insumos para emergencias a fin de montar un puesto de atención sanitaria nivel 1”, según la declaración oficial.
“Haití es un pueblo hermano, y lo vamos a ayudar en lo que podamos. Nuestro aporte humanitario estará presente”, dijo el canciller Felipe Solá. El ministro de Defensa, Jorge Taiana, afirmó de su lado: “Nuestro país tiene una larga tradición de solidaridad y acompañamiento a los pueblos que han sido castigados por desastres naturales”.
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Según los servicios de protección civil haitiana, el balance aún provisional del terremoto es de 2.189 fallecidos, 332 desaparecidos y más de 12.000 heridos.
Fuente: AFP.
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Cierran temporalmente cataratas del Iguazú por crecidas en Argentina debido al El Niño
Las autoridades cerraron este lunes temporalmente el acceso turístico a las cataratas del Iguazú en el noreste argentino por la crecida del río homónimo, mientras se han registrado aumentos de los caudales de los ríos Paraná y Uruguay debido a las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.
La Intendencia del Parque Nacional Iguazú y la empresa concesionaria del paseo restringieron el ingreso a los sectores turísticos de las cataratas ubicadas en Misiones luego de que el río superara los 12.000 metros cúbicos por segundo, más de seis veces su caudal promedio.
Las autoridades del parque informaron luego que, a lo largo del lunes “se ha registrado un paulatino descenso” en el caudal del río y que esta evolución “permite levantar la restricción preventiva de acceso y normalizar las actividades” a partir del martes.
Los cierres provisorios del parque por crecidas tienen antecedentes en 2023 y 2024 en el marco de otro fenómeno de El Niño que destruyó pasarelas en la zona turística de la Garganta del Diablo.
En agosto, las autoridades del parque cerraron esa parte del circuito y levantaron pasarelas a modo preventivo, a la espera de un fenómeno meteorológico similar o incluso más potente que el de entonces.
Meteorólogos de todo el mundo han advertido que el actual fenómeno El Niño podría convertirse en el más fuerte que se ha observado.
El Niño eleva las temperaturas en el Pacífico tropical, provocando cambios en el clima que pueden aumentar el riesgo de sequías e inundaciones y exacerbar el calentamiento global.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) argentino señaló que hasta septiembre la zona del litoral argentino viene experimentando excesos de precipitaciones “similares al promedio de los eventos niños fuertes”.
El SMN advirtió que “al principio los excesos son relativamente pequeños, pero a medida que avanza el año van aumentando, especialmente durante el verano y el otoño” austral, en 2027.
En paralelo, la entidad binacional a cargo de la central hidroeléctrica de Yacretá, en la frontera entre Argentina y Paraguay, informó el lunes que el caudal del río Paraná superó los promedios históricos en un 37% en septiembre y un 40% en lo que va de octubre.
La crecida del río Uruguay, otra cuenca relevante del litoral argentino, obligó a evacuar a decenas de personas en las zonas costeras de Concordia, Entre Ríos, y Paso de los Libres, Corrientes, según partes municipales difundidos el lunes por la prensa local.
- Fuente: AFP
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Gobierno paraguayo se solidariza con Panamá y ofrece colaboración, tras el sismo
El gobierno paraguayo expresó su solidaridad y ofreció ayuda al pueblo panameño tras el fuerte terremoto de magnitud 7,7 que sacudió al país centroamericano el viernes, provocando daños en edificios, carreteras y evacuaciones masivas.
A través del Ministerio de Relaciones Exteriores, el presidente de la República Santiago Peña puso a disposición de su homólogo de Panamá, José Raúl Mulino, cualquier colaboración que se pueda enviar desde nuestro país.
“Ante el fuerte sismo que afectó hoy a la hermana República de Panamá, el Gobierno de Paraguay expresa su solidaridad con el pueblo y las autoridades panameñas en estos difíciles momentos”, señala un comunicado de la Cancillería Nacional.
Agrega que nuestros pensamientos están con las familias y comunidades afectadas. “Estamos atentos a la evolución de la situación y ponemos a disposición nuestra colaboración en lo que sea necesario”.
Estado de emergencia
El gobernante Mulino, declaró el estado de emergencia el día de ayer sábado tras el sismo. La medida busca agilizar la movilización de recursos para atender a las comunidades afectadas y recuperar los servicios esenciales.
“He instruido destinar de inmediato los recursos necesarios para rehabilitar las carreteras y reparar los hospitales, las escuelas y las viviendas dañadas, dando prioridad a las personas y comunidades más vulnerables”, expresó el mandatario panameño en un video publicado en sus redes sociales.
Así también, anunció que reforzará la distribución de agua, alimentos y artículos de primera necesidad, con el propósito de atender la emergencia.
“Vamos a priorizar la ayuda a las áreas y personas afectadas con recursos que van a salir de proyectos que pueden ser realizados más adelante”, significó Mulino a través de su cuenta oficial en “X”.
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Hidrovía podría captar hasta 15 millones de toneladas adicionales de hierro
Paraguay tiene oportunidades de captar nuevas cargas regionales, principalmente de mineral de hierro de Brasil, productos agrícolas de Bolivia y Mato Grosso, además de fertilizantes e insumos destinados a mercados vecinos. El aprovechamiento de este potencial dependerá de garantizar condiciones de navegabilidad durante todo el año, según señaló Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (CAFyM).
En entrevista con La Nación/Nación Media, el titular del gremio indicó que el mineral de hierro representa la mayor oportunidad inmediata para el transporte fluvial, debido a las ventajas de costos frente al traslado terrestre. En este segmento, el potencial de captación a mediano plazo supera los 10 a 15 millones de toneladas anuales adicionales, siempre que la hidrovía Paraguay-Paraná mantenga un calado operativo mínimo de manera continua.
Gunther explicó que uno de los principales obstáculos es la variabilidad del nivel del río y la falta de intervenciones permanentes en pasos críticos. Afirmó que la flota paraguaya tiene capacidad para transportar mayores volúmenes, pero las restricciones durante los periodos de estiaje limitan las operaciones y generan sobrecostos.
Para mejorar la previsibilidad, planteó implementar un plan maestro de manejo de la vía navegable, con dragado preventivo, señalización moderna y estudios batimétricos dinámicos. También consideró necesario coordinar los trabajos con Argentina y Brasil, bajo estándares técnicos comunes y compromisos de mantenimiento definidos para cada tramo.
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Mayor volumen
El presidente de CAFyM proyectó que el volumen total de mercaderías transportadas por la hidrovía podría crecer entre un 50 % y un 100 % en los próximos tres a cinco años. Además del mineral de hierro, mencionó la celulosa y la expansión agrícola regional como motores de crecimiento, acompañados por el movimiento de fertilizantes y combustibles.
En este escenario, destacó la importancia de integrar la hidrovía con las carreteras y el ferrocarril para reducir costos y ampliar la capacidad logística del país. Asimismo, sostuvo que las mesas de trabajo del Consejo Nacional de Logística deben traducirse en proyectos con plazos, presupuestos y metas concretas, además de impulsar inversiones en infraestructura portuaria y simplificar los trámites aduaneros.
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Varados en Tocumen: el calvario de cientos de paraguayos tras el devastador sismo en Panamá
- Por Rocío Gómez, corresponsal de Nación Media.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen, en la ciudad de Panamá, se ha transformado en el epicentro de una profunda crisis humanitaria y logística para cientos de pasajeros paraguayos y de otras nacionalidades que permanecen varados en sus instalaciones. Entre la multitud agolpada en pasillos y salas de espera, una paraguaya relata el drama de vivir en carne propia el colapso operativo provocado por el fuerte terremoto que sacudió el país centroamericano.
El evento sísmico de magnitud 7.7 en la escala de Richter se registró el viernes 9 de octubre de 2026 a las 12:56 hora local (17:56 GMT), con epicentro localizado en el suroeste de Panamá, cerca de Tonosí (provincia de Los Santos) y a una profundidad de 10 kilómetros. La violencia del fenómeno provocó evacuaciones inmediatas, alertas preventivas de tsunami en el Pacífico y un freno total a las operaciones aéreas en el principal nodo de conexión de la región.
Entre la evacuación y las réplicas
El pánico irrumpió cuando las estructuras del aeropuerto comenzaron a sacudirse violentamente. Cristina Gómez se encontraba en la zona alta del comedor cuando el temblor provocó la caída de objetos y el crujido de las instalaciones, obligando al personal de seguridad a evacuar a los presentes.
Posteriormente, ante la ocurrencia de réplicas, las autoridades desplazaron a grupos de pasajeros hacia la propia pista de aterrizaje, donde debieron resguardarse entre carritos de equipaje bajo condiciones ambientales extremas, soportando una sensación térmica de 42 °C, alta humedad y proliferación de insectos. Durante horas, la consigna de los afectados fue racionar el agua potable y preservar al máximo la batería de los teléfonos móviles para mantener comunicación con sus familias.
Paralización total y colapso en mostradores de atención
Aunque las operaciones se reanudaron de forma paulatina, la acumulación de vuelos retrasados y la cancelación de al menos dos a tres frecuencias diarias con destino a Asunción dejaron a cientos de paraguayos atrapados en la terminal. La situación en la Terminal 1 y Terminal 2 de Tocumen refleja un colapso generalizado:
* Centros de atención desbordados: los mostradores presenciales de la aerolínea Copa se encuentran saturados por interminables filas de pasajeros que buscan una reprogramación, mientras que las plataformas de atención telefónica y digital no ofrecen respuesta.
* Restricción de salida: la normativa de seguridad impuesta en el aeropuerto impide a los pasajeros atravesar los controles migratorios o salir de la terminal si no cuentan con un billete de vuelo confirmado, obligándolos a pernoctar sobre las alfombras o banquetas.
* Parálisis externa: con la ciudad y el comercio exterior paralizados tras el evento telúrico, la permanencia dentro del aeropuerto continúa siendo la única alternativa posible para los viajeros.
Incertidumbre y la imposibilidad de volver
Pese a los constantes intentos individuales por gestionar billetes en puertas de embarque o encontrar cupos de último momento, la realidad para la mayoría de los compatriotas —incluida Cristina Gómez— es categórica: no han podido volver a Paraguay.
A la espera de que las aerolíneas restablezcan la totalidad de sus frecuencias y coordinen vuelos de repatriación o reprogramación efectiva, los pasajeros continúan resistiendo en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, atrapados entre el agotamiento físico, la angustia por la falta de información y la apremiante necesidad de regresar a sus hogares.