Las autoridades afganas, que se enfrentan desde hace dos meses a una gran ofensiva de los talibanes, decretaron el sábado el toque de queda nocturno en todo el país, excepto en tres provincias, una de ellas Kabul.

“Con el fin de contener la violencia y limitar los movimientos de los talibanes, se ha decretado el toque de queda en 31 provincias”, dijo el ministerio del Interior en un comunicado, precisando que solo Kabul, Panjshir (noreste) y Nangarhar (este) no se verán afectadas.

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El portavoz adjunto del ministerio, Ahmad Zia Zia, dijo a la prensa que el toque de queda estará en vigor desde las 22:00 hasta las 4:00 pero no precisó durante cuánto tiempo se aplicará. Los talibanes lanzaron una ofensiva total contra las fuerzas afganas a principios de mayo, coincidiendo con la retirada final de las fuerzas internacionales de Afganistán, ya casi completada.

En los últimos dos meses la mayoría de los 9.500 soldados extranjeros han abandonado el país. Los talibanes se han apoderado de amplias zonas rurales de Afganistán y de varios pasos fronterizos clave con Irán, Turkmenistán, Tayikistán y Pakistán. Hasta ahora, las fuerzas afganas han ofrecido poca resistencia y solo controlan los principales ejes, así como las capitales provinciales.

Múltiples operaciones militares

Después de tres días de relativa calma con motivo del Eid el Adha, la fiesta musulmana del Sacrificio, las autoridades afganas anunciaron el viernes el lanzamiento de múltiples operaciones militares en unas quince provincias, con el objetivo de tratar de recuperar terreno a los talibanes.

Un periodista de la AFP informó el sábado de operaciones del ejército en la provincia septentrional de Kunduz. El ministerio de Defensa anunció el viernes que el ejército había reconquistado un importante distrito en la provincia occidental de Herat, fronteriza con Irán.

Estados Unidos, cuya retirada se ha completado en un 95%, según el jefe del Estado Mayor del Ejército, confirmó que había dado apoyo aéreo a las fuerzas afganas, muy escaso en los últimos tiempos. “Seguimos llevando a cabo ataques en apoyo de las fuerzas afganas”, dijo el portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, John Kirby, que no quiso decir dónde ni cuándo. Los talibanes calificaron las acciones estadounidenses de “ataques bárbaros” y denunciaron el tono marcial del presidente afgano, Ashraf Ghani, que anunció grandes operaciones en los próximos seis meses.

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“Durante este período de seis meses, la responsabilidad de cualquier acción militar recaerá en los dirigentes del gobierno de Kabul. Los combatientes [talibanes] defenderán ferozmente sus territorios y no se quedarán en una postura defensiva si el enemigo insiste en hacer la guerra”, advirtió Zabihullah Mujahid, un vocero talibán.

Este portavoz negó sin embargo las acusaciones del gobierno sobre atrocidades cometidas por los insurgentes contra los civiles en el distrito de Spin Boldak, fronterizo con Pakistán y que tomaron el 14 de julio. “Negamos rotundamente esa propaganda. Después de que los combatientes [talibanes] capturaran el distrito de Spin Boldak, nadie sufrió daños ni fue maltratado”, dijo.

Desde que Washington anunció en 2020 la retirada definitiva de las tropas extranjeras, los talibanes intentan presentar una imagen más moderada, sobre todo de cara al exterior, y se dicen partidarios de un “acuerdo político” para poner fin al conflicto. Sin embargo, las negociaciones entre gobierno e insurgentes, iniciadas en septiembre en Doha, están estancadas y el 18 de julio finalizó otra ronda sin éxito.

Fuente: AFP.

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