Los franceses deben desde este miércoles presentar una prueba de vacunación o un test COVID-19 negativo para ir a cines, museos o lugares deportivos, como consecuencia de un aumento del 140% de contagios en una semana.

“Estamos en la cuarta oleada” de la epidemia, reconoció el Primer ministro Jean Castex en la cadena televisiva TF1 lanzando “un desafío colectivo” a la población para que “alcancemos ocho millones de vacunaciones” administradas en las dos próximas semanas.

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Al inicio de los debates de la Asamblea Nacional sobre el proyecto de ley que amplía el pasaporte sanitario e instaura la obligatoriedad de la vacunación para el personal sanitario, el ministro de Salud Olivier Véran subrayó “la gravedad de la situación”, al indicar que 21.000 franceses fueron contaminados de COVID en las últimas 24 horas, aún más que el día anterior (18.000).

Es la primera vez desde inicios de mayo que el umbral de 20.000 contaminaciones diarias es superado. El Primer ministro subrayó por su parte que 96% de las personas contaminadas registradas el martes no estaban vacunadas. Ahora el objetivo del gobierno es alcanzar 50 millones vacunados a fines de agosto y ya no 40 millones, gracias a la apertura de 5 millones de nuevas citas para los próximos “15 días”.

Dar seguridad

Luego de la reunión del Consejo de defensa en el Palacio Presidencial del Elíseo, Jean Castex quiso dar seguridad sobre la aplicación del pasaporte sanitario. Desde la mañana del miércoles ese documento sanitario es exigido en lugares de diversión y cultura que reúnan a más de 50 personas, contra 1.000 antes, pero una tolerancia de “una semana” será acordada para hacer “pedagogía”, según el Primer ministro. Luego vendrá “el tiempo de las sanciones”.

Desde comienzos de agosto los responsables de establecimientos culturales, así como cafés y restaurantes, deberán controlar a la entrada, pero Jean Castex precisó que no serán encargados de “verificar la identidad” de las personas que presenten el pasaporte o la prueba.

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Estos controles se anuncian complicados. ¿Como hacer por ejemplo en una sala cinematográfica “cuando los 1200 espectadores llegan un cuarto de hora antes y se requiere de entre 20 a 25 segundos para controlar a cada persona?”, pregunta Richard Patry, presidente de la Federación nacional de cines franceses.

“Estamos satisfechos de no tener que hacer controles” de identidad, reaccionó Didier Chenet, su homólogo del sindicato patronal de la hotelería-restauración (GNI). La situación es particularmente incierta para las discotecas, una tercera parte de las cuales acaba de abrir y que están “bajo fuerte vigilancia”, según Jean Castex.

Tenso debate

Los diputados iniciaron en un ambiente tenso el examen del proyecto de ley sobre las nuevas medidas, con miras a su adopción rápida. Más de 1.100 enmiendas fueron presentadas para una sesión que se anuncia muy larga. La derecha deja planear la incertidumbre sobre su voto, aumentando el tono frente a la mayoría parlamentaria, pero sin dejarse acusar de falta de responsabilidad.

La oposición al texto es más franca de parte de la izquierda y la ultraderecha dijo que votará en contra. En el plano sanitario, no se tiene muy claro todavía el impacto que tendrá la cuarta ola sobre el sistema hospitalario, reconoció Véran, teniendo en cuenta que la oleada actual afecta sobre todo a los jóvenes. Pero “registramos ya un aumento desde hace diez días consecutivos del número de admisiones en el hospital” por COVID, advirtió el ministro de Salud.

Fuente: AFP.

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