El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue internado este miércoles en un hospital de Brasilia para investigar las causas del hipo que lo aqueja desde hace más de diez días, informó el gobierno.
“Por indicación de su equipo médico, ingresó al hospital de las Fuerzas Armadas (HFA), en Brasilia, este miércoles, para realizarse exámenes e investigar la causa del hipo”, informó el palacio presidencial de Planalto en un comunicado. “Está de buen humor y se encuentra bien”, precisó la Presidencia, añadiendo que el mandatario permanecerá bajo observación durante las próximas 24 o 48 horas, aunque “no necesariamente en el hospital”.
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Bolsonaro, de 66 años, se viene quejando públicamente de un hipo persistente desde la semana pasada, después de someterse a una cirugía de implante dental. “Estoy con hipo hace cinco días. Me hice una cirugía para implante dental el sábado (3). Ya ocurrió conmigo antes, tal vez debido al remedio que estoy tomando, estoy con hipo 24 horas por día”, afirmó durante una entrevista a una radio local a mediados de la semana pasada.
Bolsonaro volvió a quejarse el martes por la noche de las contracciones involuntarias del diafragma ante seguidores en la entrada del Palacio de Alvorada, su residencia oficial en Brasilia. “Gente, estoy sin voz. Si empiezo a hablar mucho, vuelve la crisis de hipo... ya volvió”, afirmó, con aspecto cansado, ante el grupo que lo esperaba para tomarse fotos y manifestarle apoyo.
Desde que asumió la Presidencia, en 2019, Bolsonaro fue sometido a varias cirugías abdominales para corregir secuelas de la puñalada que sufrió durante un acto de su campaña electoral, en septiembre de 2018. En 2020 tuvo COVID-19 con síntomas leves y no requirió hospitalización para recuperarse.
Fuente: AFP.
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Trump celebra posición de fuerza de Bolsonaro en comicios de Brasil
El derechista Flávio Bolsonaro encara en posición de fuerza y con un guiño de Donald Trump el balotaje del 25 de octubre en Brasil contra el presidente Lula, que deberá batallar para intentar una remontada.
- AFP.
El senador conservador, de 45 años, obtuvo 47 % de los votos en la primera vuelta del domingo, frente a 45 % del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
La ventaja del hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022) suma a Brasil a un fenómeno global del crecimiento de la derecha, que se ha impuesto en varias elecciones en América Latina bajo la influencia de Trump.
Sin manifestarle su apoyo directamente, el presidente estadounidense saludó ayer la “gran victoria” del heredero de su aliado, que cumple prisión domiciliaria por golpismo.
Trump, que impuso aranceles y sanciones a Brasil tras la condena de Jair Bolsonaro, indicó que la disputa en el balotaje será “muy reñida”.
“EL CAMBIO”
La victoria de Flávio se dio a la par del avance del bolsonarismo en el Congreso, la Cámara de Diputados y los tres estados con más electores del país.
La ex primera dama Michelle Bolsonaro y otros dos hijos de Jair Bolsonaro conquistaron escaños parlamentarios.
La Bolsa de São Paulo marcó ayer un máximo histórico, una clara señal de apoyo de los mercados.
“Está decretado el fin de la era del Partido de los Trabajadores” de Lula, llegó “el cambio en nuestro país”, aseguró Flávio triunfante el domingo en Brasilia.
PRECIOS E INSEGURIDAD
Durante la campaña, Flávio prometió combatir el alto precio de la carne y otros productos, y mano dura contra la inseguridad rampante.
Además, anticipó un ajuste fiscal para contener el incremento de la deuda pública registrado durante el tercer mandato de Lula.
Lula centró su campaña en la defensa de la soberanía frente a la presión de Trump y en recordar el legado de sus tres gobiernos, con una larga lista de programas sociales.
Durante su tercer mandato, la inflación se mantuvo a raya y el desempleo cayó, pero los brasileños se quejan del costo de vida y están hastiados con la delincuencia.
APOYOS EXTERNOS
Dentro de tres semanas, Flávio Bolsonaro podría sumar el gigante suramericano a la lista de países que viraron a la derecha en los últimos tiempos como Chile, Perú y Colombia.
El presidente argentino, Javier Milei, felicitó al senador por su ventaja ante el “comunista” Lula.
“Hoy mi corazón está con Brasil, que Dios se apiade del hermano país como lo hizo con Colombia. El verdadero cambio es derrotar a la izquierda”, escribió el colombiano Abelardo de la Espriella.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, deseó a Bolsonaro una “gran victoria” en el balotaje.
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Brasil elige próximo Congreso, que puede definir el destino de Jair Bolsonaro
No es solo Lula o Flávio Bolsonaro. El domingo, los brasileños depositarán seis votos entre la presidencia, autoridades estatales y un Congreso que cobra importancia en esta elección porque puede definir el destino del ex mandatario Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
Más de 158 millones de electores están convocados para elegir casi 1.800 cargos.
La reñida carrera entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo mayor del exmandatario ultraderechista, Flávio Bolsonaro, acapara la atención.
Pero la renovación de la Cámara de Diputados y de dos tercios del Senado, ambos de mayoría conservadora al día de hoy, será clave para el futuro presidente.
El voto del Congreso es necesario para una amnistía que defiende Flávio Bolsonaro para su padre, condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula en 2022.
Michelle y Carlos Bolsonaro, esposa e hijo del exmandatario, aspiran a dos de los 54 escaños en juego en el senado.
Jair Renan Bolsonaro, de 28 años y el menor de los hijos varones del exmandatario, aspira a un escaño en la cámara baja, que dejó su medio hermano Eduardo al autoexiliarse en Estados Unidos en 2025.
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Revancha suprema
Decenas de pedidos para destituir a Alexandre de Moraes, el juez que condujo el proceso contra Bolsonaro, esperan trámite en el Senado.
Hasta ahora los ha frenado la presidencia de la cámara alta, en manos del “centrão”, un bloque conservador informal. Pero el nuevo Senado elegirá a su jefe en febrero. Destituir a un juez requiere 54 de los 81 votos de los senadores.
Flávio Bolsonaro defiende un “impeachment” o juicio político para Moraes.
“Es un poder que nunca se ha utilizado, pero diversos senadores, especialmente de la derecha, han señalado que forma parte de su plataforma política”, dijo a la AFP Alvaro Jorge, profesor de derecho de la Fundación Getulio Vargas.
El Senado también aprueba o rechaza a los nominados del presidente a la corte suprema.
Quien gane las presidenciales podrá postular a cuatro de sus 11 integrantes.
En la Cámara de Diputados se disputan los 513 asientos.
Cerca del 80 % de los diputados busca la reelección en el hemiciclo, donde hoy el bolsonarismo tiene la mayor bancada, sin ser mayoría.
Fuente: AFP
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A sus casi 81 años, Lula busca un cuarto mandato al frente de Brasil
Sin camisa y sudando sobre su cinta de correr, Lula se ejercita. A sus casi 81 años, quiere demostrar que tiene la energía suficiente para seguir al frente de Brasil. “No se puede impedir la rotación de la Tierra para evitar que pasen los años”, filosofa con su voz ronca Luiz Inácio Lula da Silva en uno de los videos que publica en redes sociales para mostrar sus rutinas de ejercicio.
Tras acumular 12 años en el poder, el hombre del pueblo convertido en estadista busca un cuarto y último mandato. Ha sobrevivido a derrotas electorales, a la cárcel (580 días entre 2018 y 2019) y a una condena por corrupción. Anulada por fallos de procedimiento y parcialidad del juez, está aún da pie a la derecha para llamarle “ladrón”.
El líder de la izquierda sobrevivió también a problemas de salud. Según su médico, escapó a “lo peor” a fines de 2024 tras una hemorragia cerca del cerebro, consecuencia de una caída. Tras un cáncer de piel, usa desde hace meses un sombrero panamá sobre su cabello, antes negro y abundante, hoy gris y ralo, al igual que su característica barba. Pero él insiste: se siente en mejor forma que nunca. Y quiere “vivir hasta los 120 años”.
“Épica”
Lanzado a su última batalla, no pierde ocasión para repasar su biografía, su “trayectoria épica”, en palabras de su amigo y exministro Fernando Haddad. Lula nació el 27 de octubre de 1945 en el seno de una familia pobre campesina de Pernambuco, en el nordeste del país. Para huir del hambre, su familia se instaló en la región de Sao Paulo. Obrero desde los 14 años -perdió un dedo en la fábrica-, se convirtió en líder sindicalista y encabezó las grandes huelgas de la década de 1970, en plena dictadura militar.
Después de tres candidaturas infructuosas, este exmetalúrgico entró en 2003 al palacio presidencial de Planalto en Brasilia. Reelecto en 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas. Y en el plano internacional, envuelto en un aura de líder del Sur Global y defensor del multilateralismo. Pero los enormes escándalos de corrupción que salpicaron a su campo político dejaron marcas profundas, y alimentaron la polarización del escenario político.
Sin celular
En 2022, Lula derrotó por un estrecho margen al entonces presidente Jair Bolsonaro. El líder de extrema derecha fue posteriormente condenado a prisión por intentar un golpe de Estado contra su sucesor. De vuelta en el gobierno, el eterno líder del Partido de los Trabajadores pareció al principio desfasado de un Brasil que parecía estar redescubriendo: ultrapolarizado y saturado de desinformación.
Símbolo de ese desfase, él insiste en vivir sin celular, mientras que sus 213 millones de compatriotas están masivamente conectados. Se jacta de haber recuperado las políticas sociales debilitadas por su antecesor y de frenar la destrucción de la Amazonía. Su tercer mandato, sin embargo, tiene aires de ‘remake’, con pocas ideas nuevas, al igual que su campaña para un cuarto mandato.
Como si lo admitiera, este padre de cinco hijos declaró recientemente que no quiere “ser solo el presidente de Bolsa Familia”. Este programa de asistencia social para los hogares más pobres sigue siendo su legado más significativo, pero tiene más de 20 años.
¿Una batalla de más?
¿Por qué el ícono de la izquierda se arriesga a librar una batalla de más? Lula, que se cuidó de impulsar a un heredero político, sostiene que quiere impedir que la extrema derecha vuelva a “destruir” la principal potencia de América Latina. El hijo de su archienemigo, su rival Flávio Bolsonaro, está ansioso por pasar página: “Cuando ves a Lula, no ves futuro”.
“Está en plena forma”, declaró sin embargo un diplomático a la AFP bajo condición de anonimato, impresionado por la vitalidad del mandatario. Según el propio Lula, su tercera esposa, Rosángela da Silva, “Janja”, tiene mucho que ver con ello. Esta feminista de 60 años es omnipresente y tiene una gran resonancia en el sector progresista.
Si pierde en octubre, Lula saldrá del cargo por la puerta pequeña. Pero su lugar en la historia está asegurado: ningún otro presidente elegido democráticamente ha gobernado Brasil durante tanto tiempo. Lo dijo con tranquila seguridad en 2024 ante medios de comunicación extranjeros, entre ellos la AFP, en su residencia de Alvorada: “No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo”.
Los momentos que marcaron la vida de Lula
La carrera política del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ha sido tan intensa como su vida personal. Estos son algunos momentos que marcaron la trayectoria del presidente brasileño.
Infancia pobre: Nació el 27 de octubre de 1945 en el estado de Pernambuco (noreste). Fue el séptimo de ocho hijos de una familia pobre de agricultores.
Éxodo rural: En 1952, abandonada por su marido, la madre de Lula se mudó con sus hijos a la región de Sao Paulo para huir del hambre.
Nueve dedos: En 1964, Lula perdió un meñique cuando manipulaba una máquina en la fábrica en la que trabajaba como tornero industrial.
Líder sindical: Tras ser elegido presidente de un sindicato metalúrgico, en 1979 lideró una histórica huelga contra la dictadura militar apoyada por 170.000 obreros.
Un partido de trabajadores: El 10 de febrero de 1980, cofundó el Partido de los Trabajadores, que lidera hasta ahora.
Electo: Tras varias derrotas electorales, Lula se convirtió en 2002 en el primer presidente brasileño surgido de la clase obrera. Fue reelecto triunfalmente en 2006.
Cáncer: Tras su salida del poder, en 2011 le diagnosticaron un cáncer de laringe. Un tratamiento intensivo le permitió superarlo en algunos meses.
Duelo: En 2017, falleció Marisa Letícia, su esposa durante 43 años y madre de cuatro de sus cinco hijos.
Cárcel: Una condena por corrupción lo envió a la cárcel en 2018. Su prisión le impidió ser candidato presidencial para enfrentar al ultraderechista Jair Bolsonaro.
Resurrección política: Lula recuperó la libertad, después de 580 días tras las rejas. En 2021, la corte suprema anuló sus condenas por errores de procedimiento y rehabilitó sus derechos políticos.
Tercer mandato: En 2022, Lula ganó un tercer mandato tras imponerse al presidente Jair Bolsonaro en una ajustada segunda vuelta.
Caída: En diciembre de 2024, Lula fue operado de urgencia por una hemorragia cerca del cerebro, provocada por una caída.
Reunión con Trump: En octubre de 2025, Lula se reunió con el presidente estadounidense Donald Trump en Malasia. La reunión permitió reducir las tensiones comerciales y diplomáticas entre ambos países, aunque solo por unos meses.
Última batalla: Desde Sao Paulo, el 2 de agosto de 2026, Lula anunció oficialmente que aspiraba a un cuarto mandato. Declaró sentirse “en plena forma”.
Fuente: AFP.
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De bajo perfil a rival de Lula: la carrera de Flávio Bolsonaro a la presidencia
Flávio Bolsonaro heredó el poderoso apellido y capital político de su padre, aunque no la mística que ayudó a Jair Bolsonaro a impulsar la derecha brasileña. Pero este legislador de bajo perfil desafía de tú a tú al veterano Lula en las presidenciales. El senador, de 45 años, era poco conocido a nivel nacional antes de que su padre, encarcelado por golpismo, lo designara candidato presidencial.
Antes no había mostrado ninguna ambición de seguir sus pasos. Aunque hizo una campaña discreta e incluso salpicada por una investigación por sospechas de corrupción, la marca Bolsonaro le ha bastado para situarse en poco tiempo en empate técnico en las encuestas frente al izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
“Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, reconoció en un acto en Rio de Janeiro. Dice que su padre siempre será su “brújula”, pero se describe como un Bolsonaro “más moderado”. Su aspecto sereno no solo se diferencia del talante explosivo de Jair Bolsonaro, sino también de otros líderes derechistas que ascendieron al poder en la región, como el argentino Javier Milei.
Para muchos bolsonaristas, su condición de “hijo de” justifica su voto por él. “A mí me gustaría tener a Jair en las urnas. No está Jair, voy con Flávio”, dijo a la AFP Marco Antonio da Rosa, un estudiante de derecho de 21 años en el acto de campaña de Rio.
Lágrimas y fe
Nacido en el estado de Rio de Janeiro, Flávio es el mayor de los cinco hijos del expresidente y el que más se le parece físicamente. Suele vestir chaqueta de traje y finas gafas, aunque para la campaña enfundó a menudo la camiseta de la selección de Brasil, como hacía su padre. En videos en línea, derrama lágrimas al hablar de la prisión domiciliaria de su padre y protesta enfurecido por lo que considera una persecución judicial.
El ultraderechista cumple una condena de 27 años por planear un golpe de Estado tras perder por escaso margen las elecciones en 2022 frente a Lula. Abogado de profesión, Flávio Bolsonaro se convirtió en diputado estatal en Rio de Janeiro a los 21 años y en senador a los 37. En un video grabado en su casa, su esposa Fernanda, que es dentista, se atribuye el mérito de que sea más dócil que su padre y bromea: “Lo reeduqué”. Padre de dos hijas, cultiva una imagen de hombre devoto. Uno de sus principales lemas es “ven con fe”.
El banquero y la madrastra
Durante la campaña, trascendió que era investigado por sospechas de corrupción y lavado de dinero en el caso de un biopic sobre su padre financiado en parte por un banquero detenido por estafa. Flávio negó inicialmente cualquier contacto con Vorcaro o haber volado en su jet privado, pero se vio obligado a admitir que ambas acusaciones eran ciertas.
También tuvo una disputa familiar con su madrastra, la ex primera dama Michelle Bolsonaro, quien publicó un video en Instagram diciendo que Flávio la había “humillado”. Michelle aceptó una disculpa de Flávio. Cuando era legislador en Rio, Flávio fue acusado de participar en un esquema para quedarse con una parte de los salarios de sus asesores, pero el caso fue archivado.
Fan de Bukele
Flávio se ha jactado de tener una buena relación con Donald Trump -aliado de su padre-, tras reunirse con el republicano este año en privado en la Casa Blanca. Elogia las políticas de seguridad de Nayib Bukele en El Salvador, criticadas por defensores de derechos humanos, y promete la construcción de “muchas prisiones”.
En videos de IA, se presenta como un héroe al rescate de Brasil a bordo de un caza. En uno de ellos, su avatar dispara contra narcotraficantes en una lancha. “Comparado con su padre, es más afable y accesible, pero eso no significa que no sea ideológicamente de extrema derecha”, dijo el analista político Thomas Traumann. Asegura que, si se convierte en presidente de Brasil, no se presentará a la reelección.
Fuente: AFP.