Dos mujeres y un niño de cuatro años resultaron heridos el sábado por la tarde en Times Square, Nueva York, en un tiroteo cuyas motivaciones se desconocen, informó la policía de Nueva York.
El ataque tuvo lugar poco antes de las 17:00 hora local (21:00 GMT), en el cruce de 7th Avenue y 44th Street, dijo un portavoz policial a la AFP. Las tres víctimas fueron internadas en un hospital de Manhattan y sus vidas no corrían peligro, agregó. Aún no se han realizado detenciones y la policía dijo que “la investigación está en curso”, sin dar más detalles. Una rueda de prensa tendrá lugar en la noche del sábado.
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“Afortunadamente, estos transeúntes inocentes están en condición estable”, tuiteó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio. “Se busca a los autores de esta violencia y la policía los llevará ante la justicia. Debe detenerse el flujo de armas ilegales que llegan a Nueva York”, agregó. Times Square, uno de los puntos turísticos de la metrópoli antes de la pandemia, ha cambiado desde que todos los cines cerraron en marzo de 2020.
Según un informe reciente de Times Square Alliance, la asociación empresarial del vecindario, el área registró 25 delitos violentos en el primer trimestre de 2021, frente a 17 del mismo período de 2020. A finales de marzo, la grabación en vídeo del asalto a un sexagenario de origen asiático en el barrio había conmocionado profundamente.
Un hombre con un historial judicial pesado, que vivía en un hotel cercano a Times Square convertido en un centro de recepción para personas sin hogar, fue detenido y acusado por ese hecho. Los teatros del vecindario comenzarán a reabrir el 14 de septiembre, y el alcalde de Nueva York anunció recientemente una importante campaña para reactivar el turismo a partir de junio.
Los tiroteos en Nueva York han aumentado drásticamente desde el verano boreal de 2020 y las protestas contra la violencia policial que siguió a la muerte de George Floyd en Minneapolis, lo que generó controversia sobre las causas y los remedios para este aumento, seis semanas antes de las primarias para las elecciones municipales. Según las últimas estadísticas oficiales, Nueva York registró 149 tiroteos en abril, frente a 56 en abril de 2020 (+ 166%). La delincuencia en general aumentó un 30% durante el mismo período.
Fuente: AFP.
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Nueva York conmemora 25 años de los peores atentados en EE. UU., luchando contra el olvido
Nueva York conmemora este viernes los 25 años de los peores atentados jamás perpetrados en suelo estadounidense, sin el presidente Donald Trump, y en medio del rechazo de conservadores a la presencia en la ceremonia del primer alcalde musulmán de la ciudad. Trump optó por asistir a otra ceremonia, en el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, también blanco de un avión secuestrado por la organización yihadista Al Qaeda.
El vicepresidente JD Vance estará en Nueva York junto a los cuatro exmandatarios estadounidenses Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton, los tres demócratas, así como el republicano George W. Bush, quien gobernaba el día en que los ataques causaron la muerte de casi 3.000 personas.
Junto a ellos ocupará un lugar destacado Zohran Mamdani, de 34 años, perteneciente al ala izquierda del Partido Demócrata y primer alcalde de la ciudad en prestar juramento sobre el Corán.
Tras los atentados, los actos antimusulmanes se dispararon en Nueva York y en el resto de Estados Unidos. La policía también reforzó la vigilancia de las comunidades musulmanas en nombre de la lucha contra el islamismo, a través de un programa que posteriormente fue abandonado.
En 2001, “por supuesto ya había una población musulmana en Nueva York, pero era menos numerosa y prácticamente no tenía peso político. Desde entonces, la situación ha cambiado considerablemente, tanto en la ciudad como a escala nacional”, señala a la AFP el politólogo Lincoln Mitchell.
Giuliani “ofendido”
Pese a ello, algunas voces conservadoras piden que Mamdani no asista a las conmemoraciones, entre ellas la de Rudy Giuliani, alcalde de Nueva York en el momento de los atentados y quien luego fue abogado de Donald Trump. Giuliani se declaró ofendido por la presencia del joven mandatario en la “Zona Cero”. Con más de 100.000 firmas de respaldo, una petición lo acusa de estar asociado con personas “desdeñosas con las instituciones estadounidenses o insuficientemente críticas con las ideologías extremistas”, sin precisar cuáles.
Miembro de la pequeña formación Socialistas Democráticos de América, Mamdani es un militante comprometido con la causa palestina y muy crítico con Israel, al que acusa de haber perpetrado un “genocidio” en Gaza. Esta semana anunció la publicación de decenas de miles de documentos que revelan, según él, que la ciudad ocultó información sobre la toxicidad del aire tras los atentados contra el World Trade Center.
Además de las 2.977 personas fallecidas en Estados Unidos el día de los atentados, principalmente en Nueva York, más de 9.400 han muerto posteriormente a causa de enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas, según el programa federal de seguimiento médico. “La gente enfermó porque los dirigentes en quienes confiaba le mintieron al asegurarle que podía respirar sin peligro un aire tóxico”, dijo Mamdani. Entre quienes podrían ser señalados figuran Rudy Giuliani y Michael Bloomberg, elegido alcalde en noviembre de 2001.
Un recuerdo que se desvanece
Según SITE Intelligence Group, organismo especializado en la vigilancia de páginas web islamistas, Al Qaeda ha publicado imágenes de su jefe en el momento de los atentados, Osama bin Laden, y de su hijo Hamza, con motivo del aniversario. Bin Laden fue abatido en 2011 en una operación estadounidense; su hijo en 2019 de acuerdo con Trump.
Un cuarto de siglo después de los atentados, hay unos “100 millones de estadounidenses que aún no habían nacido o eran demasiado pequeños para recordarlos”, señala Beth Hillman, presidenta del Museo y Memorial del 11 de Septiembre. Enfocada por mucho tiempo en el “deber de la memoria”, la institución que dirige centra ahora sus esfuerzos en la transmisión y la educación, con testigos capacitados para hablar ante públicos que sólo conocieron los hechos por sus padres o en la escuela.
“Uno nunca llega a comprender realmente hasta qué punto esto es real ni lo que se siente hasta que se encuentra en el lugar”, dice a la AFP Max Avena, un estudiante de secundaria de 17 años que visitó la Zona Cero El viernes, en un barrio del sur de Manhattan acordonado para la ocasión y bajo fuerte vigilancia policial, los allegados de las víctimas comenzarán a leer a las 8:40 local (12:40 GMT) la larga lista de nombres de los fallecidos.
Como cada año, una campana sonará siete veces para marcar los principales momentos de los acontecimientos ocurridos hace un cuarto de siglo.
Fuente: AFP.
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Nueva York revela documentos inéditos sobre la toxicidad del aire tras el 11-S
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció el martes la publicación de miles de documentos que muestran que tras el 11-S las autoridades no revelaron todo lo que sabían sobre la toxicidad del aire en la ciudad. La divulgación se produce en vísperas del 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que causaron la muerte de 2.977 personas en Estados Unidos, en su mayoría por el derrumbe de las Torres Gemelas en Nueva York.
Más de 9.400 personas han muerto a causa de enfermedades relacionadas con su exposición a la zona en los años posteriores, según un programa federal de vigilancia médica. “Son documentos que muestran lo que la ciudad sabía sobre el aire tóxico alrededor de la Zona Cero, cuándo lo supo y cómo actuó para limitar su responsabilidad”, dijo el alcalde en una rueda de prensa.
En más de 170.000 páginas, los documentos abordan problemas de salud, la calidad del aire y la respuesta de las autoridades neoyorquinas a los atentados. La divulgación forma parte de un acuerdo con 9/11 Health Watch, un grupo de defensa de las víctimas que había emprendido acciones legales para obligar a la ciudad a hacer públicos los documentos.
“Durante 25 años, cuatro diferentes administraciones municipales ocultaron al público, al Congreso de Estados Unidos y al Ayuntamiento documentos que mostraban lo que la Ciudad sabía realmente sobre el peligro de los químicos tóxicos en el Bajo Manhattan y el oeste de Brooklyn tras el derrumbe del World Trade Center, incluso mientras funcionarios de la ciudad seguían transmitiendo al público el mensaje de que el aire era ‘seguro y aceptable’”, afirmó el director del grupo, Benjamin Chevat, en un comunicado.
Cuando le preguntaron por los nombres de los funcionarios que habían ocultado información al público, Mamdani respondió: “Esto pasa por una multitud de personas en quienes los neoyorquinos han confiado”.
“La gente se enfermó porque los líderes en los que confiaban mintieron y les dijeron que era seguro respirar aire tóxico”, agregó.
Los documentos podrían implicar a dos exalcaldes de Nueva York: Rudy Giuliani, en el cargo en el momento de los atentados, y Michael Bloomberg, desde enero de 2002 hasta diciembre de 2013.
Algunos se refieren a debates que mantuvo entonces la administración de Giuliani sobre su responsabilidad legal y los riesgos para la salud, dijo el martes el principal asesor jurídico de la ciudad de Nueva York, Steven Banks.
El portavoz de Giuliani no respondió a la solicitud de comentarios.
Otro documento destaca la información proporcionada por el congresista Jerry Nadler durante el mandato de Bloomberg respecto a las preocupaciones de los residentes del Bajo Manhattan sobre la calidad del aire que estaban respirando. El equipo de Bloomberg declinó hacer comentarios.
Fuente: AFP.
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A dos décadas del 11-S, la comunidad musulmana de Nueva York deja atrás el estigma
Asad Dandia tenía ocho años cuando vio por televisión los atentados del 11 de septiembre de 2001 en casa de sus padres, inmigrantes paquistaníes, en Nueva York. Luego vino el coletazo: años de islamofobia mientras los estadounidenses procesaban los ataques que dejaron unos 3.000 muertos. A los 19 años, Dandia fue vigilado por un informante policial que se hizo pasar por amigo para infiltrarse en la casa de su familia, como parte de un programa que supuestamente buscaba detectar el extremismo islámico.
Hoy, sin embargo, este historiador de 33 años percibe una transformación en Nueva York, con su primer alcalde musulmán, plegarias públicas en Times Square y nuevas mezquitas que se alzan por toda la metrópoli. “Veinticinco años después del 11-S, lamentamos y lloramos lo que ocurrió y, al mismo tiempo, reconocemos que no soy responsable de lo que ocurrió”, dice a la AFP.
“No merezco ser objeto de ataques por lo que pasó, y soy tan neoyorquino como cualquiera en ese sentido”, afirma Dandia, que dirige recorridos a pie enfocados en las comunidades musulmanas de la ciudad. La islamofobia se disparó en Estados Unidos tras los atentados de 2001, cuando militantes secuestraron aviones de pasajeros y los estrellaron contra el World Trade Center de Manhattan y el Pentágono, en las afueras de Washington. Un cuarto avión se estrelló en un campo de Pensilvania tras la revuelta de los pasajeros.
Los musulmanes denunciaron un aumento de agresiones y acoso en espacios públicos. Algunos dejaron de usar signos visibles como el hiyab en un intento de ocultar su religión. Mientras, las autoridades estadounidenses vigilaron a los musulmanes obligando a miles de hombres y niños a registrarse ante el gobierno, lo que derivó en la deportación de muchos de ellos.
“Todo el mundo estaba aterrorizado”, rememora Mohammed Razvi, paquistaní de nacimiento que fundó una organización sin fines de lucro para apoyar a los musulmanes en Nueva York tras los ataques.
Razvi empezó a presentarse como “Mo” después del 11-S para evitar el estigma que encontraba al decir “Mohammed”, cuenta.
“Los musulmanes que intentaban vivir el sueño americano estaban siendo culpados por algo con lo que no tenían nada que ver, ni tenían ningún control”, explica.
“Aterrador”
En Nueva York, la policía comenzó a vigilar a cientos de musulmanes como parte de su estrategia antiterrorista, en ocasiones sin pruebas de que hubieran cometido delitos.
Dandia vivió esto como estudiante universitario, cuando un joven bangladesí se unió a una organización de ayuda que él había creado.
Los dos se hicieron muy cercanos. Siete meses después, el hombre reveló que era un informante del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés) enviado para vigilar a Dandia y a su comunidad.
“Fue desgarrador, pero también aterrador”, recuerda. “Mi relación con el mundo que me rodeaba cambió bajo mis pies”.
Dandia y organizaciones de derechos civiles lograron un histórico acuerdo legal que restringió al NYPD de implementar programas de vigilancia similares y estableció un organismo de supervisión para controlar al departamento.
Para Gadier Abbas, abogado del Consejo de Relaciones Americano Islámicas, el programa del NYPD fue el ejemplo más claro de la “histeria antimusulmana” que siguió al 11-S.
Aunque hoy, dice Abbas, “hay mucha esperanza”. “Ves a musulmanes estadounidenses en todos los ámbitos de la vida (...) eso es un testimonio de la vitalidad de la comunidad”, asegura.
“Poder”
Nueva York pronto contará con la mezquita más grande del estado, una de más de 100 construidas desde 2001 en la ciudad. Asimismo, los musulmanes se consolidan como una fuerza cultural y política ascendente.
El alcalde Zohran Mamdani, que prestó juramento con el Corán, se ha convertido en el nuevo rostro de la política de izquierda estadounidense.
Aun así, la islamofobia persiste en la Gran Manzana, donde alrededor del 9 % de la población es musulmana.
Algunos familiares de víctimas del 11-S han pedido que Mamdani, un firme defensor de los derechos palestinos, no acuda este año al memorial de los atentados. Otras familias respaldan al alcalde.
Dandia reconoce que la islamofobia no ha desaparecido, pero es optimista ante lo mucho que ha avanzado la comunidad musulmana de Nueva York.
“He visto el crecimiento de nuestro poder institucional, pero también el reconocimiento por parte de otros neoyorquinos que no son musulmanes de que juntos formamos parte de esta ciudad”, dice. Es “realmente valioso”, considera. “Roma no se construyó de la noche a la mañana, ni la construyó una sola persona o un solo grupo de personas. La construyó la comunidad”.
Fuente: AFP.
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A 25 años del 11-S: Estados Unidos lucha por mantener viva la memoria
Un cuarto de siglo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, que marcaron una era, Estados Unidos se esfuerza por preservar la memoria del trauma que se desvanece a medida que aumenta la proporción de estadounidenses que no lo vivieron en primera persona. El presidente Donald Trump rendirá homenaje en el Pentágono en lugar de hacerlo en Nueva York, donde los ataques contra las torres del World Trade Center con aviones de pasajeros secuestrados causaron la mayor parte de las 2.977 víctimas registradas aquel día.
Pero el vicepresidente JD Vance y los cuatro predecesores de Trump -los demócratas Joe Biden, Barack Obama y Bill Clinton, así como el republicano George Bush, quien era presidente en el momento de los ataques- estarán el próximo viernes en “Ground Zero”, en el sur de Manhattan.
The New York Times dijo que la razón por la cual Trump no asistirá es que no se le permitiría pronunciar un discurso en el lugar, algo estrictamente prohibido para que la conmemoración se mantenga no partidistas. El presidente calificó esa información de “inventada”. El aniversario recuerda un punto de inflexión para Estados Unidos y para el mundo.
“Muchos de mi generación recordamos exactamente dónde estábamos aquel día horrible” de 2001, dijo Beth Hillman, de 59 años, presidenta del 9/11 Memorial & Museum y veterana de la Fuerza Aérea estadounidense. Sin embargo, hoy en día “100 millones de estadounidenses ni siquiera habían nacido o son demasiado jóvenes para recordar” esos trágicos acontecimientos.
Jóvenes “más inquisitivos”
Tras haber puesto un gran énfasis en mantener viva la memoria, su institución se centra ahora en la divulgación, la educación y la implicación de las generaciones más jóvenes. Voluntarios formados, incluidos socorristas, conectan con públicos que han conocido el desastre únicamente a través de sus padres o de la escuela.
“Incluso para quienes no estaban aquí, pero vivían en aquel momento, es mucho más fácil comprender la magnitud de lo que ocurrió”, dijo a la AFP Logan Miller, de 32 años, que perdió a un tío y a un abuelo a raíz de los ataques.
Miller es uno de los muchos voluntarios que comparten sus experiencias en el museo, que recibe 2,4 millones de visitantes al año.
Los jóvenes son “más inquisitivos” y hacen más preguntas que sus mayores, quienes, según Miller, a veces dudan en preguntarle por temor a ofender.
“No había nacido en ese momento y, aun así, era importante para mí estar aquí, hacer este viaje”, dijo Ignacio Gaete, de 22 años, un chileno que visita el museo y el monumento, compuesto por dos grandes estanques construidos en las huellas de las Torres Gemelas.
Gaete señaló que, aunque los jóvenes no tienen recuerdos del 11-S como su padre, “creo que puede trascender generaciones”.
Pero esa trascendencia exige preservar y educar, según Holly Kafka, que visita Manhattan desde Chicago junto a su esposo.
“Nuestra generación más joven (...) siempre está en esta pequeña carrera de ratas, tratando de seguir el ritmo de las redes sociales”, afirmó la mujer de 61 años.
“Tenemos que detenerlos y decirles: ‘Vengan aquí y vívanlo en persona’”.
9.400 muertes más
Como hacen cada año en Ground Zero a partir de las 8H40 de la mañana (12H40 GMT), la hora poco antes de que el vuelo 11 de American Airlines impactara contra la Torre Norte, los familiares leerán la larga lista de nombres de sus seres queridos
Por la noche, dos haces de luz se proyectarán hacia el cielo desde el sur de Manhattan, simbolizando las dos torres.
Diecinueve miembros de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones en aquel día casi sin nubes de 2001.
Dos aparatos se estrellaron contra el World Trade Center, provocando el derrumbe de los emblemáticos edificios de 110 pisos.
Un tercer avión impactó contra el Pentágono, mientras que un cuarto aparato -que aparentemente tenía como objetivo el Capitolio estadounidense o la Casa Blanca- se estrelló en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, después de que los pasajeros se enfrentaran a los secuestradores.
Más allá de quienes murieron el 11 de septiembre, más de 9.400 personas han fallecido por enfermedades relacionadas con el 11-S, según el programa federal creado para brindar atención médica a los afectados.
El juicio de Jalid Sheikh Mohammed, presunto cerebro de los atentados y uno de los principales lugartenientes del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, posteriormente abatido por Estados Unidos, fue programado recientemente para junio de 2028 en la base naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba. Lleva detenido allí 20 años.
Fuente: AFP.