El papa Francisco expresó este domingo su “solidaridad con el pueblo birmano” tras el golpe de Estado militar, y exhortó al ejército a trabajar en favor de una “coexistencia democrática”.
“Rezo por que quienes asumen responsabilidades en el país se comprometan, con sincera disponibilidad, al servicio del bien común, promoviendo la justicia social y la estabilidad nacional en favor de una coexistencia democrática armoniosa” declaró el pontífice tras la oración del Ángelus en el Vaticano.
Francisco, que visitó Birmania en 2017, dijo que estaba siguiendo “con profunda preocupación” el golpe de Estado de las Fuerzas Armadas birmanas que el lunes derrocaron al gobierno civil de Aung San Suu Kyi. “En este momento tan delicado, quiero volver a asegurar al pueblo birmano mi cercanía espiritual, mi oración y mi solidaridad”, declaró.
Se restablece parcialmente el acceso a internet
El acceso a internet fue parcialmente restablecido este domingo en Birmania después de estar bloqueado durante varios días tras el golpe de Estado contra el gobierno civil de Aung San Suu Kyi, informó una ONG especializada. Las conexiones fueron restablecidas de forma parcial a partir de las 14:00 locales (7:30 GMT), precisó Netblocks.
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El sábado, varios miles de personas se congregaron en varias ciudades del país para condenar el golpe de Estado del 1 de febrero que puso fin a diez años de frágil democracia. Los militares decretaron el estado de urgencia por un año y detuvieron a Aung San Suu Kyi, jefa de hecho del gobierno civil, y a otros responsables de la LND, su formación política. Para intentar contener las movilizaciones de disidentes, las autoridades militares habían cortado el acceso a Facebook, principal red social en Birmania, al igual que a Twitter e Instagram.
Fuente: AFP.
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Ñemby: paciente con leucemia necesita ayuda para comprar costoso medicamento y recibir un trasplante
Este miércoles, una paciente que fue diagnosticada por segunda vez con leucemia pidió ayuda para poder someterse a un trasplante de médula, pero requiere de un medicamento cuyo valor es de 20.000 dólares para acceder al procedimiento. La mujer es madre de tres niños pequeños y quiere seguir luchando para disfrutar con ellos.
Se trata de Katherine Morínigo, oriunda de la ciudad de Ñemby, mamá de dos hermosas niñas y un niño, a quien el año pasado le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda mientras estaba embarazada de su último bebé y recibió tratamiento en el Instituto de Previsión Social (IPS).
“Es un tipo de leucemia bastante atípico y que se da más en gente de raza oriental. Es bastante agresivo y de alto riesgo de recaída, tuve que recibir quimioterapia en el trascurso de mi embarazo en el servicio de Hemato-oncología de IPS Central”, expresó Katherine, en entrevista con La Nación/Nación Media.
En junio del año pasado la paciente tuvo a su bebé a las 32 semanas y pudo recibir un tratamiento más intenso, que puedan ayudar a su recuperación. “En agosto me dijeron que entré en remisión y me prepararon para el primer trasplante. En aquella oportunidad mi papá fue mi donante de médula, me extendió la vida”, detalló.
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Trasplante alogénico
La mujer indicó que su padre fue 50 % compatible con ella y pudo ser su donante, situación que le dio alivio durante casi siete meses. “Mi papá me donó la células hematopoyéticas, fue un trasplante alogénico haploidéntico. Con los avances de la medicina se pudo hacer este trasplante y fue exitoso“, refirió.
Agregó que su recuperación fue muy rápida, pudo disfrutar del amor de su familia y ver crecer a su hijo, que había nacido en medio de la triste noticia. “El resultado fue del 100 % y fui sobrellevando el postrasplante. Mi lema siempre fue ”Tengo que aguantar" y fui recuperando mi vida normal“, apuntó en nuestro medio.
Recaída y ayuda
Katherine indicó que a inicios de marzo se realizó un chequeo y constató que la enfermedad había vuelto. “Enfermó mi nueva médula. Sabía que era una leucemia de alto riesgo y pensé que con el trasplante iba a ser suficiente, pero no fue el caso. Actualmente estoy internada en IPS, siguiendo sesiones de quimioterapia esperando la remisión de la enfermedad”, expresó.
Agregó que esperan que la leucemia se cure para volver a intentar un nuevo trasplante, para el cual necesita un medicamento llamado Nelarabina, cuyo consto sería de 20.000 dólares. Este fármaco no está disponible en el país, por lo que la mujer y su familia lanzaron una campaña para reunir el dinero.
“Se trata de una terapia más dirigida y debo usar este medicamento, que es especifico para el tipo de leucemia que tengo. El tiempo es un protagonista y no un espectador, decidimos lanzar una campaña para recaudar el dinero. Necesito de aquí a un mes para poder recibir el segundo trasplante”, puntualizó en LN.
Para ayudar a Katherine pueden contactar al (0994) 343-448; tiene habilitado en alias 3.484.969. Para conocer más de su historia, como le va con el tratamiento o las actividades que van desarrollando pueden seguirla en redes sociales como Katherinepy vs Leucemia T.
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Decenas de miles marchan contra del olvido a 50 años del golpe en Argentina
Decenas de miles de personas marchan este martes en Buenos Aires en una jornada de memoria a 50 años del golpe de Estado que instauró una sangrienta dictadura en Argentina, en medio de tensiones por un legado que el presidente Javier Milei busca revisar.
Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, la masiva movilización se extiende a lo largo del kilómetro que separa la Plaza de Mayo de la avenida 9 de Julio y desborda en las calles aledañas, completamente colmadas de manifestantes.
Organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a manifestarse en todo el país portando fotos de los desaparecidos, que cifran en 30.000 y el gobierno estima en menos de 9.000.
- Fuente: AFP
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A 50 años del golpe de Estado que instauró la dictadura militar en Argentina
En Argentina, el 24 de marzo es fecha de duelo, marchas y disputas políticas. A 50 años del golpe de Estado, miles de personas vuelven este martes a las calles para recordar a las víctimas de una dictadura que el gobierno del ultraderechista Javier Milei busca revisar. Bajo la consigna “Nunca más” que marcó a generaciones, organismos de derechos humanos, sindicatos y organizaciones sociales llamaron a marchar portando fotos de desaparecidos en una gran movilización en Buenos Aires que tendrá epicentro en la Plaza de Mayo.
Los organismos de derechos humanos cifran en 30.000 el total de desaparecidos durante la dictadura. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo encabezan la marcha, en continuidad con una tradición iniciada durante la dictadura, cuando comenzaron a reunirse para reclamar por el paradero de sus hijos. La búsqueda continúa. La justicia de Córdoba, en el centro del país, identificó recientemente los restos óseos de 12 personas hallados el año pasado en un excentro clandestino de detención.
“Pensábamos que después de unos días de tortura la gente iba a reaparecer. Pero eso no sucedió”, dice a la AFP Miriam Lewin, una periodista de 68 años que tenía 19 el día del golpe. Vivía en la clandestinidad cuando, en 1977, fue secuestrada, torturada y eventualmente trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, uno de los principales centros clandestinos de detención que hoy es un sombrío museo en Buenos Aires.
“Como en los campos nazis, se salvaban los que tenían cierta habilidad”, cuenta. La suya fue redactar notas y traducir textos. “Convivíamos con los gritos de las torturas mientras llevábamos una rutina casi de oficina”. El golpe cívico-militar de 1976 derrocó a Isabel Perón e instauró una dictadura que gobernó hasta 1983 y llevó a cabo desapariciones, torturas, robo de bebés, forzando a miles al exilio.
Memoria y disputa política
Cincuenta años después, 1.208 personas fueron condenadas en más de 350 juicios, pero más de 300 causas siguen abiertas. Abuelas de Plaza de Mayo ha restituido la identidad de 140 nietos que fueron secuestrados cuando eran bebés o nacieron en cautiverio y se calcula que quedan más de 300 por encontrar.
“Todavía la condena a la dictadura, al plan sistemático de persecución, tortura y desaparición, sigue siendo fuerte en la mayor parte de la población argentina”, dijo a la AFP el politólogo Iván Schuliaquer, de la Universidad Nacional de San Martín. Pero el aniversario encuentra a los argentinos en medio de una batalla política por cómo se narra esta violencia, luego de que Milei cuestionara consensos instalados desde el retorno de la democracia.
El gobierno cifra en menos de 9.000 el número de desaparecidos, sostiene que en los años de dictadura hubo una guerra en la que se cometieron excesos de ambos lados y relativiza el rol de la dictadura militar, al describirlo como parte de un enfrentamiento con organizaciones armadas. En 2025, la Casa Rosada difundió un video en esa línea en el cual el escritor y referente de la ultraderecha Agustín Laje afirma que la historia ha sido enseñada de forma “maniquea y reduccionista”. Este año, divulgará un video en el que defenderá lo que llama “la verdad y justicia completa”.
La mayor parte de la sociedad, sin embargo, no parece acompañar este relato. Un estudio reciente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) sobre 1.136 entrevistados en todo el país reveló que siete de cada diez argentinos condenan la dictadura militar.
En vísperas del aniversario, expertos de la ONU pidieron al gobierno de Milei “cesar las acciones que erosionan el legado histórico” y los obispos argentinos llamaron a que no se “mutile la historia”. “Hay algo del pacto democrático que con este gobierno se ha roto”, dijo Schuliaquer. Sin embargo, el movimiento de derechos humanos “tiene una capacidad de movilización discursiva, callejera, de visibilización pública, que todavía no tiene un contrincante de esa escala”.
Fuente: AFP.
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Argentina recuerda 50 años del golpe de Estado que instaló la dictadura militar
Una adolescente embarazada, un alumno secundario y una joven universitaria que sobrevivieron a la dictadura argentina reviven ante la AFP sus historias de tortura, muerte y exilio a 50 años del golpe de Estado. Representantes de una generación diezmada, estuvieron en distintas cárceles clandestinas de las 600 de la dictadura (1976-1983), responsable de 30.000 desapariciones, según organismos humanitarios.
Sus testimonios ayudaron a condenar genocidas y a reconstruir lo que sucedió en sitios como la Esma, el centro de exterminio de Buenos Aires por donde pasaron unos 5.000 secuestrados y sobrevivió apenas un millar. Ayudaron a probar el robo sistemático de bebés y los “vuelos de la muerte”, en los cuales los militares arrojaban a los secuestrados narcotizados al mar.
16 años, embarazada
Cuando ocurrió el golpe, el 24 de marzo de 1976, “la sensación era ‘llegó’. Oímos por radio el anuncio del estado de sitio. Había requisas, paraban colectivos”, dice Ana Careaga, una psicóloga de 64 años. “Me secuestraron el 13 de junio de 1977, me llevaron a un lugar, me desnudaron y empezaron a torturarme”, relató. “Me despojaron de identidad, ya no era Ana, era K04”.
“Quería morir, me decían ‘te vamos a mantener viva para seguir torturándote’”, y así lo hicieron durante cuatro meses. Hablar, llorar era castigado con tortura. “El hambre era desesperante, contaba los segundos hasta llegar a minutos y horas esperando la comida, pero la traían hirviendo y se la llevaban antes de que se enfriara lo suficiente”.
Al principio ocultó su embarazo. “Pensé que por la intensidad de la tortura habría muerto. En una oportunidad acostada y encadenada sobre una tarima, se empezó a mover en mi vientre. Fue la victoria en medio de la muerte”, dijo. Fue la única vez que lloró en cautiverio. Liberada obtuvo exilio en Suecia, donde nació su hija.
Días después supo que su madre había sido secuestrada junto a otras líderes de la naciente asociación Madres de Plaza de Mayo a la salida de una iglesia adonde se reunían, la misma donde habla con la AFP. Torturadas en la Esma, fueron arrojadas vivas al mar junto a dos monjas francesas. El mar devolvió los restos, maniatados de pies y manos. Fueron identificados años después y enterrados en la misma iglesia “donde habían sido libres por última vez”.
18 años, estudiante
Pablo Díaz, empresario de 67 años, era adolescente cuando lo secuestraron en 1976 en las redadas de líderes estudiantiles que reclamaban una tarifa de transporte escolar. El hecho es conocido como “La noche de los lápices” y fue llevado al cine en 1986 para relatar el secuestro de siete de ellos. Sólo él sobrevivió. Perseguido, se refugió en casa de un amigo, pero regresó al hogar familiar a pedido de su padre, que creía que estaría a salvo.
“Volví y esa madrugada me secuestraron. De paso robaron joyas”, dijo. Buscaban “material subversivo, armas, pero lo único que encontraron fue una revista Playboy debajo de mi colchón. Se rieron, pero me llevaron igual” a un centro clandestino bajo el mando del jefe policial Miguel Etchecolatz, condenado a nueve cadenas perpetuas y muerto en 2022.
“Supe que había campos de concentración cuando estuve en uno y que había tortura cuando me torturaron”, resume. Le arrancaron uñas, le pasaron electricidad, lo privaron de comida y lo sometieron a simulacros de fusilamiento. En sus tres meses de cautiverio tejió una historia de amor con Claudia Falcone, de 16 años. “Le prometí que cuando saliéramos íbamos a ser novios. Me respondió que la habían violado”, relató.
Los captores le encomendaron el cuidado de secuestradas embarazadas. “Fui testigo de tres nacimientos”, dijo. Los bebés fueron robados al nacer. “Dos se encontraron muchos años después”. Falcone y los otros estudiantes fueron fusilados y a Díaz lo trasladaron a una cárcel legal. En 1985 fue testigo del histórico Juicio a las Juntas. “La sociedad supo recién ahí que niños y adolescentes también fueron desaparecidos”.
19 años, universitaria
Miriam Lewin, una periodista de 68 años, tenía 19 cuando llegó el golpe. Como militante de la Juventud Peronista pasó a la clandestinidad. “No pensábamos que la represión iba a ser tan masiva y despiadada”, dijo. La secuestraron en 1977 y estuvo dos años cautiva, el último en la Esma, donde alternó tortura con trabajo esclavo.
“Era un centro de exterminio”, asegura. Al recordar los vuelos de la muerte, cuenta que les hacían creer que iban a una estancia en el sur y en la ingenuidad algunos pedían irse “porque no soportaban más estar encapuchados, comiendo comida en mal estado rodeados por ratas”.
Su testimonio contribuyó a la condena de tres pilotos. En una muestra de la impunidad que gozaban los militares, la llevaron junto a otros prisioneros a mezclarse entre los argentinos que celebraban la obtención de la Copa del Mundo 1978 tras la final jugada en el estadio de River Plate, vecino a la Esma.
“Lívidos, inmóviles en ese mar de gente desbordada pensé, esto va a durar 40 años más”. Pero en 1982, la dictadura se resquebrajaba y declaró la guerra al Reino Unido por las disputadas Islas Malvinas. Argentina perdió la guerra, pero en 1983 volvió a la senda democrática.
Fuente: AFP.