Con el tiempo, o sus decisiones, el brillo de algunos galardonados con el Premio Nobel de la Paz se desvaneció, como fue el caso de la birmana Aung San Suu Kyi, del estadounidense Barack Obama y, más recientemente, del primer ministro etíope Abiy Ahmed. Los estatutos de la Fundación Nobel no prevén que un galardonado pueda restituir su premio ni que sea revocado.

2019: Abiy Ahmed

El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, recibió el Premio Nobel de la Paz por su acción que condujo a la resolución del conflicto entre Etiopía y Eritrea. Un año más tarde, en noviembre de 2020, inicia operaciones militares en la región de Tigray en represalia por el ataque a las bases militares sobre el terreno.

La tensión aumentó en los últimos días entre Adís Abeba y Tigré, que no reconoce la autoridad del Estado federal desde que se aplazaron las elecciones nacionales que deberían haberse llevado a cabo en agosto. El Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (TPLF), el partido que dirige esta región septentrional de Etiopía, “atacó un campo militar” federal en ese territorio, afirmó Abiy Ahmed en una declaración difundida en Facebook y Twitter.

“Nuestra fuerzas de defensa recibieron la orden (...) de asumir su deber de salvar la Nación. Se cruzó el último nivel de la línea roja”, añadió. El TPLF afirmó que esos ataques fueron inventados por el gobierno para justificar la intervención del ejército.

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2009: Barack Obama

Su distinción en 2009, apenas nueve meses después de asumir el cargo de presidente de Estados Unidos, fue recibida con sorpresa. Una década más tarde, muchas voces siguen alzándose, incluso en las redes sociales, para que se retire el premio al que, durante sus ocho años en la Casa Blanca, comprometió a su país en varias operaciones militares y ataques aéreos, especialmente en Oriente Medio.

1994: Shimon Peres

Shimon Peres, galardonado junto con Yitzhak Rabin y Yasser Arafat por su trabajo en favor de la paz entre palestinos e israelíes, fue acusado en 2009 por un exmiembro del comité Nobel de “deshonrar” al premio por haber defendido, como presidente de Israel, un ataque israelí que causó la muerte de unas 40 personas en una escuela de Gaza.

1991: Aung San Suu Kyi

Premio Nobel en 1991 por liderar el movimiento prodemocracia frente a la junta militar birmana, la “Dama de Rangún” fue objeto de veneración durante mucho tiempo. Tras ser liberada, se convirtió en la líder del país. Pero en pocos años tuvo que enfrentar duras críticas por su inacción frente a las acciones del ejército birmano y de las milicias budistas contra la minoría musulmana rohingya, calificadas de “genocidio” por investigadores de la ONU. Casi 430.000 personas han firmado una petición en línea para reclamar la revocación de su premio.

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1973: Henry Kissinger

Honrado junto al político comunista vietnamita Le Duc Tho por los acuerdos de paz de París, que debían traer un alto el fuego en la guerra a Vietnam, el estadounidense Henry Kissinger es acusado más tarde de favorecer la escalada del conflicto y de haber apoyado a dictaduras durante la Guerra Fría.

1907: Ernesto Teodoro Moneta

El pacifista italiano Ernesto Moneta es, cuatro años después de haber recibido su Nobel, fuertemente criticado por haber apoyado la entrada en guerra de su país contra el Imperio otomano en 1911.

Fuente: AFP.

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