El senador indígena Feliciano Valencia sufrió este jueves un ataque a tiros del que salió ileso en el suroeste de Colombia, cuando se dirigía a la conmemoración de una masacre ocurrida hace un año en esa conflictiva zona.

En el camino a la reserva nativa de Tacueyó, en el departamento de Cauca, “hombres que estaban en una camioneta de color gris nos dispararon. Escuchamos varios disparos, pero solamente a la camioneta, le impactaron tres balas", dijo a la AFP el congresista del partido Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais).

“La violencia nuevamente está azotando estas regiones. Las autoridades indígenas [están] amenazadas. Esto es para ratificar que no es mentira lo que nosotros decimos, nos están matando”, agregó.

El ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo, quien rechazó el atentado a través de un mensaje de Twitter, se desplazó hasta la zona para reunirse con Valencia. “Vine a expresarle la solidaridad del gobierno por la situación que se presentó y naturalmente se han tomado medidas para fortalecer su seguridad”, aseguró el ministro en una declaración a medios tras su encuentro con el líder indígena.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó el hecho en un mensaje de Twitter en el que recordó que Valencia “es una de las personas beneficiarias de medidas cautelares de la CIDH que solicita la adopción de medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad personal de él y otros líderes indígenas”.

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“Amedrentamiento”

La red Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos denunció en un comunicado el “amedrentamiento” vivido por la comunidad, que conmemora un año de la masacre de la gobernadora indígena Cristina Bautista y cuatro guardias del pueblo nasa a manos de disidentes de la guerrilla FARC, en la reserva nativa de Tacueyó.

Bautista y sus acompañantes fueron asesinados a tiros mientras se desplazaban en un vehículo. “Si nos quedamos callados, nos matan, y si hablamos, también. Entonces, hablamos”, dijo la gobernadora en un video publicado por el portal Tiempo Real Popayán semanas antes de su muerte.

En su memoria cientos de indígenas se reunieron este jueves en el coliseo de Tacueyó, donde tocaron tambores, flautas e hicieron un ritual de “limpieza”. Al ejercer control en sus territorios, los indígenas se vuelven “un problema” para los actores armados, según Valencia.

En la zona operan disidentes de la guerrilla FARC que no se acogieron al pacto de paz firmado en 2016 con la insurgencia marxista.

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Además de estos grupos, rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y bandas narcotraficantes se disputan en el Cauca numerosos sembradíos de hoja de coca y marihuana, así como una ruta para sacar la droga por el Pacífico hacia Centroamérica y Estados Unidos.

Valencia es uno de los dos senadores indígenas de la Cámara Alta del Congreso, junto con Luis Andrade. Reconocido como Premio Nacional de Paz en 2000 por sus esfuerzos por la convivencia pacífica en el Cauca, fue condenado en 2015 a 16 años de prisión por el secuestro de un militar durante una protesta indígena. Pero fue liberado y absuelto en 2017 por la Corte Suprema de Justicia.

Valencia también lideró este mes la movilización de unos 7.000 indígenas que viajaron desde el suroeste hasta Bogotá para protestar contra el gobierno y la violencia en sus territorios, ante una de las peores arremetidas de grupos armados desde la firma de la paz con las FARC en 2016.

La protesta fue una de las mayores demostraciones de fuerza recientes de los pueblos originarios, que representan alrededor del 4,4% de los 50 millones de colombianos.

De acuerdo con la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), 313 nativos han sido asesinados en dos años de la administración del presidente Iván Duque. Colombia vive un conflicto armado que en casi seis décadas deja más de nueve millones de víctimas.

Fuente: AFP.

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