El retorno del fenómeno climático La Niña, con sus secuelas de tormentas, sequías y mal tiempo, está en curso y debe perdurar hasta el año próximo, anunció el jueves la Organización Meteorológica mundial (OMM).

Según esta agencia especializada de la ONU, este episodio será “de intensidad moderada a fuerte”. La última vez que se registró un episodio intenso fue en 2010/2011, seguido de un episodio moderado en 2011/2012. Aquel episodio intenso provocó lluvias torrenciales en Australia, en Sudamérica y en el sur de Asia. En 2008-2009, otro episodio de La Niña fue responsable de temperaturas glaciales que causaron decenas de víctimas en toda Europa.

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La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical. Aunque La Niña tiene generalmente como efecto enfriar la temperatura a escala mundial, no hay que esperar que el fenómeno frene el calentamiento climático.

“La Niña tiene típicamente un efecto de enfriamiento de las temperaturas globales, pero este enfriamiento queda más que compensado por el calor atrapado en la atmósfera por los gases de efecto invernadero. Por lo tanto, 2020 sigue en camino de ser uno de los años más cálidos de los que se tiene registro y se prevé que el período 2016-2020 sea el quinquenio más cálido desde que se iniciaron los registros” explicó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Así, “los años en que se producen episodios de La Niña son más cálidos incluso que años anteriores con intensos episodios de El Niño”, agrega.

Precipitaciones anómalas

Según la OMM, varias regiones deberían sufrir anómalas precipitaciones asociadas al episodio 2020 de La Niña. El Cuerno de África, Asia central y del sudeste asiático registrarán precipitaciones inferiores a lo normal; en cambio, serán superiores a lo habitual en algunas islas del Pacífico y en la parte norte de Sudamérica.

El episodio de La Niña de este año coincide con la temporada de lluvias y de siembra en gran parte de África oriental, que según los pronósticos será más seca de lo habitual. “Esta situación, sumada a los efectos de la invasión de langostas, es otro acontecimiento preocupante que puede agravar los problemas de seguridad alimentaria en la región”, advierte la OMM

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Maxx Dilley, director adjunto de la organización subrayó, en un encuentro con la prensa, que La Niña podría también contribuir a una temporada de huracanes especialmente activa. “Hay una conexión entre La Niña, El Niño y la frecuencia de los huracanes. El Niño tiende a reducir la frecuencia mientras que La Niña los tiende a aumentar. Por eso La Niña podría contribuir a esta temporada activa de huracanes que estamos viendo”, subrayó.

En estos momentos el huracán Zeta golpea el sur de Estados Unidos. En septiembre, los servicios de meteorología decidieron recurrir al alfabeto griego pues se agotó toda la lista de los nombres de huracanes inicialmente prevista para esta temporada.

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Dilley considera que Zeta debería ser el último huracán de la temporada, que normalmente va de junio a fines de octubre, aunque el calentamiento puede provocar que se produzcan en fechas más tardías. En América del Norte, La Niña suele provocar precipitaciones superiores a la media en la franja septentrional del continente, junto con precipitaciones inferiores a la media en el sur, según la OMM.

En América del Sur, La Niña puede traer lluvias por encima de lo normal en grandes partes del norte del continente, mientras que más al sur pueden producirse lluvias por debajo de lo normal tanto en la costa oriental como occidental, según esta organización.

Fuente: AFP.

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