Jesús llora agradecido por el televisor que le regaló su profesora, quien consigue estos aparatos donados para que sus alumnos de una escuela primaria en México puedan seguir las clases a distancia debido a la pandemia. “Estoy muy agradecido porque la maestra ha hecho muchos esfuerzos por mí, me enseña muchas cosas”, dice Jesús Castellanos, de 8 años, antes de romper en llanto en su humilde casa del estado de Veracruz (este).
Con un abrazo largo y amoroso, la profesora Eliana Montiel consuela al pequeño, a quien una reciente inundación le estropeó la tele y los útiles escolares. Ahora es uno de los beneficiarios de las televisiones que Montiel recibe en donación para que sus alumnos de tercer grado, alejados de las aulas por la emergencia sanitaria y sin acceso a este medio, sigan estudiando.
La educadora, de 29 años, lanzó la iniciativa en Facebook y obtuvo respuesta casi de inmediato. Varios usuarios ofrecieron televisores usados, tanto analógicos como digitales, para apoyar a los menores de bajos recursos. “Sentí una gran preocupación (...) al saber que muchos alumnos no tendrían dónde ver sus clases”, cuenta Montiel a la AFP.
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“Que nadie se quede atrás”
Los padres de familia, muchos de ellos desempleados por la epidemia, no tienen dinero para comprar o reponer sus aparatos dañados, relata. “Lo que siempre intento es que ningún alumno se quede atrás, que todos avancen, cada quien de acuerdo a su ritmo de aprendizaje, pero que nadie se quede atrás, mucho menos por circunstancias económicas”, añade.
La joven profesora recorre en su auto los barrios del municipio de Veracruz para recoger los electrónicos en los que sus estudiantes seguirán el ciclo que arrancó el 24 de agosto con clases por televisión para 30 millones de escolares. Las clases del programa “Aprende en casa II” se imparten por señal abierta y servicios de cable, aunque los profesores también pueden organizar sesiones por videollamada.
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“Creo que la pandemia tiene un impacto radical (...) porque es la primera vez en la historia de la educación de México que hemos vivido un proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la TV”, opina. México adoptó el formato de clases por televisión porque su cobertura es de 94%, frente a 70% u 80% de internet, según el gobierno, aliado con cuatro canales privados y que entrega libros gratuitos. “Sentí una gran responsabilidad, empatía con esas personas que quizá no tienen los medios”, subraya la docente.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), 24 millones de alumnos podrían abandonar los estudios en todo el mundo por el impacto de la pandemia. Con 128,8 millones de habitantes, México acumula 68.484 fallecidos y 642.860 contagios del nuevo coronavirus.
Fuente: AFP.
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Lanzan Hippy Empresas: herramientas sobre educación temprana para padres trabajadores
- Fotos: Mariana Díaz/Gentileza
La plataforma que ayuda a empoderar a los padres en la educación de sus hijos pequeños pega el salto de los hogares a las empresas, ofreciendo herramientas educativas valiosas a los trabajadores con niños de entre 2 y 5 años. Te contamos todo sobre esta nueva propuesta de Hippy, el revolucionario programa de educación temprana que llegó desde Israel para apoyar el fortalecimiento de las familias paraguayas.
El nuevo modelo Hippy Empresas busca acercar herramientas educativas a las familias trabajadoras a través de alianzas con empresas comprometidas con el bienestar de sus colaboradores.
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa educativo presente en 15 países y con más de 50 años de trayectoria, que trabaja fortaleciendo el rol de los padres como principales educadores de sus hijos durante los primeros años de vida.
En Paraguay, el programa acompañó hasta la fecha a más de 900 familias en distintas comunidades del país, promoviendo el desarrollo del lenguaje, la alfabetización temprana y habilidades socioemocionales en niños de 2 a 5 años.
El programa internacional de educación temprana desarrollado en Israel, Hippy Paraguay, anunció el lanzamiento oficial de Hippy Empresas, una iniciativa que busca sumar al sector privado como aliado estratégico para fortalecer a la primera infancia y apoyar a los colaboradores que son padres de niños aún muy pequeños.
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa educativo presente en 15 países y con más de 50 años de trayectoria, que trabaja fortaleciendo el rol de los padres como principales educadores de sus hijos durante los primeros años de vida.
En Paraguay, el programa acompañó hasta la fecha a más de 900 familias en distintas comunidades del país, incluyendo comunidades de: Luque, Paraguarí, Cambyretá, Chaco, Remansito y Concepción, promoviendo el desarrollo del lenguaje, la alfabetización temprana y habilidades socioemocionales en niños de 2 a 5 años.
María Laura Duarte, directora general de Hippy Paraguay, destacó a La Nación/Nación Media que esta herramienta se enfoca en padres, ya que no existe nada más significativo que el aprendizaje que viene de los mismos. “El vínculo con papá y con mamá o un cuidador puede ser un propulsor del aprendizaje o una barrera, ya que es el canal más importante”, explicó.
EMPRESAS QUE APUESTAN POR LAS FAMILIAS
El nuevo modelo Hippy Empresas busca acercar herramientas educativas a las familias trabajadoras a través de alianzas con empresas comprometidas con el bienestar de sus colaboradores.
“Creímos que sería importante sumar al sector privado a esta cruzada por la primera infancia, ya que sabemos que funciona en el mundo y también en Paraguay, y poder contribuir a la comunidad y al funcionamiento interno de la empresa”, mencionó.
A su vez, indicó que las actividades de Hippy cuentan con un triple impacto ya que se realiza la estimulación en niños, el acompañamiento y capacitación a padres, y brinda empleabilidad con enfoque de género. “Las empresas hoy en día necesitan tener un proyecto de responsabilidad social empresarial y Hippy tiene un valor agregado de trabajar con los colaboradores, contribuyendo a la educación del país, pero también creando un espacio de bienestar para sus colaboradores”, mencionó.
APLICACIÓN EN CECON
El primer plan piloto se implementó en Cecon, empresa de materiales para la industria de la construcción, donde 15 familias participan del programa a través de un modelo híbrido, que combina encuentros dentro de la empresa con visitas domiciliarias.
Al respecto, Romina Vera, gerente de Talento y Cultura de Cecon SAE, mencionó a LN/NM que ya llevan adelante el segundo año de implementación, y a través del programa los padres se involucran en la educación de sus hijos dentro del hogar. “La idea es terminar esta primera camada que empezó el año pasado su formación y el año que viene duplicar ya que con la aplicación dentro de la planta empezaron a aparecer nuevos interesados”, dijo.
Igualmente, subrayó que además se realizó la formación de dos tutoras que son esposas de los colaboradores que fueron identificadas para adquirir conocimientos para luego ser capacitadoras y que hoy ayudan a implementar el programa dentro de la empresa.
FRIGORÍFICO VICTORIA COMENZÓ ESTE AÑO
El programa amplió esta experiencia junto al Frigorífico Victoria este año, empresa paraguaya dedicada a la comercialización y exportación de productos cárnicos, donde el acompañamiento a las familias se realiza principalmente dentro de la empresa en horario laboral, complementado con visitas domiciliarias esporádicas para mantener la esencia del modelo.
Estas experiencias buscan explorar nuevas formas de acercar el programa a las familias trabajadoras sin perder los principios fundamentales de Hippy: presencia, participación y progreso en el aprendizaje de los niños.
Yrene Páez, gerente de Recursos Humanos y Responsabilidad Social del Frigorífico Victoria, mencionó que se realizó una preselección de 54 familias y 7 tutoras que son colaboradoras del frigorífico que tendrán a su cargo a las familias. “El lunes pasado arrancamos con el programa y esto va hasta noviembre”, comentó.
Resaltó que mediante Hippy se logran momentos de calidad y los padres se involucran en la formación y desarrollo de sus hijos, mientras que el beneficio para la empresa es el mayor compromiso y facilidad para la retención de los colaboradores, el impacto social, y el desarrollo comunitario de las zonas vulnerables.
INVERSIÓN EN BIENESTAR FAMILIAR Y DESARROLLO DEL PAÍS
El programa parte de una realidad cada vez más visible: muchos padres enfrentan el desafío de equilibrar las demandas laborales, con el acompañamiento educativo de sus hijos durante los primeros años de vida. A través de actividades simples que pueden realizarse en pocos minutos al día, Hippy ayuda a los padres a transformar momentos cotidianos en oportunidades de aprendizaje y desarrollo para sus hijos.
Además de beneficiar a los niños, iniciativas como esta también generan impactos positivos para las empresas, contribuyendo al bienestar familiar de los colaboradores, al fortalecimiento del vínculo entre familia y trabajo, además de una cultura organizacional más comprometida con el desarrollo social.
INVITACIÓN A NUEVAS EMPRESAS
Hippy Paraguay invita a empresas interesadas en fortalecer el bienestar de sus colaboradores y contribuir al desarrollo de la primera infancia a conocer esta iniciativa y explorar posibles alianzas. El objetivo es que cada vez más familias puedan acceder a herramientas que les permitan acompañar el aprendizaje de sus hijos desde los primeros años de vida.
SOBRE EL PROGRAMA HIPPY
Hippy (Home Instrucción for Parents of Preschool Youngsters) es un programa internacional de educación temprana que fortalece el rol de los padres como primeros educadores de sus hijos.
El modelo combina materiales educativos, acompañamiento semanal y talleres para padres, promoviendo el desarrollo del lenguaje, habilidades cognitivas y socioemocionales en niños de 2 a 5 años. Actualmente el programa se implementa en 15 países y ha alcanzado a más 600.000 familias en todo el mundo.
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Sector forestal busca posicionar la madera paraguaya en mercados de alto valor
El sector forestal paraguayo avanza en su proceso de expansión internacional con la estrategia de posicionar la madera nacional no solo como materia prima, sino como un producto con valor agregado.
Así lo explicó a La Nación/Nación Media, Diego Puente, presidente de la Federación Paraguaya de Madereros (Fepama), quien detalló los principales mercados y oportunidades que hoy se abren para el país.
Uno de los focos principales está en Norteamérica, especialmente en Estados Unidos y México. Según Puente, estos mercados continúan siendo destinos clave para productos industrializados como el plywood (madera contrachapada) y las molduras.
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La alta demanda vinculada a la construcción civil abre un espacio importante para la industria paraguaya, que busca consolidarse en ese segmento.
Otro mercado estratégico es la Unión Europea. Aunque las nuevas regulaciones, como el Reglamento de Deforestación (EUDR), imponen mayores exigencias, desde el sector lo ven como una oportunidad. “La meta es demostrar que Paraguay puede producir madera de forma sostenible y acceder a nichos de mayor valor, donde la calidad y la trazabilidad son determinantes”, dijo.
En Asia, el panorama también muestra cambios. Vietnam y China continúan siendo compradores relevantes en volumen, pero la estrategia apunta a diversificar. En ese sentido, Japón aparece como un socio clave a futuro, con el objetivo de avanzar hacia relaciones de inversión y no limitarse solo a la exportación de productos.
A nivel regional, el Mercosur sigue siendo un mercado natural, con Uruguay y Argentina como principales destinos. Sin embargo, el desafío es mayor: dejar de exportar principalmente materia prima y posicionar a Paraguay como un centro industrial maderero en la región.
En conjunto, la estrategia del sector forestal apunta a dar un salto en calidad y competitividad, aprovechando la creciente demanda global y adaptándose a las nuevas exigencias del mercado internacional.
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Datos, empleo y migración: los desafíos estructurales que enfrenta Paraguay
Paraguay enfrenta un desafío clave para mejorar la calidad de sus políticas públicas, fortalecer su sistema estadístico y avanzar hacia estándares internacionales como los que exige la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Así lo planteó el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Iván Ojeda, quien advirtió que el país debe producir más y mejores datos para tomar decisiones más precisas.
En ese sentido, explicó que Paraguay ya cuenta con una Estrategia Nacional de Desarrollo Estadístico, pero que el principal reto es consolidar su implementación. Esto implica fortalecer los registros administrativos, como las cédulas de identidad o fichas sociales, estandarizar indicadores y aumentar la producción de estadísticas.
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“Tenemos que ser más transparentes y mejorar la calidad y frecuencia de la información”, dijo a Unicanal. Este proceso cobra aún más relevancia en el marco del llamado “desafío OCDE”.
Ingresar a este grupo de países, considerados entre los más avanzados en materia de desarrollo, exige no solo mejores datos, sino también estándares más altos en políticas públicas. Según Ojeda, este camino obligará a Paraguay a mejorar en áreas clave y a sostener información continua y comparable a nivel internacional. “No es solo tener datos, sino tenerlos con frecuencia y calidad”, señaló.
Migración
En paralelo, el análisis de datos también permite entender mejor fenómenos estructurales como la migración. De acuerdo con el INE, en los últimos 20 años salieron del país unas 700.000 personas más de las que ingresaron, especialmente entre 2002 y 2014, periodo en el que la economía era más pequeña, con un producto interno bruto (PIB) cercano a los USD 8.000 millones. Hoy, con una economía que supera los USD 43.000 millones, la tendencia comenzó a cambiar.
Los principales destinos de los paraguayos siguen siendo Argentina y España. En este último caso, el crecimiento fue significativo: de apenas 2.000 paraguayos en 2002 a unos 127.000 en la actualidad, en su mayoría mujeres jóvenes. Sin embargo, desde 2014 se observa una desaceleración en la salida de compatriotas, lo que, según Ojeda, refleja una mejora en las oportunidades dentro del país.
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Inteligencia artificial y educación: avanzar con criterio nacional
- Dr. José Duarte Penayo
- Filósofo. Presidente de la Aneaes
Pocas discusiones condensan hoy el problema del desarrollo como la relación entre inteligencia artificial y educación. Allí convergen la disputa por el capital humano del futuro, la capacidad de los Estados para gobernar la aceleración tecnológica, la defensa de la soberanía cultural y la posibilidad de que nuestros sistemas educativos dejen de correr detrás de los cambios vertiginosos de la época.
Para países como el nuestro, esta cuestión es un tema que exige un debate nacional de forma urgente, porque de la forma en que ingresemos en esta transformación dependerá la calidad de nuestra formación, así como el tipo de inserción productiva y cultural que el país logre construir.
Como señalan Reimers, Azim, Palomo y Thony en su libro Artificial Intelligence and Education in the Global South: A Systems Perspective, publicado por Springer Nature en 2026, la inteligencia artificial puede ampliar capacidades pedagógicas, aliviar cargas docentes, producir materiales contextualizados, personalizar apoyos y hacer más eficiente la gestión del sistema en el denominado “Sur Global”.
Sin embargo, sus potencialidades positivas se pueden materializar si y solo si su adopción se articula con estrategias públicas de conducción, formación docente, evaluación y adaptación a contextos concretos.
Por citar algunos ejemplos del trabajo mencionado, en el Uruguay, el centro de innovación educativa con tecnología Ceibal contribuyó a ordenar la discusión regional con marcos para enseñar inteligencia artificial y para enseñar con inteligencia artificial, subrayando que el punto no es el dispositivo aislado, sino su integración pedagógica y ética.
En Brasil, Nova Escola desarrolló una herramienta accesible por WhatsApp que permitió a más de 15.000 docentes generar más de 63.000 planificaciones, reduciendo tiempos de preparación y ampliando apoyos para la práctica docente.
En Mali, la iniciativa RobotsMali utilizó IA para producir más de 180 libros infantiles en lengua bambara en menos de un año, mostrando que la innovación también puede servir para fortalecer lenguas y contextos locales, no solo para importar contenidos ajenos.
A las experiencias anteriores debemos sumar un aporte fundamental para nuestra realidad. Se han documentado casos en los que la baja conectividad y otras carencias de infraestructura tecnológica no bloquean la posibilidad de innovar.
Iniciativas como Kolibri, que utiliza un modelo diseñado para funcionar sin internet, junto con Artificial Intelligence in Education Unplugged en Brasil, han logrado resultados comparables en escuelas rurales y urbanas. Estos ejemplos demuestran que los contextos de conectividad restringida ofrecen vías legítimas para integrar estas herramientas con un criterio de inteligencia y equidad.
Los autores sostienen que la integración de estas estrategias debe estar anclada en los contextos locales. En el caso del Paraguay, el desafío trasciende la mera adaptación a las tendencias globales. Nuestra realidad nacional exige una incorporación soberana de la inteligencia artificial fundamentada en el criterio propio y en el resguardo de la identidad cultural.
Resulta indispensable atender a los sesgos algorítmicos y promover la alfabetización digital para asegurar que el proceso responda a las necesidades del entorno. Estas condiciones evitarán que la adopción de soluciones externas imponga modelos extraños a nuestras lenguas y a nuestro proyecto de país.
Abordar con seriedad la inteligencia artificial en el ámbito educativo requiere distanciarse tanto de las posturas apocalípticas como de los entusiasmos eufóricos. No alcanza con repetir advertencias terminales sobre el dominio tecnológico, como plantea Éric Sadin en L’intelligence artificielle ou l’enjeu du siècle, donde observa en la IA una forma de desplazamiento progresivo de lo humano por la racionalidad técnico-industrial.
Asimismo, conviene evitar la celebración acrítica de cada innovación como una promesa automática de emancipación, como ocurre en el Techno-Optimist Manifesto de Marc Andreessen, que presenta el avance tecnológico como fuente casi intrínseca de crecimiento, bienestar y expansión de la vida.
Entre la desconfianza absoluta y la fe ciega en la tecnología, hay un espacio más difícil, pero fecundo. Se trata del lugar de la conducción pública, del discernimiento pedagógico y de la deliberación nacional sobre qué usos deben promoverse, cuáles deben regularse y qué límites son necesarios para alcanzar un objetivo de bien común.
Ese punto obliga, además, a romper con cierto “pedagogismo dominante” que durante años degradó la discusión educativa, sustituyendo contenidos por consignas metodológicas vacías.
La inteligencia artificial puede ayudar a personalizar la enseñanza, pero no puede convertirse en un nuevo pretexto para licuar la exigencia intelectual. El Paraguay requiere una modernización ambiciosa que sea fuerte en ciencias, historia, lengua y formación del juicio crítico.
La inteligencia artificial abre la posibilidad de superar la estructura lancasteriana de la enseñanza, en la que una misma secuencia, el mismo ritmo y la misma explicación se implementan para grupos heterogéneos. Es posible trascender esa uniformidad sin renunciar a la escuela como institución pública fundamental. Las nuevas herramientas favorecen la existencia de apoyos diferenciados, materiales con distintos niveles de complejidad, retroalimentación más frecuente y un seguimiento más fino de trayectorias.
Además, pueden reposicionar la autoridad del docente y redefinir su centralidad, ya que el educador deja de ser un mero facilitador de contenidos homogéneos, para convertirse en un mediador intelectual, curador de materiales, intérprete del contexto, corrector de errores y orientador cívico del aprendizaje.
La incorporación de la inteligencia artificial a la educación paraguaya ya es un hecho, su uso ha sido introducido de la mano de estudiantes y docentes, pero sin mayores guías ni reflexiones institucionales sobre su implementación. Por ello, es urgente establecer un criterio nacional que permita fortalecer la alfabetización crítica y la revisión de los perfiles curriculares en función de un proyecto de desarrollo del país. La cuestión de fondo ya no es si Paraguay debe o no ingresar a esta agenda; el dilema central radica en la forma en que se integrará a ella. El país debe decidir entre actuar como un consumidor de soluciones ajenas o consolidarse como una nación capaz de conducir la tecnología según sus propias necesidades históricas, fortaleciendo con ello su identidad, su democracia y su proyecto común de desarrollo.