El actor de la saga de Harry Potter, Daniel Radcliffe, cuestionó a la autora de la exitosa historia, J.K. Rowling, por los comentarios que expuso en un artículo de opinión titulado "Creando un mundo más equitativo post COVID-19 para las personas que menstrúan”, donde la escritora ironizó que esas “personas que menstrúan solían tener un nombre: mujeres”.
El protagonista de la saga sacó un comunicado a través de The Trevor Project, una organización que ofrece ayuda las 24 horas para prevenir crisis y suicidios de jóvenes LGBT o que cuestionan su sexualidad, donde manifestó que el artículo excluía a las mujeres transgénero y que como ser humano se sentía obligado a decir algo al respecto.
“Las mujeres transgénero son mujeres. Cualquier declaración en sentido contrario borra la identidad y la dignidad de las personas transgénero y va en contra de todos los consejos dados por las asociaciones profesionales de atención médica que tienen mucha más experiencia en este tema que Jo o yo”, escribió Radcliffe.
“Según el Proyecto Trevor, el 78% de las personas transgénero y no binarias informaron haber sido objeto de discriminación debido a su identidad de género. Está claro que debemos hacer más para apoyar a las personas transgénero y no binarias; no invalidar sus identidades y evitar causarles más daños”, añadió.
Además, mencionó que la prensa podría pintar este mensaje como una lucha interna entre J.K. Rowling y él, pero que en realidad no se trataba de eso y tampoco era lo más importante, ya que considera que su postura frente al tema es necesaria sobre todo por la indudable responsabilidad que la autora de Harry Potter tuvo en el curso de su vida.
La escritora se defendió
Ante las críticas que recibió por no reconocer en su artículo a las mujeres transgénero como mujeres, Rowling respondió en su cuenta de Twitter: “Si el sexo no es real, no hay atracción hacia el mismo sexo. Si el sexo no es real, la realidad vivida de las mujeres a nivel mundial se borra. Conozco y amo a las personas trans, pero borrar el concepto de sexo elimina la capacidad de muchas personas de discutir sus vidas de manera significativa. No es odio decir la verdad”, señaló la escritora.
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Messi escribió su adiós a mano y el detalle que eligió lo dice todo
Lionel Messi eligió irse de la Selección Argentina de la manera más personal posible: con una carta escrita a mano, en mayúsculas y sobre simples hojas de un bloc. La lapicera dorada con un Giratiempo de Harry Potter sumó un detalle casi cinematográfico a una despedida atravesada por la nostalgia, el agradecimiento y el paso del tiempo.
Hay algo profundamente simbólico en la manera en que Lionel Messi decidió despedirse de la Selección Argentina. No hubo un comunicado frío ni una conferencia de prensa. No eligió un documento diseñado especialmente para la ocasión. Se sentó, tomó una lapicera y escribió. De puño y letra.
Sobre tres hojas arrancadas de un bloc de notas, el capitán de la Argentina puso en palabras el final de una historia de más de dos décadas. La imagen de esas páginas, con su letra en mayúsculas, tachaduras y correcciones, terminó siendo casi tan poderosa como el propio anuncio de su retiro.
Y hay un detalle que vuelve todavía más especial la escena: la lapicera.
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Una carta escrita como quien habla
Messi escribió en letras de imprenta mayúsculas, con tinta negra y un trazo sencillo. No parece una carta diseñada para ser perfecta. Hay correcciones, palabras modificadas y pequeñas imperfecciones propias de alguien que está escribiendo lo que siente. Eso es justamente lo que le da valor a la imagen.
En tiempos de comunicados cuidadosamente editados, publicaciones producidas y mensajes preparados para las redes sociales, Messi eligió algo mucho más íntimo: su propia letra. No necesitó que nadie hablara por él.
En la primera hoja aparece el peso de la decisión. Reconoce que dejar la Selección “dolió y duele en el alma”, pero también que entiende que llegó el momento. Y aparece una de las frases que mejor resume su despedida: “Me vacié, ya no tengo más para dar”. No es una frase de derrota. Es la confesión de alguien que siente que entregó todo.
Después aparece el agradecimiento por los 20 años, por su familia, por entrenadores, compañeros y dirigentes. Y, finalmente, la despedida se transforma nuevamente en declaración de amor: Messi dice que ahora será “uno más” alentando desde afuera.
La frase que más conmueve
Entre todas las líneas de la carta, hay una que quizás resume mejor que ninguna otra lo que significa para Messi dejar la camiseta argentina: “Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro”. Es una frase sencilla, pero tiene una enorme carga emocional. Messi no habla de los títulos, de los récords ni de los números. Habla de escuchar a la gente.
Después de tantos años entrando a estadios vestido de celeste y blanco, el próximo partido de la Argentina lo encontrará en otro lugar: ya no dentro de la cancha, sino entre quienes alientan desde afuera. Y por eso el final resulta todavía más potente: “Gracias Dios por hacerme argentino. ¡Vamos Argentina!”
La despedida de uno de los futbolistas más importantes de la historia termina, paradójicamente, como la de un hincha.
La lapicera que quiso volver el tiempo atrás
Pero la fotografía guarda otro detalle que parece hecho para una película. Junto a las hojas aparece una lapicera dorada con la figura del Giratiempo, el objeto mágico de Harry Potter que permite retroceder en el tiempo. Tanto Messi como su familia han mostrado su afición por la saga. La coincidencia es difícil de ignorar.
Messi está escribiendo el final de sus 20 años con la Selección con una lapicera que representa, precisamente, la posibilidad de volver atrás en el tiempo.
No hace falta afirmar que se trata de un mensaje deliberado para que la imagen resulte poderosa. En una despedida marcada por los recuerdos, el objeto parece funcionar como una metáfora perfecta: volver a los primeros partidos, a las primeras concentraciones, a las finales perdidas, a las lágrimas, a las críticas y, finalmente, a las noches en las que todo cambió.
De una servilleta a tres hojas
Y aquí aparece quizás la coincidencia más hermosa de todas. La historia de Messi con el fútbol de elite quedó ligada desde sus comienzos a una servilleta.
En diciembre de 2000, cuando tenía apenas 13 años, se plasmó en una servilleta el compromiso de que Barcelona ficharía al joven argentino. Aquel documento, firmado por Carles Rexach y otras personas vinculadas a la negociación, se convirtió con el tiempo en una pieza histórica. En 2024 fue subastado por 890.000 euros. Una servilleta fue el comienzo simbólico de su extraordinaria aventura en Barcelona.
Tres hojas escritas a mano son ahora el escenario de una de sus despedidas más importantes. Entre una y otra hay una vida entera.
El niño que necesitaba convencer al mundo de que podía jugar al fútbol al más alto nivel terminó convirtiéndose en campeón del mundo y en el máximo goleador histórico de la Selección Argentina. Ahora, convertido en leyenda, vuelve a escribir con sus propias manos para cerrar una etapa.
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El cierre perfecto
Messi decidió irse de la Selección después de una trayectoria de más de 20 años y 207 partidos, con 125 goles y títulos que durante mucho tiempo parecieron imposibles: el Mundial de Qatar 2022, dos Copas América, la Finalissima, el Mundial Sub-20 y el oro olímpico.
Pero su despedida no habla de estadísticas. Habla de amor. “Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección.”
Quizás por eso la elección de escribir a mano resulta tan significativa. Después de una carrera construida entre estadios gigantes, millones de espectadores, trofeos y récords, Messi decidió que para decir adiós no necesitaba nada extraordinario. Solo unas hojas y su propia letra.
La servilleta marcó el comienzo de una historia que nadie sabía cómo terminaría. Estas tres hojas marcan el final de una historia que ya nadie podrá olvidar.
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Unas 140 mujeres fueron atendidas en jornadas de prevención y diagnóstico en Barrio Obrero
Esta semana, en el Hospital General de Barrio Obrero realizaron jornadas de atención integral con las que llegaron a unas 140 mujeres. Las pacientes accedieron a estudios como mamografías, Papanicolaou (PAP), detección del virus del papiloma humano (VPH) y testeos para infecciones de transmisión sexual (ITS).
El Ministerio de Salud confirmó que las jornadas fueron muy exitosas y que llegaron a un total de 139 pacientes. Las atenciones se desarrollaron en el hospital de Barrio Obrero de la ciudad de Asunción con la intención de promover la prevención y detección temprana de enfermedades en mujeres.
Las usuarias que fueron atendidas en el centro asistencial accedieron a los turnos mediante las Unidades de Salud de la Familia (USF) de sus barrios como: San Blas, Cateura, Jukyty; 3 de Febrero I y II; Pelopincho I y II; Republicano I y II; San Cayetano I y II; Camsat San Felipe y Santiago; y Camsat San Miguel.
Ofrecieron estudios preventivos que incluyeron: 58 mamografías, 30 tomas de muestras para Papanicolaou (PAP), 20 pruebas para la detección del virus del papiloma humano (VPH) y 31 testeos para infecciones de transmisión sexual (ITS).
“Estas prestaciones facilitaron el acceso a controles preventivos fundamentales, además de reforzar la importancia de realizarlos periódicamente para identificar de manera oportuna posibles alteraciones y promover el cuidado integral de la salud femenina”, resaltaron desde la cartera sanitaria.
La iniciativa fue organizada por el departamento de Programas de Salud mediante su área de Salud Sexual y Reproductiva, que contó con apoyo del Programa Nacional de Control del VIH/Sida e ITS (Pronasida) de la XVIII Región Sanitaria, y la colaboración de la Fundación Unidos Contra el Cáncer (Funca).
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¿Dónde está mamá?
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Hay una silla que nadie volvió a ocupar, una cama que quedó tendida, un plato que, quizá, todavía alguien guarda en la cocina, porque a veces cuesta aceptar que ya no hace falta ponerlo en la mesa.
Y me da vueltas una pregunta que no aparece en ninguna estadística: ¿quién le explica a un niño que mamá no va a volver?
Hasta agosto en Paraguay 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Diecisiete nombres, historias que alguna vez tuvieron un cumpleaños, sueños, discusiones, abrazos, planes para el domingo y alguien que las esperaba en casa.
Y hay un número que me golpea todavía más fuerte: 33 hijos quedaron detrás de esas mujeres. 24 de ellos son menores de edad.
Detrás de cada uno hay una infancia que cambió para siempre.
Al final, cuando una madre es asesinada, no muere solamente la mujer.
Se rompe una familia, se quiebra la infancia.
Los números del Ministerio Público sobre feminicidios dados a conocer esta semana cuentan que 13 de las víctimas eran madres. Algunas murieron dentro de sus propias casas; otras, en la vía pública. Fueron asesinadas con armas blancas, armas de fuego, golpes y asfixia.
Pero ninguna estadística puede contar lo que sucede después.
Los números no pueden registrar el momento en que un niño pregunta por su madre, ni se puede medir el silencio de una casa después del crimen.
Nadie, absolutamente nadie puede poner en una planilla el miedo con el que una hija volverá a escuchar una discusión, tampoco podrá explicar cómo se aprende a crecer cuando la persona que debía enseñarte a vivir fue arrancada de tu vida.
Y entonces aparecen otras cifras.
25 tentativas de feminicidio. Son las mujeres que sobrevivieron y que tuvieron una segunda oportunidad.
Hoy deberíamos aprender a ver las señales, a enseñarle a nuestras hijas que las discusiones, las peleas pasadas de tono y los golpes no son normales. Que el control a veces se disfraza de amor, de celos presentados como preocupación.
En todos los casos el principal error es esperar a que ocurra la tragedia para entender que había señales.
Los datos dicen que los principales agresores fueron parejas y exparejas.
Eso también debería obligarnos a mirar más cerca.
En la mayoría de los casos el peligro no está en una calle oscura ni viene desde un desconocido. A veces tiene la llave de la casa, conoce la rutina… y alguna vez hasta dijo “te amo”.
Por eso hablar de feminicidio no puede ser solamente hablar de mujeres asesinadas.
Tenemos que hablar de prevención, de educación, de protección.
De intervenir antes. De entender que una amenaza no es una exageración cuando quien la recibe tiene miedo.
Pedir ayuda no debería convertirse en una carrera contra el tiempo.
Hoy hay 17 mujeres menos. Pero también hay 33 hijos que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ellos nunca eligieron.
Veinticuatro son niños.
Y cuando pienso en ellos, me cuesta volver a mirar estas cifras como simples números.
Debemos dejar de contar a las mujeres muertas y los niños huérfanos.
El desafío es conseguir que la próxima estadística sea cero.
Que ninguna silla quede vacía para que ningún niño tenga que aprender tan pronto el significado de la palabra feminicidio.
Una vida salvada no aparece en ninguna estadística. Pero alguien vuelve a casa.
Una madre vuelve a abrazar a sus hijos.
Y una silla... vuelve a estar ocupada.
Pero esa es otra historia.
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Reportan 17 feminicidios y 25 tentativas en lo que va del año en Paraguay
Este lunes, el Ministerio Público reportó un total de 17 víctimas de feminicidio en lo que va del 2026, así también, suman 25 tentativas de feminicidio en el mismo periodo. En cuanto a los afectados indirectos, estos casos de violencia contra la mujer han dejado a 33 hijos huérfanos, de este número, 24 son niños, niñas y adolescentes.
Según el Programa de Datos Abiertos del Ministerio Público, a nivel país se tienen 16 causas abiertas por feminicidio, de los cuales, en uno de los casos se investiga por el crimen de dos mujeres. Lastimosamente, la mayoría de los ataques fueron cometidos por personas del mismo entorno íntimo.
“En el recuento preliminar, con el hecho ocurrido ayer domingo, tenemos 17 víctimas de feminicidio y otros 25 casos de tentativa de feminicidio. Además, se registraron seis casos de agresiones graves que están siendo investigados y un hecho en el que un adolescente, preliminarmente, está siendo investigado como homicidio”, dijo Elida Favole, directora de transparencia y políticas de géneros, en canal Trece
Se pudo contabilizar que del total, 13 mujeres asesinadas eran madres, quienes dejaron un total de 33 hijos huérfanos, de los cuales, 24 son niños, niñas y adolescentes. En cuanto al vínculo con las víctimas, pertenecían al círculo íntimo o familiar: 7 exparejas; 6 parejas; 1 padrastro; 1 hijo y 2 conocidos.
“Es preocupante la situación porque ayer se registró un niño de 12 años, que está calificado como homicidio doloso y también tenemos otros niños que fueron víctimas indirectas. La víctima más joven en el caso de feminicidio tenía 12 años. Lastimosamente, hay que señalar que en 10 casos tenemos ensañamientos”, puntualizó.
Se pudo constatar que 16 de las víctimas eran de nacionalidad paraguaya, una de nacionalidad brasileña y dos pertenecían a comunidades indígenas. Nueve casos fueron en el departamento Central, tres en Concepción, dos en Canindeyú, una en Alto Paraná, uno en Caazapá y uno en Asunción.