París, Francia | AFP. Por Stéphane ORJOLLET
La aparición del coronavirus, que ya ha dejado cerca de 170.000 muertos en el planeta, procede del mundo animal y se vio favorecida por la actividad humana que, si nada cambia, podría hacer surgir otros virus similares, advierten los expertos.
Las zoonosis, el nombre que reciben las enfermedades o infecciones que se transmiten del animal al hombre como la tuberculosis, la rabia o el paludismo, no son nuevas.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUE) el 60% de las enfermedades infecciosas humanas tiene origen animal, un porcentaje que alcanza el 75% en el caso de las enfermedades llamadas “emergentes” como el ébola, el VIH, las gripes aviarias, el SRAS o el zika.
“La emergencia de enfermedades zoonóticas está asociada con frecuencia a los cambios medioambientales”, consecuencia de “las actividades humanas, desde la modificación del uso del suelo hasta el cambio climático”, indicó el PNUE en un informe del 2016.
Según Gwenaël Vourc’h, vicedirectora de la unidad de epidemiología veterinaria de Inrae, un instituto de investigación público francés, “la destrucción de ecosistemas cada vez más numerosos multiplica los contactos” entre especies.
La deforestación, la agricultura o la urbanización que modifican el equilibrio entre especies sirven de “puente” con los humanos, según los científicos.
“El proceso que lleva a un microbio, como un virus, desde una población de vertebrados –como por ejemplo los murciélagos– a los humanos es complejo, pero está provocado por el hombre”, dice Anne Larigauderie, la secretaria ejecutiva del IPBES, el panel de expertos de la ONU sobre la biodiversidad.
“Tragedia mundial”
Aparte de la pandemia actual, el Ipbes estima que las zoonosis dejan unos 700.000 muertos cada año.
Los roedores, los primates y los murciélagos son los principales huéspedes de la mayoría de virus transmitidos al hombre (75,8%) según un estudio de investigadores estadounidenses realizado antes de la aparición del COVID-19 y publicado recientemente.
Los animales domésticos también son portadores del 50% de las zoonosis identificadas hasta ahora.
El estudio indica que las especies salvajes que más virus comparten con los humanos son precisamente “aquellas cuya población está cayendo a causa de la explotación y de la pérdida de hábitat”.
“Estamos modificando los territorios (…) lo que aumenta la frecuencia y la intensidad de los contactos entre los humanos y la fauna salvaje y crea las condiciones ideales para las transferencias virales”, apunta Christine Johnson, de la escuela veterinaria de la Universidad de California, que dirige el estudio.
Según Anne Larigauderie esta tendencia se mantendrá y aumentará la frecuencia de las pandemias por las modificaciones del uso del suelo, “combinadas con el aumento de los intercambios comerciales y los viajes”.
Por eso se necesita una respuesta sistémica, según Gwenaël Vourc'h.
“Más allá de la respuesta indispensable a cada epidemia, hay que reflexionar en nuestro modelo”, según la experta, y en concreto “reflexionar sobre nuestra relación con los ecosistemas naturales y los servicios que nos proporcionan”.
En el mismo sentido Anne Larigauderie pide “un cambio transformador para encontrar una solución a esta tragedia mundial” para que los sectores económicos como las finanzas, la pesca, los transportes o la energía tomen en cuenta el medio ambiente.
“Ya existen estrategias eficaces para controlar la mayoría de zoonosis” indicaba el informe del PNUE del 2016, pero el principal problema es la falta de inversiones. “La integridad de los ecosistemas es la base de la salud y el desarrollo humano”, según el organismo de la ONU.
Para Jane Goodall, la primatóloga británica de 86 años que ha dedicado su vida a la defensa de los animales, esta pandemia es el resultado del “desprecio” hacia los animales.
“Es nuestro desprecio por la naturaleza y nuestra falta de respeto por los animales, con quienes tendríamos que compartir el planeta, los que han causado esta pandemia, presagiada desde hace mucho tiempo”, dijo Goodall en una conferencia telefónica.
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Cetosis y salud: la ciencia detrás de la dieta keto
Lourdes Pintos
lourdes.pintos.@nacionmedia.com
La dieta cetogénica o dieta keto, se convirtió en una de las tendencias alimentarias más comentadas de los últimos tiempos. Aunque muchos la asocian exclusivamente con la pérdida de peso, su aplicación clínica va mucho más allá.
Desde el tratamiento de la epilepsia hasta el manejo de trastornos metabólicos como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, este enfoque nutricional despierta tanto interés como interrogantes.
En diálogo con La Nación/Nación Media, la nutricionista Guadalupe Varela analiza sus beneficios, limitaciones y las claves para implementarla de manera segura.
¿Qué es la dieta keto y en qué se diferencia de otros planes alimenticios bajos en carbohidratos?
La dieta cetogénica o keto es un estilo de alimentación donde se reduce de forma muy marcada el consumo de carbohidratos (harinas, legumbres, frutas y algunos vegetales) y se prioriza el consumo de grasas como principal fuente de energía.
Esto lleva al cuerpo a entrar a un estado metabólico llamado cetosis donde en lugar de utilizar glucosa empieza a producir y utilizar cetonas como fuente de energía. La principal diferencia con otros planes bajos en carbohidratos es el nivel de restricción y el objetivo metabólico.
Por ejemplo, en una alimentación baja en carbohidratos más flexible, la persona puede consumir frutas, algunas legumbres o mayor cantidad de verduras, porque el objetivo es mejorar la calidad de la dieta o controlar el peso.
En cambio, en la keto los carbohidratos suelen limitarse a un rango más bajo (menos de 20g por día) lo que requiere mucha disciplina del paciente.
También hay una diferencia importante en la distribución de macronutrientes, en keto la mayor parte de las calorías proviene de las grasas, con una cantidad moderada de proteínas, mientras que en otras dietas bajas en carbohidratos la proteína suele ser más alta y la grasa no necesariamente es el componente principal.
¿Cuáles son los principales beneficios que se le atribuyen a la dieta keto en el control de enfermedades?
En los últimos tiempos se le atribuyen muchísimos beneficios, cada vez más son las personas que defienden este estilo de alimentación. En particular lo que veo en la dieta keto, sobre todo en el contexto de enfermedades, tiene que ver con su impacto a nivel metabólico.
Pero siempre aclaro algo, no es para todos y hay que saber en qué paciente realmente vale la pena usarla. Uno de los usos más claros y mejor respaldados es en la epilepsia refractaria (que no se controla con los medicamentos habituales) especialmente en niños, donde puede ayudar a reducir la frecuencia de las crisis.
En consulta, donde más la utilizo es en pacientes con resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2. Al bajar de forma importante los carbohidratos se logra controlar mejor los picos de glucosa y eso muchas veces se traduce en una mejora del perfil metabólico en general, incluso con seguimiento adecuado algunos pacientes pueden reducir la medicación.
También está el tema del peso, no es que la dieta keto sea “mágica” pero sí puede ser una herramienta útil en pacientes con obesidad, sobre todo porque ayuda bastante a controlar el apetito y eso facilita la adherencia en muchos casos.
También se habla de su efecto desinflamatorio y es un punto interesante, pero siempre trato de explicar con criterio, en algunos pacientes, sobre todo aquellos con resistencia a la insulina o exceso de grasa corporal, al mejorar el metabolismo y bajar de peso se observa una disminución de marcadores inflamatorios, en ese sentido, no es solo la cetosis en sí, sino todo el contexto, menos picos de glucosa, menor carga de ultraprocesados y una mejor regulación metabólica.
En la práctica, yo no la vendo como una “dieta antiinflamatoria” como tal, el efecto va a depender de cómo esté armada la alimentación, no es lo mismo una keto basada en alimentos reales, con buenas fuentes de grasa, vegetales y proteínas de calidad, que una keto desordenada, alta en ultraprocesados.
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En términos clínicos, ¿para que enfermedad está comprobada que esta dieta puede ser útil?
Donde está claramente comprobada es en el tratamiento de la epilepsia, especialmente en población pediátrica, ahí sí es una herramienta terapéutica validada, incluso utilizada en protocolos médicos.
A nivel metabólico, tiene muy buena evidencia como estrategia en pacientes con obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2. En estos casos, ayuda a mejorar el control glucémico, la sensibilidad a la insulina y otros parámetros metabólicos, siempre con seguimiento profesional.
También hay evidencia interesante en síndrome de ovario poliquístico, sobre todo por su impacto en la insulina, aunque no es la única estrategia posible y hay que individualizar mucho.
Donde soy más prudente es en otras áreas que hoy están en investigación, como enfermedades neurodegenerativas, por ejemplo, Alzheimer o Parkinson y algunos tipos de cáncer o patologías inflamatorias, hay hipótesis y estudios en curso, pero todavía no lo consideramos un tratamiento de primera línea.
¿Qué evidencia científica respalda el uso de la dieta keto en patologías como la diabetes tipo 2 o la epilepsia?
Hay evidencias científicas bien estudiadas como por ejemplo, en epilepsia refractaria, sobre todo en niños está muy respaldada por organismos como la International League Against Epilepsy y guías clínicas que demuestran la reducción de manera significativa de las crisis en pacientes que llevan un estilo de vida keto, por eso se usa como parte del tratamiento bajo supervisión médica.
En diabetes tipo 2, la evidencia también es positiva, tenemos a Organizaciones como la American Diabetes Association que reconocen los planes keto y low carb como opción válida en ciertos pacientes.
Se observó que al bajar los carbohidratos y generar cetosis, muchos pacientes mejoran la glucosa, la HbA1c y algunos parámetros lipídicos y además puede ayudar con la pérdida de peso. Eso sí, los resultados dependen de cómo se haga la dieta y de la adherencia de cada persona.
¿Puede esta dieta ayudar en el manejo del sobrepeso y la obesidad a largo plazo, o sus efectos son solo temporales?
Sí totalmente, la dieta keto puede ser muy útil para manejar el sobrepeso y la obesidad porque ayuda a controlar el apetito y facilita la pérdida de peso en muchas personas.
Al reducir los carbohidratos y priorizar las grasas como fuente de energía, se genera saciedad y muchas veces esto hace que las personas coman menos sin sentir hambre constante.
Siempre aclaro que los resultados no dependen solo de la cetosis; la calidad de los alimentos, la distribución de macronutrientes, la planificación de las comidas y sobre todo, el seguimiento profesional son factores determinantes.
Una dieta keto bien estructurada es distinta a una versión desordenada o basada en ultraprocesados y eso impacta directamente en los resultados.
A corto plazo suele ser muy efectiva para perder peso, pero a largo plazo los resultados son más variables, algunas personas logran mantener la pérdida de peso de manera sostenida, otras no y se estancan, en muchos casos depende de cómo se adapte la dieta a su estilo de vida y de la educación nutricional que reciban además de los cambios de estilo de vida. Actividad física y un buen descanso son fundamentales.
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¿Qué riesgos o efectos secundarios puede tener seguir una dieta keto sin supervisión profesional?
Seguir la dieta keto sin supervisión puede traer algunos riesgos, al principio es común sentir fatiga, mareos, dolor de cabeza o estreñimiento y también hay que cuidar la hidratación y los minerales.
A largo plazo, si la dieta no está bien planificada, pueden aparecer deficiencias de vitaminas o minerales, aumento de colesterol LDL en algunas personas o problemas digestivos.
Mi recomendación siempre es que la dieta keto o cualquier otra dieta se haga con seguimiento profesional. Cada persona es diferente y todos tenemos distintos tipos de requerimientos que debemos completar y es por eso que no puede ser manejada muy ligeramente y sin supervisión.
¿Es una dieta apta para cualquier persona o existen grupos que deberían evitarla?
La dieta keto no es apta para todas las personas. Hay grupos que deben evitarla o al menos tener mucho cuidado, como personas con problemas renales, mujeres embarazadas o en lactancia, y personas con antecedentes de trastornos alimentarios. La restricción de carbohidratos y la alta ingesta de grasas pueden generar complicaciones si no se supervisa correctamente.
En niños y adolescentes, también se necesita un seguimiento muy estricto, porque su crecimiento y desarrollo requieren un equilibrio adecuado de todos los nutrientes y la keto debe adaptarse cuidadosamente a sus necesidades.
Por eso siempre insisto en que la dieta keto debe individualizarse, evaluando primero la salud y los antecedentes de cada persona y, sobre todo, debe implementarse con supervisión profesional, para garantizar que sea segura y efectiva.
¿Cómo influye la dieta keto en la salud cardiovascular, considerando su alto contenido en grasa?
Cuando hablamos de dieta keto y la salud cardiovascular, el tema de las grasas siempre genera preguntas. Es importante aclarar que no todas las grasas son iguales y son malas, la dieta keto bien planificada prioriza grasas saludables como aceite de oliva, aguacate, frutos secos y pescados grasos, en lugar de ultraprocesados o grasas trans que sí pueden ser dañinos.
Una keto bien estructurada puede mejorar algunos factores de riesgo cardiovascular, como aumentar el HDL, reducir triglicéridos y mejorar la sensibilidad a la insulina, sin embargo, en algunas personas puede haber un aumento del colesterol LDL, por eso es fundamental hacer un monitoreo clínico regular además de consumir la suplementación adecuada.
En la práctica, siempre digo que la dieta keto no es un riesgo automático para el corazón, pero sí requiere evaluación individual y seguimiento profesional, sobre todo en personas con antecedentes cardiovasculares. La clave está en la calidad de las grasas que se consume y en no mezclarlas con carbohidratos no permitidos del plan, el famoso “un poquito” no es negociable en esta dieta.
Desde su experiencia ¿Qué errores cometen con mayor frecuencia las personas que intentan hacer dieta keto por su cuenta?
Desde lo que veo en consulta, el error más común de los pacientes es pensar que la dieta keto es “grasa libre”, muchas personas aumentan muchísimo el consumo de quesos, pancetas o embutidos y no hay un control real de porciones, entonces no logran un déficit calórico que es fundamental para un descenso de peso.
También pasa que bajan demasiado la proteína por miedo a salir de cetosis y eso termina afectando la masa muscular y a la vez, descuidan la fibra porque no incorporan suficientes verduras, lo que trae problemas digestivos, además, no se le da importancia al equilibrio de electrolitos.
En las primeras semanas es común que aparezcan síntomas como cansancio, dolor de cabeza o mareos y muchas veces se debe a una mala reposición de sodio, potasio y magnesio, no a la dieta en sí. Otro punto clave es la falta de organización, no planifican, improvisan, usan muchos productos “keto” ultraprocesados y eso hace que no sea sostenible.
¿Qué recomienda a quienes quieren iniciar este tipo de alimentación como parte de un tratamiento o estilo de vida?
Que no la tomen como una dieta de moda, sino como una estrategia que tiene que estar bien armada y con seguimiento profesional. Lo primero, no es solo sacar carbohidratos, hay que ordenar bien la proteína, usar la grasa con criterio y priorizar la comida real.
Segundo, no olvidarse de los vegetales, ahí está gran parte de la fibra y eso hace toda la diferencia en cómo se siente y se sostiene la dieta. También soy muy insistente con la organización, cuando no hay planificación aparecen los errores y es mucho más fácil abandonar el plan.
Otro punto clave es cuidar los electrolitos, sobre todo al inicio, para evitar esos malestares típicos, no olvidar que la actividad física es parte fundamental del proceso. Y, por último, que sea algo sostenible y adaptado a la persona, si no se puede mantener en el tiempo, no sirve, por más que funcione a corto plazo.
¿Desea agregar algo más?
Sí, algo que siempre me gusta decir es que no hay una única manera de comer que funcione para todos, la dieta keto puede ser útil en algunos casos, pero no es para cualquiera ni se puede aplicar sin pensar en cada persona.
Lo más importante es adaptarla a cada uno, ver la historia clínica, los objetivos, cómo come, cómo se siente con la comida, no es lo mismo alguien con resistencia a la insulina que alguien que busca simplemente perder un poco de peso.
También creo que tiene que ser algo que se pueda mantener en el tiempo, no sirve si es demasiado restrictiva o improvisada, los resultados rápidos no duran si no hay estructura y educación detrás. Y siempre vuelvo a lo básico, priorizar comida real, organizar hábitos y hacer que funcione en la vida diaria.
Al final, no importa si es dieta keto u otra estrategia, lo que cuenta es que la persona pueda sostenerla y sentirse bien con lo que come. También es clave entender que los cambios no son de un día para otro, se trata de ir paso a paso y aprender a escuchar al cuerpo, cuando se hace así, los resultados son más reales y sostenibles, y la persona termina incorporando hábitos que se mantienen más allá de cualquier plan puntual.
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¿Los transgénicos no son causantes de enfermedades?
Más de 200 millones de hectáreas y casi 30 años de uso, en una investigación con datos epidemiológicos y evidencia científica internacional entre distintos países descarta vínculo.
Una investigación publicada por la revista científica GM Crops & Food, y difundida por el Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), analiza casi 30 años de datos epidemiológicos y evidencia internacional. La misma descarta vínculos entre el consumo de alimentos derivados de cultivos genéticamente modificados (OGM) y enfermedades.
El estudio, elaborado por investigadores de la Chosun University y la Seoul National University, revisó literatura científica y bases de datos de organismos como la OMS, GBD, GLOBOCAN, CDC y ECDC, aplicando análisis de tendencias y modelos de regresión Joinpoint para evaluar posibles cambios en la incidencia de enfermedades tras la introducción comercial de OGM.
Abarcando publicaciones entre 1996 y 2023 y series epidemiológicas de 1990 a 2020 en países como Australia, Brasil, China, India, Corea del Sur, Sudáfrica, España y Estados Unidos, los autores analizaron patologías como cáncer, alergias, toxicidad reproductiva y otras enfermedades crónicas.
Los resultados concluyen que no existe evidencia consistente de una relación causal entre el consumo de OGM y estas enfermedades, ni una coincidencia temporal entre su autorización comercial y aumentos en tasas de enfermedad. Incluso en meta-análisis, los patrones fueron heterogéneos y sin señales epidemiológicas robustas.
El documento señala que los cultivos genéticamente modificados, utilizados a gran escala desde mediados de los años noventa y hoy presentes en más de 200 millones de hectáreas a nivel global, se encuentran entre las tecnologías agrícolas más examinadas, y que la evidencia actual no respalda vínculos causales consistentes con enfermedades crónicas, según la recopilación de Chilebio.
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Itapúa: amplían control larvario ante riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos
El Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa) intensifica los trabajos de levantamiento de índices larvarios en el departamento de Itapúa, ampliando la cobertura a un total de 15 distritos considerados de alta prioridad.
El operativo tendrá una duración 30 días, con foco en la prevención de brotes de dengue, zika y chikungunya mediante vigilancia y participación ciudadana.
La selección de estas zonas responde principalmente a su elevada densidad poblacional y al constante flujo turístico, factores que incrementan el riesgo de proliferación de mosquitos, según expresiones del doctor Miguel Ruiz, director regional de Senepa en Itapúa.
Las tareas permiten identificar la presencia de criaderos y medir los niveles de infestación, lo que resulta clave para diseñar estrategias de control más efectivas.
“El levantamiento de índices larvarios es fundamental para anticiparnos y reducir posibles brotes”, señaló a medios locales.
Durante un mes, brigadas técnicas recorrerán viviendas y espacios comunitarios, realizando inspecciones y brindando recomendaciones a la ciudadanía sobre la eliminación de recipientes que acumulen agua.
Desde la institución instan a la población a colaborar con los equipos de trabajo, permitiendo el acceso a sus hogares y adoptando medidas preventivas.
La participación comunitaria es considerada un pilar esencial en la lucha contra las enfermedades transmitidas por vectores.
Con esta ampliación, Senepa busca fortalecer las acciones de vigilancia y control, especialmente en zonas donde el riesgo sanitario es mayor.
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Animales silvestres en el entorno urbano, llamado a la sana coexistencia
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Un aguara guasu, especie en peligro de extinción, fue encontrado en el Bañado Sur y los especialistas entienden que cruzó a nado el río Paraguay desde el Chaco o vivía en la zona y que obras recientes le habrían impedido el retorno a su hábitat. La expansión de lo urbano aumentó la interacción con animales silvestres que se desorientan en la búsqueda de alimento o perdieron parte de su entorno. Esto implica un llamado urgente a la coexistencia y a aumentar los corredores biológicos urbanos.
“Este caso del aguará es excepcional, son escasos los llamados por una situación así”, cuenta Carlos Monges de Vida Silvestre del Ministerio del Ambiente (Mades), explicando que en general los casos se dan en las áreas metropolitanas del país.
Recuerda que cachorros de puma, tirika, aguara’i, diversidad de monos se encontraron en entornos urbanos del país y en Gran Asunción se denuncian con mayor frecuencia casos con “mykurê y aves acuáticas en la zona de los bañados y la bahía de Asunción y aledaños”.
Agrega que también se tiene “mucha presencia de primates en la zona de Itá Enramada y Sajonia y se hacen avistamientos de los guacamayos en la zona de Luque, Villa Elisa, Lambaré, por citar los más frecuentes”.
Por ello, la particularidad de toparse con un zorro de ese tamaño en la ciudad hace que la intervención sea inmediata, aunque si se tratase de un ave acuática, por ejemplo, “tomaríamos otro criterio, que es el de esperar hacerle monitoreo y ver hasta que se vaya del lugar. Normalmente hacemos eso, pero por el tamaño del animal y el entorno que se estaba volviendo medio agresivo contra el animal, entonces decidimos hacer la captura”, cuenta del caso que tuvo profusa difusión en la prensa en la semana hasta su liberación en un hábitat adecuado.
Monges relata que los guía un criterio de conservación: “Por ejemplo, si un animal es atropellado por una moto, por un vehículo, entonces sí, también hacemos rescate. No sería así si es una pelea entre animales donde uno de ellos salga lastimado. En ese caso, no intervenimos porque suponemos que es la naturaleza misma la que está tomando acción en ese caso”.
MUY FRECUENTE
Joerg Richard Vetter, médico de animales silvestres de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNA apunta: “Semanalmente tenemos reportes de conflictos en entornos urbanos”, cuenta.
El especialista en rescates señala que “estos llamados ‘conflictos’ pueden ser reales o percibidos, y ocurren en muchos casos por la mera presencia del animal silvestre en un patio o en el entorno peridoméstico. Hay que tener en cuenta que acá no hablamos de grandes mamíferos, la gran mayoría de los casos son por pequeños mamíferos (como mykurê), reptiles, e incluso aves. La ciudadanía contacta con nosotros o con el Ministerio del Ambiente (Mades)”, comenta.
Carol Álvarez, de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Asunción, apunta que son frecuentes las comunicaciones de los vecinos a los diferentes canales “ya sea en la web municipal, el WhatsApp de Rescate Fauna, llamadas telefónicas, contactos con instituciones, correos y a través de la prensa”, relata (ver Cómo actuar).
Esta situación da cuenta de una presión creciente de lo urbano sobre el bosque cercano, lo que llama a reflexionar sobre la situación. Iván Marecos, de Fauna del Mades, explica que “esto se da debido a la expansión de las ciudades, muchos de estos casos son de animales que se desorientan durante la búsqueda de alimento o desplazándose entre fragmentos de lo que era su hábitat”.
Por eso se considera que “es una realidad que debemos aprender a gestionar. Los espacios naturales se reducen y fragmentan, esto obliga a muchas especies a adaptarse y convivir con nosotros. Es fundamental cambiar la mirada: la fauna no “invade” la ciudad, sino que muchas veces somos nosotros quienes ocupamos sus espacios”, indica.
CÓMO ACTUAR
Si se diera el caso en el hogar del lector, Vetter recomienda “evaluar rápidamente la situación. ¿Estoy yo en peligro? ¿Está el animal en peligro? Si no es el caso, les pediría que no hagan nada. A esto le llamamos coexistencia, vivir y dejar vivir, sin intervención”.
Las cosas cambian si la persona o familia está en peligro: “Si bien los casos de peligro real son escasos, insto a pedir ayuda profesional, o al menos de personas capacitadas. Si el animal está en peligro, pueden contactar con un veterinario que tenga conocimientos de medicina de animales silvestres, y que cuente con los registros y permisos del Ministerio del Ambiente (Mades)”, apunta.
Monges insiste en el concepto: “Lo primero que puede hacer una familia es tener calma, respetar el espacio del animal, sacar una foto o un video representativo y luego ya monitorear de lejos. ¿Por qué esto? Porque, por ejemplo en primates, lo que ocurre es que la gente se acerca mucho, le persigue mucho al animal y lo que le hace es crear un estrés”, indica.
“Ellos transforman ese estrés en curiosidad. ¿Y qué pasa? Cada vez se acerca más hasta conseguir lo que se le está ofreciendo y entonces eso es una interacción negativa. Insisto en señalar que no hay que darles de comer ni de tomar nada y hacer la denuncia a la autoridad más cercana posible”, recomienda.
CUIDAR LOS ESPACIOS VERDES
Mamíferos, aves, reptiles y anfibios conviven con nosotros, lo que revela cuán importantes son los espacios protegidos como el Parque Guasu Metropolitano, por citar el que alberga más vida silvestre.
Carlos Monges, del Mades, recuerda que “el término correcto en cuanto a la interacción con fauna silvestre es “coexistencia”. “Es respetar los espacios de cada uno, dejando que desenvuelva su vida normal dentro de su espacio”, define. “Los animales conviven bastante bien y realizan su ciclo de vida en distintas áreas o espacios que tenemos en Área Metropolitana de la capital. Por ejemplo el Parque Guasu, el Ñu Guasu y el Jardín Botánico de Asunción son lugares muy representativos de fauna, ahí podemos encontrar una gran cantidad de pequeños mamíferos, roedores, reptiles, algunos peces y también primates en la zona de Itá Enramada y en la zona del cerro Lambaré, donde son frecuentes”.
El contaminado arroyo Ytay que cruza el Parque Guasu y hace el límite entre Asunción y Luque “es como un corredor biológico que ayuda a la entrada y salida de especies por esos lugares, por eso es muy interesante el espacio que se tiene en esa área”, apunta.
Joerg Richard Vetter, médico veterinario, apunta que “estos espacios son vitales. La salud humana, animal, y ambiental están íntimamente relacionadas. Los estudios, a todos los niveles, siempre hablan de que a mayor diversidad existe mayor salud. Si mantenemos un ambiente sano, tendremos poblaciones de animales sanos y en equilibrio, lo que se traducirá en personas más sanas”, señala.
NUEVOS ESPACIOS PROTEGIDOS
Carol Álvarez, del área de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Asunción, expone que “los espacios protegidos requieren hoy de mayores infraestructuras de conexión (pasos de fauna) para mantener ese intercambio biológico entre ellas, ya que son los refugios de numerosas especies. Estamos proponiendo normativas que nos permitan generar más espacios protegidos en lo urbano con pequeños proyectos de implementación de unidades de conservación”, expone.
Agrega que la idea es habilitar “nuevos espacios protegidos y nuevas estrategias de conservación de fauna urbana para Asunción. Proponemos una mayor inversión y cooperación en la concienciación y educación ambiental, para formar ciudadanos comprometidos con el cuidado y la conservación de nuestra fauna nativa. Precisamos comprender que la biodiversidad nativa es parte fundamental de nuestros ecosistemas urbanos”.
Apunta entonces que “la ciudadanía necesita mayor información para no temerles, entender que cumplen una función imprescindible y es responsabilidad de todos que ella se mantenga y se preserve”. Para ello se muestra favorable a promover “la conformación de grupos de apoyo a la fauna, brigadas comunitarias, rescatistas, llevar jornadas de sensibilización ambiental, capacitar a docentes, alumnos, militares, empresas, diseñar programas de concienciación en redes y difusión de informaciones sobre cada especie que es avistada y rescatada”, propone.
PLANIFICACIÓN Y PROYECTOS
Para Iván Marecos, de Fauna del Mades: “Sin estos espacios protegidos, la coexistencia entre humanos y vida silvestre sería mucho más conflictiva y, en muchos casos, inviable. Son piezas fundamentales para construir ciudades más sostenibles y equilibradas.
Joerg Vetter entiende que debe priorizarse “la planificación urbana. No puede ser que en pleno siglo XXI aún veamos comercios e industrias en zonas residenciales. La zonificación debe estar bien establecida, a modo de que todos ya tengan su lugar definido y esto incluye las áreas verdes”.
Monges apunta que proyectos en marcha como el tren de cercanías o algunos nuevos en carpeta son una oportunidad para crear áreas o espacios verdes que protejan la vida silvestre construyendo corredores biológicos que ayuden a su preservación. Atendiendo la presión sobre los bosques es fundamental que se cumplan los programas de mitigación en el caso de explotaciones rurales que tienen impacto ambiental.
“Estamos trabajando en un protocolo de coexistencia, para que cada persona que está comprando un terreno se adecue para poder coexistir con las especies que se encuentran en el lugar y también promover una reforestación sistemática para poder tener de vuelta sombra, un poco de aire fresco y poder avanzar así en cuanto a lo que es la sostenibilidad del ambiente”, concluye.