Estambul, Turquía | AFP.
Un avión de pasajeros se salió de la pista al aterrizar este miércoles en un aeropuerto de la ciudad turca de Estambul y se partió en dos, según medios de comunicación, que no informaron de víctimas por el momento.
El avión de la compañía Pegasus Airlines procedía de la ciudad costera de Esmirna cuando en un "violento aterrizaje" en el aeropuerto de Sabiha Gokcen se salió de la pista en medio de fuertes vientos e intensas lluvias, informó la cadena NTV.
Dicha cadena mostró imágenes del aparato partido en tres -la cabina estaba seccionada- y había fuego dentro, que fue controlado por los bomberos.
Las imágenes de la televisión turca mostraban la evacuación de pasajeros que caminaban por una de las alas del aparato.
En el avión viajaban 177 pasajeros y se cree que ocho tripulantes, informó la televisión pública TRT.
El ministro de Transportes, Mehmet Cahit Turhan, anunció que no se habían registrado muertos y que la mayoría de los pasajeros salieron por su propio pie.
Se desconoce si ha habido heridos, dijo la cadena NTV, que añadió que algunos pasajeros pueden haber quedado atrapados y estaban siendo socorridos.
Varios bomberos y personal sanitario acudieron al lugar del accidente, añadió la agencia estatal Anadolu.
Los aviones que iban a llegar al aeropuerto de Sabiha Gokcen estaban siendo redireccionados al aeropuerto Ataturk de Estambul, a 60 kilómetros de distancia, anunció NTV.
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Bolivianos saturan bancos para cambiar billetes tras accidente aéreo
Miles de personas saturaron este martes los bancos en Bolivia angustiadas por cambiar sus billetes legales, que en las calles son confundidos con robados de un avión militar que se accidentó y dejó 24 muertos, constató la AFP. Una aeronave Hércules C-130 de la Fuerza Aérea se estrelló el viernes en el aeropuerto de El Alto, cuando transportaba más de 17,1 millones de billetes en moneda nacional, de distintas denominaciones, propiedad del Banco Central de Bolivia (BCB).
El ente emisor precisó que el monto sumaba 423 millones de bolivianos, equivalentes a 60,7 millones de dólares. Un gentío se abalanzó entre los restos del fuselaje y robó al menos el 30 %, según el gobierno. El BCB comunicó la anulación de todos los billetes que cargaba el vuelo, pertenecientes a una numeración que contiene la letra B.
Sin embargo, en las calles también circulan billetes de lotes antiguos con la misma sigla que no estuvieron involucrados en el accidente. Estos, sin haber sido anulados, han dejado de ser aceptados en comercios y mercados por sospechas de que no tengan valor. Este martes miles de ciudadanos formaron largas filas en las afueras del BCB e instituciones bancarias de La Paz y la vecina El Alto para canjear su dinero.
“Uno que vende pan no me ha recibido” un billete, dice a la AFP Serapio Mayta, jubilado de 77 años, que espera su turno desde hace dos horas. “No quieren recibir” los comerciantes, “es un gran problema”, agrega. A unos metros está Blanca Molina, ama de casa de 78 años. “Tengo más dinerito guardado (en efectivo). ¿Y ahora qué voy a hacer?”, se pregunta.
El presidente del Banco Central, David Espinoza, pidió este martes en rueda de prensa comprensión a la ciudadanía y aceptar el dinero con numeración legal. El BCB dispuso en su portal oficial un buscador para que los bolivianos puedan escribir el número de cada billete y verificar su validez. Aún no hay una versión oficial sobre las causas del accidente aéreo. El piloto sobreviviente Erick Rojas declaró ante una junta investigadora, según su abogado, que había hielo en la pista de aterrizaje y que fallaron los frenos de la nave.
Fuente: AFP.
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“Jugué dos años e hice muchos goles”
Óscar Cardozo fue homenajeado en Turquía por el club Trabzonspor. El histórico delantero paraguayo recibió el cariño del público, donde es muy querido por lo que dejó durante su paso entre las temporadas 2014 y 2016.
El popular Tacuara recibió una placa de reconocimiento por el aporte al club justo antes del partido contra el Fenerbahçe. La entrega estuvo a cargo del vicepresidente, Serkan Kılıç.
En cuanto a las estadísticas con la camiseta del conjunto turco, Cardozo disputó 64 partidos y marcó 28 goles, números que lo mantienen en el recuerdo vivo de la afición.
“Yo no sé por qué me quieren tanto le digo a mi señora. Jugué dos años e hice muchos goles, ayudé mucho al club también. Y ella siempre me dice: ‘Seguramente por los goles, pero también por tu personalidad, porque nunca creas problemas con nadie, en ningún lado, y acá menos’. Entonces, agradecerles a todos por el cariño de siempre”, destacó el paraguayo en entrevista exclusiva que lanzó Trabzonspor en YouTube.
En el Día de los Enamorados, los jugadores del Trabzonspor y Fenerbahçe entraron al campo con una pancarta preparada por la Federación Turca de Fútbol, que decía: “Amamos el fútbol, estamos en contra de las malas palabras”.
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“Sobrevivir a lo imposible”: José Zaván y su recuperación a cinco años de la tragedia aérea
El estudiante universitario José Daniel Zaván Vaccari fue el único sobreviviente del accidente aéreo que acabó con la vida de siete personas en Luque, el 9 de febrero de 2021. El joven habló con La Nación a cinco años de aquella tragedia.
“En estos años, gracias a Dios, al apoyo de mi familia y de la gente que se encariñó conmigo, pudimos salir adelante y poder tener una exitosa recuperación”, refirió.
Destacó especialmente el acompañamiento de su madre, Blanca Vaccari, y la contención espiritual a través de una profunda fe. “Gracias al apoyo de mi mamá y de Dios, de su misericordia, pude recuperarme bastante bien de ese accidente tan grande y grave”, remarcó.
A la par del acompañamiento familiar, contó con el aliento de los profesionales médicos. “Mi mamá estuvo siempre al pie del cañón y me ayudó a recuperarme. También el personal de salud me ayudó mucho y agradezco a los doctores por el estímulo”, expresó.
Actualmente, se encuentra trabajando en su independencia motriz tras recuperar la movilidad del brazo lesionado durante el percance. “Estoy trabajando para poder ser más independiente y adecuarme a la vida laboral, a mi vida personal, recuperarme lo más que se pueda y seguir adelante”, rubricó.
También compartió sus anhelos. “Espero recuperarme 100 % y seguir con mi vida, ser un profesional, entrar al rubro (Agronomía), trabajar y hacer mi vida, con la gracia de Dios”, reveló.
Ajustes neurológicos
Doña Blanca Vaccari también recordó como han sido estos años de lucha y la milagrosa recuperación de su hijo.
“Como todo proceso, tiene su tiempo y sus resultados, de la mano de Dios y de los profesionales que le atienden y de todas las familias paraguayas que nos acompañan”, resaltó.
En cuanto a los avances de José, mencionó que cognitivamente está lúcido pese a la lesión en la cabeza. Y sigue evolucionando positivamente en otros aspectos.
“Física, mecánica, biológica y fisiológicamente seguimos en desarrollo de mejoramiento con diversos tratamientos, espiritualmente fortalecido y psicológicamente en mejoría. Sus avances biosocial y sensorial tienen buena evolución”, especificó.
Actualmente con 40 cirugías de urgencias, descompresión, restauración reconstructiva y funcional aún le esperan algunas estéticas y de ajustes funcionales. No obstante, deberá recibir un tratamiento de por vida.
“De ajustes, porque es un paciente neurológico, y mientras algunas funciones no están restablecidas es difícil recibir el alta definitiva por la complejidad de sus tratamientos”, explicó.
En cuanto al trauma que dejó aquel episodio en la familia, aún falta superar. “Emocionalmente, aún estamos en proceso, porque el trauma fue tan grande tanto para mi hijo como para mi y toda mi familia”, aclaró.
Por otro lado, comentó con orgullo que José ha retomado sus estudios. “Desde la cama de un hospital y con apoyo de la familia de la UNA aún sigo siendo su compañera y maestra dentro y fuera del aula. Es su sueño ser un profesional y valerse por sí solo, ser independiente para mejorar su calidad de vida”, indicó.
La intervención divina
Pese a los sinsabores, la fe les mantiene firmes en este proceso. “Somos testimonios del amor y la grandeza de Dios en nuestras vidas”, sentenció.
Precisamente, atribuye a la intervención divina la salvación y recuperación milagrosa del muchacho. “Gracias a la intervención de María Felicia de Jesús Sacramentado (Chiquitunga) que ha guardado el cerebro de mi hijo. Tanto le pedí que cuando despertara me conociera, y su presencia sigue más viva en nuestras vidas”, apuntó.
Está convencida de que la beata llegará a ser canonizada. “Con mucho amor estamos cumpliendo nuestro propósito de vida, ella cumplió y nosotros también. Llegará a ser santa”, aseguró.
En ese camino, se fortalecen espiritualmente a través del servicio a los demás con las oraciones y la Eucaristía, precisó. “Somos testimonios del amor de Dios y Él nos provee a través de diversas personas”, sostuvo.
Finalmente, hizo alusión a la cuestión judicial y a la necesidad de seguir solventando los gastos de recuperación. “Llegará la justicia, estamos seguros. Si es un derecho, la idea es poder asegurar de alguna manera el tratamiento que deberá recibir durante toda su vida”, puntualizó.
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A 30 años de la peor tragedia aérea del Paraguay: un avión cayó sobre una plaza y dejó 22 muertos
Emiliano Cáceres
Este 4 de febrero se cumplen tres décadas del accidente de aviación más mortífero en la historia del Paraguay hasta la fecha. Un avión carguero se estrelló sobre una plaza en la ciudad de Mariano Roque Alonso. El resultado fue la muerte de los cuatro tripulantes de la aeronave y de 18 personas que estaban en tierra.
Las investigaciones posteriores revelaron que el accidente se debió a un error humano. Este acontecimiento dejó una profunda marca sobre todo en aquellos que perdieron a un ser querido.
Era el domingo 4 de febrero de 1996. El día estaba soleado, ideal para el asado en familia. En el barrio Monseñor Bogarín de la ciudad de Mariano Roque Alonso se vivía una jornada amena. Niños y jóvenes se divertían en una plaza, jugando a la pelota, mientras los demás socializaban.
Ese día, la familia Gracia tenía una reunión familiar. Todos disfrutaban de la agradable jornada. De pronto se escuchó el sonido de motor de un avión. A nadie le extrañó, ya que era habitual debido a la cercanía al aeropuerto.
Sin embargo, aquel sonido se hizo cada vez más fuerte. Una sombra comenzó a oscurecer todo y luego hubo un estruendo y una explosión. En un abrir y cerrar de ojos, aquella amena jornada se llenó de fuego, gritos, dolor y desesperación.
Tripulación excesivamente confiada
Ese día, un avión de carga McDonell Douglas DC-8 55F equipado con cuatro motores, perteneciente a la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) se preparó para despegar desde el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi con destino a Sao Paulo, Brasil, para recoger una carga y llevarla a Barranquilla, Colombia.
Para ese momento, la aeronave tenía unos 30 años de antigüedad. A pesar de ello, estaba en excelentes condiciones para volar. La tripulación estaba compuesta por el capitán José Muñoz, el primer oficial y copiloto José Karft y el ingeniero de vuelo Hernando Sánchez. A bordo también iba un pasajero. Todos eran de nacionalidad colombiana.
Las condiciones de vuelo eran inmejorables: el día estaba soleado, no había vientos fuertes, la visibilidad era óptima, el avión estaba en buenas condiciones y la tripulación estaba bien descansada. Los pilotos estaban muy confiados en este vuelo.
Una broma fatal
El piloto Muñoz decidió que era el momento perfecto para probar las habilidades del copiloto Karft, quien era el más novato de la tripulación. Muñoz le cedió al copiloto los controles del tetramotor. A las 14:30, el DC-8 de LAC despegó sin problemas. Poco después del despegue, para “probar” la capacidad de reacción del copiloto, el capitán redujo la potencia de uno de los motores del ala izquierda, lo que generó una asimetría de empuje, causando que la aeronave se inclinara a la izquierda.
Posteriormente, el ingeniero de vuelo redujo la potencia del motor 2 del ala izquierda. Esto hizo que el avión perdiera más empuje y se inclinara aún más. El capitán y el ingeniero presionaron al copiloto para recuperar la posición normal, pero los dos motores restantes no pudieron mantener el ascenso. El copiloto luchó por estabilizar el avión, pero a tan baja altitud no pudo concretar ninguna maniobra.
El DC-8 acabó estrellándose en la canchita de una plaza del barrio Monseñor Bogarín, arrasando con cinco casas. Murieron sus 4 tripulantes y 18 personas en tierra, 13 de ellas niños.
Con un total de 22 fallecidos, este es a la fecha de hoy el accidente de aviación más mortal en la historia del Paraguay. La familia Gracia perdió a 11 miembros. Los sobrevivientes vendieron posteriormente la propiedad y se fueron para siempre del barrio. Entre los fallecidos también estaba el matrimonio compuesto por Édgar Franco de 24 años y Perla Jara de 23, y el pequeño hijo de ambos. Hoy en la casa de esta familia existe un oratorio en homenaje a todas las víctimas.
Una marca en la historia aeronáutica
El accidente de LAC en Mariano Roque Alonso fue uno de los episodios más oscuros en la historia aeronáutica de nuestro país. A lo largo del tiempo, Paraguay tuvo varios incidentes aéreos, pero ninguno de la magnitud de este.
El reconocido historiador aeronáutico Antonio Luis Sapienza, en conversación con La Nación/Nación Media, acota que si bien hasta ahora el accidente del DC-8 carguero de LAC en M.R. Alonso en 1996 ha sido el peor en términos de destrucción y pérdidas de vidas humanas, le sigue de cerca el vuelo 263 de Panair do Brasil.
Sapienza relató que se trataba de un vuelo regular de pasajeros que cubría el trayecto desde el Aeropuerto de Londres Heathrow hasta el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini en Ezeiza, cerca de Buenos Aires, con escalas programadas en París, Lisboa, Dakar, Recife, Río de Janeiro, San Paulo y Asunción.
“El 16 de junio de 1955, alrededor de la 1 AM, la aeronave involucrada, un Lockheed L-149 Constellation, matrícula PP-PDJ, se estrelló mientras procedía a descender, a 13 km del Aeropuerto Internacional de Asunción, específicamente en Fernando de la Mora (Paraguay). Había 24 personas a bordo, de ellas 16 murieron”, detalló.
Sobre el historial de siniestros aeronáuticos en nuestro país y sus causas, Sapienza acota que “Paraguay no tiene el tráfico civil y comercial de otros países, por lo que el índice de accidentes aéreos ha sido relativamente bajo. En la gran mayoría de ellos y hablando de manera general, el más alto porcentaje ha sido a causa de errores humanos no solo atribuible a pilotos paraguayos sino también extranjeros. Luego le siguen accidentes e incidentes por causas meteorológicas y problemas técnicos en las aeronaves. Han habido pocos accidentes aéreos en la aviación comercial”.
Lo ocurrido el 4 de febrero de 1996 debe ser una lección para los pilotos. Nunca deben estar excesivamente confiados por más buenas condiciones de vuelo que haya. Tampoco pueden realizar maniobras imprudentes, en especial en una fase crítica de vuelo como el despegue. Errores de este tipo cuestan vidas inocentes y provocan heridas prácticamente imposibles de sanar.