Taipéi, Taiwán | AFP | por Amber WANG

Faltan dos semanas para las elecciones presidenciales en Taiwán y la mandataria saliente, Tsai Ing-wen, objeto de las críticas de Pekín, es cada día más popular gracias a las amenazas chinas y a la crisis en Hong Kong.

Pocos habrían apostado por tal vuelco en los acontecimientos hace un año, cuando el Kumintang (KMT, oposición) -con una línea mucho más complaciente con la China popular- logró un importante éxito en las elecciones locales.

Los electores votarán el 11 de enero, luego de una campaña dominada por la cuestión de las relaciones con Pekín y que se endureció desde la llegada al poder en 2016 de Tsai, de 63 años.

"El sentimiento antichino se ha vuelto un factor crucial en los sondeos", explica Wang Yeh-lih, politólogo en la Universidad nacional de Taiwán, que señala el eco del eslogan de la presidenta: "Resistir ante China, defender Taiwán".

Tsai rechaza reconocer el principio de unidad de la isla y de continuar en una misma China, como reclama Pekín.

La República Popular de China considera Taiwán como una de sus provincias. Pero el territorio está dirigido por un régimen rival desde 1949.

“Candidato pro-Pekín”

Tsai pertenece al Partido Progresista Democrático (PDP), una formación que tradicionalmente defiende la independencia.

La presidenta tendrá como principal adversario a Han Kuo-yu, el candidato del KMT, movimiento que aboga por un acercamiento pragmático con China.

"El bando de Tsai etiquetó a Han como un candidato pro-Pekín e insistió ante los electores que lo que sucede hoy en Hong Kong podría ocurrir mañana en Taiwán", explica Wang.

Los taiwaneses ven con preocupación la crisis que atraviesa la excolonia británica, y el rechazo de Pekín a ceder a las peticiones de los manifestantes prodemocracia.

China propone otorgar a Taiwán, si abandona sus pretensiones, las mismas libertadas que consiente a Hong Kong en virtud del principio "Un país, dos sistemas".

Pero los enfrentamientos recurrentes entre policías y manifestantes en Hong Kong no han hecho más que reforzar el escepticismo de los taiwaneses hacia las propuestas de Pekín.

Un sentimiento que Tsai ha capitalizado. "Dado lo que ocurre en Hong Kong, ¿cuál será la opción de los taiwaneses?", lanzó hace unos días en un mitin.

Discurso de Xi

La mayoría de los sondeos la dan ganadora, con entre un 35% y un 50% de intención de voto, frente a entre un 15% y un 30% de su rival.

Unas proyecciones en las antípodas de las de hace un año, cuando el PDP sufrió un severo revés en las elecciones locales.

Han se hizo con la alcaldía de Kaohsiung (sur), poniendo fin a dos décadas de dominación del PDP en la tercera ciudad más grande de la isla.

Tsai pagaba el precio de su reforma de las pensiones y las divisiones en torno al matrimonio homosexual. En mayo, Taiwán hizo historia al registrar los primeros matrimonios gays en Asia.

El camino del PDP empezó a allanarse en enero cuando el presidente chino, Xi Jinping, describió en un discurso como "inevitable" la asimilación y estimó que las futuras generaciones no debían heredar este "problema".

Desde 2016, Pekín cortó las comunicaciones oficiales con Taipéi, intensificó sus ejercicios militares, endureció las presiones económicas y arrebató a la isla a siete de sus aliados diplomáticos.

Esta firmeza parece haber dañado al candidato del KMT.

Este presenta las presidenciales como una elección entre "la paz y la crisis" con China.

Y aunque mostró solidaridad con los manifestantes hongkoneses, rechazó que se aplique en la isla el principio "Un país, dos sistemas".

Pero las imágenes de su viaje en marzo a Hong Kong, Macao y a la China continental, continúan pasándole factura.

“Invertir la tendencia en menos de un mes será difícil”, afirmó a la AFP William Niu, politólogo en la Universidad de la Cultura China de Taipéi.