Brasilia, Brasil | AFP | por Jordi MIRO

El Mercosur celebra el miércoles y el jueves en el sur de Brasil una cumbre sobre la que pesarán las tensiones que se perfilan entre el Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro y la Argentina del peronista de centroizquierda Alberto Fernández, quien asumirá la semana próxima.

Este 55º encuentro presidencial del bloque, en Bento Gonçalves (Rio Grande do Sul), será el último al que asistirá el presidente argentino Mauricio Macri, a quien Bolsonaro había apoyado en las urnas.

Bolsonaro podrá consolarse en cambio con la victoria del liberal Luis Lacalle Pou en Uruguay, quien asumirá en marzo, poniendo fin a quince años de gobiernos de izquierda.

Y tiene ya un aliado en el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez.

La recomposición ideológica del bloque se da en un marco de convulsiones políticas y sociales en Sudamérica y crea expectativa sobre sus eventuales impactos en el proceso de ratificación del acuerdo de libre comercio firmado este año por el Mercosur con la Unión Europea y en las discusiones con otros países.

A la cumbre de Bento Gonçalves asistirá por el lado uruguayo la vicepresidenta Lucía Topolansky en representación de Tabaré Vázquez, ausente por razones de salud.

Abierta enemistad

La primera cita entre Bolsonaro y Fernández no tiene fecha marcada y la hostilidad entre ambos preocupa en los medios de negocios, dada la interdependencia de las dos economías.

Brasil es el principal socio comercial de Argentina y Argentina el tercero de Brasil (detrás de China y Estados Unidos), aunque el principal comprador de sus productos industriales.

Bolsonaro se abstuvo de felicitar a Fernández y no asistirá a su toma de posesión el 10 de diciembre, molesto por la campaña del peronista a favor de la liberación del expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción hasta principios de noviembre.

Temeroso de que Fernández, heredero de una economía sumida en una grave crisis, adopte políticas proteccionistas, el gobierno de Bolsonaro llegó a amenazar con abandonar el bloque.

Ambos bajaron sin embargo la semana pasada el tono de la polémica al comprometerse a mantener un vínculo "pragmático".

"Todavía no se sabe si hay realmente un plan del gobierno brasileño de dejar el Mercosur o si esas declaraciones son una manera de presionar a Argentina para que adopte una posición más liberal en términos de comercio internacional", dijo a la AFP Mauricio Santoro, internacionalista de la Universidad Estatal de Rio de Janeiro (UERJ).

El anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Brasil y Argentina colocó inesperadamente a los dos países en la misma bolsa, para disgusto de los brasileños, que buscan una posición de aliados estratégicos de Washington.

Esa decisión "debería aproximar a Brasil y Argentina. La tensión no les favorece", dijo a la AFP el exambajador brasileño en Washington Rubens Barbosa, presidente del Instituto de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior (Irice).

"Veremos si en la reunión del Mercosur eso puede ser tratado", agregó.

En la cumbre, los cuatro países firmarán un acuerdo de cooperación policial fronteriza para perseguir a criminales en fuga.

Discutirán también la reducción del Arancel Externo Común (AEC), la elevada tasa -de un promedio de entre 13% y 14%- a importaciones de terceros países.

El diputado argentino Felipe Solá - mencionado como probable futuro canciller de Fernández-, advirtió en declaraciones reproducidas por la prensa de su país que reducir el AEC a cinco días de la salida de Macri sería "gravísimo" y pondría a Argentina "en una situación complicadísima".

Una región agitada

Las tensiones entre Argentina y Brasil llevaron a Lacalle Pou a decir el sábado que su país podría tener un papel de "bisagra" entre los dos principales socios del Mercosur.

Y agregó que el interés de Uruguay es tener "tranquilidad en la región".

En Bento Gonçalves también estarán presentes representantes de países que viven violentas crisis políticas y protestas sociales, entre ellos la canciller de Bolivia, en representación del gobierno derechista interino, y el de Chile.

Y no sería de extrañar que se aborde la crisis en Venezuela, suspendida en 2017 del Mercosur por incumplir las normas de respeto a la democracia y los compromisos comerciales asumidos.

Brasil, Argentina y Paraguay forman parte del Grupo de Lima, que reconoce a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Uruguay, por su parte, reconoce al de Maduro. Queda por ver ahora si la Argentina de Fernández y el Uruguay de Lacalle Pou modificarán sus opciones.