Washington, Estados Unidos | AFP |
La Fuerza Aérea de Estados Unidos movilizó aviones de combate debido al ingreso de un avión no identificado en el espacio aéreo restringido de Washington, lo que obligó a cerrar brevemente la Casa Blanca y el Capitolio, según fuentes oficiales.
"La Casa Blanca ha estado en estado de confinamiento a causa de una potencial violación del espacio aéreo en la región de la capital federal", explicó a la AFP un portavoz de los servicios de protección presidencial.
"A las 08H27 (13H27 GMT), nuestros aviones fueros alertados de la presencia de un posible aparato en el espacio aéreo protegido", confirmó la policía del Capitolio, que, "por precaución", decidió cerrar el Congreso estadounidense.
Estas medidas de seguridad se han levantado menos de una hora después, precisaron las mismas fuentes.
El Comando de Defensa del Espacio Aéreo de Norteamérica escribió con anterioridad en Twitter que cazas estaban en "la zona".
El avión que supuestamente violó el espacio aéreo de la capital de Estados Unidos "en este momento no es considerado como hostil", informó el comando.
Las restricciones para entrar en el espacio aéreo de la capital estadounidense se endurecieron tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, en los que murieron cerca de 3.000 personas.
Yihadistas de Al Qaida secuestraron aquel día cuatros aviones. Dos los estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, un tercero contra el Pentágono, en los suburbios de Washington. El último cayó en un campo de Pensilvania cuando se dirigía, con toda probabilidad, hacia la Casa Blanca o el Congreso.
Desde entonces, baterías antimisiles y aviones de combate vigilan la capital estadounidense. Aunque algunas veces se les pasa alguna alerta.
En 2015, un sexagenario llegó a aterrizar su autogiro a unos metros del Congreso después de haber lanzado cartas en las que denunciaba la “corrupción” del sistema política estadounidense.
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Trump elogia a Lula y Brasil busca blindarse ante tensiones políticas
Pese a sus diferencias ideológicas, Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva salieron satisfechos de su reunión este jueves en la Casa Blanca, mientras el presidente izquierdista de Brasil descartó que el republicano vaya a ejercer “ninguna influencia” en las elecciones de octubre.
En plena campaña de reelección, Lula buscó con su visita despejar nubarrones con Estados Unidos.
“Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión. Fue una reunión importante para Brasil y para Estados Unidos. Siempre creo que una fotografía vale mucho, y ¿vieron que el presidente Trump riendo es mejor que de cara seria?”, celebró el mandatario en una conferencia de prensa posterior en la embajada de Brasil en Washington.
Trump también reservó palabras de elogio en un mensaje en la red social Truth Social.
“Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, escribió el presidente estadounidense.
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La visita de Lula a la Casa Blanca, que incluyó un almuerzo, se extendió por más de dos horas.
Los mandatarios han tenido una relación de altibajos. Pero más allá de las diferencias ideológicas, ambos países tienen importantes intereses comerciales en juego.
Brasil mantuvo el pulso arancelario de Trump el año pasado, hasta que Washington levantó parte de esas tasas aduaneras al gigante sudamericano, por la presión inflacionaria en rubros como el café o la carne de res.
Washington ha manifestado su interés en los yacimientos brasileños de tierras raras, y la empresa aeronáutica brasileña Embraer tiene en Estados Unidos uno de sus grandes mercados, que busca mantener sin trabas arancelarias.
Ninguna influencia
Lula y Trump (80 y 79 años respectivamente) tienen en común un estilo político directo y llano, una manera personalista de enfocar la política, lo que les permitió cruzarse en la asamblea general de la ONU en septiembre pasado e inopinadamente decidir que tenían que reunirse cara a cara y despejar malentendidos.
Pero la arrolladora política exterior estadounidense, dentro y fuera de América Latina, genera alarma en Brasilia.
La cita en la Casa Blanca fue aplazada y negociada diplomáticamente, y en medio se cruzaron hechos como el derrocamiento del presidente venezolano Nicolás Maduro y la guerra contra Irán.
“Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país”, declaró Lula en una entrevista periodística reciente.
Sin embargo, este jueves aseguró que no iba a “pelear” con Trump debido a la visión del republicano de la guerra.
Lula enfrenta un año electoral complicado, ante una oposición conservadora que le ha infligido algunas derrotas en el Congreso y con encuestas que le dan un empate con el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, en octubre.
Trump nunca ha ocultado su abierta preferencia por el exmandatario derechista, condenado y encarcelado en Brasil por intento de golpe de Estado.
Otro de los hijos, Eduardo Bolsonaro, se instaló en Estados Unidos para hacer cabildeo en favor de su padre el año pasado, y sostiene contactos regulares con la administración Trump.
Lula descartó que Trump vaya a interferir en las elecciones brasileñas de octubre.
“No creo que [Trump] ejerza ninguna influencia en las elecciones brasileñas, sobre todo porque es el pueblo brasileño el que vota. Y creo que se comportará como un presidente de Estados Unidos, dejando que el pueblo brasileño decida su destino”, afirmó.
Contra el crimen
Ambos mandatarios abordaron también la cooperación en el combate al crimen organizado.
Estados Unidos y Brasil firmaron en abril un acuerdo para luchar contra el tráfico de armas y drogas. Ahora comparten datos, como revisiones con rayos X a contenedores que viajan de Estados Unidos a Brasil.
Trump ha hecho del combate contra lo que llama “narcoterrorismo” una prioridad de su segundo mandato, y designó a grandes cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.
Fuente: AFP
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Lula visita a Trump en Washington, en un complicado año electoral
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó a Washington ayer miércoles para reunirse con Donald Trump, con varios temas espinosos sobre la mesa y en medio de su campaña para la reelección en los reñidos comicios de octubre. El encuentro entre los dos mandatarios está previsto para el jueves en la mañana, en la Casa Blanca.
Adversarios ideológicos, Lula, de 80 años, y el presidente estadounidense, de 79, han mantenido una relación difícil. La del jueves será su segunda reunión oficial, tras otra en Malasia en 2025. Aquel encuentro fue cordial y llevó a que Washington relajara aranceles punitivos impuestos a Brasil por el juicio al expresidente Jair Bolsonaro, aliado de Trump y condenado a 27 años de prisión por un intento golpista.
Desde entonces, Estados Unidos derrocó a Nicolás Maduro en Venezuela y lanzó una guerra contra Irán junto a Israel. Lula, que acusa a Trump de actuar como un “emperador”, ha criticado abiertamente estas acciones estadounidenses. “Estoy en contra de que cualquier país del mundo se entrometa y ejerza interferencias políticas”, dijo el líder de izquierda en abril.
Lula llega a la reunión políticamente debilitado, tras una serie de derrotas en el Congreso, y empatado en las encuestas para las presidenciales de octubre con el hijo mayor de Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro. Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas, dijo a la AFP que Lula buscará “fortalecer la relación personal con Trump” para minimizar el riesgo de interferencias estadounidenses en las elecciones, como declaraciones de apoyo a Flávio Bolsonaro.
El diputado Rubens Pereira Júnior, del Partido de los Trabajadores de Lula, cree que las tensiones con Estados Unidos quedaron atrás. “Somos optimistas porque fue Trump quien invitó, entonces se terminó aquel momento de beligerancia entre Estados Unidos y Brasil”, dijo a la AFP.
Contra el crimen organizado
La seguridad es hoy la principal preocupación de los votantes brasileños y la lucha contra el crimen organizado ocupará un lugar destacado en la agenda entre Lula y Trump. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, que integra la delegación brasileña, dijo el miércoles que Brasilia quiere ampliar la cooperación bilateral en el combate a los cárteles del narcotráfico.
Estados Unidos y Brasil firmaron en abril un acuerdo para luchar contra el tráfico de armas y drogas. Ahora comparten datos, como revisiones con rayos X a contenedores que viajan de Estados Unidos a Brasil. Trump ha hecho del combate contra lo que llama “narcoterrorismo” una prioridad de su segundo mandato, y designó a grandes cárteles como organizaciones terroristas extranjeras.
Ese argumento fue usado en el derrocamiento de Maduro en Venezuela. Según Stuenkel, a Brasil le interesa mostrar que está haciendo su parte, para “reducir el riesgo” de que Washington designe como terroristas a los dos mayores grupos criminales brasileños, el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital.
“Estados Unidos ve cada vez más a estos grupos como organizaciones criminales transnacionales sofisticadas”, señaló Rebecca Bill Chávez, presidenta del think-tank Diálogo Interamericano, con sede en Washington. “En Brasil existe una preocupación real por las implicaciones jurídicas, políticas y de soberanía que tendría aplicar un marco de terrorismo a sus grupos criminales”, agregó.
Carrera por las tierras raras
En la agenda también están las vastas reservas brasileñas de tierras raras, cruciales para la producción de bienes tecnológicos, y en las que Estados Unidos está interesado en que sus empresas inviertan. Brasil tiene las segundas mayores reservas de estos elementos críticos del mundo, después de China.
“Por supuesto que la inversión extranjera en Brasil es bienvenida, pero queremos (...) impulsar la industrialización dentro de Brasil”, dijo Durigan. La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este miércoles un proyecto de ley que amplía los poderes del Ejecutivo sobre las tierras raras o críticas y ofrece incentivos al sector privado para su explotación.
De otro lado, Estados Unidos investiga a Brasil por supuestas prácticas comerciales desleales. Alega que su sistema gratuito de pagos electrónicos PIX estaría menoscabando la competitividad de empresas estadounidenses. Lanzado en 2020, el PIX ha revolucionado los pagos en Brasil y supera el uso de tarjetas de crédito y débito, con 7.000 millones de transacciones sólo en enero, según el Banco Central.
Fuente: AFP.
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Encuentro entre Lula y Trump en Washington sacude el tablero internacional
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunirá el jueves con su homólogo estadounidense, Donald Trump, informó a la AFP un funcionario de la Casa Blanca.
Ambos mandatarios, que hasta ahora solo se reunieron una vez, el año pasado en Malasia, tenían previsto encontrarse en Washington a principios de año pero la cita no se concretó.
“El presidente Trump recibirá al presidente Lula en una visita de trabajo este jueves. Hablarán de cuestiones económicas y de seguridad de interés común”, declaró el funcionario a la AFP el martes bajo condición de anonimato.
La presidencia brasileña había informado más temprano a la AFP este martes sobre la posibilidad de este encuentro en Washington.
El presidente brasileño de izquierda, de 80 años, y su par estadounidense, de 79, discrepan en numerosos temas como el multilateralismo, el comercio internacional y la lucha contra el cambio climático.
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Lula, un duro crítico de la política exterior de Trump, más recientemente por la guerra con Irán, llegará a Washington en pleno pulso entre Estados Unidos y la república islámica por el estrecho de Ormuz, un paso por donde solía transitar una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
Sin embargo, la agenda entre los presidentes de Brasil y Estados Unidos pasa por otros asuntos.
Washington ha expresado interés en los vastos yacimientos de tierras raras de Brasil, que tiene las segundas mayores reservas del mundo de estos elementos imprescindibles para fabricar autos eléctricos, misiles y otros usos tecnológicos.
De su lado, Lula se dice abierto a las inversiones de Estados Unidos en el sector. Pero defiende que Brasil controle todo el proceso.
Los mandatarios también tienen una conversación pendiente sobre seguridad.
Según la prensa brasileña, es posible que Washington designe a dos poderosas facciones criminales brasileñas, Comando Vermelho y Primeiro Comando da Capital, como grupos terroristas, una denominación rechazada por el gobierno de Lula.
Fuente: AFP
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Canciller gestiona cuota para exportar carne paraguaya a Estados Unidos
El ministro de Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, se reunió en Washington con el representante adjunto de Comercio de los Estados Unidos, Jeffrey Goettman, con quien abordó el estado de las relaciones comerciales entre ambos países.
Desde la Cancillería Nacional informaron que las conversaciones se centraron sobre el funcionamiento del Acuerdo Marco de Comercio e Inversión (TIFA, por sus siglas en inglés) y exploraron la posibilidad de avanzar en una cuota específica de acceso al mercado de la carne vacuna paraguaya en los Estados Unidos.
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El canciller destacó que se trata de un trabajo iniciado por el propio presidente Santiago Peña, a partir de dos reuniones que se mantuvo con el representante comercial, lo que permitió abrir un diálogo para avanzar conjuntamente.
Del encuentro participaron también el embajador de Paraguay en Estados Unidos, Gustavo Leite, y el presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) José Carlos Martin Camperchioli.
Por la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR, sigla en inglés) estuvieron presentes la jefa negociadora de Agricultura, Julie Callahan; el representante comercial adjunto para el Hemisferio Occidental, Daniel Watson; la subsecretaria adjunta para América Latina; Courtney Smothers, entre otros.