El Papa Francisco recibe una planta ofrecida por uns nativo de la Amazonía mientras celebra la misa de clausura del Sínodo en la Amazonía el 27 de octubre de 2019 en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Foto: de Andreas SOLARO / AFP.
Papa clausura sínodo de la Amazonía con defensa de la Tierra y los pobres
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Ciudad del Vaticano, Santa Sede | AFP | por Kelly VELASQUEZ
El papa Francisco clausuró este domingo el sínodo de la Amazonía con una misa solemne en la basílica de San Pedro, durante la cual exhortó a defender la Tierra de la expoliación e invitó al mundo a escuchar el grito de los pobres y marginados.
"Los errores del pasado no han bastado para dejar de expoliar y causar heridas a nuestros hermanos y a nuestra hermana Tierra: lo hemos visto en el rostro desfigurado de la Amazonía", dijo el papa ante cientos de religiosos e invitados, entre ellos indígenas provenientes de la cuenca amazónica.
En su homilía, el papa condenó "el desprecio" por la historia y las tradiciones de otros pueblos, "considerándolos inferiores y de poco valor" por lo que "borra su historia, ocupa sus territorios, usurpa sus bienes", dijo.
"¡Cuánta presunta superioridad que hoy se convierte en opresión y explotación!", lamentó.
El papa argentino pidió "escuchar el grito de los pobres", a los que llamó "los porteros del cielo".
Francisco aprovechó para condenar indirectamente a los sectores de la Iglesia que se han burlado con particular cinismo de los ritos indígenas, y denunció "la religión del yo", en un flechazo a los ultraconservadores.
"En este sínodo hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores", subrayó.
"Cuántas veces, también en la Iglesia, las voces de los pobres no se escuchan, e incluso son objeto de burlas o son silenciadas por incómodas", comentó, al invitar a tomar conciencia del dolor ajeno.
El papa agradeció a los más de 250 participantes, entre obispos, religiosos y cardenales, además de 35 mujeres y 15 indígenas, por "la franqueza y sinceridad" demostrada durante las tres semanas de labores en el Vaticano.
Un sínodo histórico
Los 184 "padres sinodales" aprobaron la víspera un documento histórico que pide la introducción del "pecado ecológico", así como la posibilidad de ordenar curas casados y contar con mujeres diáconos, temas tabú para los católicos conservadores.
Entre los puntos más polémicos aprobados, con 128 votos a favor y 41 en contra, figura la posibilidad de ordenar como sacerdotes a hombres casados, los llamados "viri probati", muchos de ellos indígenas, para hacer frente a la escasez de curas en regiones remotas.
Un pedido inédito que podría generar hasta un cisma por la defensa del celibato de los sacerdotes en vigor desde el siglo XI, pese a que el texto reitera que considera el celibato como "un don de Dios".
El tema pasa ahora a manos de Francisco, quien anunció que elaborará una exhortación apostólica antes de fin de año para comunicar su decisión.
El papa adelantó que volverá a abrir una comisión especial para estudiar la posibilidad de ordenar mujeres diáconos, tal como pidieron los obispos en el punto 103, entre los que superaron por poco la mayoría de dos tercios al obtener 137 votos a favor contra 30 en contra.
Las 35 "madres sinodales", como se calificaron, que pidieron el voto en el sínodo sin lograrlo, obtuvieron la promesa del papa de "recoger el guante" de sus reclamos.
"Todavía no nos hemos dado cuenta de lo que significa la mujer en la Iglesia y nos quedamos solo en la parte funcional. Es importante, tienen que estar en los consejos, pero su papel va mucho más allá de la funcionalidad", reconoció la víspera el pontífice.
Francisco, que se veía cansado, al término de la misa dominical acarició a los enfermos de la primera fila y pronunció luego desde el balcón el tradicional ángelus.
“Con el sínodo sentimos que tenemos que lanzarnos al agua, pero no en las pantanosas de la ideología, sino en mar abierto, para tirar nuestras redes”, dijo, tras reiterar que “no existen culturas más puras que otras”. “Sólo el Evangelio”, concluyó.
El pasado 25 de mayo, el papa León XIV firmó su primera carta encíclica, “Magnifica humanitas”, enfocada en la necesidad de “la protección
de la persona humana frente a la inteligencia artificial”
León XIV. “Magnifica humanitas”. IA y la continuidad jurídica del Estado Vaticano
Ricardo Rivas
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Ricardo Rivas
Periodista
X: @RtrivasRivas
Fotos: AFP
Desde una perspectiva sociocultural y sensorial me animo a sentenciar que la digitalidad es envolvente e inmersiva. Y lo es tanto que mucha de esa virtualidad (algunas veces aumentada) la percibimos como auténtica.
“La IA (inteligencia artificial) es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos afrontar. Por eso, no basta con regularla; es necesario desarmarla y hacerla acogedora”. Es palabra del papa León XIV (70). Claro, preciso y un indicio vehemente de que aborda reflexivamente ese tipo de sistemas desde largo tiempo. Seguramente, también opera algunos de ellos. Parece saber (y asumir) que –como una suerte de deidad impura y disruptiva– la IA avanza con posibilidades ciertas de estar en todas partes, en todo tiempo y en todo lugar o, más grave aún, de percibirla omnipresente.
“Es demasiado tarde para lágrimas”, podría decir que se planteó León parafraseando al escritor y poeta argentino Alejandro Dolina ante la inevitabilidad de la IA que, en verdad, no es una sola. No. Hay muchas inteligencias artificiales y, con algunas de ellas, interactuamos incluso inadvertidamente cuando transitamos los ecosistemas digitales que supimos (aunque no siempre quisimos) conseguir. Como millones soy un adoptivo digital más que convive con apenas dos generaciones –hasta el momento– de nativos y criados en la digitalidad, por decirlo de alguna manera.
Desde una perspectiva sociocultural y sensorial me animo a sentenciar que la digitalidad es envolvente e inmersiva. Y lo es tanto que mucha de esa virtualidad (algunas veces aumentada) la percibimos como auténtica. A tal extremo que alguno o alguna de quienes habitamos esas virtualidades podríamos creer que estamos de vuelta de todo sin haber ido a ninguna parte.
DILEMÁTICO
¿Qué es real? ¿Qué es virtual? ¿Qué es lo que es o… lo que creemos que es y no lo es, aunque sí lo es porque es parte activa de una suerte de neosocialización que pareciera socializar sin ser social porque hasta hoy pareciera que tiende a la individuación y, por qué no decirlo, a la fragmentación, a la desigualdad, a la inequidad… porque poco más de tres mil millones de personas en la tan maltratada aldea global no puede acceder a la internet (a la red de redes) por múltiples imposibilidades? Sobre eso reflexiona León y por ello propone “afrontarla” no solo para “regularla”, sino para comprenderla, “desarmarla y hacerla acogedora”. No será fácil. ¿Hay algún desafío que lo sea?
Sobre el mediodía del pasado lunes 25, en Roma, en el Aula del Sínodo de la Ciudad del Vaticano, el pontífice (en latín “pontifex”, el hacedor de puentes) rubricó públicamente y dio a conocer su primera carta encíclica a la que llamó “Magnifica humanitas”, con la que hace foco sobre “la protección de la persona humana frente a la inteligencia artificial”.
La reflexión papal, volcada en ese texto, hay quienes la inscriben dentro del marco de otra encíclica, “Rerum novarum”, que el 15 de mayo de 1891 el papa León XIII (1810-1903) dio a conocer frente al inicio de la que históricamente conocemos como Segunda Revolución Industrial.
A la hora de presentar “Magnifica humanitas”, el secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, precisó que el texto no hace foco sobre la IA, sino que aborda lo que esos sistemas tecnológicos significan para la humanidad “en una época marcada por transformaciones rápidas, profundas y responsables”.
Por su parte, el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Víctor Manuel Fernández, destacó que el pontífice categoriza como “magnífica” a la humanidad pese a la capacidad que evidencia tener para hacer el mal frente a cada ser humano que posee una dignidad infinita y sublime capacidad para amar.
La IA es ya un ambiente en el que estamos inmersos y un poder que debemos enfrentar. Por eso, no basta con regularla, es necesario desarmarla y hasta hacerla acogedora”, sostiene León XIV
PREOCUPACIÓN
A su tiempo, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, destacó –como preocupación– que si bien la IA “es un gran logro humano (…), su rápido avance supera la capacidad de asimilación social” porque tiene impacto en nuestra “casa común”.
Pero más allá de los decires de los relatores mencionados, la encíclica de León XIV es de alto contenido ético y social porque a pesar de las inequidades y desigualdades crecientes; a la emergencia de múltiples violencias; a la desprotección del medioambiente y al aceleramiento de la deshumanización que percibe el líder de la Iglesia de Roma, aboga por el respeto de la dignidad humana, que es “infinita” y a pesar de ello se encuentra amenazada porque la humanidad transita “una crisis antropológica” que subordina a la persona a los diseños económicos que priorizan la productividad con el propósito de optimizar la rentabilidad, lo que “produce soledad, desigualdad y violencia estructural” a la vez que exclusión y “descarte”.
Tengo claro –muy claro– que son muchos los domingos en los que en estas dos páginas de La Nación abordamos como tema –como objeto noticiable– las inteligencias artificiales y sus eventuales consecuencias para la humanidad. Y, desde ese lugar, ha llegado la hora de preguntar, de preguntarme y de preguntarles si acaso sabemos, creemos saber o imaginamos… ¿qué es la IA?
Uno de los “padres de las IA” dice que son sistemas que “se cultivan sobre una estructura modelada a partir del cerebro, alimentados por una enorme herencia de pensamiento y lenguaje humano”. En ese contexto, es mucho más complejo de entender la IA para la humanidad que cualquier otro desarrollo tecnológico. Preocupan, además, los que podrían ser sus efectos sociales colaterales o… tal vez, no deseados, para llamarlos de alguna manera (quizás inexacta, pero) posiblemente comprensible para todos y todas.
Pero… ¿es necesario que el papa León XIV y su antecesor Francisco (1936-2025), líderes religiosos de las y los católicos, se preocupen (y ocupen) por las inteligencias artificiales? ¿Es un tema doctrinario… de fe?, algunas y algunos plantean con mirada crítica.
INCENTIVOS Y RESTRICCIONES
Tomo posición y respondo. Claramente sí porque, según un relevante operador en ese ecosistema tecnológico, “todos los laboratorios de inteligencia artificial de vanguardia operan dentro de un conjunto de incentivos y restricciones que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto. (Porque) para mantenerse comercialmente viables, (por) permanecer en la vanguardia de la investigación, (por) la presión geopolítica, (por) el orgullo y la ambición, (…) por más sinceramente que cualquiera de nosotros intente hacer lo correcto, siempre estaremos influenciados por esos incentivos”.
El papa Francisco (1936-2025), en Apulia, Italia, el 14 de junio de 2024, ante el G7, hasta donde llegó invitado por la primera ministra italiana Giorgia Meloni, sostuvo que “la Sagrada Escritura atestigua que Dios ha dado a los hombres su Espíritu para que tengan ‘habilidad, talento y experiencia en la ejecución de toda clase de trabajos’”. Las y los desarrolladores y financistas más influyentes de la aldea global lo escucharon con atención.
“La ciencia y la tecnología son, por lo tanto, producto extraordinario del potencial creativo que poseemos los seres humanos”, agregó y, desde su creencia, impetró: “La inteligencia artificial se origina precisamente a partir del uso de este potencial creativo que Dios nos ha dado”.
Prosiguió. La IA, “como sabemos, es un instrumento extremadamente poderoso, que se emplea en numerosas áreas de la actividad humana: desde la medicina al mundo laboral, desde la cultura al ámbito de la comunicación, desde la educación a la política. Y (justamente por ello) es lícito suponer, entonces, que su uso influirá cada vez más en nuestro modo de vivir, en nuestras relaciones sociales y en el futuro, incluso en la manera en que concebimos nuestra identidad como seres humanos”.
Con precisa narrativa añadió: “El tema de la inteligencia artificial, sin embargo, a menudo es percibido de modo ambivalente: por una parte, entusiasma por las posibilidades que ofrece; por otra, provoca temor ante las consecuencias que podrían llegar a producirse (dado que) estamos atravesados por dos emociones: somos entusiastas cuando imaginamos los progresos que se pueden derivar de la inteligencia artificial, pero, al mismo tiempo, nos da miedo cuando constatamos los peligros inherentes a su uso (porque) ciertamente, la llegada de la inteligencia artificial representa una auténtica revolución cognitivo-industrial, que contribuirá a la creación de un nuevo sistema social caracterizado por complejas transformaciones de época (que) podría permitir una democratización del acceso al saber, el progreso exponencial de la investigación científica, la posibilidad de delegar a las máquinas los trabajos desgastantes; pero, al mismo tiempo (y en tono de advertencia preocupante, sostuvo que) podría traer consigo una mayor inequidad entre naciones avanzadas y naciones en vías de desarrollo, entre clases sociales dominantes y clases sociales oprimidas, poniendo así en peligro la posibilidad de una ‘cultura del encuentro’ y favoreciendo una ‘cultura del descarte’”.
Luego, el papa Francisco exhortó a “una reflexión a la altura de la situación”. En ese contexto ubico a “Magnifica humanitas”.
APRENDIZAJE AUTOMÁTICO
IA… ¿qué son estos sistemas? Son el resultado de las investigaciones que se desarrollan “del aprendizaje automático (ML)” que es “un campo de estudio de la inteligencia artificial que se ocupa del desarrollo de algoritmos estadísticos capaces de aprender de los datos y generalizar (nuevos) datos desconocidos para realizar tareas sin necesidad de programación explícita, explican coincidentes publicaciones especializadas en tecnología”.
Christopher Olah (33), canadiense, en 2025 fue incorporado al ranking de archimillonarios que publica la revista Forbes. Por entonces –si se quiere unos pocos meses atrás– su fortuna alcanzaba a los 1.200 millones de dólares. El 10 de marzo pasado la misma publicación reportó a Christofer en el puesto 567 entre las personas más ricas del mundo, con un “patrimonio neto en tiempo real” de 7.000 millones de dólares.
Forbes consigna además que “es cofundador y director de investigación sobre interpretabilidad en Anthropic, empresa que desarrolla sistemas de inteligencia artificial a gran escala”. Detalla también que “en 2021, cofundó Anthropic junto con otros seis exempleados de OpenAI” (otra firma del sector) y que “los inversores privados valoraron (a la nueva empresa) en 380.000 millones de dólares”.
Corría febrero pasado cuando el editor de esa biografía corta de Olah puntualiza que Anthropic “tiene acuerdos de colaboración con Alphabet, la empresa matriz de Google, y con Amazon”. Pero, antes de ello, en OpenAI, este joven ganó experiencia cuando se “desempeñó un cargo similar” y “fue investigador en Google Brain”. Precisa luego que Christopher Olah “no fue a la universidad”. ¿En qué trabaja profesionalmente? Investiga el aprendizaje automático (ML).
“Hoy los padres están preocupados por la mente de sus hijos; las personas por el futuro de su trabajo. Estas no son preguntas que un laboratorio pueda responder”, dice Christopher Olah, uno de los padres de la IA, en el Vaticano
REDES NEURONALES
¿Qué es la interpretabilidad de las redes neuronales (NN)? “Es un modelo computacional inspirado en la estructura y las funciones de las redes neuronales biológicas” (como las que tiene cualquier humana y/o humano) y, dentro de ese desarrollo, procurar “la interpretabilidad mecanicista” con la que se apunta a “comprender el funcionamiento interno de las NN”.
Christopher Olah, el pasado lunes 25, estaba junto a León XIV y, junto al él (y con él) justificó su presencia desde una perspectiva ética a la que definió como “nuestro deber hacia los pobres del mundo” para luego detallar tres de sus preocupaciones porque “existe una posibilidad real de que la inteligencia artificial desplace el trabajo humano a una escala enorme”.
Pausadamente, prosigue, “si eso ocurre, apoyar a quienes resulten desplazados será un imperativo moral de proporciones históricas”. Advierte luego que “esta tarea será bastante difícil”, pero va más allá para hacer público que lo “preocupa que gran parte del diálogo actual ignore un desafío aún mayor (como lo es que) el desarrollo de la inteligencia artificial está concentrado en un pequeño número de naciones ricas”.
Así las cosas, Olah lanza un interrogante que inquieta: “¿Cómo podemos garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial se compartan globalmente?” y, sin dilación, responde: “No tenemos un mecanismo para ello. Es un problema sin resolver y es precisamente el tipo de problema que históricamente la Iglesia se ha negado a permitir que el mundo ignore”.
INTERPELACIÓN
Con serenidad prosigue para hacer pública “la necesidad de imaginación y ambición moral respecto a (lo que él llama) florecimiento humano”. Desde ese lugar, entonces, uno de los “padres de la IA” reflexiona e interpela a la aldea global en alta voz.
“Si los modelos de inteligencia artificial van a estar ampliamente presentes (en la cotidianidad), ¿cómo será una vida floreciente para las personas, las familias y el mundo? Hoy, los padres ya están preocupados por la mente de sus hijos; las personas, por el futuro de su trabajo. (Y) Estas no son preguntas que un laboratorio pueda responder”, advierte. “Son preguntas que tradiciones como la suya (dice mirando al papa León) han sostenido durante milenios, y necesitamos que sigan sosteniéndolas en este nuevo momento de la historia”.
Sin resuello Christopher Olah sostiene que “la tercera necesidad” ante las IA es la de “discernimiento sobre la naturaleza misma de los modelos de inteligencia artificial”. Con perfume de autocrítica el joven expresa lo que interpreto como sus temores.
“Soy científico”, precisa. “Dirijo un equipo de investigación que estudia la estructura interna de estos modelos, lo que realmente sucede dentro de ellos. Y (en tono confesional revela) seré honesto: seguimos encontrando (en nuestro trabajo) cosas misteriosas, incluso inquietantes. (Porque) Encontramos estructuras que reflejan resultados de la neurociencia humana. Encontramos evidencia de introspección. Encontramos estados internos que funcionalmente reflejan alegría, satisfacción, miedo, dolor e inquietud. (Y) No sé qué significa eso, pero creo que merece un discernimiento continuo”.
Sinceridad conmovedora. León XIV, el pontífice en su rol de jefe de Estado, como en 1891 León XIII frente a la Segunda Revolución Industrial y, tal vez, Eugenio IV frente a la irrupción de la imprenta de tipos móviles de Johannes Gutenberg en la ciudad de Maguncia, del Sacro Imperio Romano Germánico, se ubicó junto con las y los vulnerables. Nada nuevo. Simplemente, renueva el principio de continuidad jurídica de los Estados.
Parroquia San Charbel de Asunción se unió al rosario mundial por la paz, convocado por el Papa
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La parroquia San Charbel de Asunción se sumó al rosario mundial por la paz con el Papa León XIV, que se realizó este sábado, desde las 14:00 de nuestro país.
“Al concluir el mes mariano, en conexión con todos los santuarios, nos unimos en oración desde Paraguay”, señalaron desde la comunidad religiosa.
La cadena de oración se realizó en la fecha de manera simultánea en cuatro santuarios, en Lourdes (Francia), Fátima (Portugal), Medjugorje (Yugoslavia) y Charbel en Annaya-Líbano y en diferentes partes del mundo que se unieron al Vaticano.
“Tenemos que rezar por tanta violencia en el mundo, no hay de otra. Al Papa le dicen que tiene que hacer guerra para que haya paz, pero el Papa no hace guerra”, expresó el padre Andrés al Diario La Nación de NaciónMedia.
También el Arzobispado de Asunción se unió al rosario, que se realiza desde la Gruta de Lourdes, en los Jardines Vaticanos para clausurar el mes mariano, con la participación del Santo Padre.
“Unidos a los fieles de todo el mundo, elevamos nuestras oraciones a la Santísima Virgen María, pidiendo su intercesión por la paz, la reconciliación y la esperanza para toda la humanidad”, señalaron desde el Arzobispado.
En comunión con santuarios marianos y comunidades de fe de todo el mundo, los fieles elevaron sus oraciones por la paz, la esperanza y la reconciliación entre los pueblos, especialmente por quienes sufren a causa de la guerra y la violencia.
A invitación del Papa León XIV, diversos santuarios marianos y lugares de fe en distintos países se unieron a la iniciativa, creando una gran cadena de oración global. Desde América hasta Europa y Asia, miles de creyentes elevaron juntos sus súplicas por la paz, respondiendo al llamado del Santo Padre.
Tajy plantado por Horacio Cartes florece en los Jardines del Vaticano
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El lapacho blanco ha florecido en los Jardines Vaticanos!
El ejemplar fue plantado por el presidente Horacio Cartes el 9 de noviembre de 2017, junto con otro lapacho amarillo que floreció en abril de 2019.
El evento fue en coincidencia con la visita Ad Limina de los obispos del Paraguay y la visita oficial Presidencial al querido papa Francisco, bajo la gestión diplomática del entonces embajador Esteban Kriskovich.
El entonces presidente Horacio Cartes en el descubrimiento del mosaico de la virgen de Caacupé en los Jardines del Vaticano. Foto: Archivo
Los arboles fueron donados por el entonces obispo de Caacupé, monseñor Claudio Giménez y las Hermanas del Silencio de Caacupé.
La visita a los jardines Vaticanos fue realizada en mayo por la embajadora Romina Taboada, la segunda secretaria Tamara Abegg y el funcionario administrativo Ravi Maddumage.
El ejemplar se encuentra cubierto totalmente de flores en tonos blanco y amarillo. Foto: Gentileza
El papa León XIV se dirige a la multitud desde la ventana del palacio apostólico con vistas a la plaza de San Pedro durante la oración del Regina Caeli en el Vaticano el 24 de mayo de 2026. Foto: Andreas Solaro/AFP
La primera encíclica de León XIV aborda la dignidad humana ante la IA
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El Vaticano publicará este lunes la primera encíclica de León XIV, un documento que fija la postura de la Iglesia en cuestiones sociales, y en el que el papa aborda la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial (IA). El texto, llamado “Magnifica Humanitas” (“Humanidad magnífica”, en latín), se presentará a las 11:30 (9:30 GMT) en presencia del papa, signo de la importancia del documento, y con la participación entre otros del cofundador de la empresa estadounidense Anthropic.
Desde su elección hace un año, el primer papa estadounidense de la historia ha multiplicado las advertencias sobre los peligros de la IA, especialmente su uso en el ámbito militar. Las encíclicas son documentos dirigidos a todos los fieles que fijan la posición de referencia de la Iglesia sobre cuestiones sociales, morales, políticas o teológicas.
Los expertos creen que el impacto de “Magnifica Humanitas” podría ser comparable al de la encíclica “Laudato Si” de 2015, en la que el papa Francisco abordaba la cuestión ecológica y que desencadenó una ola de reacciones en todo el mundo. Hasta ahora el Vaticano ha mantenido en secreto este nuevo texto dedicado a la “protección de la persona humana en la era de la IA”.
“La revolución industrial transformó el mercado laboral, la vida de las personas, la hegemonía y las relaciones de poder. En aquella época, había que formar a los individuos en el uso de las herramientas. Hoy ocurre lo mismo: hay que formar y educar”, explica a la AFP Marijana Grbesa, profesora de la Universidad de Zagreb, que participó en una conferencia sobre IA en el Vaticano.
“Sin embargo, hoy la educación no es suficiente. Es algo que el papa también subraya en su mensaje”, añade. “Es una señal de alarma para toda la civilización” para “demostrar racionalidad cuando utilizamos estas herramientas”.
“Espiral destructiva”
El líder de la Iglesia católica ha destacado, entre otras cosas, la necesidad de una “alfabetización digital (...) para entender cómo los algoritmos moldean nuestra percepción de la realidad” y ha pedido más transparencia en los sistemas que rigen el funcionamiento de los chatbots. En diciembre, León XIV denunció la IA en el ámbito militar asegurando que “la delegación en las máquinas de decisiones sobre la vida y la muerte de las personas humanas” es una “espiral destructiva”.
“Cada vez más pensadores cristianos y de otras confesiones expresan su preocupación al respecto”, apunta Will Jones, experto del Future of Life Institute, un grupo de investigación sobre tecnologías transformadoras. “Las empresas especializadas en IA hacen cada vez más difícil distinguir entre lo artificial y lo humano”, explicó a la AFP.
La presencia del cofundador de Anthropic en la presentación de la encíclica también es significativa. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó a las agencias federales cesar el uso de la IA de Anthropic después de que la empresa se negara a permitir que la administración use su tecnología sin restricciones para fines militares.
“Magnifica Humanitas” culmina varios años de reflexión dentro la Iglesia sobre las tecnologías relacionadas con la IA. En 2020, la Santa Sede lanzó, junto a empresas digitales e instituciones académicas, el Llamamiento de Roma para una ética de la IA, en el que abogaba por un desarrollo tecnológico respetuoso con la dignidad humana. Durante su papado, Francisco también multiplicó las intervenciones sobre esta cuestión, pidiendo que se regulara la tecnología para que no agrave las desigualdades.