Washington, Estados Unidos | AFP |
La economía en América Latina y el Caribe está nuevamente en una fase de "desempeño deslucido" con un crecimiento estimado de 0,8% en 2019, una desaceleración "más autoinfligida que importada", destacó este jueves el Banco Mundial.
"Sería tentador atribuir el lento crecimiento de la región a un entorno externo menos propicio. Sin embargo, en general, la desaceleración parece más autoinfligida que importada", señaló el último informe semestral de la entidad.
Según las previsiones, la región - excluyendo a Venezuela - registrará un crecimiento de 0,8% en 2019, con una mejora de las perspectivas para el próximo año con una expansión de 1,8%.
Según el informe, en la Argentina la crisis se profundizará, con una contracción de 3,5% en 2019, destacando además un magro crecimiento en México de 0,6% este año, tras un crecimiento de 2% en 2018.
El informe destaca que "a algunos países les sigue yendo bien, pero las economías más grandes de la región han enfrentado recesión, inestabilidad macroeconómica o desaceleración del crecimiento".
En un momento de agudas tensiones comerciales, el Banco advirtió que "las perspectivas podrían deteriorarse si el entorno internacional se volviera menos propicio".
“Los años de precios elevados para las materias primas quedaron claramente atrás. Ahora debemos concentrarnos en áreas como la integración comercial para impulsar la productividad de la región”, dijo Martín Rama, economista jefe del BM para América Latina y el Caribe.
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Presidenta de Venezuela se reúne con la ONU, el FMI y el BM tras años de aislamiento
El secretario general de la ONU recibió este lunes a la presidenta interina de Venezuela para un saludo protocolar, antes de su participación en la Asamblea General del organismo, en Nueva York, informó la televisora estatal venezolana. Delcy Rodríguez asumió el poder en enero tras la captura del presidente Nicolás Maduro en un operativo de Estados Unidos.
Desde entonces gobierna bajo las directrices de Washington y ha restablecido progresivamente las relaciones con gobiernos, empresas y organismos internacionales tras un prolongado aislamiento de Venezuela. La mandataria se reunirá el martes con el presidente Donald Trump y al día siguiente se dirigirá a la Asamblea de Naciones Unidas.
Washington anunció el encuentro entre los dos mandatarios. Delcy es el primer mandatario de Venezuela que participará en la reunión de la ONU desde 2018. Vestida de azul y con un pin metálico del mapa de Venezuela en el pecho, Rodríguez saludó con un apretón de manos a António Guterres luego de firmar el libro de visitantes de la sede del organismo.
“Venimos (...) buscando el destino común de la humanidad, la paz, la estabilidad, el desarrollo humano, los equilibrios en el mundo, de todo tipo”, dijo Rodríguez a la televisora estatal VTV a su salida del edificio. Más temprano se reunió con directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de otros organismos multilaterales.
Venezuela reanudó sus vínculos con el FMI y el Banco Mundial (BM) en abril y con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en junio.
VTV mostró imágenes de reuniones de la mandataria con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva; el presidente del BM, Ajay Banga, y el del BID, Ilan Goldfajn.
Venezuela accedió en julio a 346 millones de dólares, de los casi 5.100 millones de dólares de sus reservas en el FMI, dirigidos a un plan de reconstrucción de las zonas afectadas por los letales sismos consecutivos que azotaron al país el 24 de junio. El gobierno de Rodríguez intenta acceder a los fondos restantes, bloqueados desde que el FMI dejó de reconocer a Maduro como presidente legítimo de Venezuela.
El gobierno venezolano celebra la participación de Rodríguez en la Asamblea de la ONU. “Recuperamos nuestro estatus y nos reincorporamos a la dinámica diplomática del planeta”, resalta un video publicado por el Ministerio de Comunicación previo al viaje de Rodríguez.
Fuente: AFP.
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Paraguay tiene la oportunidad de dar el próximo gran salto
- Jesica Barreto
- jesica.barreto@nacionmedia.com
La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, destaca la estabilidad macroeconómica y la reducción de la pobreza y señala que el país debe convertir esas fortalezas en mayor inversión, productividad y empleos de calidad. Energía, infraestructura, capital humano, valor agregado y participación privada aparecen como claves para la próxima etapa.
Paraguay atraviesa un momento que puede marcar el inicio de una nueva etapa económica. Después de una década en la que construyó credibilidad y estabilidad macroeconómica, sumó crecimiento sostenido y alcanzó el grado de inversión. Ahora tiene la oportunidad de conseguir que esas fortalezas se traduzcan en mayor productividad, mejores empleos, más ingresos y, finalmente, en una mejora concreta de las condiciones de vida de la población.
Esa es la lectura de Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, quien visitó nuevamente Paraguay y conversó con La Nación / Nación Media sobre los avances alcanzados y cómo el país puede dar el próximo salto.
“Paraguay está en una posición muy fuerte para hacer un salto cuantitativo, para lograr una gran inflexión”, sostuvo la ejecutiva, al destacar la evolución de los principales indicadores económicos. Cordeiro Guerra señaló que durante sus distintas visitas pudo observar un avance importante en la credibilidad macroeconómica del país, acompañado por un crecimiento sostenido durante los últimos tres años.
Pero el siguiente capítulo, según plantea, debe construirse sobre lo conseguido. La estabilidad debe convertirse en una plataforma para generar nuevas inversiones y oportunidades.
DE LA ESTABILIDAD AL CRECIMIENTO INCLUSIVO
Uno de los principales avances que destacó Cordeiro Guerra es la reducción de la pobreza. En dos años, la tasa pasó del 24 % al 16 %, mientras unas 300.000 personas salieron de esa condición. Para la vicepresidenta del Banco Mundial, la magnitud y velocidad de esta reducción resulta especialmente significativa frente a otros procesos similares registrados en la región.
El resultado, explicó, estuvo asociado a una mejora del gasto público, es decir, a una mayor eficiencia del Estado, una mejor focalización de los programas sociales y esfuerzos de descentralización para llegar a las poblaciones más vulnerables, de zonas rurales y remotas. A esto se sumó un factor decisivo: la generación de empleo.
El desafío ahora es lograr que esa reducción de la pobreza se transforme en una tendencia estructural. Para ello, Paraguay necesita que el crecimiento genere oportunidades de manera sostenida y que la mejora de los indicadores macroeconómicos tenga una traducción cada vez más visible en la vida cotidiana de las familias. “Hay que convertir esa credibilidad macroeconómica en proyectos bancables y una mayor atracción de inversión extranjera directa”, afirmó.
Paraguay acaba de alcanzar el grado de inversión y cuenta, según Cordeiro Guerra, con spreads o precios de compra y venta de activos financieros entre los menores de la región. Sin embargo, la ejecutiva advierte que los mismos factores que permitieron construir la estabilidad macroeconómica deben sumarse a otros para producir el “step change” o salto cuantitativo que requiere la siguiente fase de desarrollo.
MÁS INVERSIÓN Y MEJOR AMBIENTE DE NEGOCIOS
En este punto, la agenda incluye una serie de condiciones que deben acompañar al crecimiento. Empezando por la infraestructura como un factor habilitante. Paraguay puede fortalecer su conectividad física y logística, con mejores carreteras, transporte y puertos, para integrarse de manera más eficiente con la región y facilitar la circulación de bienes.
A esto se suma el fortalecimiento del ambiente de negocios. Gobernanza, instituciones y capacidad de implementación serán determinantes para que las oportunidades puedan convertirse efectivamente en proyectos.
Para Cordeiro Guerra, la participación del capital privado tendrá un papel cada vez más relevante. Es clave utilizar las inversiones públicas como una herramienta capaz de movilizar mayores recursos privados hacia sectores estratégicos.
PRODUCIR, TRANSFORMAR Y GENERAR VALOR
Otro de los cambios que puede impulsar a Paraguay está relacionado con su estructura productiva. El país posee ventajas comparativas importantes en sectores como la agricultura, pero una parte significativa de la transformación y del valor agregado todavía se realiza fuera de sus fronteras. La apuesta, según explicó, debe ser avanzar desde una economía basada principalmente en commodities hacia un modelo que incorpore más transformación, tecnología e innovación dentro del país. La oportunidad está en producir y transformar en Paraguay aquellos bienes y servicios en los que el país cuenta con ventajas, generando así mayor valor agregado y empleos de mayor productividad.
Este cambio es particularmente importante en un contexto internacional de reordenamiento de las cadenas de valor, que puede abrir nuevas oportunidades para países capaces de ofrecer condiciones adecuadas para atraer inversiones y desarrollar producción.
LA VENTANA DEMOGRÁFICA
La otra gran ventaja para sostener el crecimiento está en las personas. Cordeiro Guerra considera que Paraguay todavía dispone de una ventana de oportunidad demográfica y que debe ser aprovechada mediante una inversión sistemática en capital humano.
Educación y salud aparecen entre los principales desafíos. En educación, la ejecutiva pone énfasis en los aprendizajes fundamentales, pero también en el desarrollo de habilidades que permitan a los jóvenes insertarse en el mercado laboral. Resalta que son necesarias capacidades técnicas y competencias que faciliten el acceso al primer empleo y permitan que la formación adquirida en la escuela se traduzca en oportunidades laborales.
La conexión entre educación, empleabilidad y productividad será, de acuerdo con esta visión, uno de los motores de la segunda fase del crecimiento paraguayo.
UNA ALIANZA DE OCHO AÑOS
Esta agenda forma parte del nuevo Marco de Alianza 2027-2034 del Banco Mundial, una estrategia de ocho años que coloca al sector privado en el centro. El esquema contempla dos grandes ejes. Por un lado, las condiciones habilitantes, con inversiones en infraestructura física, logística, conectividad y capital humano, especialmente en salud y educación. Por otro, la movilización de inversión privada y el fortalecimiento de las cadenas de valor en sectores donde Paraguay posee ventajas comparativas.
Las nuevas oficinas del Grupo Banco Mundial en Paraguay acompañan este cambio de enfoque. La intención es acercar cada vez más el trabajo del brazo público y privado de la institución para que ambos puedan complementarse y multiplicar el impacto de las inversiones.
El resultado esperado no se limita a una cifra de desembolsos. “Queremos mover la aguja”, afirmó Cordeiro Guerra. Eso implica medir el impacto en términos de movilización de capital privado y, especialmente, en la generación de más y mejores empleos, con mayor productividad.
PARAGUAY, COMO EJEMPLO REGIONAL
La vicepresidenta del Banco Mundial considera que Paraguay puede convertirse en un caso demostrativo para otros países de América Latina. Para ello identifica tres grandes transformaciones. La primera es convertir la credibilidad macroeconómica en mayor productividad. La segunda, pasar de un esquema de financiamiento predominantemente público a uno capaz de movilizar sistemáticamente capital privado. Y la tercera, avanzar desde una economía basada en recursos naturales hacia una economía con mayor valor agregado e innovación.
El contexto regional y global puede jugar a favor. Los cambios demográficos, el reordenamiento geopolítico y la transformación de las cadenas de valor abren oportunidades que Paraguay puede aprovechar si consigue consolidar las reformas necesarias. “Paraguay como una ventana para el mundo”, resumió Cordeiro Guerra al explicar la apuesta del Banco Mundial.
Para la ejecutiva, el proceso no depende de un único actor. Requiere alianzas dentro del país, cooperación regional y acompañamiento internacional. El Grupo Banco Mundial, sostuvo, busca aportar experiencia y conocimiento internacional, pero también aprender de Paraguay y de las experiencias que pueda desarrollar.
El punto de partida, entonces, está dado por una economía que logró construir estabilidad, reducir la pobreza y mejorar su posición internacional. El desafío de la próxima etapa será que esa fortaleza se convierta en productividad, inversión, empleos de calidad y oportunidades para una población que todavía tiene por delante una ventana demográfica para aprovechar.
Perfil
• Vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. En este cargo administra el compromiso de la institución con 31 países y supervisa una cartera de US$41.500 millones en operaciones en curso.
• Ocupó cargos de alta dirección en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre ellos la Dirección de la Oficina de Planificación Estratégica y Efectividad en el Desarrollo y la Gerencia del Departamento de Instituciones para el Desarrollo.
• Fue presidenta del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), donde supervisó a 12.000 funcionarios y encabezó la modernización de las estadísticas oficiales y el censo nacional de población.
• Trabajó en el Grupo Banco Mundial en áreas vinculadas con descentralización y desarrollo subnacional al inicio de su carrera.
• Cuenta con un doctorado en Ciencias Políticas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una maestría en Administración Pública y Desarrollo Internacional de la Harvard Kennedy School y una licenciatura en Estudios Sociales de Harvard College.
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Banco Mundial inauguró su nueva oficina en Paraguay
La inauguración de la nueva sede del Grupo Banco Mundial en Asunción y los 75 años de trabajo conjunto entre el organismo y Paraguay motivaron una celebración especial en el piso 12 del Edificio Aymac III, en el corazón del eje corporativo de la capital. Un selecto grupo de invitados asistió al evento que contó con la participación de Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta Regional del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
La cita convocó a autoridades nacionales, exministros de Hacienda, embajadores, representantes de organismos internacionales, empresarios y referentes del sector financiero y bancario local.
“Esta nueva oficina es un testimonio de nuestro profundo y duradero compromiso con Paraguay. Coloca a nuestros equipos más cerca de instituciones gubernamentales, clientes y aliados, y nos proporciona una plataforma sólida para respaldar las prioridades de desarrollo del país”, expresó a través de un video Wencai Zhang, director gerente y oficial administrativo principal del Grupo Banco Mundial.
Señaló que “este espacio es más que una oficina, es una inversión estratégica para nuestra gente y nuestra misión”. Detalló que fue diseñado siguiendo los estándares de Lugar de Trabajo del Grupo Banco Mundial y que su ambientación celebra la cultura e identidad del Paraguay. En la entrada, un Poncho de 60 listas, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Material Cultural Intangible, da la bienvenida al personal y a los visitantes. También se destacan en rincones estratégicos, piezas de cerámica de artesanos paraguayos.
SOCIO IMPORTANTE
Durante el acto protocolar, la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, elogió la consolidación fiscal y la estabilidad macroeconómica de Paraguay, y celebró la sólida alianza estratégica entre el organismo internacional y el país, una relación forjada hace 75 años.
Por su parte, el ministro sustituto del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Gerardo Ruiz Díaz manifestó que a lo largo de estos años, el Banco Mundial ha sido un socio importante del país en áreas fundamentales como infraestructura y conectividad, desarrollo rural, fortalecimiento institucional, educación, salud, protección social y generación de conocimiento para el diseño de mejores políticas públicas. La inauguración coincidió con la designación de Boris Weber como representante residente del Grupo Banco Mundial en Paraguay. Los invitados disfrutaron del brindis en la terraza con un cautivante atardecer como telón de fondo y la magnífica vista panorámica de Asunción.
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Vicepresidenta del Banco Mundial resalta avances del país en consolidación y estabilidad
La vicepresidenta del Grupo Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe (ALC), Susana Cordeiro, resaltó los avances de Paraguay en materia de consolidación fiscal, crecimiento económico y estabilidad macroeconómica, así como la trayectoria construida durante los 75 años de asociación entre el organismo internacional y el país.
Esto, en el marco de la inauguración de las nuevas oficinas del organismo que estarán ubicadas en el Edificio Aymac III, en el eje corporativo de Asunción, donde reflexionó sobre las oportunidades que se presentan hacia adelante, tomando como base los avances alcanzados durante estas décadas de cooperación.
“Paraguay ahora necesita de hecho, un step change en private investment (cambio cualitativo en la inversión privada) y eso implica quizá otros ingredientes, otra onda de reformas que el país está viendo y ya está caminando en esta dirección”, comentó. A su vez, puso foco en la necesidad de profundizar las condiciones que permitan movilizar una mayor participación de la inversión privada y acompañar la siguiente etapa de crecimiento y desarrollo de nuestro país, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas este miércoles.
A su vez, el titular sustituto del MEF, Gerardo Ruiz Díaz, destacó la alianza entre Paraguay y el Grupo Banco Mundial y abogó por seguir fortaleciendo la relación entre el país y el organismo internacional con miras a impulsar el desarrollo nacional.
“Estos 75 años son mucho más que una relación internacional, representan décadas de cooperación, de conocimiento compartido y, sobre todo, de acompañamiento a distintas etapas del desarrollo económico y social del Paraguay”, explicó.
Resaltó que el Grupo Banco Mundial es un socio importante para Paraguay en áreas estratégicas como infraestructura y conectividad, desarrollo rural, fortalecimiento institucional, educación, salud y protección social, además de su aporte en la generación de conocimiento para el diseño de mejores políticas públicas.
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“Estamos seguros de que será un espacio donde podamos seguir construyendo soluciones conjuntamente, convirtiendo las prioridades del país en proyectos, reformas e inversiones con resultados concretos para nuestra gente”, mencionó.
Igualmente valoró la etapa de oportunidades que atraviesa actualmente el país, sustentada en la estabilidad macroeconómica, fundamentos sólidos y un importante potencial productivo. También señaló que el desafío es transformar estas fortalezas en mayor productividad, mejores empleos y oportunidades de desarrollo que lleguen cada vez a más paraguayos.
“Es precisamente en esa agenda donde valoramos especialmente la nueva etapa de nuestra relación con el Grupo Banco Mundial. El recientemente aprobado Marco de Alianza con Paraguay para el período 2027-2034 refleja una visión que compartimos”, aseveró.
La visión apunta a avanzar hacia una economía más competitiva, resiliente e inclusiva, fortaleciendo nuestro capital humano, mejorando la infraestructura y la conectividad, y generando mejores condiciones para movilizar la inversión privada.