Después de cuatro días de intensas operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo, el buque Ocean Viking, operado por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée, recogió a 356 hombres, mujeres y niños vulnerables a bordo.

Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée han solicitado formalmente que las autoridades marítimas maltesas e italianas asuman la coordinación y den apoyo para encontrar un lugar seguro, ya que son los centros de coordinación más cercanos que pueden asistir al buque, dada la falta de respuesta a las peticiones de un lugar seguro a las autoridades libias.

“Entre las personas rescatadas se encuentran aquellos que muestran los terribles signos de violencia física y psicológica que han padecido durante su viaje a través de Libia. La dura realidad es que hay un conflicto latente en ese país, donde muchos migrantes y refugiados permanecen atrapados en centros de detención ubicados en primera línea de los combates”, dice Jay Berger, coordinador de la respuesta de MSF a bordo del Ocean Viking. “Pedimos un lugar seguro para desembarcar a estas personas vulnerables sin más demora, pues ya han sufrido bastante".

A pesar de haber sido contactados durante las cuatro operaciones de rescate que tuvieron lugar entre el 9 y el 12 de agosto, del Centro de Coordinación de Rescate Conjunto de Libia no respondió a ninguna de las alertas desde el buque, excepto para pedir el desembarco de estas personas en Libia. Esto es contrario al derecho internacional. MSF y SOS Mediterranée no devolverán a nadie a Libia bajo ninguna circunstancia.

Minutos después de que se distribuyeron los chalecos salvavidas, un tubo de goma del bote explotó, las personas que estaban en él cayeron al agua. Las 105 personas fueron rescatadas y llevadas con seguridad al Ocean Viking. (Foto: MSF/Hannah Wallace Bowman)
Minutos después de que se distribuyeron los chalecos salvavidas, un tubo de goma del bote explotó, las personas que estaban en él cayeron al agua. Las 105 personas fueron rescatadas y llevadas con seguridad al Ocean Viking. (Foto: MSF/Hannah Wallace Bowman)

Además, las autoridades libias no han podido identificar un lugar alternativo para desembarcar a estas personas que cumpla con el derecho internacional. Sin la designación de un lugar seguro, el Ocean Viking se dirige ahora hacia el norte.

“Todos los rescates que realizamos vinieron precedidos únicamente por una minuciosa labor de observación por nuestra parte. Las autoridades marítimas no compartieron ninguna información con nosotros”, dice Nick Romaniuk, coordinador de Salvamento y Rescate de SOS Mediterranée a bordo del Ocean Viking. “Solo una vez pudimos establecer contacto por radio con uno de los tres aviones de la Unión Europea que localizan embarcaciones en peligro. Esto muestra cómo los Estados no están asumiendo su deber primordial de salvar vidas”.

Una abrumadora mayoría de las personas rescatadas dicen haber sido encarceladas arbitrariamente, extorsionadas o forzadas a trabajar en condiciones de esclavitud o tortura durante su periplo. Del total de 103 menores que están ahora a salvo en el Ocean Viking, solo 11 están acompañados por uno de sus padres o tutor.

“Estas personas, incluidos los menores de edad, han descrito cómo han sido torturados con descargas eléctricas, golpeados con pistolas y palos, o quemados con plástico derretido. Me cuentan cómo todavía sienten el dolor de sus heridas y cicatrices sufridas durante su paso por Libia”, dice Luca Pigozzi, médico de MSF a bordo de Ocean Viking.

MSF y SOS Mediterranée esperan que las autoridades europeas respeten el derecho internacional y asignen rápidamente un lugar seguro para el desembarco de los rescatados por el Ocean Viking.