Un informe de la organización Médicos sin Fronteras (MSF) denuncia las inquietantes cifras de desnutrición de los refugiados y migrantes detenidos arbitrariamente en el centro de detención de Sabaa, en Trípoli (Libia).

En un informe reciente que evalúa el estado nutricional de los detenidos, MSF señala que actualmente hay más de 300 detenidos en el centro de Sabaa, entre ellos más de 100 menores de 18 años. La entidad instó a las autoridades libias y a la comunidad internacional a abordar con urgencia las peligrosas e inhumanas condiciones de los centros de detención libios.

El informe de MSF revela que casi la cuarta parte de las personas detenidas en Sabaa están desnutridas o por debajo de su peso. El documento alerta también de que los niños y menores confinados en el centro son mucho más propensos que los adultos a sufrir desnutrición severa y moderada. Las conclusiones del estudio respaldan numerosos testimonios individuales que afirman que las personas en este centro de detención reciben solo una comida cada dos o tres días, y que los recién llegados pueden pasar hasta cuatro días sin alimentos.

El 21 de febrero, MSF comenzó a proporcionar raciones alimentarias en Sabaa para abordar la grave escasez de comida y mejorar la salud de las personas internas en el centro. El mismo día, un equipo médico de la organización descubrió a 31 personas encerradas en una pequeña estancia de solo 4,5 por 5 metros, o lo que es lo mismo: solo 0,7 metros cuadrados de espacio por persona. No había sitio para recostarse, la habitación no tenía letrinas y las personas que estaban allí recluidas se veían obligadas a orinar en cubos y botellas de plástico. A pesar de los repetidos llamamientos de MSF para que se reubicara a estas personas en un espacio apropiado, estas continuaron detenidas en esta sala durante más de una semana.

"Lo que vemos hoy en este centro de detención es un síntoma de un sistema descontrolado, injustificado e irresponsable que pone en riesgo la vida de los refugiados y de los migrantes", dice Karline Kleijer, responsable de emergencias de MSF. "Estamos hablando de las necesidades más básicas para vivir. Si el alimento, el refugio y los servicios esenciales no pueden proporcionarse de manera consistente y apropiada, estas personas deben ser liberadas de inmediato por las autoridades libias. El hecho de que Europa esté contribuyendo a este sufrimiento a través de políticas que permiten que las personas rescatadas en el mar puedan ser devueltas a condiciones inhumanas y de detención en Libia es del todo intolerable".

Calidad de alimentos

La última evaluación nutricional de MSF, realizada en febrero, muestra que casi uno de cada cuatro retenidos en Sabaa muestra signos vinculados a la mala calidad de los alimentos y a la escasez de éstos. El 2% sufre de desnutrición aguda severa, el 5% sufre de desnutrición aguda moderada y otro 16% está por debajo de su peso.

Los niños menores de 18 años, que representan más de un tercio de las personas recluidas en el centro, son dos veces más propensos a sufrir desnutrición y tienen tres veces más probabilidades de padecer desnutrición moderada que los adultos. MSF asevera que ningún niño debe ser detenido de este modo. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) establece que ninguna norma de control migratorio debe incluir la detención de niños ya que se ha documentado que esto socava su salud física y mental y es una violación de los derechos de los niños.

MSF se opone firmemente a la detención arbitraria de refugiados, migrantes y solicitantes de asilo en Libia, y denuncia las políticas de los Estados miembros de la UE que permiten la devolución forzada de estas personas vulnerables a condiciones degradantes y peligrosas para su salud física y mental.

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