La Habana, Cuba | AFP | por Katell ABIVEN

En autobuses, en supermercados o en televisión: en Cuba, el eslogan del gobierno socialista #YoVotoSi por la nueva Constitución, que se someterá a referendo el 24 de febrero, aparece por todos lados y genera críticas en las redes sociales.

"En 15 días tendremos aprobada la #Constitución que hicimos todos por el bien de todos. #Cuba será un mejor país, más de su tiempo. #YoVotoSí", tuiteó el lunes el presidente Miguel Díaz-Canel.

"Compadre ¿Y para que hacen un referéndum?", le respondió inmediatamente un internauta.

Durante tres meses, en 2018, el proyecto de nueva Constitución, que debe reemplazar a la vigente de 1976, fue debatido por la población antes de ser ajustado y aprobado a fines de diciembre por el Parlamento, tras recoger las opiniones ciudadanas. Un vasto ejercicio de la democracia, según el gobierno.

¿El resultado? Un texto que reconoce el mercado, la propiedad privada y la inversión extranjera sin renunciar a la sociedad comunista.

Todo ello proporciona una base legal para la apertura de la economía cubana que comenzó hace diez años. Actualmente 591.000 ciudadanos trabajan en el sector privado, equivalente al 13% de la fuerza laboral del país.

Por otro lado, se abandonó la definición de matrimonio como la unión "entre dos personas", que había abierto el camino al casamiento homosexual. La mayoría de los participantes en el debate se opuso a esa modificación, según las autoridades.

“Sí a la Revolución”

En 1976, la Constitución fue adoptada por referéndum con un porcentaje aplastante de 97.7%, según cifras oficiales. Pero, en las últimas décadas, sectores de la comunidad internacional han criticado al gobierno cubano por la falta de transparencia en su proceso electoral.

En las calles de La Habana, es difícil escapar de la campaña por el "sí". Las pantallas para avisos o mensajes en los autobuses tienen la consigna, además de grandes carteles en los cruces así como pegatinas en cajeros automáticos o vitrinas de supermercado.

Preguntados por la AFP, varios transeúntes están convencidos de la campaña y están seguros de su decisión el 24 de febrero: votar sí. Para Sara Martínez Tamayo, médica de 54 años, con su voto quiere "decir sí también a la Revolución y todo lo que competa a los cubanos".

"Si todos nos sentimos cubanos (...) tenemos que dar ese paso al frente y todos iremos allí a las urnas a dar un sí por Cuba", considera Ariel Zumaquero, un fisioterapeuta de 49 años.

Pero “se está usando presupuesto público para apoyar una sola opción en un contexto en que los ciudadanos pueden votar sí o no”, critica Norges Rodríguez, coordinador del blog Yucabyte.org, dedicado a las nuevas tecnologías.

"Eso me genera duda en cuanto a la credibilidad del proceso", añade, lamentando la ausencia de "autoridad electoral independiente" para "verificar el resultado final" del referéndum.

SMS selectivo

Como reveló el blog independiente 14ymedio y AFP pudo verificar, no es posible enviar un SMS a través del operador único Etecsa, que contenga los lemas #YoVotoNo o #YoNoVoto. Nunca llegan a su destinatario.

"Sería como visitar Coppelia (la célebre heladería de La Habana) y poder escoger libremente entre el sabor de vainilla o vainilla", escribió un internauta en Twitter.

A diferencia del referendo de 1976, ahora los cubanos tienen acceso a Internet en sus móviles, ya que en diciembre del año pasado se implementó el servicio 3G en la isla.

En su perfil de Twitter, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos muestra un gran "Yo voto no" sobre un fondo rojo y elabora una lista de diez razones para ello, especialmente porque es "legal" hacerlo o para denunciar el hecho de que el gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC) se mantenga como único.

En las redes sociales también han aparecido fotomontajes de carteles por el Sí transformados en No.

De acuerdo con Rodríguez, la campaña "YoVotoSí" del gobierno también es una respuesta a la de "YoVotoNo" en internet.

"La propia preocupación que tiene el gobierno es precisamente por el impacto que (la campaña del No) puede tener en el voto. La preocupación es que haya un voto positivo (por el Sí) y que sea masivo, como han estado acostumbrados durante mucho tiempo", comenta Rodríguez.

“Pienso que tienen que comprender que hay cambios dentro de la sociedad, que no es todo monolítico, las personas están empezando a pensar con más libertad, se están informando por vías diferentes, (...) revisan internet”, agrega.