Accra, Ghana | AFP
Un grupo de jóvenes musulmanes atacó una iglesia evangélica de Accra, la capital de Ghana, después de que su pastor predijera la muerte del principal imán del país en 2019, indicaron fuentes religiosas a la AFP.
Armados con machetes y porras, los jóvenes atacaron a un agente de seguridad en la entrada de la iglesia el miércoles y luego lanzaron piedras a las ventanas y rompieron el mobiliario y los instrumentos de música en el interior.
Durante su tradicional sermón la víspera de año nuevo, el reverendo Isaac Owusu-Bempah predijo la muerte de la principal autoridad musulmana del país, el jeque Usman Nuhu Sharubutu, y del vicepresidente de los musulmanes de Ghana, Mahamudu Bawumia.
El jeque Sharubutu condenó los ataques. "Ghana es respetada en el mundo por la coexistencia pacífica entre cristianos y musulmanes. Estamos orgullosos y nada tiene que dividirnos", declaró a la AFP.
Por su parte, el consejo pentecostés de Ghana, que supervisa las actividades religiosas de las iglesias evangélicas, condenó la violencia pero también la controvertida profecía.
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Un cristianismo relevante
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
El cristianismo debe ser relevante. Desde su inicio lo fue. Jesús fue tan relevante que dividió la historia en un antes de Cristo y después de Cristo (a. C./d. C.).
Vemos que los apóstoles mostraron ser relevantes al conquistar ciudades enteras para la fe en Cristo, no con armas ni imposición sino con el Espíritu Santo de Dios, la Palabra de Dios y el poder de Dios. “Estos que trastornan el mundo entero están acá”, Hechos 17:6.
Los cristianos de la Iglesia primitiva de los dos primeros siglos después de los apóstoles impactaron tanto el mundo que el mismísimo imperio Romano se tuvo que aggiornar a ella como estrategia política para no caer en el tiempo de Constantino.
Cien años después de esto, ya en el siglo cinco, la Iglesia se mimetizó tanto ya en el mundo, la política y el dinero que no pudieron más implantar la fe como los hicieron Jesús, los apóstoles y los padres de la Iglesia y empezaron a imponer la fe en base a persecuciones y presiones que nada tenían que ver con el mensaje cristiano.
La cúpula y el liderazgo de la Iglesia se convirtieron en un poder político y militar totalmente alejado de su llamado a ser relevantes con la Palabra de Dios y la dependencia del Espíritu Santo y esta línea fue bajada a casi todos los estratos de su estructura, pero siempre hubo un remanente fiel que se mantuvo con la gran comisión dejada por Jesús de ir y predicar el evangelio haciendo discípulos y bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:10-20).
En la reforma protestante la Iglesia tuvo un avivamiento. El quebrantamiento de los reformadores (que no fue solo Lutero y los que vivieron en su tiempo) fue que la Iglesia volviera a la Palabra de Dios, a las doctrinas apostólicas y a la vida de servicio al pobre y los menos favorecidos.
De hecho, la Iglesia de los primeros tres siglos se propagó entre los esclavos, los convictos convertidos, la gente más humilde, entre las caballerizas, los establos, las campiñas, los ignorantes, los marginados, desde ahí empezaron y en ese ambiente creció lo que luego absorbería al mismísimo Imperio romano.
Esto lo vemos como ejemplo de Jesús que dijo en Lucas 7:22, “...id y decid a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio”. Este no es precisamente el sector elite de la sociedad.
Los que tenían problemas físicos o estaban enfermos eran totalmente marginados y excluidos, eran pobres, mendigos, parias de la sociedad, a ellos fue el Maestro. No buscó congraciarse con el poder de turno o con los acaudalados de su época ni con los influyentes como una manera de propagar el evangelio. Jesús lo hizo a la manera de Dios.
Esto no significa que Dios no tenía escogidos y un redil entre la gente más privilegiada. Vemos que el evangelio también llegó hasta el palacio de Herodes, como Manaén que se había criado junto con Herodes el tetrarca (Hechos 13:1). Una próspera mujer vendedora de púrpura llamada Lidia en Hechos 16:14.
En tiempos de Jesús fueron convertidos personas de alto nivel social y económico así como poder político y religioso como Jairo, Nicodemo, José de Arimatea, Zaqueo por nombrar algunos.
Pero el enfoque siempre estuvo con el menos favorecido, con el que no tiene oportunidad, con el que es oprimido por el sistema, con el enfermo, con el marginado, ahí estuvo el poder del evangelio, ahí había conversiones más sinceras ya que no había lugar para el orgullo y la autosuficiencia, de ahí Dios quitó sus más grandes guerreros espirituales.
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Los venezolanos volvieron a misa, en medio de los escombros y el dolor
María Elizabeth Domínguez ha regresado ayer domingo a misa, después de que el 24 de junio la iglesia de San Sebastián se le vino encima, derrumbada por los dos terremotos que han causado más de 3.000 muertos en Venezuela. En silencio, los habitantes del pueblo de Maiquetía, aledaño al aeropuerto internacional, se reúnen en la Plaza Jerusalén, una construcción moderna de hormigón donde está el columbarium y una representación de las estaciones del Vía Crucis.
El padre Rafael Troconis oficia una misa de difuntos, al igual que todas las iglesias de Venezuela ayer domingo, y le recuerda a sus feligreses que “hemos sido creados para la vida”. “La muerte no tiene la última palabra. Creemos en la resurrección”, les dice enfático. “La fe es una luz potentísima que nos ayuda a encontrarle sentido a esto”, asegura. Domínguez, de 67 años, lo escucha de pie, mientras muchos de los presentes se secan las lágrimas.
“Tengo mucha tristeza por dentro, porque ha muerto mucha gente amiga, muchos vecinos”, dice esta mujer a la AFP. La iglesia de San Sebastián, de 1834, está derruida, con varios muros caídos y el campanario quebrado en sentido longitudinal. Todas las iglesias del estado La Guaira sufrieron los efectos del sismo y están inhabilitadas. En las calles se suceden cuadra tras cuadra los edificios colapsados, incluyendo el del aeropuerto internacional de Maiquetía. Bajo los escombros hay todavía un número indeterminado de cuerpos que no han podido ser recuperados.
“Reconstruiremos nuestras vidas”
“Las piernas me temblaban, no podía salir. Me tuvieron que ayudar”, recuerda Domínguez sobre el momento en que fue sacada del templo, minutos después de los dos sismos.
Ella estaba en la iglesia, donde recién se había terminado la misa y conversaba con otras mujeres. “Una de las compañeras gritó: ‘está temblando’ y yo me metí debajo del banco. Empezó eso a caerse. Polvo, polvo, polvo, yo no veía nada. Pensé que me iba a aplastar. Estuve rezando hasta que cesó”.
Esta es la segunda vez que Domínguez vive una catástrofe natural en La Guaira. En 1999, trabajaba en el aeropuerto de Maiquetía cuando las lluvias hicieron caer la montaña en un deslave que arrasó las poblaciones ubicadas en el este del estado. Ella vivía entonces en Macuto, donde su esposo quedó atrapado. El padre Troconis procura dar consuelo a sus feligreses. “He tenido encuentros con matrimonios que han perdido a sus dos hijos, o a dos de sus tres hijos”, refiere. “Uno quisiera estar cerca de quien sufre. Uno nota mucha tristeza y desesperanza”, dice.
Pero en seguida se recompone, y recuerda que él también sufrió el deslave en esta región hace 27 años. Era entonces rector del seminario y estaba en la iglesia de Macuto, donde pasó 24 horas refugiado junto a un grupo de personas en el coro del templo hasta que pudo salir caminando a través de varios kilómetros sobre el fango que tapió casas y edificios.
“Yo recuerdo que inicialmente parecía que aquello era el fin del mundo. La Guaira había quedado destrozada. Y bueno, pasaron los años y echamos pa’ lante (salimos adelante). Aquí va a ser lo mismo, con la ayuda de Dios”, señala. “Reconstruiremos materialmente el estado y reconstruiremos nuestras vidas. Ya tenemos experiencia”, sentencia Troconis.
Fuente: AFP.
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El Vaticano confirmó la excomunión de seis obispos lefebvreristas
El Vaticano confirmó ayer jueves la excomunión de seis obispos de la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal de San Pío X y advirtió de que cualquier fiel laico que “adhiera formalmente” al grupo sufrirá la misma sanción. “Los ministros consagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma”, y los fieles laicos que formen parte de la Fraternidad serán considerados “cismáticos y excomulgados”, precisó en un decreto el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo que vela por la doctrina católica en el mundo.
El decreto del Vaticano llega un día después de que el grupo, fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y con unos 600.000 fieles en todo el mundo, consagrara a cuatro nuevos obispos, desafiando la petición expresa del papa León XIV de que no lo hicieran. La excomunión concierne a los cuatro obispos recién consagrados, los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, el estadounidense Michael Goldade y el suizo Pascal Schreiber.
También queda excomulgados los obispos español Alfonso de Galarreta y el suizo Bernard Fellay, que ejercieron de consagrantes “sin mandato pontificio”, según el decreto firmado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. El decreto calificó la ceremonia, celebrada en Suiza este miércoles, de “acto de naturaleza cismática”.
“Profundo dolor”
El miércoles, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, mencionó ante los periodistas “el profundo dolor” en el seno de la Iglesia ante estas ordenaciones, que, según él, “rompen la unidad de la Iglesia” y constituyen “un acto cismático” acompañado de “sanciones muy precisas”, entre las que destaca, en primer lugar, “la excomunión” de los obispos de la comunidad.
“Ignoro cuándo y cómo se pronunciará esta excomunión, pero espero que, pese a lo ocurrido hoy, el diálogo pueda reanudarse y que se pueda encontrar una verdadera solución”, añadió.
La Fraternidad de San Pío X rechaza los cambios modernizadores de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), y defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático.
Sus fieles siguen una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica y celebran misas de rito tridentino, en latín y con el sacerdote de espaldas.
El papa León XIV había llamado a la Fraternidad a renunciar a su proyecto: “Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió.
En 1988, el papa Juan Pablo II hizo un llamamiento similar en vano a la Fraternidad, que aquel año consagró a cuatro obispos. La ordenación auspiciada por Marcel Lefebvre provocó la excomunión inmediata de los obispos, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
Fuente: AFP.
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Fraternidad San Pío X consagró a cuatro obispos, un acto “cismático” para el Vaticano
La Fraternidad San Pío X consagró este miércoles por su cuenta a cuatro nuevos obispos, un acto “cismático” según el papa León XIV, que pidió a esta comunidad tradicionalista que renunciara a su proyecto. En una ceremonia en la pradera suiza de Écône, adonde asistieron miles de fieles de todo el mundo, la comunidad consagró a cuatro obispos: dos franceses, un estadounidense y un suizo.
Al ignorar el llamado último lanzado esta misma semana por el papa, los cuatro nuevos obispos consagrados se encuentran de facto excomulgados, al igual que los otros dos obispos con los que hasta ahora contaba la Fraternidad Pío X. La comunidad, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991), agrupa a unos 600.000 fieles, según estimaciones, que se rigen por una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica.
Rechaza en su conjunto los avances de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (en la década de 1960), defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático. “Para mantener la fe, ¿acaso estamos rompiendo con la Iglesia? Este dilema es falso. Pertenecemos a la Iglesia, en primer lugar, por la fe, por la profesión integral de la fe de la Iglesia”, afirmó durante la homilía el padre Davide Pagliarani, que dirige la Fraternidad San Pío X.
La misa de consagración, de cuatro horas y en latín, se organizó al aire libre en la pradera de Écône, en el mismo lugar donde Lefebvre consagró a los primeros cuatro obispos de su comunidad, en 1988. “Es un día histórico. Está ocurriendo algo muy importante ahora, esto no va a detenerse aquí”, declaró a la AFP Jean-Pierre Stauffer, de 79 años, que viajó desde Ginebra para asistir a la ceremonia, pese a la lluvia.
“Acto cismático”
Para el Vaticano, consagrar a un obispo sin el acuerdo del papa es un acto de insubordinación directa que conlleva la excomunión automática de los obispos y constituye un “acto cismático”. “Les suplico desde el fondo de mi corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió recientemente León XIV en una carta dirigida a Pagliarani, superior general de la Fraternidad.
En su misiva, el papa advirtió que, en caso de cisma, los sacramentos, como el matrimonio o la confesión, administrados por los obispos dejarían de ser reconocidos por la Iglesia católica. “No es un acto de rebelión: es un acto que nace del amor por la Iglesia”, dijo a la AFP el cura Michel Rion, profesor de Teología en el seminario de Écône.
“No hay absolutamente nada cismático o contrario a la Iglesia en nuestras acciones. Esperamos que llegue el día en el que el papa vea esto. Para nosotros, ser cismáticos es lo peor que podría ocurrir, preferiríamos morir a ser cismáticos”, insistió. “La Iglesia está buscando adaptarse constantemente, para adaptar su mensaje y dirigir las almas hacia el cielo” pero “se ha adaptado demasiado al mundo”, consideró. En 1988 el papa Juan Pablo II hizo un llamado similar a la Fraternidad para disuadirla de ordenar nuevos obispos. Fue en vano. La ordenación provocó una excomunión inmediata, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
La comunidad afirma estar presente en más de 75 países de seis continentes, con más de 750 sacerdotes. La Fraternidad San Pío X es influyente en ciertos círculos conservadores, y cuenta hoy día con 751 sacerdotes, 264 seminaristas y cerca de 800 lugares de culto repartidos por 77 países. Es no obstante muy minoritaria dentro del catolicismo, que cuenta con más de 1.300 millones de fieles en todo el mundo.
Fuente: AFP.