Marrakech, Marruecos | AFP | por Sophie PONS
La conferencia intergubernamental sobre el Pacto Mundial para la Migración de Naciones Unidas debatía este martes en Marrakech, (Marruecos) las medidas para favorecer la cooperación entre los países firmantes del texto.
Unos sesenta representantes retomaron este martes sus alegatos en favor del texto, que ha encontrado una violenta oposición de los soberanistas, los nacionalistas y los partidarios del cierre de fronteras.
El lunes un total 164 de los 193 países miembros de Naciones Unidas adoptaron el texto cuyo objetivo es reforzar la cooperación internacional para una "migración segura, ordenada y regular".
Brasil, fuera
Unas horas más tarde, Brasil anunció su decisión de retirarse del pacto cuando empiece el mandato del presidente Jair Bolsonaro, el próximo 1 de enero.
El actual ministro brasileño de Asuntos Exteriores, Aloysio Nunes, estaba el lunes en Marrakech para participar en la adopción del acuerdo.
La conferencia de Marrakech tenía que ser una etapa puramente formal en el proceso pero, como la cuestión desata pasiones, unos 15 países anunciaron su retirada o la congelación de su decisión sobre el pacto.
El acuerdo, destinado a reforzar la cooperación internacional para una “migración segura, ordenada y regular”, deberá ser sometido todavía a una última votación de ratificación el 19 de diciembre en la Asamblea General de Naciones Unidas.
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Tres latinoamericanos y un senegalés defienden postulaciones para liderar la ONU
Los cuatro candidatos a suceder al secretario general de la ONU Antonio Guterres se presentarán esta semana en audiencias públicas, etapa preliminar del proceso para designar al líder de una organización enfrentada a múltiples retos. La chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall serán sometidos durante tres horas cada uno, el martes y el miércoles, a preguntas de los 193 Estados miembro y de representantes de la sociedad civil.
Es la segunda vez en sus ocho décadas de existencia que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) organiza una sesión de este tipo, creada en 2016 para mayor transparencia. Muchos Estados quieren que una mujer asuma por primera vez el cargo, y América Latina lo reivindica en virtud de una tradición no reglamentada de rotación geográfica que, sin embargo, no siempre se respeta.
Desde la fundación de la ONU en 1945 el único secretario general latinoamericano fue el diplomático peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991). Guterres, que asumió en 2017, es portugués. Pero son los miembros del Consejo de Seguridad —en la práctica los cinco miembros permanentes con su derecho de veto (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido, Francia)— quienes tienen realmente el futuro de los candidatos en sus manos.
El próximo secretario general deberá estar en sintonía con “los valores y los intereses estadounidenses”, advirtió el embajador estadounidense Mike Waltz. Los cuatro candidatos oficiales para tomar las riendas de la ONU a partir del 1 de enero de 2027 prometen recuperar la confianza en una organización profundamente dividida.
Michelle Bachelet
Bachelet, de 74 años, fue la única mujer en llegar a la presidencia en Chile (2006-2010 y 2014-2018), con el Partido Socialista. Pediatra de profesión, la izquierdista sufrió torturas por enfrentarse a la dictadura de Augusto Pinochet y tras gobernar el país se tornó en una figura política de relieve internacional.
Fue directora ejecutiva de ONU Mujeres (2010-2013) y luego alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (2018-2022). Este último cargo le granjeó ciertos resentimientos, como el de China, por la publicación de un informe demoledor sobre la situación de la minoría musulmana uigur.
Bachelet se declara “convencida” de que su experiencia la prepara para los tiempos actuales, en los que el sistema internacional “enfrenta desafíos de una magnitud, una urgencia y una complejidad sin precedentes”. Respaldan su candidatura México y Brasil. Chile le retiró el apoyo tras la asunción del presidente ultrederechista José Antonio Kast.
Rafael Grossi
Diplomático de carrera, el argentino de 65 años saltó a la luz pública al asumir en 2019 la dirección del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), parte del sistema de las Naciones Unidas. Este cargo lo ha llevado a ocuparse del programa nuclear iraní y de los peligros relacionados con la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, ocupada por las fuerzas rusas.
Estos dos temas sensibles involucran a varios miembros permanentes del Consejo de Seguridad. En su carta de candidatura aboga por un “retorno (de la ONU) a sus bases fundacionales: salvar a la humanidad del flagelo de la guerra”.
Rebeca Grynspan
Economista de 70 años, Grynspan es hija de padres judíos que emigraron a Costa Rica tras sobrevivir al Holocausto. Menos conocida que sus contendientes latinoamericanos, la exvicepresidenta de Costa Rica dirige la agencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo (Unctad).
En ese puesto negoció en 2022 la “Iniciativa del Mar Negro” con Moscú y Kiev para facilitar la exportación de los cereales ucranianos tras la invasión rusa. En su discurso destaca su apego a la Carta de la ONU, fundada sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, “una advertencia permanente contra los peligros de la deshumanización, la desconfianza y la fragmentación”.
Macky Sall
Macky Sall, de 64 años, es el único candidato de fuera de Latinoamérica. El expresidente senegalés (2012-2024) insiste en el vínculo intrínseco entre paz y desarrollo: la primera no puede ser “duradera” cuando el segundo pilar está minado “por la pobreza, las desigualdades, la exclusión y la vulnerabilidad climática”.
Su candidatura a la ONU, respaldada por Burundi —que ocupa la presidencia rotatoria de la Unión Africana—, no cuenta sin embargo con el apoyo del bloque regional ni con el de su propio país. Las autoridades actuales de Senegal lo acusan de haber reprimido con sangre las violentas manifestaciones políticas que causaron decenas de muertos entre 2021 y 2024.
Fuente: AFP.
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Diplomática argentina se suma a la puja por el cargo más alto de la ONU
La diplomática argentina Virginia Gamba, representante especial del Secretario General de la ONU para la Infancia y los Conflictos Armados entre 2017 y 2025, es candidata a Secretaria General de la ONU, anunció el viernes el portavoz del Presidente de la Asamblea General. Nacida en 1954, Gamba compite con Rebeca Grynspan, exvicepresidenta de Costa Rica; Michelle Bachelet, expresidenta de Chile; el también argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); y Macky Sall, expresidente de Senegal.
El próximo secretario general de la ONU asumirá el cargo el 1 de enero de 2027, sucediendo al portugués António Guterres. Cada candidato potencial debe ser nominado oficialmente por un Estado o grupo de Estados, pero no necesariamente por su país de origen. La candidatura de Gamba es promovida por Maldivas, mientras Grossi sí fue propuesto por Buenos Aires.
La diplomática argentina se ha especializado a lo largo de su carrera en temas de desarme, paz y seguridad internacional, en especial dentro de diversas instituciones del sistema de las Naciones Unidas. Siguiendo una tradición de rotación geográfica que no siempre se respeta, América Latina aspira al cargo de secretario general de la ONU. Numerosos Estados también abogan por que una mujer ocupe el puesto por primera vez.
Pero son los miembros del Consejo de Seguridad, y en particular los cinco permanentes con derecho a veto (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia), quienes realmente tienen en sus manos el futuro de los candidatos. El organismo comenzará el proceso de selección a fines de julio. De hecho, solo por recomendación del Consejo la Asamblea General puede elegir al secretario general para un mandato de cinco años, renovable una vez.
Fuente: AFP.
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Presidente chino defiende un sistema internacional basado en la ONU
El presidente Xi Jinping afirmó el martes que China busca defender el orden mundial basado en la ONU, en declaraciones formuladas al reunirse en Pekín con el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo. Sus comentarios fueron una respuesta al anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de crear una nueva “Junta de Paz”, que generó preocupaciones de que busca rivalizar con la ONU.
Reunidos en el Gran Salón del Pueblo, Xi dijo a Orpo que “China está dispuesta a trabajar con Finlandia para defender firmemente el sistema internacional que tiene a Naciones Unidas en su centro”, según un comunicado del canal estatal CCTV.
China fue invitada a la junta de Trump, pero no ha confirmado su participación, y Xi más bien ha insistido en la importancia del orden internacional centrado en la ONU. Por su parte, Orpo dijo que esperaba discutir “cuestiones internacionales” y de “cooperación bilateral” con Xi.
El líder finlandés, en una visita de cuatro días, se une a varios gobernantes occidentales que han cortejado recientemente a China, en momentos que las políticas volátiles de Trump impulsan un giro de sus aliados. Los presidentes de Canadá, Mark Carney, y Francia, Emmanuel Macron, visitaron Pekín las últimas semanas, mientras el primer ministro británico, Keir Starmer, deberá llegar el miércoles.
Fuente: AFP.
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Trump ordena la retirada de EE. UU. de 66 organizaciones internacionales
El presidente Donald Trump firmó un decreto el miércoles en el que ordena la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales que “ya no sirven a los intereses” nacionales, anunció la Casa Blanca. La orden involucra a 31 organizaciones de Naciones Unidas y a 35 entidades no pertenecientes a la ONU, señaló en un comunicado en X, sin nombrarlas.
Trump ya ha sacado a Washington de varias entidades mundiales en su segundo mandato. Como parte de este esfuerzo, la Casa Blanca anunció que Trump retiraría a Estados Unidos de un tratado climático fundamental y del principal organismo de evaluación del calentamiento global, como parte de una amplia salida del sistema de las Naciones Unidas.
Se trata de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el tratado matriz que sustenta todos los principales acuerdos internacionales sobre el clima. Trump, que ha puesto todo el peso de su política interna detrás de los combustibles fósiles, ha despreciado abiertamente el consenso científico de que la actividad humana está calentando el planeta.
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Calificó la ciencia del clima como un “engaño” en la cumbre de alto nivel de la ONU el pasado septiembre. El memorando también ordena que Estados Unidos se retire del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo de la ONU responsable de evaluar la ciencia del clima, junto con otras organizaciones relacionadas con el clima, entre ellas la Agencia Internacional de Energías Renovables, ONU Océanos y ONU Agua.
Tras su retorno a la Casa Blanca hace casi un año, el republicano está implementando su visión de “Estados Unidos primero”. Como en su primer mandato, decidió retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a la que Washington había vuelto bajo la presidencia de Joe Biden. Además, dio un portazo a la Organización Mundial de la Salud.
La administración Trump también recortó ampliamente la ayuda estadounidense en el extranjero, lo cual golpeó los presupuestos de numerosas organizaciones de la ONU que se vieron obligadas a reducir sus actividades sobre el terreno, como la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) o el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre, Donald Trump lanzó un ataque frontal contra la ONU, que según él está “muy lejos de alcanzar su potencial”.
Fuente: AFP.
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